El sueño de una noche fugaz

Una carta misteriosa revela parte del velo que oculta la noche del pasado. Un susurro suave, proveniente de las profundidades del abismo, está esperando tu respuesta.

Ve al pueblo de Egla.

Este mensaje resulta desconcertante, tiene una letra peculiar y una redacción que te incomoda.

Errante: (¿La Noche del Recuerdo? ¿Será otro acontecimiento especial en Egla?).

Errante: (Y este mensaje... ¿será una broma? ¿O alguien está relatando un misterio?).

Cuanto más miras el mensaje, más inquietante parece, como si sus propias palabras se transformaran en algo espantoso. La angustia aumenta.

Abby: ¡Uf! ¿A qué huele?

Abby: ¡Ay no! ¡No puedo soportarlo! ¡Esto no hay quien lo aguante!

Abby: ¡Qué asco! ¿Pero cómo es que puedo olerlo aquí abajo? Espera, ¿y esa frecuencia extraña?... ¡Viene del mensaje!

Abby: Uf, mi cabeza... estoy muy mareada... me voy a acostar. Si me necesitas, dame un toque...

Errante: Parece que la peculiar frecuencia del mensaje nos afecta. Debería comprobar qué pasa en Egla.

Encuentra el guía de la Noche del Recuerdo.

Guía de la Noche del Recuerdo: Los espíritus despiertan al tañer de las campanas. ¡Ven con tu máscara a desfilar con los fantasmas! Bienvenido, querido invitado. ¿Vienes por la Noche del Recuerdo?

Errante:

Guía de la Noche del Recuerdo: ¡Es la única noche del año en que las almas perdidas regresan al reino mortal! Ponte tu máscara y súmate a esta reunión tan especial. Nunca sabes quién o «qué» puede esconderse tras cada máscara...

Guía de la Noche del Recuerdo: Vaya, un público difícil. Eres imperturbable, ¿no? Bueno, déjame explicártelo con detalle.

Guía de la Noche del Recuerdo: La Noche del Recuerdo es un festival anual en Egla, dedicado a honrar a los fallecidos. Al caer la noche, la gente se disfraza de fantasmas y participa en diversas actividades.

Guía de la Noche del Recuerdo: Y... umm... ¡Caracoles! No recuerdo el resto.

Guía de la Noche del Recuerdo: ¡Ejem! De todos modos, para saciar tu curiosidad, ¿por qué no lo ves con tus propios ojos? Solo necesitas una máscara.

Guía de la Noche del Recuerdo: ¡Espectacular! Solo necesitas una máscara.

Errante:

Errante: ¿Como esta?

Guía de la Noche del Recuerdo: ¡Es... la máscara del Laureado! ¡Qué honor conocer personalmente al nuevo Laureado! ¡Sí, servirá perfectamente!

Guía de la Noche del Recuerdo: El Laureado goza de los mismos privilegios que el anfitrión del festival, así que ¡disfruta de la noche!

Habla con el guía y vuelve a unirte a la fiesta de la Noche del Recuerdo.

Guía de la Noche del Recuerdo: ¿Quieres empezar, honorable Laureado?

Errante:

Guía de la Noche del Recuerdo: ¡Perfecto! Por favor, sígueme.

Guía de la Noche del Recuerdo: Por supuesto. Tómate el tiempo que necesites. Estoy aquí para ayudarte en lo que necesites.

(¿Cantarella? ¿Qué hace ella aquí?).

Dirígete a la plaza central donde se celebra la Noche del Recuerdo.

Cantarella: Qué placer tan oportuno encontrarnos de nuevo, Errante.

Cantarella: ¿Qué puede traer a un Laureado tan distinguido a este hechizado lugar?

Cantarella: ¿Quizás te cansen las vistas celestiales? ¡Je! ¿Te apetece saborear las maravillas del inframundo y bailar con sus espíritus?

Errante:

Cantarella: ¿Y por qué no? ¿Qué daño podría hacer un fantasma del abismo, disfrutando entre espíritus?

Errante:

Cantarella: ¿«También»? ¿Qué insinúas?

Le enseñas a Cantarella el extraño mensaje.

Cantarella: En la Noche del Recuerdo, es algo natural que los difuntos regresen al reino de los mortales para satisfacer sus deseos no cumplidos.

Cantarella: Aun así, sería mejor que no causaran problemas a los vivos.

Cantarella: Desde mi humilde punto de vista, las almas perdidas encuentran la paz cuando cumplen sus deseos. Tal vez entonces dejen de atormentar a la gente.

Cantarella: Ya que el destino te ha traído hasta aquí, ¿por qué no ayudas a esas pobres almas inquietas? Te acompañaré, por supuesto.

Errante:

Cantarella: Ah, la confusión habitual del principiante. No te preocupes por nada, yo te guiaré durante esta noche inolvidable. Paso a paso.

Cantarella: *Shhh*, no saques conclusiones precipitadas. Quién sabe, a lo mejor eres tú quien me ayuda a mí.

Cantarella: Cada Noche del Recuerdo tiene su propia temática, y la de este año es la «Chica Fantasma».

Cantarella: Imagina: una chica inocente, perdida en el lúgubre mar. El miedo la destroza mientras su alma se aleja y su cuerpo se hunde cada vez más en el abismo. La desesperación la consume, poco a poco, hasta transformarse en un monstruoso fantasma.

Cantarella: Una historia espeluznante, ¿no crees? Podría contarte más mientras comemos chuletas de cordero con ostras. Cada jugoso corte rezuma un delicioso jugo carmesí. Es un plato exquisito...

Errante:

Cantarella: Mmm... Entonces compartimos gustos similares. Es maravilloso.

Cantarella: Ah, ¿de verdad? Puedes considéralo un simple «aperitivo» para esta noche.

Cantarella: Oh, ¿es demasiado para un corderito inocente como tú? ¡Je! Discúlpame. Espero que esto no te desanime.

Cantarella: Volviendo al tema que nos ocupa. Entre los puestos instalados esta noche hay tres acertijos ocultos, relacionados con la historia de la «chica fantasma». Sin embargo, estos puestos son bastante huidizos. De hecho, hay rumores de que los regentan... unos demonios.

Cantarella: Pero los demonios no existen. Lo que sí existe son frecuencias distorsionadas o gente disfrazada que anhela cumplir sus deseos insatisfechos.

Cantarella: Tratar con ellos no precisa dinero; en su lugar, examinan cuidadosamente tus deseos y eligen qué reclamar a cambio.

Cantarella: ¿No resulta encantador? Lograr todo lo que tu corazón anhela con dinero no tiene ninguna emoción.

Cantarella: Y ahora, como «plato principal» de esta noche, has de saber que, quien resuelva los tres acertijos y descubra el misterio de la «chica fantasma» podrá pedirle un elixir a su anfitrión.

Cantarella: Convertir la piedra en oro, conceder la eterna juventud o, quizás, devolver la vida a los muertos... Desees lo que desees, esta poción lo hará realidad.

Errante:

Cantarella: Bueno, en ese caso, ¿puedo sugerir que colaboremos para asegurarnos esta recompensa?

Cantarella: Yo también estoy buscando un elixir en particular.

Cantarella: Bueno, en ese caso, ¿puedo sugerir que colaboremos para asegurarnos esta recompensa?

Cantarella: Yo también estoy buscando un elixir en particular.

Cantarella: ¡Qué autocontrol tan increíble! Sin embargo, es demasiado tarde para retirarse del juego, pues los fantasmas ya han comenzado a seguir tus pasos.

Cantarella: Según este mensaje, devolver a esos fantasmas al reino mortal podría disipar los efectos que pesan sobre ti.

Cantarella: Así pues, ¿podemos colaborar para lograr el elixir que devuelve la vida a los muertos? Ese elixir también me vendría bien a mí.

Cantarella: En ese caso, ¿por qué no desvelar las mentiras y descubrir la verdad por ti mismo? Podría ser tan divertido...

Cantarella: Ven a jugar conmigo. Sé a ciencia cierta que no se te escapará ninguna pista.

Cantarella: Además, hay ciertos lugares que solo tú puedes alcanzar.

Cantarella: Resulta que yo también necesito un elixir especial.

Errante:

Cantarella: No es tan fácil como crees: necesitas los mejores ingredientes, procedimientos precisos, una técnica impecable y, por supuesto, el estado de ánimo adecuado.

Cantarella: Pero contigo a mi lado, incluso el más complejo elixir será todo un deleite de crear.

Cantarella: Si tú fueras esa pócima, te probaría con los ojos cerrados.

Cantarella: Ofrece tu alma y entrega tu carne. Dáselo todo, pues los perdidos mueren de hambre...

