¡Día de navegación, capitán!

Te has involucrado en una apuesta entre Brant y sus compañeros, y antes de que pudieras protestar, te asignaron el título de capitán por un día de la Troupe Torpe. ¡Prepárate, que comenzamos la aventura!

Habla con Brant en el Elíseo de los Torpes.

Brant: ¿Solo media docena? ¡Eso no te pega, Battier!

Battier: *Tch*, pero esto no es una cerveza cualquiera. ¡Es la mejor birra de Egla! Me costó un ojo de la cara, ¿sabes?

Hymer: ¡Olé! Battier, mi buen amigo, añade media docena más. ¡Esta noche, vamos a montarla bien gorda sobre esta cubierta!

Errante:

Brant: ¡Anda! ¡Mira quién ha decidido unirse a nosotros! Has llegado en el momento perfecto, Errante. Estamos a punto de realizar una apuesta muy, muy importante.

Errante:

Budd: Están apostando quién logrará la primera pesca del día.

Brant: ¡Oye, creo que me merezco un voto de confianza! ¡Este capitán está trabajando duramente para conseguir unas buenas viandas!

Brant: Battier cree que va a enfrentarse a mí, por eso se apuesta su preciado néctar de trigo.

Brant: Créeme, ese brebaje de Egla es pura gloria: fresco, dulce... Ya casi puedo saborearlo.

Battier: Las tienes todas contigo, ¿eh? Pues vamos a endulzar las apuestas. ¡Pongo una botella de Aliento de Troupe para que disfrutemos esta noche de un buen botín!

Brant: ¡Ja! ¡Un movimiento audaz, Battier! Pero vamos a hacer que sea aún más interesante. ¿Qué quieres que apueste yo?

Battier: Hombre, capitán, no vamos a apostarnos solo bebidas... ¡Desde luego, no con Errante como nuestro invitado!

Battier: ¡A ver qué te parece esto! Si gano, darás un día libre a la tripulación. ¡Todos queremos pegarnos una buena juerga con el Laureado del Carnevale!

Battier: Así que tú, capitán, te encargarás de todos los quehaceres. Cocinar, limpiar, fregar la cubierta... ¡todo como los chorros del oro!

Mientras Brant y Battier discuten acaloradamente qué se juegan, notas que la caña de pescar se mueve y la línea se tensa.

Errante:

Ni Brant ni Battier te prestan atención porque están completamente absortos en su apuesta. Están tan concentrados que hasta el propio Primus tendría que esperarse a que acabaran de negociar.

Brant: ¡Trato! Hace muchísimo tiempo de la última vez que cociné para la tripulación. ¡Si pierdo, veréis lo bien que se desenvuelve este lobo de mar en la cocina!

Errante:

El anzuelo tira con fuerza, no es una pesca menor. Seguro que es lo bastante grande como para decidir la apuesta en un pis pas. Lo enrollas...

¡Y ahí está! Un pez colosal boquea en el aire con una mirada de absoluta incredulidad en sus ojos. Bueno, amigo pez, ¡dile adiós al agua y dale la bienvenida a la tierra firme!

Sithos: ¡Por el Centinela, mira el tamaño de esa bestia!

Budd: ¿Tenemos alguna olla lo suficientemente grande para cocinarlo?

Hymer: Espera un momento... ¿no es esa la caña de Battier?

Battier: ...

Brant: ...

Brant: ¡Vaya, vaya, eso no lo vi venir! Pero siempre disfruto de un buen giro de trama.

Battier: ¿Pero qué es eso? ¿El mismísimo rey pez? ¡Bien hecho, amigo mío! Y enhorabuena, capitán. ¡Has ganado un día de lo más entretenido! ¡Ja!

Brant: Por supuesto, una apuesta es una apuesta. Parece que hoy no voy a ser más que un humilde marinero.

Hymer: En tal caso, ¿quién será nuestro capitán?

Battier: ¡¿Quién crees tú?!

Battier: ¡Solo alguien capaz de capturar una bestia semejante! ¡Yo diría que nuestro Laureado está más que cualificado para dirigir esta nave!

Errante:

Brant: No tengo ninguna duda de que serías un capitán excelente.

Brant: Por supuesto, amigo mío. ¡No te quepa duda!

Brant: Pero sin presión, claro. El timón es todo tuyo, pero solo si así lo deseas.

Brant: Pero ya pensaremos en eso luego. ¿Por qué no te unes a nosotros para cenar? Créeme, no querrás perderte el licor que tan merecidamente ganaste.

Brant: Deja que te demos las gracias por toda la ayuda que nos has dado. ¿Qué? ¿Nos honrarías con tu presencia?

Battier: ¡Tienes que hacerlo! Además, con ese pedazo de pez que acabas de pescar, habrá comida a raudales. ¡Lo mínimo es que vengas a disfrutar del festín!

Battier: ¡No se hable más, voy a avisar a cocina de lo que les espera y traeré mi mejor botella para la ocasión!

Brant: Y yo también debo disculparme, capitán. Tengo que fregar la cubierta hasta que brille como una patena.

Brant: Si no sabes qué hacer, puedes explorar el barco. ¡Siéntete como en casa... pero sobre el agua! ¡Ciao!

Battier: ¿Y bien, capitán? ¿Qué te parece? ¿Nos jugamos algo a ver quién pesca el primero?

Brant: ¿Una apuesta para empezar el día? Battier, tú sí que sabes cómo conquistar a un hombre.

Brant: ¿Qué quieres apostar?

Errante: ¿Ese no es Brant? ¿Pero qué hacen esos dos? Vamos a averiguarlo.

Brant: ¡Todavía hay tiempo antes de la cena! Mira qué feliz está la tripulación. ¡Pasea y disfruta!

Errante:

Brant: Battier dijo que el ganador sería capitán, pero la elección es tuya, claro. En fin, ¿quieres el timón?

Errante:

Brant: Resumiendo, tú trazas el rumbo y diriges el barco. La tripulación estará lista para zarpar en cuanto lo ordenes.

Brant: Puede parecer sencillo, pero ser capitán de la Troupe Torpe implica mucho más que eso.

Brant: Estos mares están plagados de emocionantes aventuras y tesoros resplandecientes.

Brant: ¡Ahí es donde se nota un buen capitán, liderando a su tripulación hacia leyendas perdidas, deleitándose con los vítores de la multitud y navegando hacia la gloria!

Errante:

Brant: Pero nada de esto es posible sin un capitán, y lo mismo ocurre con cada miembro de la Troupe.

Brant: Mira a Battier, por ejemplo. Es nuestro mejor pescador. ¿Tina? Se conoce cada centímetro del mar. Y Lavito podría contar historias hasta llenar cien noches.

Brant: Los talentos únicos de cada uno de nosotros hacen de esta Troupe lo que es. Cada alma juega un papel importante.

Brant: Ah, pero el deber llama, capitán. Es hora de limpiar la cubierta antes de la cena, como prometí.

Brant: La cena es a las seis. Bueno... todavía hay tiempo. ¡Hasta entonces!

Errante: Mmmh... ¿Qué se supone que debe hacer el capitán de la Troupe Torpe un día cualquiera?

Errante: Aún falta un poco para la cena. Vamos a ver en qué anda metida la tripulación.

Roccia: Deja el papeleo para Brant. Es parte de sus responsabilidades.

Levito: El Resurgido navegó entre las llamas y emergió sobre el escenario... «Iza las velas y zarpemos», gritaba. «Conquistaremos el bravo mar»...

Pan Cake: ¡Cena a las seis! ¡Cena a las seis!

Errante: Todavía falta algo de tiempo para la cena. Un pequeño paseo podría ser una buena idea.

Ve a cenar con la troupe. (18:00 - 23:00)

Roccia: Hola, Errante. Tengo entendido que hoy eres tú el capitán. ¡No te olvides del papeleo!

Errante:

Roccia: ¡Ja, ja! No te preocupes. Solo era una broma. Espero que estés disfrutando del día.

Roccia: Deja el papeleo para Brant. Perri se asegurará de que esté listo para mañana.

Roccia: Brant no parece un capitán al uso, pero hace bien su trabajo.

Errante:

Roccia: ¡Je, je! Un capitán tiene que estar en todo, ¿no?

Tina: Capitán Errante, ¿cuál es nuestro destino?

Tina: Normalmente lo decide el capitán Brant, pero como el timón es suyo ahora, ¡soy todo oídos!

Errante:

Tina: Los Torpes arden en deseos de saber hacia dónde nos dirigimos. ¡El capitán debe señalar el camino!

Tina: La opinión de la Primera Oficial importa, claro, pero es el capitán quien debe fijar el rumbo.

Tina: Para los que hemos dejado atrás nuestro pasado, tener quien nos guíe lo es todo. No sé qué haría la Troupe sin un capitán.

Errante: (Ya veo. ¡Entonces haré todo lo que esté en mi mano! Muy bien, vamos a…)

Errante:

Tina: ¡Espléndido! Brant nos llevó a Septimonte una vez, así que conocemos bien esa ruta.

Tina: Esto podría ser todo un reto. Nunca habíamos llegado tan lejos antes, pero he oído hablar de Huanglong en obras de teatro. ¡Quizás podamos ver una!

Tina: ¿Costa Negra...? Nunca oí hablar de un lugar así. ¿Cómo es? ¡Qué ganas tengo de verlo!

Tina: Ahora que conozco el plan, iré a contárselo a los demás y lo prepararé todo.

Errante:

Tina: ¡Ja, ja! ¡Hemos desafiado olas tremendas y nos hemos enfrentado a las mareas! ¡Somos marineros experimentados, Errante!

Tina: Puede que el capitán Brant sea un poco fantasioso a veces, pero cuando las cosas se ponen difíciles, siempre está ahí.

Tina: Las sorpresas son parte de nuestra vida y ya nos hemos acostumbrado a esta forma «improvisada» de navegar.

Tina: Hablando de eso, últimamente los piratas han estado dando por saco, asaltando rutas comerciales y tal. Tenemos las bodegas cargadas, así que debemos mantenernos alerta, capitán.

Tina: Después de la actuación, volveré a comprobar las condiciones del mar.

Hymer: ¡Tina! ¿Qué haces? ¡El ensayo comenzará pronto!

Tina: ¡Ya voy!

Tina: Bueno, capitán, ¡el deber me llama! Siéntete como en casa. ¡Hasta ahora!

Pan Cake: ¡Cena a las seis! ¡Cena a las seis!

Pan Cake: ¡Saludos! ¡El capitán Brant le envía saludos!

Errante:

Pan Cake: ¡Oh, capitán, mi capitán!

Pan Cake: ¡Brant volvió a perder! ¡Sorpresa, sorpresa!

Errante:

Pan Cake: ¡Nunca gana! ¡Nunca gana!

Pan Cake: ¡Capitán, Pan Cake a su servicio! ¡A su servicio!

Levito: El Resurgido navegó entre las llamas y emergió sobre el escenario... «Iza las velas y zarpemos», gritaba. «Conquistaremos el bravo mar»...

Errante:

Levito: Ah, solo es una cancioncita que parece que se ha puesto de moda últimamente.

Levito: Habla de un pirata que deambula por el Mar Tormentoso; un inmortal que puede caminar sobre el fuego sin quemarse. Nadie lo ha atrapado nunca.

Errante:

Levito: Ah, el nombre no importa. Solo es una historia después de todo.

Levito: Ya sabes que estas cosas tienden a adquirir un poco más de lustre conforme se van relatando.

Levito: Aun así, a los niños les encantan. Historias y canciones, todo entrelazado.