Errante: Eso suena inquietante.

Cantarella: Oh, perdona, no quería incomodarte. Solo es una vieja canción popular sobre la Noche del Recuerdo. Dicen que su perturbadora melodía tiene una frecuencia extraña que atrae la atención de «demonios» voraces.

Cantarella: Ah... ahora puedo sentirlo. El primer puesto está allí.

Cantarella avanza con una certeza férrea. Su movimiento es etéreo y flota como si de un fantasma se tratara. Ahora mismo, podría invocar incluso al mismísimo demonio. La sigues sin dudarlo.

Dirígete al primer puesto.

Mammon: Bienvenidos. ¿Os gustaría alcanzar la estrella más brillante del cielo o disfrutar del mayor placer del mundo mortal?

Mammon: O tal vez... ¿no haya nada que satisfaga tu deseo infinito?

Cantarella: Siempre tan juguetón, Mammon. Tristemente, mi amigo no se mueve por la codicia.

Cantarella: Lo único que buscamos es el primer acertijo de la «chica fantasma» para comenzar la noche con buen pie. Después de todo, incluso la pesca más humilde puede ser entrante de un espléndido banquete.

Mammon: Ya veo... pero nadie da nada por nada. Si lo queréis, tendréis que darme algo entretenido a cambio.

Mammon: Una barra de pan que habla, aceite que se mezcla en agua o... una ojeada al pasado oculto de los Fisalia.

Errante:

Mammon: ¿Oh, solo para mí? Sería un honor del que sin duda disfrutaría.

Mammon: ¡Qué maravilla! ¡Escucho los sonidos del génesis y el destino, de montañas y mares, el estoico pulso del vivir!

Mammon: ¡Es la sinfonía de la vida, que entrelaza cada nota en el telar del tiempo, más bella que cualquier canto de sirena!

Mammon: Tal y como os prometí, aquí está el primer acertijo: el canto de la sirena.

Mammon: «Hace mucho tiempo, unas jovencitas escucharon el canto de la sirena y salieron de la ciudad. Viajaron hasta la «corona» en la cima de la montaña y hasta la catarata que se precipitaba hacia las profundidades».

Mammon: Además de este enigma, yo, Mammon, quiero regalarte algo para tu misión.

Mammon: Por favor, acepta esta caja de música. Es antiquísima, pero puede que vuelva a sonar con una canción como la que acabas de tocar.

Errante: Esa persona parece un poco...

Cantarella: Es normal. Ver actuar a un Laureado es un honor, una bendición para cualquier rinascitense.

Cantarella: Hasta la caja de música debería sonar llena de admiración por ti...

Cantarella toquetea la caja de música, pero no funciona como esperaba.

Cantarella: Oh, esta cosita no se comporta como debería... alguien la ha silenciado, y no puede cantar.

Sus dedos se mueven con elegancia y precisión, jugueteando con los mecanismos de la caja de música, pero esta permanece en silencio.

Mientras Cantarella la examina, te percatas de que su forma es única.

Errante: Si miras esta cajita desde arriba, parece una manzana, ¿no crees?

Cantarella: Mmm, ahora que lo comentas... es verdad.

Cantarella: Quizás Mammon nos haya facilitado un pequeño aperitivo.

Cantarella: Muy bien, ya sé dónde tenemos que ir ahora... El segundo acertijo nos espera.

Dirígete al segundo puesto.

Beelzbul: Sé por qué estáis aquí.

Beelzbul: Sin una visión excepcional y un valor incomparable, lo único que obtendréis serán vestigios.

Beelzbul: Si carecéis de lo que busco, comeréis sobras y cenizas.

Cantarella: Quizás satisfaga a los peces, pero no es algo digno de servir en la mesa.

Cantarella: Este querido amigo mío no merece nada menos que el mejor plato y la «manzana» más fresca.

Beelzbul: Bien, tendrá su oportunidad. Así encuentres la «manzana» más fresca.

Beelzbul: Adelante, elige. Veamos si esta manzana contiene el premio que anhelas.

Errante:

Beelzbul: Eh... ¿por qué elegiste esta? ¿Fue solo intuición o tienes la capacidad de ver a través de todo?

Beelzbul: No tienes por qué responder. Hay algo en ti. Como si tu alma ardiera, como si no pudiera apagarse, como si no dejara cenizas.

Beelzbul: Toma esta «suerte» oculta en la manzana más fresca. Te la mereces.

Cantarella te mira tranquila, y sus ojos brillan como olas sobre un mar iluminado por la luna mientras gesticula gentilmente.

Cantarella: Esa, por favor.

Beelzbul: Entonces, los rumores son ciertos... nada escapa a tu atenta mirada, Cantarella, la Veleno.

Beelzbul: Este pequeño bocado de «suerte» es solo el principio. Ahora, permitid que os sirva el plato principal.

Beelzbul: Aquí viene el segundo acertijo: la manzana roja.

Beelzbul: «Las chicas hicieron fila para recibir sus manzanas, de un rojo vivo y brillante... pero ¿de dónde saldrían unas manzanas así, mar adentro?»

Beelzbul: Ya traigan «suerte» o «desgracia», probad y comprobadlo por vosotros mismos.

Cantarella: Los rinascitenses suelen lanzar monedas para leer la fortuna.

Cantarella: Cara significa buena suerte, señal de que se sigue el camino sagrado. Sin embargo, cruz significa desgracia, un desafío contra la Divinidad.

La cara de la moneda muestra una muñeca con un sombrero rojo, mientras que la cruz lo tiene azul. La moneda en sí no es perfectamente redonda, sus bordes son algo desiguales y dentados.

Cantarella: ¿Estas muñecas están benditas o malditas?

Cantarella: Quizás el último acertijo nos dé una pista.

Dirígete al tercer puesto.

Invidia: ¿Y bien? ¿Qué muñeca te parece más adorable?

Invidia: Esta tiene ojos brillantes, esa tiene una bonita nariz, y aquella labios rojos... Espera, esta no puede ser tan bonita. ¡No puede encumbrarme!

Invidia: Uf, qué frustrante. ¡Son todas preciosas, pero ninguna es como yo quiero!

Invidia: Ahora dime, ¿qué opinas tú? ¿Qué muñeca destaca más?

Errante:

Invidia: ¡La del sombrero rojo de la suerte! ¡Exactamente! Seguir la voluntad divina siempre es una sabia elección.

Invidia: Desafiar la voluntad divina es imprudente, y no es juicioso jugar con la propia vida.

Sin esperar tu respuesta, Invidia te entrega una muñeca con un sombrero rojo.

La mirada de Cantarella se transforma en un mar tormentoso, velado por capas de niebla que ocultan sus sentimientos. Tras un momento, coge la muñeca de sombrero rojo.

Cantarella: Seguir la voluntad divina... ¿realmente trae buena suerte?

Invidia: ¡Ja! ¡Me gusta tu franqueza! Sí, son todas prácticamente iguales ¿no?

Invidia: Toma, toma esta.

Invidia te lanza la muñeca de sombrero rojo.

La atrapas y sus rasgos de repente parecen nítidos y realistas. Sus delicadas cejas y ojos, su resplandeciente vestimenta... es como si respirara, como si hubiera cobrado vida en un instante.

Invidia: ¡Maravilloso! ¡Mientras sigas a la Divinidad, la suerte estará de tu lado!

Invidia: Ahora, como postre, os presento unas galletas de la suerte.

Invidia: Este es el último acertijo: el sombrero redondo.

Invidia: «Una chica, con sus zapatos de baile rojos y sombrero escarlata, está lista para su actuación final».

Invidia: ¡Ahora, todos los acertijos están en tus manos! Que surjan las respuestas como burbujas del caldero de una bruja... en fin, es cosa tuya.

Dirígete al área de descanso y discute las pistas con Cantarella.

Cantarella: Ya están aquí todos los enigmas, como peces nadando en el mar... pero siguen enredados en un laberinto de algas.

Cantarella: ¿Cómo los liberaremos?

Errante:

Cantarella: El canto de la sirena, la manzana roja, los zapatos rojos y el sombrero redondo...

Cantarella: Los cuentos de Rinascita que hablan de estas cosas no acaban nada bien.

Cantarella: Sin embargo, con la ayuda del Laureado, podríamos presenciar un final diferente.

Cantarella: Dado que todas las historias están basadas en la realidad, tal vez deberíamos analizar los tres objetos que hemos recopilado.

Cantarella: Vamos a ver... Una polvorienta caja de música, una «moneda de la suerte» con forma de engranaje y una muñeca con un sombrero rojo.