Levito: Siempre piden al capitán Brant que cante con ellos, y él no necesita que le insistan mucho porque le encanta ponerse a improvisar.

Errante:

Levito: No exactamente. Es que a Brant le encanta darles ese capricho.

Levito: De todos modos, será mejor que vuelva a componer. Quiero que esta nueva canción esté lista para esos bucaneretes para la cena.

Battier: ¡Una botella de Aliento de Troupe, solo para ti! Por estos lares, esto vale tanto como el oro.

Battier: ¡Ah, y mira lo que encontré mientras destripaba el pescado!

Errante:

Errante: ¿Está... partida por la mitad?

Battier: Qué raro, ¿no? La encontré tal cual. Podría ser una reliquia de tiempos antiguos.

Errante: ¿Mmmh?

Errante: Mira, ahí dice algo...

Brant: ¿Puedo echar un vistazo?

Errante: ¿Eso es una letra? ¿Te suena de algo?

Brant: Pues... sí. En estos mares solo existe una leyenda sobre «D».

Brant: La historia de Drake, el Capitán Dorado.

Tina: ¡El capitán Drake! ¿Ese aventurero del que todo el mundo habla?

Levito: Pensaba que solo era una historia fantástica...

Errante:

Brant: El Capitán Drake es uno de los héroes más famosos de Rinascita. Cuenta la leyenda que logró el apoyo de los mecenas más ricos y reunió una tripulación con la promesa de la gloria eterna.

Brant: Luego se embarcó en un viaje para encontrar un paso seguro a través del Mar Tormentoso. ¡Una hazaña digna de ser recordada por siempre!

Brant: Pero pagó un gran precio. Solo un tripulante regresó, y había perdido la cabeza. Lo que ocurrió allí sigue siendo un misterio.

Errante:

Brant: Me contaban aventuras de ese tipo cuando me iba a la cama.

Brant: Cuando no era más que un mocoso, huérfano y condenado en la Travesía del Peregrino, las historias que Toscanini me contaba ahuyentaban mis pesadillas.

Brant: En aquel entonces juré que, si alguna vez me convertía en capitán, mi tripulación siempre volvería a puerto sana y salva. Sin excepciones.

Bardolino: Toscanini, el vigilante nocturno. Poca gente se acuerda de él.

Bardolino: ¿Te contó el resto del relato? Ese tripulante chiflado hablaba maravillas sobre la moneda de Drake, diciendo que conducía a tesoros incalculables.

Bardolino: Quizás sea la misma moneda que ahora tenemos en nuestro poder.

Battier: Tesoros incalculables, ¿eh? Eso sí que es una suerte. Imagina lo que podríamos hacer con tanto dinero...

Errante:

Bardolino: Oh, ya lo creo que existen. El Capitán Dorado conquistó todos los mares conocidos por la humanidad. La riqueza que amasó podría hacernos vivir a todos a cuerpo de rey.

Bardolino: Has dado en el clavo... ¿Dónde estará la otra mitad?

Hymer: Media moneda... Tesoros... ¡No me lo puedo creer!

Brant: ¿Pasa algo, Hymer?

Hymer: Ahora que lo pienso... perdí media moneda así no hace mucho tiempo.

Errante:

Hymer: ¡Sí, casi idéntica! Un tipo me la dio en una partida de cartas. Decía que valía millones.

Hymer: Pensé que iba de farol... pero Bella ganó la mano.

Brant: Bella... una Montelli, ¿verdad? Desde que los piratas comenzaron a agitar las aguas de Raguna, nos ha estado contratando para proteger los barcos de su familia.

Hymer: ¡Esa! Es cliente habitual de la Trattoria Margherita. Le encantan sus pizzas. ¡Me la encuentro ahí a todas horas!

Brant: Pues bien, nuestra siguiente parada está clara. Parece que la fortuna nos sonríe, capitán. ¿Probamos suerte en el restaurante?

Brant: ¿Qué te parece? ¿Vamos a zarpar?

Errante:

Brant: ¡Sí, mi capitán! ¡Hemos fijado el rumbo! ¡Izad las velas y que el viento nos lleve!

Ve a buscar a Bella en la Trattoria Margherita.

Brant: Allí está. Es raro verla bebiendo sola... Vamos a charlar con ella.

Habla con Bella.

Brant: ¡Bella, amiga mía! ¿A qué viene esa cara? No es propio de ti beber sola.

Bella: Ah... ahórrate las gentilezas. Últimamente la suerte me ha dado la espalda. Parece que nada sale como quiero.

Bella: Los piratas no paran de robarnos cargamentos y, por si eso no fuera suficiente, ¡mira esta pizza! ¡Sin aceitunas!

Bella: Margherita dice que tardarán días en traer más. ¿Puedes creerlo? ¡Se me niegan incluso los más simples placeres!

Bella: ¿Y esa moneda de la suerte por la que luché con uñas y dientes? ¡Robada! Algún miserable ladrón se la llevó. He estado maldita desde entonces.

Bella: A diferencia del gran capitán Brant. Podrías desaparecer entre la niebla y resurgir con el fulgor de un diamante. Si tan solo pudieras darme una pizca de tu suerte...

Brant: Lamento escuchar todo eso, Bella, pero tengo algo que contarte. ¡Hoy no soy el capitán! Si necesitas un golpe de timón, tendrás que pedírselo a este chico.

Errante:

Brant: Nunca se sabe lo que traerán las mareas, ¿eh?

Brant: Margherita, dos vasos de Nectarvino por favor, y otra ronda para Bella. De mi cuenta.

Margherita: ¡Marchando!

Brant: No hay mejor amuleto que una buena copa de Gocce di Divino. ¡Brindemos para espantar la mala suerte!

Errante:

Bella: ... Salud.

Los tres levantáis vuestras copas al unísono y tomáis un trago. ¡Al diablo con la mala suerte y brindemos por una noche grandiosa y memorable!