Cantarella: Vamos a ver... Una polvorienta caja de música, una «moneda de la suerte» con forma de engranaje y una muñeca con un sombrero rojo.

Cantarella: Ya no se fabrican muñecas así, y no sé qué tipo de engranaje es este...

Cantarella: Estos cachivaches deberían estar en un museo.

Errante:

Cantarella: Buena idea. De niña, pasaba horas y horas jugando con estas cosas en el palacio.

Cantarella: Quizás una parte de mí aún sepa cómo funciona... seguro que sí.

Cantarella coloca cuidadosamente la figura en el pedestal de la caja de música y luego desliza la moneda con forma de engranaje en la ranura. *Clic*: el engranaje perdido vuelve a su lugar. El pez ya ha salido del laberinto de algas.

Cantarella: Parece que solo necesitábamos al Laureado para devolverle la vida a esta vieja reliquia.

¿?: El espectáculo comienza.

La melodía transmite cierta sensación de familiaridad que te recuerda a ese lugar, el Castillo de BottivelenoPalacio de los Fisalia.

Esto afianza tus sospechas: la «chica fantasma» está relacionada con el palacio de los Fisalia.

Un punzante dolor atraviesa repentinamente tus pensamientos y las frecuencias distorsionadas presionan con más fuerza, pero a pesar del dolor, ves con claridad que tienes que visitar el palacio de los Fisalia.

Errante: Oh... ¿Qué ha sido eso...? Mi cabeza... Este dolor va a peor. Necesito descansar en algún lugar...

Cantarella: Has estado bajo la influencia de un lugar repleto de espíritus demasiado tiempo. Debería haberte advertido antes.

Cantarella: Necesitas un descanso apropiado... y no estamos lejos de las Colinas Tesaleo.

Cantarella: Ven a mi palacio. Allí tengo algunas pociones que te ayudarán a aliviar la tensión.

Pasa una noche inolvidable con Cantarella.

Cantarella: Espero que esto te ayude a sentirte mejor.

Errante:

Cantarella: Esta poción está elaborada a partir de hojas de monstera con savia de violaca, okra marino y manzana marina, todo fermentado en vidrio.

Cantarella: Cada una de estas bellas plantas se cultiva aquí, y yo misma las selecciono, clasifico y mezclo.

Cantarella: Al mezclarse sus toxinas entre sí, estas se suavizan con el tiempo, como pesadillas que se transforman en dulces sueños.

Cantarella: No te preocupes, es completamente seguro e incluso delicioso. Bebe y descansa un rato.

Cantarella: Aunque no sepa levantar la «maldición» que te ata todavía, sí puedo ayudarte a controlarla.

Cantarella: Ah... Discúlpame un momento. Es hora de cuidar las flores.

La poción alivia tu dolor de cabeza y aporta claridad a tu mente. Con tu concentración renovada, exploras el palacio en busca de más pistas.

Habla con la chica escondida en los arbustos de flores.

Encuentras a una joven escondida detrás de una planta, mirándote con ojos muy abiertos y tímidos.

Su sombrero redondo y rojo llama tu atención. Tiene un sorprendente parecido al de la muñeca de la caja de música.

Tienes la sensación de que su presencia aquí no es una casualidad y te acercas con decisión.

Errante:

La joven solo puede emitir sonidos entrecortados y sin aliento, sin lograr pronunciar palabras completas.

Luego se gira y se dirige hacia el jardín, invitándote a que le sigas.

Alcanza a la chica.

Sigue a la chica e inspecciona la planta parecida a una manzana.

Errante:

La chica sacude la cabeza y señala una planta carmesí que hay cerca. Su forma recuerda a una manzana y también a una peculiar criatura marina.

La chica asiente. La planta se parece a una manzana y también a una peculiar criatura marina.

Errante: Una manzana... una criatura marina... ¡Una manzana marina!

Las manzanas marinas son venenosas. Esta pista parece clave para resolver el acertijo de la manzana roja. Antes de que puedas preguntarle algo más a la chica, se va corriendo a otro lado.

Sigue a la chica.

Sigue a la chica e inspecciona la planta parecida a una medusa.

Encima de esta planta, que es tan alta como una persona, crece algo parecido a una Medurrosa regordeta y carmesí. Ahora que te fijas, parece el sombrero redondo de la chica.

Errante: Medurrosa... Sombrero redondo...

Errante: ¿Y si el sombrero de la chica del acertijo fuera en realidad una Medurrosa venenosa?

Errante: De ser cierto, sería la conexión de las «chicas fantasma» con los Fisalia.

Errante: Tengo que encontrar a Cantarella y hablar con ella.

La joven asiente con firmeza, como reafirmando tu comentario, antes de salir disparada hacia un rincón del jardín.

Cantarella parece haber terminado de bailar... pero, más que bailar, parece estar usando sus pasos gráciles para suprimir cierta frecuencia.

Cantarella: ¡Ah, estás aquí! Me alegro de verte mejor. Ahora por fin podremos tener una conversación como es debido.

Cantarella: ¿Has venido hasta aquí por mí, o buscas secretos de esos que duermen en las profundidades?

Errante:

Cantarella: Oh, me siento halagada... No te preocupes, con alguien tan adorable como tú aquí en mi palacio, no pienso irme a ninguna parte.

Cantarella: ¡Je! Eres un pececito muy listo... ¿Ya lo has descubierto? La respuesta estaba aquí, esperando a ser desvelada.

Cantarella: ¡Je! Qué ansia... Tranquilo, porque quiero desentrañar los secretos contigo, tal y como te prometí.

Errante: ¿Qué utilidad tienen exactamente las manzanas marinas y las flores de medurrosa del jardín?

Cantarella: La manzana marina carmesí, también llamada la «segadora seductora», es una planta muy peligrosa. Un solo mordisco puede provocarte parálisis, quemarte las entrañas y asfixiarte, llevando a su víctima a sufrir una muerte agonizante.

Cantarella: Las flores de medurrosa pueden generar medusas con neurotoxina que inducen alucinaciones intensas y, en casos extremos, provocan que el cuerpo se contraiga y retuerza en una danza violenta e incontrolable hasta la muerte.

Cantarella: Generaciones de la familia Fisalia han cultivado estas dos especies letales, que florecen en los jardines del Castillo de Bottiveleno desde hace siglos.

Errante: Así que mi teoría era correcta: la «manzana roja» del segundo acertijo se refiere a la Manzana Marina, y el «sombrero redondo» del último apunta a la Medurrosa.

Errante: En cuanto al primer acertijo, «El canto de la sirena», la «corona» de la montaña y la «catarata» que se precipitaba hacia las profundidades apuntan claramente a este lugar: un palacio con forma de corona sobre un acantilado irregular, con su cascada.

Errante: Parece que las chicas de la adivinanza fueron atraídas hasta el Castillo de Bottiveleno.

Errante: Esas extrañas frecuencias que salen de la caja de música probablemente reflejan el sufrimiento de las «chicas fantasma», envenenadas y torturadas en el palacio.

Errante: Pero ¿por qué? ¿Por qué haría esto la familia Fisalia?

Errante: No te veo participando en una crueldad tan insensata ni regodeándote en el sufrimiento ajeno.

Errante: Debe haber una razón... O más bien, una tradición de los Fisalia que lo explica todo: las Pruebas Divinas.

Errante: Para seleccionar a una doncella de extraordinaria fuerza de voluntad, una Fisalia capaz de resistir los susurros del Trenodiano... entiendo que se necesitaban métodos extremos.

Cantarella: La verdad... nunca imaginé que resolverías el misterio tan rápido. Nunca dejas de sorprenderme.

Cantarella: La verdad que esconde el enigma de la «chica fantasma» no es otra que el siniestro secreto de las Pruebas Divinas.

Cantarella: La sangre y las lágrimas derramadas a lo largo de los años se han infiltrado en este palacio y han creado lo que ahora llamamos «el mar de los fantasmasEsfera Sonora».

Cantarella: Allí, pasado y futuro se entrelazan, y los antiguos secretos de los Fisalia se aferran a las grietas del tiempo como costras grotescas.

Cantarella: Si tú estás a mi lado, no me importa revivir ese trauma y retirar las capas del tiempo olvidado para escudriñar debajo.

Cantarella: Y si... descubrieras que estas costras se han aferrado a mi alma y debes cortarlas, depositaré toda mi confianza en ti y lo dejaré en tus manos.

Errante:

Cantarella: Desde que te guie hasta el santuario... has visto a través de mí todo lo que oculta la familia Fisalia.

Cantarella: Te he visto limpiar el caos de Torre Invertida, restaurando el orden en cielos y mares. Si, al final, alguien tiene que juzgarme... será un gran honor que seas tú.