Brant: Ah, un vino excelente. Por cierto, Bella, ¿dónde te robaron esa moneda exactamente?

Bella: Aquí mismo, en el restaurante. La dejé sobre la mesa hace unos días, mientras charlaba. Cuando me di la vuelta, ¡puff!, ya no estaba.

Margherita: Muchos comensales han estado «perdiendo» cosas últimamente... No sé quién está detrás, pero cada vez es más frecuente...

Errante:

Brant: Mmh, un ladrón del tres al cuarto... Capitán, tengo un plan, pero necesitaré que tomes las riendas.

Errante: ¿De verdad? ¡Pero si acabo de empezar!

Brant: *Suspiro*

Brant: ¡PRÉSTENME ATENCIÓN, POR FAVOR! ¡Yo, Brant, de la Troupe Torpe, tengo un gran anuncio que hacer!

Voz femenina sorprendida: ¿Qué pasa aquí?

Voz masculina sorprendida: ¿Esto forma parte de algún espectáculo?

Brant: Amigos, ¡acercaos a mí! ¿Alguien conoce la leyenda de la moneda de la suerte?

Brant: ¡Se dice que existe una moneda que guía a su dueño hacia incalculables riquezas y tesoros ocultos en el Mar Tormentoso!

Brant: Aquí mi amigo posee una mitad de la moneda, y nos hemos propuesto encontrar la otra.

Brant: La niebla trató de desviarnos y las mareas embravecidas quisieron retenernos, ¡pero no nos rendimos! ¡La magia de la moneda nos ha traído hasta aquí y ahora reuniremos las dos mitades!

Brant: ¡Así pues, damas y caballeros! ¡Si alguno de ustedes tiene alguna pista sobre el paradero de la otra mitad, que dé un paso adelante ahora!

Brant: ¡La mitad de la moneda... por la mitad de la fortuna!

Busca personas sospechosas en la multitud.

Hombre vacilante: ¿Se lo digo...? Compartir el tesoro sería genial, pero...

Errante:

Hombre vacilante: ¿Eh? ¿Yo? No, no... no tengo nada para ti.

Errante:

Hombre vacilante: Bueno, vale... Tal vez sepa una cosa o dos...

Errante:

Hombre vacilante: ... ¡Maldita sea! ¡Tú ganas! Sé dónde está la otra mitad, pero no te lo diré gratis.

Errante: ¿Y si me estás mintiendo para llenarte los bolsillos?

Hombre vacilante: ¡No te miento! ¡Llevaría la moneda encima si ese asqueroso pirata no me la hubiera robado!

Errante:

Hombre vacilante: ¡E-espera!

Antes de que pueda reaccionar, te lanzas hacia delante y lo inmovilizas.

Errante: (Ah... Brant acapara la atención de la muchedumbre. Muy listo).

Errante: (Con todas las miradas puestas en él, es mi oportunidad de localizar cualquier comportamiento inusual).

Bella: Capitán, no se me ocurre nada...

Errante:

Bella: Margherita, Constantine y...

Bella: ¡Oh! Un caballero me pidió indicaciones.

Errante:

Bella: No... había mucho ajetreo en ese momento. No le presté mucha atención. Rayos, esto es frustrante...

Brant: Y ¡zas! Mi amigo atravesó el pez con su arpón, la cuerda se tensó y casi nos tira por la borda. Entonces escuchamos el embriagador canto de las sirenas a través de la espesa niebla...

Mujer sorprendida: ¡Por el Centinela! ¿Qué pasa después?

Brant: ¡Ni la peligrosa niebla ni las cautivadoras melodías pudieron quebrantar la voluntad de mi amigo! ¡Saltó sobre el lomo de esa monstruosidad marina con el arrojo de un león y nos libró del peligro!

Brant: Fue como si el Centinela, impresionado por su coraje, nos premiara con esta media moneda, oculta en el vientre de ese pez.

Errante: (Él sí que está como pez en el agua. Tengo que presentarle a Encore un día de estos...)

Margherita: ¡¿Q-qué le pasa?! ¿Está borracho?

Errante:

Margherita: ¡Je, je! Actuando, ¿eh? ¡Pues se le da genial!

Margherita: ¡Pues está montando un buen espectáculo para los clientes!

Margherita: ¿Y bien, de qué «moneda de la suerte» está hablando? ¿Es realmente tan especial? ¡No puedo creer que algo tan valioso pueda estar aquí, en mi pequeño restaurante!

Errante:

Margherita: Pues... ahora que lo mencionas, tengo un cliente habitual que se pasea por todo el restaurante para elegir su mesa.

Margherita: Me temo que no. Pero tengo un cliente habitual que tiene la costumbre de pasearse por todo el restaurante para elegir su mesa.

Margherita: Y al final siempre se sienta en una esquina... ¿Quizás sepa algo?

Brant: ¿Qué te pareció mi actuación improvisada, capi? ¿No hay aplausos ni vítores para este humilde bardo?

Errante:

Brant: ¡Bravo! ¡Bravo!

Margherita: ¡Fue una actuación maravillosa!

Brant: Para ser honesto, me faltó un pelo...

Margherita: Pues la próxima vez, ten más cuidado Te aseguro que no ofrecemos servicio a domicilio para humanos.

Brant: En fin, parece que tenemos al afortunado ganador...

Brant: ¿Qué tal si primero te presentas y luego nos dices dónde está esa moneda?

Swiper: ... Me llamo Swiper. Venga, ya podéis reíros.

Swiper: Atribuyámoslo a un poco de mala suerte. De lo contrario, nunca me habríais atrapado.

Swiper: Pero la moneda que buscáis... Hace ya tiempo que se fue. Apenas acababa de conseguirla cuando unos piratas me acorralaron.

Brant: ¿Piratas?

Swiper: Sí, su capitán se llama Aldric, o algo así. Echó un vistazo a la maldita moneda y murmuró algo sobre una cita a medianoche en Egla. Sea lo que sea que estén planeando, no me gusta cómo suena.