Cantarella: Sin duda. ¿Recuerdas mi promesa? «Si tú fueras esa pócima, te probaría con los ojos cerrados».

Cantarella: Yo, Cantarella Fisalia, soy consciente de las promesas que te hice y prometo cumplirlas.

Cantarella: Pero las respuestas que buscamos se encuentran entre las implacables corrientes del abismo... ¿Te sumergirás conmigo en el mar?

Errante:

Cantarella: Entonces, zambullámonos juntos.

Cantarella: Eres como una perla del mar más profundo... nunca dejaría que algo tan perfecto sufriera el más mínimo rasguño.

Cantarella: Sabía que dirías algo así.

Cantarella: Tu sabiduría, coraje y bondad... siempre resplandecen, sin importar lo negras que sean las aguas.

Cantarella: De hecho, la extraña frecuencia que te acompaña proviene del mar de los fantasmas.

Cantarella: Ese mensaje de frecuencia distorsionada sin duda es una creación de esta Sonora.

Cantarella: No sé cómo llegó hasta ti, pero la respuesta yace en su interior. Cuando descubramos la verdad, su influencia se desvanecerá.

Cantarella: Cuando nos hundamos en el mar, no me separaré de ti. Ninguna criatura venenosa te dañará...

Cantarella: Eres a quien he elegido.

Errante:

Cantarella: Vamos a sumergirnos en el mar de los fantasmas.

Cantarella: Por supuesto. Es prudente prepararse antes de sumergirse en unas profundidades tan peligrosas.

Cantarella: Te espero en el jardín para cuando estés listo.

Habla con Cantarella y sumérgete en el mar de los fantasmas.

Obtén la lámpara.

Errante: ¿Seguimos en el Castillo de Bottiveleno? Algo parece fuera de lugar.

Cantarella: Sí y no. El pasado se ha volcado en el presente.

Cantarella: Las frecuencias desbordantes envuelven el palacio, formando esta Sonora: el mar de los fantasmas.

Cantarella: Las voces de los fantasmas se elevan débilmente desde las profundidades, como un suave estallido de burbujas. Escucha atentamente estos susurros del pasado.

Cantarella: Junta las delicadas pistas y las respuestas surgirán por sí mismas.

Cantarella: Pero ten cuidado: un paso en falso en esta negrura, y podríamos caer en un abismo sin fin...

Cantarella: Pero con un poco de luz, podemos contener la oscuridad.

Cantarella: Aunque la negrura del mar es sobrecogedora, he logrado conservar el último rayo de luz.

Cantarella: ¿Ves? La luz es algo que la oscuridad nunca podrá devorar por completo.

Cantarella: Un simple parpadeo nos puede guiar hasta la salida.

Cantarella: Yo, Cantarella Fisalia, te concedo el paso sin restricciones a través del Castillo de Bottiveleno.

Cantarella: Exploremos y entretejamos el pasado y el futuro juntos.

Usa la lámpara para cambiar entre mundos.

Cantarella: Ahora estamos en un fragmento del «pasado»... Lo has hecho bien.

Cantarella: El pasado que emerge del mar de los fantasmas no es completamente real.

Cantarella: Solo muestra lo que quiere, lo que significa que debemos saber ver más allá.

Derrota a los enemigos.

Cantarella: ¡Espíritus atados a las grietas del tiempo, cesad vuestro deambular!

Cantarella: Por favor, libéralos con la luz.

Cantarella: Llevan demasiado tiempo aquí atrapados.

Errante: (Una poción que concede cualquier deseo... Suena familiar).

Errante: Debieron atraer a las chicas aquí con promesas imposibles.

Errante: Cantarella, ya que tú formaste parte de las pruebas, ¿por qué no me cuentas el secreto?

Cantarella: Vale, vale... Nos rodean frecuencias distorsionadas. Parece que quieren llevarnos hasta la verdad de las Pruebas Divinas, donde está la clave para resolver el misterio de la «chica fantasma».

Cantarella: Durante las pruebas, teníamos la sensación de que el abismo nos vigilaba... Siento que la Esfera Sonora ha recreado esa misma mirada siniestra.

Cantarella: Si revelara de golpe todo sobre mi pasado, la Sonora podría volverse inestable o incluso colapsar, ahogándonos de paso.

Cantarella: Debemos actuar con prudencia y evitar acciones irreflexivas.

Cantarella: Así que escuchemos atentamente lo que el mar quiere decirnos.

Colecta la primera manzana marina.

Colecta la segunda manzana marina.

Elimina la contaminación.

Usa a Lottie Silente para limpiar la contaminación.

Encuentra el libro peculiar.

Cantarella: Este libro me suena.

Cantarella: Devuélvelo a la estantería correcta, como hiciste antes.

Abre la puerta secreta de la estantería.

Cantarella: Bien hecho. Nunca me decepcionas.

Cantarella: Dicen que los libros dan respuesta a la mayoría de las preguntas, pero ¿realmente es así?

Colecta la tercera manzana marina.

Trae de vuelta la manzana marina.

Silencio, oscuridad y vacío. «No ser aceptada» significa hundirte en las tinieblas. «Ser aceptada» implica caer en una oscuridad aún más profunda. El veneno no conoce la piedad. En esta prueba, no hay vencedoras.

¿?: Duele... tanto...

¿?: ¡Auuu...!

Cantarella: Dulces sueños, chicas. Descansad en paz.

Derrota a los enemigos.

La respuesta permanece sumergida, pero de las ondas del pasado surge una puerta familiar.

Cantarella: Prueba a tocar tres veces, como hacían las chicas. Toc, toc, toc...

Interactúa con la puerta.

Errante:

Una extraña sensación recorre tu mano al golpear. Inmediatamente, sientes el cambio en las frecuencias a tu alrededor.

Detrás de la puerta, el aire trae el tenue aroma de páginas mojadas y el suave sonido de los tentáculos de medusa rozando las olas.

Tu mano atraviesa la puerta. Está ahí, pero no está ahí. Como golpear el agua, no importa cuánto lo intentes, la fuerza es tragada por el mar infinito.

Buen intento, pero esto no es un pozo de los deseos, y ni hablar de que es imprudente hacer deseos al mar de los fantasmas. El abismo parece no tener interés en devorarte ahora y te devuelve la Moneda Caparazón.

Cantarella: Las Pruebas Divinas son una tradición sagrada de la familia Fisalia, un ritual que exige que cada miembro de la familia ofrezca a sus hijas para que pasen la dura prueba.

Cantarella: Pero claro, algunos temen ofrecer a sus hijas, y buscan muchachas parecidas como sustitutas.

Cantarella: A los padres de estas pobres chicas se les suele ofrecer una generosa suma de dinero o dulces promesas como compensación.

Cantarella: Tras esta intrincada red se encuentra el difunto cabeza de los Fisalia. Para él, las hijas reemplazadas no eran más que «piedras sin valor».

Cantarella: Sin embargo, a las sustitutas las consideraba auténticas «gemas en bruto» que pulir hasta convertirlas, mediante el tormento, en joyas deslumbrantes.

Cantarella: Para él, la Doncella debía ser una Fisalia, independientemente de su sangre. Y para conseguir este objetivo, ningún sacrificio es demasiado.

Cantarella: Para evitar las miradas vigilantes, las chicas formaron secretos pactos entre susurros.

Cantarella: «Tararea una melodía especial», «usa el color adecuado», «toca la puerta tres veces cada dos segundos»...

Cantarella: En un mar frío e insondable, se aferraron la una a la otra, buscando calor y consuelo.

Cantarella: Los pececitos se acurrucaron juntos, sin saber quién podría desaparecer o qué traería el mañana.

Cantarella: La familia Fisalia se erige sobre el veneno y, desde muy pequeños, todos los niños se exponen a él.

Cantarella: Poco a poco, los años de exposición van aumentando gradualmente nuestra resistencia. Al principio sufrimos, pero con el tiempo pocos nos afectan.

Cantarella: No somos simplemente portadores de veneno, somos veneno en sí mismo.

Observa la Medurrosa.

Cantarella: Vaya... Este sitio parece seguro. Podemos recuperar el aliento en medio de las fuertes corrientes subterráneas.

Cantarella: Incluso en las profundidades del mar hay un lugar para descansar, como el ojo de la tormenta.

Cantarella: Quizás deberíamos tomarnos un momento y explorar esta habitación. Parece el lugar ideal para ordenar nuestros pensamientos... o simplemente descansar.

Las medusas flotan con gracia, y sus formas translúcidas se deslizan por el agua. Una Medurrosa balancea sus delicados tentáculos. Su redondeado cuerpo parece un sombrerito.