Brant: Aldric... ya veo.

Swiper: ¡Es todo lo que sé! Si queréis la moneda, tendréis que ir a buscarla. ¡Ahora dejadme ir! ¡Soy inocente!

Bella: ¿Inocente? Me robaste la moneda, ¿y te atreves a afirmar tu inocencia?

Margherita: ¡Eres despreciable! Después de todo lo que les has hecho a mis clientes, no muestra ningún arrepentimiento. ¡Pues de cabeza al Tribunal de la Orden para que te juzguen!

Swiper: ¿El Tribunal de la Orden...? ¡No podéis hacerme esto! ¡Os dije dónde está la moneda! ¡Merezco algo a cambio!

Brant: ¡Por supuesto! Te mereces un billete solo de ida al Tribunal de la Orden. Espero que puedas comenzar un nuevo capítulo allí, amigo mío.

Bella: ¡Muévete! Yo te llevaré al Tribunal. Devolverás todo lo que has robado... ¡y más!

Errante:

Brant: Somos viejos amigos, por así decirlo. Fuimos desterrados juntos en la Travesía del Peregrino. Aún recuerdo su apodo: Aldric Piesligeros.

Brant: Siempre tuvo dificultades para aceptar nuestros ideales y no tardó en abandonar la Troupe.

Brant: La siguiente vez que lo vimos, ya se había convertido en pirata.

Errante:

Brant: Probablemente también busque los tesoros de Drake, lo que explica por qué le quitó la moneda a Swiper.

Errante: Tiene sentido. ¿Pero qué lo lleva a dirigirse a Egla a medianoche?

Brant: Bueno, eso lo tendremos que averiguar por nosotros mismos.

Errante:

Brant: Parece que hoy trabajaremos hasta altas horas de la noche. Cuando lleguemos, mejor no perder de vista a esos peluches.

Ve al pueblo de Egla.

Brant: Capitán, allí…

Brant: Parece que se están preparando para una gran reunión.

Brant: Mira que me encantaría ir y prender la llama de su diversión...

Brant: Pero esos piratas están en alerta máxima. Si no tenemos cuidado, sería como gritar: «¡Hola! ¡Hemos venido a arruinaros la fiesta!»

Errante: Desde luego. Debemos recopilar información sin que nos detecten. Encontremos una forma de pasar desapercibidos.

Brant: Exactamente lo que estaba pensando. ¿Ves esos Ecos de allí?

Errante:

Brant: Ah, como reza el dicho: «Sé uno con las olas; sé uno con la tierra».

Brant: Esto es una reunión de peluchesEcos, ¡así que habrá que seguir sus costumbres!

Brant: ¡Vamos, capitán! La noche ha lanzado su hechizo y es hora de que los peluches bailen.

Brant: ¡Demos la bienvenida a las superestrellas del Encuentro de Peluches de esta noche: Mazo Abrazo y Lottie Silente!

Errante:

Brant: Y yo soy Lottie Silente.

Brant: Porque una Troupe solo puede tener un Mazo Abrazo.

Brant: ¡Muy bien, vamos a darle a Aldric una sorpresa que no olvidará!

Derrota al Eco del Pirata.

Pirata tartamudo: Ca-capitán, ¿por qué se queda ahí parado?

Aldric: Para eso estás tú aquí ¿no? ¡Vamos, al ataque! ¡Cuando el tesoro sea nuestro, festejaremos como reyes!

Pirata tartamudo: ¡¡Llameante!!

Aldric: ¿Llameante? ¿Qué quieres decir? ¡Déjate de tonterías y mantente firme! Esta maldita moneda es tan útil como una tetera de papel...

Brant: ¿Llameante, dices? ¡Déjame convertir esto en una hoguera!

Aldric: ¡MATADLOS!

Multitud de piratas: ¡Por ahí!

Brant: ¡Toda tuya, capitán!

Brant: *Pfff*, Aldric huyó como un gato con la cola en llamas. Sigue haciendo honor a su antiguo apodo, Piesligeros.

Errante:

Brant: No te preocupes, capitán. Tengo la sensación de que nuestros caminos volverán a cruzarse muy pronto.

Brant: Además, nos hemos hecho con la moneda. Cuando volvamos a Raguna, se la devolveremos a Bella.

Brant: Tengo la sensación de que pronto nos encontraremos con Aldric de nuevo.

Lottie Silente no Triste: Lottie... ¡Silente!

Errante:

Brant: Pero bueno, ¡mira eso! Capitán, ¡no sabía que hablabas el idioma de Eco con fluidez!

Brant: Señorita, como prometí, ya puedes volver a bailar con tus amigos bajo la luz de la luna. ¡Adelante, disfruta!

Brant: *Suspiro*, aun con todo el tiempo que Aldric pasó en el mar, olvidó la regla fundamental: quid pro quo.

Brant: Si quieres las recompensas del mar, tendrás que darle algo a cambio. Ser capitán no solo conlleva derechos, sino también deberes.

Brant: Toda recompensa tiene su precio, y hacer que sus hombres paguen por ella es imperdonable.

Brant: Oye, mira esto.

Brant: Este mapa marca tres islas. Apuesto a que son los escondites del tesoro de Drake.

Errante:

Brant: ¡Ja, ja! Bueno, ¿quién podría resistirse al canto de sirena de las legendarias riquezas de Drake? Es tentador, sin duda.

Brant: Pero la verdad es que no son los tesoros lo que me atrae, sino su historia: la leyenda de Drake.

Brant: ¿A qué se enfrentó? ¿Qué misterios dejó atrás? No hay actuación más grande que esta, capitán.

Brant: Y ya que hemos llegado hasta aquí... sería una pena darnos la vuelta ahora. Así que sí, quiero visitar esas islas y tal vez descubrir la verdad sobre los tesoros de Drake.

Errante:

Brant: Bueno, eso es exactamente lo que estaba pensando.

Brant: ¿Piratas? Tampoco fue tan difícil. Trataremos con ellos como lo hacemos siempre.

Brant: Por suerte para nosotros, una de las góndolas de nuestra compañía está atracada desde el Carnevale. Parece que nos será útil después de todo.

Errante:

Brant: ¡Entonces vamos! Yo te guío.

Dirígete al puerto.

Brant: Arribamos al puerto, capitán. ¿Ves aquella góndola de allí? Es la nuestra.

Brant: A veces la usamos a modo de escenario para actuaciones improvisadas. Tiene su gracia.

Brant: He enviado las coordenadas de la primera isla a tu terminal.

Brant: ¡Te toca a ti navegar a toda vela hacia nuestro destino!

Brant: Nos estamos acercando al muelle. Vamos allá.

Continúa investigando.

Brant: Esto está tan tranquilo... como un interludio.

Brant: En momentos como este, siempre fantaseo sobre el próximo acto y las sorpresas que podría traer.

Pirata emocionado: ¡El capitán tenía razón! ¡Están aquí! ¡Vamos, a por ellos!

Errante:

Derrota a los enemigos.

Pirata emocionado: ¡Argh! ¡No podemos ganar! ¡CORRED! ¡Corred por vuestras vidas!

Brant: He visto más tortazos en un teatro de marionetas. De todos modos, parece que estaban cavando allí. Echemos un vistazo.

Busca en la isla.

Errante: Aquí está.

Brant: Parece un trozo de ámbar. Qué color tan bonito.

Brant: ¿Recuerdas la Llave Ámbar que Aldric mencionó?

Brant: Debe ser esto. Nos la llevamos. Vayamos a la siguiente isla.

Brant: Esto no tiene buena pinta...

Brant: ¡Cuidado!

Brant: ¡Ja! Eso sí que es una sorpresa. Qué suerte, ¿eh?

Errante: No hay nada más en el agujero.

Brant: Por supuesto que sí: mi fiel pala y un poco de aire.

Errante: ...

Brant: Vale, vale. No más bromas. ¡Siga cavando, capitán!

Sube a la góndola.

Brant: Qué ganas tengo de ver qué sorpresas nos deparará la segunda isla.

Conduce la góndola hacia la segunda isla.

Aldric: ¡Maravilloso, señores! ¡Al fin encontré la llave! ¡Ja! Claro que no podría haberlo hecho sin su ayuda.

Aldric: ¿Veis todos esos restos? ¿Y esa espesa niebla? Este lugar encarna el mayor de los peligros.

Aldric: Sin embargo, como capitán, me sacrificaré para desafiar todos los peligros que nos esperan, ¡por nuestra gran causa!

Aldric: Quedaos aquí y esperad mi regreso. ¡Y si alguien se interpone en nuestro camino, que se arrepienta!

Pirata tartamudo: ¡Capitán! ¡Oh, capitán!

Brant: ... Es la voz de Aldric.

Errante: Parece que la niebla se cierra.

Brant: No pasa nada. Suele pasar cuando estás en el mar. No sueltes el timón... y confía en mí.

Brant: Sigue su resplandor, capitán, y llegaremos sanos y salvos a nuestro destino.

Como si intentara ahuyentar cualquier preocupación, Brant tararea suavemente.

Brant: Restos de un naufragio, capitán.

Errante: ¿Son de los... barcos de Drake?

Brant: Sí. Se dice que la flota de Drake navegó por todo el Mar Tormentoso. Es difícil creer que una figura tan legendaria pudiera acabar así...

Brant: Pero estos restos indican que nos estamos acercando a nuestro destino.

Baja del barco y dirígete a la isla.

Acércate a Aldric.

Pirata engreído: ¡Eh, vosotros dos! ¡Deteneos ahí mismo!

Errante:

Pirata engreído: ¡Sí! Vosotros dos.

Pirata engreído: ¡Ni en broma! Mis ojos me dicen que no es cierto.

Pirata engreído: Las órdenes del capitán son claras: nadie se interpondrá en nuestro camino. ¡Quiero nadar en vino, y una dentadura de oro para mi compadre!

Pirata tartamudo: ¡Es ci-cierto! Ni te ima-imaginas cuánto me duelen los dientes ahora... Ayyy...

Pirata engreído: ¡Mira de qué están hechos los verdaderos piratas!

Derrota los Ecos de los Piratas.

Pirata tartamudo: ¡Es-espera! Tenemos problemas... Es el re-re...

Pirata tartamudo: ¡El Resurgido Llameante!

Pirata engreído: ¿¡Qué!? ¿Por qué no lo dijiste antes? ¡Nos rendimos! ¡Nos rendimos!

Pirata rendido: Está bien, nos rendimos.

Pirata rendido: Es el Resurgido Llameante, el pirata inmortal ante el que todos sucumben...

Errante:

Brant: ¿Tú también lo crees, eh? Introducir giros argumentales así de repente solo confundirá al público.

Brant: ¡Ah, al fin se revela mi identidad secreta!

Brant: Te juro que no sé de qué habla. Pero igual puedo hacer una canción pegadiza para mi próxima actuación.

Pirata rendido: ¡Deja de fingir! ¡Sabes de lo que estoy hablando! ¡Todo marinero ha escuchado esta historia!

Pirata engreído: Nadie sabe cuándo apareció

Pirata engreído: O cuándo desapareció...

Pirata engreído: Fue perseguido una y otra vez

Pirata engreído: Pero siempre logró escabullirse

Pirata engreído: Dicen que es inmortal, pues no hay tormenta...

Errante:

Errante:

Pirata engreído: Ni ola embravecida

Brant: ¡Mírame!

Pirata engreído: ¡Ni la más afilada espada puede atravesarlo!

Errante: Menuda película que te has montado.