Ella hace un gesto hacia atrás y, al girarte, una puerta aparece inesperadamente en el centro de la estancia.

Abandona la habitación.

Cantarella: Antes de abrir la puerta, ¿alguna vez has imaginado que el agua del mar se precipita, inundando todo lo que hay ante ti?

Cantarella: En fin, no creo que eso suceda ahora, aún no hemos alcanzado aguas profundas.

Cantarella: ¿Deberíamos ir ahora a ver qué nos quieren decir las medusas?

Errante:

Cantarella: Estupendo. No olvides tocar tres veces.

Cantarella: Tómate tu tiempo. Este lugar es tan agradable como un dulce abrazo, y no apetece irse.

Interactúa con la puerta.

Errante:

Una extraña sensación recorre tu mano al golpear. Inmediatamente, sientes el cambio en las frecuencias a tu alrededor.

Tu mano atraviesa la puerta. Está ahí, pero no está ahí. Como golpear el agua, no importa cuánto lo intentes, la fuerza es tragada por el mar infinito.

Buen intento, pero esto no es un pozo de los deseos, y ni hablar de que es imprudente hacer deseos al mar de los fantasmas. El abismo parece no tener interés en devorarte ahora y te devuelve la Moneda Caparazón.

(Opcional) Revisa la nota.

Ante ti reposa un diario antiguo, cuyas páginas están llenas de notas que las chicas intercambiaban.

Los lindos símbolos, junto a una escritura desordenada, te transportan hasta esos recuerdos de un pasado perdido hace mucho tiempo, demasiado doloroso para detenerse en ellos.

(Opcional) Observa la manzana marina.

El tono carmesí de las manzanas marinas es tan vivo que casi quema de mirarlas.

(Opcional) Habla con Cantarella.

Errante:

Cantarella: Cada chica tenía un origen diferente y su propia personalidad, pero todas compartían la misma determinación.

Cantarella: Incluso mientras el veneno corrompía sus cuerpos, nunca perdieron la fe en un futuro donde la libertad floreciera.

Cantarella: La pequeña Chloe... espero que descanse en paz, en algún lugar donde ningún dolor la alcance jamás.

Cantarella: Discúlpame por no poder contarte más mientras sigamos atrapados en las profundidades. Cuando hayamos explorado todo esto, la verdad resurgirá a la superficie.

(Opcional) Revisa el libro ilustrado.

Cantarella: Las jóvenes siempre están tan llenas de sueños...

Cantarella: Aunque sus cuerpos estén enjaulados, sus corazones vuelan libremente a través de la imaginación.

Cantarella: Estas ideas dejaron huella sobre el papel y calmaron sus penas como quien toma caramelos.

Cantarella: Aún recuerdo que había una estantería con muchas de esas fantasías puras y dulces.

(Opcional) Coloca el libro ilustrado de vuelta en la estantería.

Aunque el tiempo haya amarilleado sus páginas, la risa y la alegría de las chicas aún pueden sentirse en cada línea.

Sin embargo, solo existen dentro de esas frágiles hojas de papel.

Usa la lámpara para cambiar entre mundos.

Cantarella: La oscuridad genera incertidumbre, y la incertidumbre origina el miedo.

Cantarella: En un lugar como este, la única ancla fiable es la tenue luz de tu lado.

Cantarella: Confía en su guía, porque abrirá una senda a través de sombras y aliviará tus miedos.

Cantarella: ¿Tú crees que los destellos de estos delicados seres pueden iluminar todo el mar?

En esta amplia estancia, estáis solos Cantarella y tú. Su mirada se detiene en ti, oscura e insondable, como un abismo sin fondo.

Cantarella: El destino parece querer que nos movamos como si fuéramos uno.

Cantarella: En el reino del veneno, nada rivaliza con la Medurrosa.

Cantarella: Mmm... reconozco ese olor. Hay una Medurrosa acechando un poco más abajo.

Cantarella: Cuando están solas, suelen ser esquivas y sus nervios se alteran al menor movimiento.

Cantarella: Pero no te preocupes. Sé qué hay que hacer.

Encuentra la Medurrosa.

La medusa flota al otro lado de la estancia, con movimientos lentos y pausados, como si el amparo de la estantería le otorgara valor.

Cantarella: Ah, conozco bien esta estantería.

Cantarella: Hoy parece golosa, tanto como para devorar libros a pares.

Cantarella: Uno titulado «Pasado» y, el otro, «Presente».

Continúa.

Cantarella: ¿Somos prisioneros del apetito insaciable del conocimiento o del vacío en constante expansión?

Cantarella: Aun así, confío en tus ojos. Sabrán ver a través de las artimañas ocultas.

Derrota a los enemigos.

Recoge el libro «Pasado».

Cantarella: Un cascarón vacío... los restos que el «Pasado» dejó atrás.

Cantarella: Solo falta uno más, la sombra proyectada por el «Presente».

Busca el otro libro.

Cantarella: Esta no es quisquillosa. Es producto de un mero accidente nacido de los giros del tiempo.

Cantarella: Ofrécele cualquier libro y quizá recompense tu valentía.

Abre la puerta secreta de la estantería.

Recoge el libro «Presente».

Cantarella: Ahora, tanto el «Pasado» como el «Presente» son nuestros.

Cantarella: Adelante, llama a la puerta donde el «Futuro» espera.

Abre la puerta secreta de la estantería.

Acércate a la medusa.

Cantarella: Oh, han ahuyentado a... nuestra pequeña y delicada amiga letal.

Cantarella: Parece que tendremos que ocuparnos antes de estas cosas.

Derrota a los enemigos.

Queda un suave destello donde estuvo la medusa, como si quisiera contarte algo.

Cantarella: Hebenon... Era una chica tan tímida y asustadiza como un conejito.

Cantarella: Siempre estaba escondida detrás de Mandrágora, y apenas asomaba la carita.

Cantarella: Lloraba tanto... Todavía recuerdo el día que me ofreció té con mercurio. Sus manos temblaban tanto, y sus lágrimas caían en la taza mientras intentaba servirla.

Cantarella: Era una buena chica, sinceramente. No pude negarme.

Cantarella: Si no lo hubiera bebido, el abismo que se cernía sobre nosotras nos habría engullido a ambas.

Cantarella: El té en sí... bueno, era tolerable, ciertamente mejor que el de manzana marina. Apenas quemaba, y me dejó un mareo ligero y un punzante dolor de cabeza.

Cantarella: Ya fuera que sus lágrimas suavizaron el veneno o por la resistencia de mi cuerpo, me recuperé bastante rápido.

Cantarella: Solo gracias al sufrimiento podíamos las muchachas de las pruebas robar fugaces momentos de paz.

Cantarella: Perdóname. No debería enredarme en recuerdos. Después de todo, lo realmente importante es el presente y el futuro, ¿no crees?

Construye un camino hacia arriba.

Continúa.

Cantarella: Mira. Está ahí, a un solo paso.

Derrota a los enemigos.

Cantarella: Je. Parece que todo el mundo desea la medusa más mortal.

Cantarella: Las obsesiones pasadas no saben cuándo concluir.

Atrapa la medusa.

Cantarella: Mandrágora, tal y como su nombre indica, era como una flor tan hermosa como letal.

Cantarella: Oh, pero no me malinterpretes: «letal» es el mayor elogio que puede recibir un Fisalia.

Cantarella: Ella se aferró a cada enseñanza del patriarca, moldeándose tan meticulosamente hasta que desaparecieron sus deseos e incluso su propio, perdidos en la fría estructura familiar.

Cantarella: Pude ver el peso de todo lo que ella dio por esa prueba, todo por una causa que no era digna de tal sacrificio.

Cantarella: Así que, cuando me sirvió ese bollo bañado en esencia de Medurrosa, no dudé en tragarme hasta la última miguita.

Cantarella: Ella era mucho más dura que Hebenon, pero aun así, tras esa mirada firme, capté un destello de reticencia, una sombra de algo parecido a la ternura.

Cantarella: En cuanto al veneno, sentí que... me ahogaba entre olas lentas, mi cuerpo se retorcía descontrolado y mi visión se nubló...

Cantarella: Y en algún lugar de esa bruma, nos vi transformadas... tal vez en aves, tranquilas y alegres, bailando en una orilla iluminada por el sol.

Cantarella: Pero entonces desperté... No había orillas soleadas, solo el frío abismo en el que siempre yacía.

Lleva de vuelta la medusa.

Cantarella: Parece que esta pequeña está lista para un «duelo», tratando de quitarte la vida con su veneno. Pero desdeño las peleas innecesarias... Dámela.