Brant: ¡Ya! Pero lo mejor es el final

Pirata engreído: Con un valor ardiente como las llamas del infierno

Errante:

Pirata engreído: Se atrevió a asaltar la Travesía del Peregrino una y otra vez

Brant: ¡Misiones de rescate!

Pirata engreído: ¡Siempre igual!

Pirata engreído: ¡Arruinando nuestros planes!

Pirata engreído: Cada vez que asaltábamos barcos mercantes

Pirata engreído: ¡Este maldito aparecía de la nada, con las llamas rugiendo!

Pirata tartamudo: ¡Me-menudo ultraje!

Pirata rendido: Ahora ya sabes por qué nos rendimos...

Brant: ...

Errante: ...

Brant: Ah, claro. Yo soy el Resurgido Llameante, el azote inmortal de los mares. Si te atreves a cruzarte en mi camino, el crepitar de las llamas será tu eterna pesadilla.

Pirata rendido: ¡Oh, por el amor del oro, no! ¡Te lo contaré todo!

Pirata tartamudo: Pe-pero, ¿eso no sería... traicionar a nuestro capitán?

Pirata rendido: ¡Idiota! ¿No escuchaste al capitán? «Si alguien se atreve a interponerse en nuestro camino, ¡haz que lo lamenten!»

Pirata rendido: Si no les damos lo que quieren, el capitán no pegará ojo. ¡Estará atormentado por pesadillas de esta amenaza!

Pirata rendido: Además, el capitán ya se fue con la llave que encontramos. Prometió compartir el botín con nosotros, ¡y pronto podré bañarme en Nectarvino!

Pirata tartamudo: Y yo quie-quiero una dentadura de oro...

Brant: Vaya, menudo capitán más generoso tenéis... verdaderamente desinteresado.

Brant: ¿Entonces por qué los dejaron aquí para detenernos?

Brant: Entonces, vamos a la próxima isla.

Sube a la góndola.

Brant: Por fin estamos a punto de llegar.

Brant: Estoy emocionadísimo. Hay algo mágico en el final de un viaje, ¿no te parece?

Brant: Esta es la mejor parte, justo antes de que se cierre el telón.

Brant: Entonces, capitán... ¿listo para lo que viene ahora?

Explora más profundamente dentro de la isla.

Habla con Aldric.

Errante: Es Aldric. Justo allí, tal como pensábamos.

Aldric: Brant, no esperaba que aparecieras tan rápido.

Brant: Y yo no esperaba que todavía estuvieras aquí.

Brant: Bueno... ¿y qué hay de ese tesoro que decías? Tu tripulación ansía el gran regreso de su desinteresado y heroico capitán Aldric.

Aldric: Inútiles... Ni siquiera pudieron retrasaros.

Aldric: Bueno, quieres la llave, ¿no? Podría dártela, pero...

Brant: ¡Ah, ya veo! ¿Quieres un duelo honorable con mi capitán? Un auténtico enfrentamiento entre dos arrojados lobos de mar y—

Aldric: ¡No, no! ¡Qué necesidad hay de recurrir siempre a la violencia! ¿Ves eso? ¡Se necesitan dos llaves para abrirlo!

Aldric: Tú tienes una y yo la otra.

Aldric: Ambos queremos el tesoro, ¿cierto? ¿Qué tal esto? Yo te doy mi llave y lo dividimos. A partes iguales... No, espera, seré generoso. Sesenta para ti y cuarenta para mí.

Aldric: Ya has visto a mi tripulación. Esas pobres almas... Todo lo hago por ellos, para darles la vida que merecen. Una vida feliz y tranquila.

Aldric: ¿Qué dices, capitán de la Troupe Torpe? ¿No te parece un trato justo?

Errante: (Suena sincero, pero ¿realmente puedo confiar en él?)

Errante: (De todos modos, aceptar su trato para conseguir la otra llave es lo mejor para mí. Incluso aunque sea una trampa. En cuyo caso...)

Errante:

Errante: Trato hecho. Dame la llave.

Aldric: ¡Vamos, que no tenemos todo el día! ¡Toma una decisión o nos quedamos sin el tesoro!

Errante: Trato hecho. Dame la llave.

Brant: Está bien, aceptamos. Dame la llave.

Aldric: Aquí tienes. La puerta está justo allí.

Aldric: Es hora de tomar el tesoro... ¡Espera! ¡¿Qué es eso?!

Aldric: ¡Aaaah! Eh... ¡Voy a buscar... ayuda! ¡Sí, eso! Enseñadle el verdadero poder de la Troupe Torpe. ¡HASTA PRONTO!

Brant: La puerta está cerrada. Parece que nuestro «amigo» nos dejó estos dos Flotanes para hacernos compañía.

Errante: Justo lo que esperarías de un pirata.

Brant: Hay una abertura allí. Vamos a ver.

Encuentra otro camino hacia adelante.

Brant: ¡Ja! Sabía que habría una manera de avanzar.

Errante: Sigamos adelante.

Continúa explorando.

Errante: ¿Eso es una pintura?

Brant: Está muy desgastada. Echemos un vistazo más de cerca.

Descubrís tallas distintivas, aunque muchas de ellas han sido desgastadas por el tiempo.

«Déjame salir... Solo quiero irme...»

Errante: Oh... Alguien se quedó atrapado aquí hace tiempo.

Encuentras más grabados, la mayoría ilegibles.

«No hay... esperanza. Rezo para que esto termine... ve...»

Brant: Sin duda, escritos de marineros perdidos. Probablemente quedaron atrapados en la niebla y no pudieron salir. Pobre gente.

Brant: Parece que es... un capitán.

Brant: Tiene una balanza en una mano y una moneda en la otra. Mira... es exactamente como la que encontramos.

Brant: Un lado guarda un tesoro, el otro... un corazón roto. ¿Qué crees que significa, capitán?