Cantarella: Sí, colócala aquí, así, suavemente.

Errante:

Cantarella: No te preocupes por nada, querido. Hace tiempo que hice las paces con el veneno.

Cantarella: Esta medusa es un recuerdo del pasado, y ya no puede dañarme.

Cantarella: Tienes tanta bondad en tu corazón, Errante... siempre dispuesto a asumir más cargas, a pesar de las tuyas propias.

Cantarella: Algunos pesos solo pertenecen a quienes ya han superado sus propios tormentos. Permite que yo soporte este.

Cantarella: ¿Lo ves? Estoy bien.

Cantarella: Vamos. Todavía tenemos mucho más por descubrir.

Cantarella: Las medusas carecen de voz. Solo se dejan llevar por la marea, luchando por dejar que su débil brillo disuelva la oscuridad.

Cantarella: Sin embargo, aquí hay un pequeño destello de luz, escapando de las garras del pasado para llegar hasta nosotros ahora.

Interactúa con la puerta.

Errante:

Las cacofonías detrás de la puerta son como olas altas a punto de estallar.

Sí, es la tercera... no, quizás la cuarta vez que aparece. Más probablemente, simplemente sigue regenerándose, una y otra vez. Quizás la puerta también te reconozca... y entonces se abre de golpe, arrastrándote hacia su interior.

El abismo jamás se cansará de ti. Dado que no tienes a dónde huir en el mar profundo, tu única opción es enfrentarlo. La puerta se abre con voracidad, arrastrándote hacia el torbellino de sus olas eternas.

Observa la muñeca.

Cantarella: Oh, parece haber un cambio sutil... Puedo oler el peligro...

Cantarella: Miremos con atención y averigüemos qué nueva presencia persiste aquí.

De repente, aparece una muñeca con un sombrero rojo que atrae tu atención.

¿Recuerdas que nos dijeron que era símbolo de fortuna?

«Mientras sigas a la Divinidad, la suerte estará de tu lado».

Pero... ¿realmente será así?

Mientras estás sumido en tus pensamientos, una puerta aparece silenciosamente tras de ti.

Prepárate antes de irte.

Cantarella: Hay cierto peso en el aire detrás, una mezcla de susurros de lágrimas profundas y secas y un olor rancio y persistente de sangre.

Cantarella: Más atrás está la zona de aguas profundas.

Cantarella: ¿Seguro que podrás afrontar sus implacables corrientes? El lugar que tenemos ante nosotros está más allá del alcance de la luz, como un cielo sin estrellas, ávido por consumir todo lo que encuentre.

Errante:

Cantarella: Estará oscuro y brumoso. Por favor, quédate cerca de mí.

Cantarella: Mmm, necesitamos estar bien preparados antes de sumergirnos en las profundidades... tanto de cuerpo como de mente.

Interactúa con la puerta.

Errante:

Las cacofonías detrás de la puerta son como olas altas a punto de estallar.

Sí, es la tercera... no, quizás la cuarta vez que aparece. Más probablemente, simplemente sigue regenerándose, una y otra vez. Quizás la puerta también te reconozca... y entonces se abre de golpe, arrastrándote hacia su interior.

El abismo jamás se cansará de ti. Dado que no tienes a dónde huir en el mar profundo, tu única opción es enfrentarlo. La puerta se abre con voracidad, arrastrándote hacia el torbellino de sus olas eternas.

Observa la Medurrosa.

La Medurrosa flota perezosamente cerca, con sus largos tentáculos tejiendo hebras de suerte y desgracia.

(Opcional) Revisa la nota.

Un viejo diario, con notas intercambiadas entre jovencitas.

Los diminutos y entrañables símbolos y los garabatos desordenados te transportan de nuevo hasta los recuerdos de esa dura e implacable prueba.

(Opcional) Observa la manzana marina.

Las manzanas marinas crecen en racimos silvestres. Bajo la reluciente agua, sus tonos rojos resplandecen increíblemente.

(Opcional) Habla con Cantarella.

Errante:

Cantarella: Hebenon era frágil, presa fácil de los susurros del Trenodiano.

Cantarella: Nunca fue apta para ser la Doncella. De hecho, nunca debieron haberla escogido.

Cantarella: Así que está bien que no fuera la elegida. Tanto ella como Mandrágora desaparecieron durante la prueba y nadie volvió a saber de ellas.

Cantarella: Como si alguien se las hubiera llevado en las mismísimas narices de su altivo patriarca.

Cantarella: Ah, Mandrágora. Ella era tan... estricta. Estaba tan dispuesta a adaptarse a las reglas, aunque fueran imposibles...

Cantarella: Ojalá hubiera podido ver que este mundo es más que obediencia ciega. Hay tantas cosas tan preciosas...

Cantarella: Tanto ella como Hebenon desaparecieron durante la prueba y nadie volvió a saber de ellas.

Cantarella: Como si alguien se las hubiera llevado en las mismísimas narices de su altivo patriarca.

Cantarella: ¿Por qué? Junto a ti, estoy perfectamente.

Cantarella: Llorar no me concederá el perdón, y nunca tuve la intención de seguir ciegas reglas intencionadamente despreciables.

Cantarella: Me gané mi sitio a mi manera. Por eso es que estoy aquí ahora y soy capaz de compartir esto contigo.

(Opcional) Limpia la contaminación.

(Opcional) Revisa el libro ilustrado.

Cantarella: Las olas chocaban entre sí, ansiosas por apagar cualquier chispa que pudieran encontrar.

Cantarella: El veneno y los susurros se entremezclaban, buscando cortarnos las alas.

Cantarella: Los dulces sueños se confinaron... solo para marchitarse entre lágrimas silenciosas y frágiles.

(Opcional) Coloca el libro ilustrado de vuelta en la estantería.

Derrota a los enemigos.

Sientes una presencia siniestra que emana de la estantería.

Al momento siguiente, toma forma ante ti.

Algo se desprende de las frecuencias que se desvanecen del caos; frecuencias retorcidas que se aferran como un grotesco velo. Es como si un trozo de carne hubiera sido arrancado del abismo. Es un libro.

La desesperación de las chicas emana de las páginas del libro y embriaga tu corazón.

Aprietas el libro con fuerza contra tu pecho y respiras profundamente para tranquilizarte.

Habla con la muñeca bailarina.

La cara sin vida de la muñeca te perfora. Una sensación de malestar punzante te recorre la columna vertebral.

Muñeca bailarina A: La actuación final. Pronto comenzará. Sombrero, no apto.

Muñeca bailarina A: Ayuda. Dame el sombrero redondo.

Errante:

La muñeca está inmóvil y no te responde.

La muñeca duda un momento, luego baja la cabeza y permanece en silencio.

La muñeca, inmóvil, responde tu generosidad con silencio.

La muñeca, inmóvil, responde a tus burlas con silencio.

Cantarella: Hm...

Errante:

Cantarella: No, solo... solo son algunos viejos recuerdos del pasado. No te preocupes. Estoy bien.

Cantarella: En cuanto entré en este lugar, supe que ciertos recuerdos me buscarían, aunque yo no los quisiera.

Cantarella: Parece que no soy tan resistente como creía...

Encuentra el sombrero redondo.

Dirígete detrás del escenario para buscar el sombrero redondo.

Derrota a los enemigos.

Cantarella: Aquí, el pasado y el futuro, los sueños y la realidad, están intrincadamente relacionados, íntimamente unidos.

Cantarella: Las frecuencias caóticas podrían atrapar la luz.

Cantarella: Vamos a intentarlo una vez más, cuidadosamente. La paciencia y el deseo siempre ayudan.

Encuentra el sombrero redondo.

Un cartel extraño que anuncia la actuación final. Curiosamente, las dos muñecas que aparecen en él te resultan familiares.

Cantarella: Hemos recorrido cada centímetro de la estancia, incluyendo los rincones más oscuros.

Cantarella: No parece que el sombrero redondo esté aquí.

Alcanza a la muñeca.

Derrota a los enemigos.

Alcanza a la muñeca.

¿?: Por fin, la actuación final.

¿?: ¡Bailad! ¡Y luchad!

¿?: La corona de la Doncella pronto aparecerá.

¿?: Y descansará en una de vuestras cabezas.

Encuentra la muñeca correcta.

Muñeca bailarina C: Sombrero redondo... tuyo.

Muñeca bailarina C: Tómalo.

La muñeca te pone un sombrero redondo en las manos sin más explicaciones.

La superficie de terciopelo brilla intensamente como si estuviera empapado en las lágrimas de una chica, formando una capa delicada, dulce y amarga; como una cereza bañada en vino sobre una capa de escarcha.

Entrega el sombrero redondo.

Muñeca bailarina A: Sombrero redondo. Gracias.

Muñeca bailarina A: Extraño... pero gracias.

Muñeca bailarina A: La actuación final. Comienza ya.

Muñeca bailarina A: Ve. Al frente. Más cerca... verte... calma

Las palabras entrecortadas de la muñeca parecen sugerir que te acerques más al escenario para verte mejor. Pero, ¿«calma»? ¿Quién debe calmarse? ¿Tú o la muñeca? La respuesta puede estar más adelante, una vez comience la actuación.

Camina hacia el escenario.

¿Muñeca bailarina?: La actuación. Necesita luz.

El inexpresivo rostro de la muñeca detiene su mirada en la lámpara que tienes en la mano.

¿Muñeca bailarina?: Luz. Lámpara.

Usa la lámpara.

Cantarella: Las frecuencias... son demasiado caóticas...

Cantarella: No te preocupes. Lo intentaremos de nuevo.

Camina hacia el escenario.

Cantarella: *Respiración fuerte*

Errante: Tú debes ser Annis.

Errante: Y también la «chica A», que aunque no podía hablar, logró enviarme ese mensaje.

Errante: Quieres que la encuentre ¿verdad?

Corre hacia ella.

¿?: ¡Será mejor tener cuidado! ¡Seguro que tiene trucos bajo la manga que no podemos ni imaginar!

¿?: ¡Cómo se atreve a aparecer en la ciudad después de todo lo que hizo!

¿?: ¿De verdad las almas perdidas vuelven a casa?

¿?: Duele... tanto...

¿?: ¡Auuu...!

Corre hacia ella sin dudarlo.

¿?: ¡Será mejor tener cuidado! ¡Seguro que tiene trucos bajo la manga que no podemos ni imaginar!

¿?: ¡Auuu...!

¿?: Duele... tanto...

¿?: ¡Cómo se atreve a aparecer en la ciudad después de todo lo que hizo!

¿?: ¿De verdad las almas perdidas vuelven a casa?

Gracias a tu confianza, la medusa abrió su corazón.

Errante: La Cantarella que conozco es inquebrantable.

Errante: Ella nunca se rendirá, aunque la estrangules con esos susurros perniciosos.

Errante: Y a mí tampoco me harás temblar.

¿?: ¿Tú crees que los destellos de estos delicados seres pueden iluminar todo el mar?

¿?: Sí, colócala aquí, así, suavemente.

¿?: Yo, Cantarella Fisalia, soy consciente de las promesas que te hice y prometo cumplirlas.

¿?: Además, hay ciertos lugares que solo tú puedes alcanzar.

¿?: Vamos. Todavía tenemos mucho más por descubrir.

Cantarella: ¡Ahora! Libérale de los susurros del Trenodiano.

Resuelve la obsesión del difunto líder de Fisalia.

¿?: Todos esos años repletos de mentiras y conspiraciones, ¿y qué has ganado?

¿?: ¿Una reputación mancillada? Podrías haberte alejado de todo esto, Cantarella.

¿?: Aún te recuerdo de pequeña. La más joven y desamparada de todos los Fisalia. Siempre te quedabas junto a tu caldero y solo sonreías cuando un pájaro pasaba revoloteando junto a la ventana.

¿?: Desprecias este lugar ¿no? Pero la sangre de tus venas te ata, te mantiene prisionera de esta pesadilla sin fin.

¿?: Detestas nuestras normas, pero están arraigadas en tu propio ser.

¿?: Dime ¿alguna vez has pensado huir? ¿Dejar esta carga que te aplasta y ser libre como el viento? ¿Libre para vivir la vida que anhelas?

Cantarella: Mi querido señor, ya te he concedido el más dulce de los sueños. ¿Por qué te aferras aún a esta carga terrenal?

Cantarella: Observaste con satisfacción cómo trepaba por encima de los caídos, ascendiendo escalones hacia la gloria y portando la corona de espinas... ¿No era suficiente para ti?

Obsesión del líder anterior de Fisalia: Las ilusiones no son rival para el veneno, Cantarella. Las falsas burbujas estallan y aquí estamos, en el final de un todo.

Cantarella: Verás, las ilusiones también conducen a la verdadera belleza.

Cantarella: Tu obsesión, corrupta por susurros, se ha convertido en una sombra sobre el palacio... Un diluvio de delirios que no pertenecen a este mundo.

Cantarella: Puedo sentir el dolor que esos susurros te infligieron. Permíteme liberarte de ellos... ¡una vez más!

Cantarella: El abismo se halla en las sombras, pero ni la más profunda oscuridad puede soportar la luz.

Cantarella: Tu confianza fortalece la lámpara, que ahora reluce más brillante.

Cantarella: Aún no hemos expulsado completamente los susurros. Vigila. La obsesión retorcida vuelve a la sombra.

Cantarella: Mi señor, te ofrecí el más dulce de los sueños y salvaguardé tu legado cuando partiste.

Cantarella: He legado la más sincera confianza de los Fisalia a alguien digno de ella, y los engaños del Trenodiano en la Torre Invertida han quedado al descubierto.

Cantarella: Ya no nos perseguirán más susurros. Nuestras hijas son libres de la crueldad de esas pruebas.

Cantarella: Y ahora, te liberaremos a ti de los susurros del Trenodiano.

Errante:

Cantarella: ¡Je! No se te escapa una, ¿eh?

Chloe: ¡Estamos aquí, sanas y salvas!

Chloe: En aquel duelo infernal, Cantarella nos escudó con ilusiones.

Chloe: Cuando Cantarella se hizo cargo de la familia, nos protegió, manteniéndonos a salvo en el palacio.

Chloe: Los miembros de la Orden siempre andaban ansiosos por descubrir la verdad... y yo sabía que, si éramos imprudentes, el peligro se cerniría sobre todas.

Chloe: Aunque... extraño mucho mi hogar, más de lo que puedo expresar.

Chloe: Afortunadamente, Cantarella celebra cada año la Noche del Recuerdo, y con nuestras máscaras podemos regresar al pueblo, aunque sea solo un rato.

Chloe: Siempre me consuela ver a Jojo viviendo feliz y con buena salud.

Cantarella: Cariño, desde esta noche, eres libre de volver con tu familia.

Cantarella: Este caballero ha resuelto los acertijos. Juntos, él y yo crearemos el elixir de resurrección.

Errante:

Cantarella: Desde que se desvelaron las mentiras del Trenodiano, las frecuencias y situaciones del exterior han cambiado.

Cantarella: Gracias a ti, ahora la Orden está preocupada por sus propios problemas, demasiado distraída para inmiscuirse con los Fisalia.

Cantarella: El lugar más afectado por los susurros del Trenodiano fue el palacio, por la pérdida del antiguo patriarca, las chicas inocentes sacrificadas en las Pruebas... Al caer el Trenodiano, todas esas frecuencias estallaron a la vez.

Cantarella: Tanto tiempo de miedo, dolor, resentimiento y represión, se desató y se convirtió en una nueva prisión.

Cantarella: Las cadenas del propio espíritu eran más pesadas que ninguna otra. Sin embargo, gracias a ti, hemos roto esas ataduras.

Cantarella: En ese momento, me di cuenta de que las chicas debían regresar a casa.

Cantarella: Nunca quise involucrarte en esto, la idea era asumirlo todo yo. Por eso, como anfitriona, elegí las «chicas fantasma» como temática para la Noche del Recuerdo de este año, y quise participar.

Cantarella: Quería atravesar el mar de los fantasmas, resolver los acertijos, ganar el elixir de la resurrección y devolver a las chicas a casa en la medianoche, al comenzar la Danza de los Muertos.

Errante:

Cantarella: Tu llegada parecía cosa del azar... pero tal vez era el destino.

Cantarella: La carta no fue cosa mía, pero creo que sé quién pudo atraerte a mi lado.

Cantarella: Sé que ella no quería hacerte daño, pero llevaba tanto tiempo en la Sonora... que prácticamente se había convertido en una de sus frecuencias.

Cantarella: Cuando vi esa carta y me percaté de su efecto sobre ti, supe que no podía mantenerte al margen. Tú eres especial, y las frecuencias que se desbordaban del mar de los fantasmas te perturbaban.

Cantarella: Echando la vista atrás, me cegó mi arrogancia... Ah, perdóname por mostrarte este lado vulnerable de mí.

Cantarella: Estas corrientes son profundas y las algas se enredan con fuerza. Incluso a mí me atraparon, como ves.

Cantarella: Pero contigo... fue diferente, porque me ayudaste a desenredarlas, a resistir el oleaje.

Cantarella: Fabricar este elixir fue mucho más fácil a tu lado. Siempre pensé que la pericia del alquimista es más valiosa que los ingredientes, y tú me has dado la razón.

Cantarella: Por favor, acepta mi más sincera gratitud. Gracias por estar aquí y permanecer a mi lado.

Chloe: Cantarella, ¡ya no tienes por qué soportar todo esto sola! Ahora tienes a alguien con quien contar de verdad.

Cantarella: ¡Je! Tienes razón. Tengo un último favor que pedirte, Errante. ¿Podrías usar el elixir para llevar a las chicas de vuelta a casa?

Cantarella: Los Fisalia no gozan de buena reputación. A algunos aldeanos les incomodaría mi presencia, y lo último que quiero a estas alturas es causar problemas.

Cantarella: Pero tú eres el Laureado, que nos mostró las mentiras y convirtió lo imposible en posible. Si eres tú quien asume este cometido, la gente se convencerá.

Cantarella: Además, en caso de que la Orden quiera investigar este «renacimiento milagroso», tu estatus y capacidades les detendrá.

Cantarella: Y además de todo eso, este elixir ha sido posible gracias a tu esfuerzo. De hecho, no puedo pensar en nadie mejor para esta tarea.

Errante:

Cantarella: Gracias. Tanto la familia Fisalia como yo te ayudaremos en todo lo posible.

Cantarella: Bueno, mi nombre... no es más que una frágil burbuja que desaparece con facilidad. Para mí, no tiene tanta importancia. Además, puede que no sea malo que la gente desconfíe de los Fisalia.

Cantarella: Después de todo, somos una gran familia, con problemas profundamente arraigados. Cambiar llevará su tiempo.

Cantarella: Chicas, recoged vuestras cosas. El Laureado y yo os llevaremos a casa.

Habla con Cantarella y sumérgete en el mar de los fantasmas.

Cantarella: Entonces, ¿estás preparado para partir?

Errante:

Cantarella: Vamos a sumergirnos en el mar de los fantasmas.

Cantarella: Tómate tu tiempo. No me importa disfrutar un poquito más con mis queridas violacas.

Regresa al salón del castillo y despídete por última vez de las chicas.

Inicia el desafío.

Abandona la Ascensión de fase.

Chloe: Cantarella, gracias por cuidarnos durante todos estos años.

Chloe: Ahora que nos vamos, te quedarás sola aquí…

Chloe: Pero lo cierto es que nunca debiste soportar una carga tan pesada.

Chloe: Aún recuerdo lo que me dijiste durante las pruebas, que querías dejar todo esto atrás e ir a algún lugar lejano donde nadie te conociera, para vivir en libertad...

Chloe: Pero ahora te quedarás en este frío palacio, acompañada por la soledad...

Cantarella: Dedicaré mi tiempo como matriarca de los Fisalia a que esto no vuelva a suceder. Ni más pruebas, ni más vidas inocentes atrapadas en esta red.

Cantarella: Mi libertad por la suya sí parece un cambio justo, ¿no crees?

Cantarella: Es hora de partir, queridas mías.

Errante: Esta noche, se han resuelto todos los acertijos. Contemplad cómo el elixir nos trae de vuelta a las almas perdidas.

Cantarella: Una noche digna de recordar.

La Noche del Recuerdo llega a su fin y la ciudad recupera su paz habitual. El molino de viento cruje al girar, mientras las hojas se mueven perezosamente con la brisa de medianoche. Es como si no hubiera pasado nada, como si todo hubiera sido un sueño de una noche fugaz... Pero sabes que fue real porque Cantarella está junto a ti.

Abby: *bostezo* ¡Vaya siesta más larga!

Abby: *sniff* ¡Mmm! ¡Ese olor tan raro se ha ido del todo! ¡Hueles bien otra vez!

Abby: ¡Oh! ¡Qué sueño tan bueno he tenido! ¡Bailaba rodeada de unos Ecos adorables! ¡Je, je!

Abby: Ups, eh... ¿interrumpo?

Errante:

Abby: Bueno... me voy a echar otra siestecita.

Cantarella: ¡Je! Parece que todo vuelve a la normalidad. ¡Qué maravilla!

Cantarella: Es tarde... ¿quieres venir a mi palacio a descansar esta noche?

Errante:

Los labios de Cantarella se tornan en una suave sonrisa mientras sus ojos, tranquilos como la profundidad del océano, ondean con calidez.

Aunque sabe que eres más fuerte que ella, su instinto de cuidarte sigue ahí, tan natural como el aliento que respiras.

Cantarella: El placer sería mío, encanto.

Cantarella: Contigo aquí, el palacio es... más cálido. Puede que tu mera presencia disipe el persistente frío que aquí habitaba.

Errante:

Cantarella: El objetivo de nuestra familia siempre ha sido resistir la interferencia espiritual del Trenodiano y aferrarnos a nuestra fe en el Centinela.

Cantarella: Esas crueles pruebas se diseñaron para encontrar una Doncella de voluntad inquebrantable, alguien que pudiera resistir los susurros del Trenodiano y fijar sus ojos en la luz verdadera.

Cantarella: Sin embargo, en pro de esa «noble causa», se sacrificaron vidas inocentes.

Cantarella: Yo no puedo aceptar un «sacrificio necesario» que pisotea la voluntad de otros en nombre del deber. Al final, no es más que vivir a costa de los débiles.

Cantarella: Y aunque sea cierto que el lugar de la leña es alimentar las llamas, no debe arder sin más. Debemos recordar esas vidas, no reducirlas a cenizas en el viento.

Cantarella: Al fin y al cabo, no somos leña.

Errante:

Cantarella: Sí. Cuando tomé la Espada de la Divinidad, sentí una presenciaFleurdelys... alguien mucho más capaz, más apropiado, y se presentó una alternativa ante mí.

Cantarella: Le pedí al Centinela que le transfiriera mi poder del Segundo Despertar.

Cantarella: El Centinela aceptó mi propuesta y utilizó su poder para combinar nuestras fuerzas. Con ese poder, se enfrentó al Trenodiano.

Cantarella: Triunfamos... o eso pareció, pero el Trenodiano era más duro de lo que esperábamos.

Cantarella: Elegí convertirme en la matriarca para poder usar todo el poder de la familia para detener las brutales Pruebas Divinas y asegurarnos la victoria final.

Cantarella: Fingí alinearme con la Orden para mantener al Trenodiano con la guardia baja, mientras buscaba cómo acabar con él de una vez por todas y liberar al Centinela.

Cantarella: Y luego... te encontré a ti.

Errante:

Cantarella: ¡Je! Te he estado observando desde el momento en que pusiste un pie en Rinascita.

Cantarella: Hoy por hoy, me atrevería a decir que ya te conozco de cabo a rabo.

Cantarella: Yo elegí mi camino, igual que tú elegiste el tuyo, y lo seguiré hasta el final, lleve donde lleve.

Cantarella: Además, comparado con lo que tú has soportado, mis miserias no son dignas de mención.

Cantarella: Derrotaste al Trenodiano en la Torre Invertida, salvaste a la gente de Rinascita y liberaste a las chicas... y a mí también.

Cantarella: Ahora están de regreso en su casa, y los susurros del Trenodiano finalmente se han desvanecido de este palacio.

Cantarella: Además, con las concesiones de la Orden, las sombras sobre Rinascita se están desvaneciendo. La paz ha vuelto a nosotros una vez más.

Cantarella: Gracias a ti, los días de dolor y sacrificio han cesado. Una vida tranquila... ese es el milagro que nos has traído.

Cantarella: Como matriarca de los Fisalia, debo recompensarte de forma adecuada por todos los esfuerzos realizados.

Cantarella: Quizá quieras... ¿un elixir para la eterna juventud? Aunque, a juzgar por el poder de tu Despertar, es posible que ya lo poseas.

Cantarella: ¿Qué tal el que convierte la piedra en oro?

Cantarella: Yo, Cantarella Fisalia, te ofrezco todo el legado familiar, nuestros elixires y secretos.

Errante:

Cantarella: ¡Je! Los Fisalia no hacen negocios a lo loco. Es todo un privilegio para mí poder dártelo.

Cantarella: ¡Je! Esta es «nuestra» casa ahora.

Cantarella: Ha sido un día muy largo. Te mereces disfrutar de un sueño dulce y tranquilo.

Cantarella: Esto es una tisana de flores de albizia, cuya fragancia suave y persistente puede atravesar la realidad y llevarte al mundo del sueño.

Cantarella: Ahora, cierra los ojos... y descansa. Buenas noches.