Errante:

Brant: Mmh... ¿Estás diciendo que quizá debamos dar algo preciado a cambio por el tesoro? ¿Como nuestras almas?

Brant: Podría ser. En este tipo de historias, siempre hay una trampa. A los que ocultan tesoros les encanta poner trampas para los ladrones.

Brant: No te preocupes. Seguro que encontraremos pistas más adelante.

Brant: ¿Sabes? Cuentan las historias que hay un lugar al borde del océano... una nación donde se usan balanzas para medirlo todo.

Brant: Almas, riquezas... nada escapa a la balanza. Quizás este cuadro signifique que todo tiene un precio. El clásico quid pro quo.

Brant: ¿No te parece fascinante? Tal vez incluso Drake tenía sentido de justicia en cuanto a tesoros se refiere. De cualquier modo, sigamos adelante, capitán. Tengo el presentimiento de que pronto descubriremos más.

Brant: Dice...

Brant: «¡Gran mar, maldice por igual a todo aquel que ose tocar el tesoro!»

Brant: «Recuerda la ley del quid pro quo. Recuerda la ley del quid pro quo...»

Errante:

Brant: Parece que, para conseguir el tesoro de Drake, uno debe pagar un precio igual a su valor. Tal vez por eso nadie lo ha logrado.

Brant: El tesoro exige algo a cambio.

Errante:

Brant: Exactamente. Si quieres algo del mar, hay que ofrecerle algo a cambio.

Brant: Quien ignore esa regla será devorado por la avaricia. Probablemente a costa de su vida.

Brant: Capitán, sé lo que tenemos que hacer. ¿confías en mí?

Errante:

Brant: Es justo lo que quería escuchar. ¡Vamos a por el tesoro!

Encuentras más grabados. Son difíciles de leer, pero se pueden distinguir algunas frases.

«Maldiciones más adelante...»

«El tesoro les hizo perder la cabeza y lucharon como dementes. Fue aterrador...»

Brant: Maldiciones, ¿eh? Supongo que es por eso que nadie ha logrado hacerse con el tesoro de Drake.

Adéntrate más.

Aldric: ¡Ah, mis queridos amigos! ¡Qué alegría veros de una pieza!

Aldric: Temblaba tanto que se me saltaron los empastes. Solo pensar en ese monstruoFlotán... ¡Todavía me da escalofríos!

Aldric: Cuando pude recuperar el sentido, me di cuenta de que estaba aquí solo. Una sensación inquietante, sin duda.

Aldric: Pero, ¡miraos! Hicisteis papilla a esa bestiaFlotán en menos de un suspiro.

Errante:

Aldric: ¿Gran qué? ¡Oh, sí! ¡Mi gran causa! Estoy a punto de lograrlo, ¿sabes? ¡Mira! El tesoro de Drake está ahí, tan brillante, tan deslumbrante...

Aldric: Pero como soy un hombre de principios, nunca podría quedarme tanta riqueza para mí solo.

Aldric: En aras de la justicia, me gustaría darte el honor de abrir el cofre primero. ¡Quien parte y reparte, se queda la mejor parte!

Errante:

Aldric: ¿Ma-maldición? ¡Ja, ja, ja! ¿Parezco el tipo de hombre que teme a una simple leyenda? No, no, mi oferta proviene directamente del corazón.

Brant: Está bien.

Brant: Conforme a las leyes del mar...

Brant: Esto no es más que una maldición pequeñita, nada más y nada menos.

Aldric: No te ha pasado nada...

Aldric: ¡Jajajaja! ¿Maldición? ¡Resulta que es más inofensivo que un cuchillo de papel!

Aldric: ¡Me preocupé por nada! ¡Ahora todo este tesoro es MÍO!

Errante:

Aldric: ¿Gran causa? ¿Mi tripulación? Ah, cierto…

Aldric: Le daré una modesta bolsa a cada uno de mis leales compañeros. Pero, ¿el resto? ¡TODO MÍO!

Aldric: Cuando dejé la Travesía del Peregrino, aún llevaba conmigo las cadenas que me despojaban de mi libertad.

Aldric: Pero tras estos años, descubrí cómo librarme de ellas. ¡Dinero! Esa es mi verdadera vocación. ¡Ja, ja, ja!

Brant: Pero todo tiene un precio, Aldric.

Brant: Y ahora, es el momento de pagar el tuyo.

Aldric: ¿Q-qué?

Brant: ¡Cuidado, capitán!

Derrota a los enemigos.

Aldric: El oro... Mi oro...

Aldric: Mi tesoro... Mi gran causa... No...

Errante: Logramos escapar.

Brant: Yo... jamás pensé que pondría esos tesoros por delante de su vida...

Errante:

Brant: En aquel entonces, cuando Toscanini nos contó la historia de Drake... dije que quería guiar a la tripulación para que todos y cada uno de ellos pudiera forjar su propio destino.

Brant: Pero Aldric se rio y dijo que eran bobadas. «¡Vaya tontería!», dijo. «¡Con el tesoro de Drake, puedes comprar lo que quieras y aplastar a quien quieras!».

Brant: Pero no me lo tragué. Para mí no se trata de riquezas ni de poder, sino de la libertad de navegar según tu propio rumbo.

Brant: Por eso nos separamos. Dejó la Troupe Torpe y se convirtió en pirata.

Errante:

Errante: A pesar de tu teatralidad, siempre te mantienes fiel a tu código.

Brant: Tú también eres un capitán especial.

Brant: Sin duda, alguien a quien estaría orgulloso de seguir.

Brant: Aceptas a tu tripulación tal como es, comprendiendo y respetando sus decisiones.

Brant: He vivido miles de aventuras, pero debo admitir que esta contigo ha sido como un soplo de aire fresco.

Brant: Por cierto, mira esto.

Errante:

Brant: Este es el mapa de Drake, el Capitán Dorado: un registro de su vida.

Brant: Según esto, con su tripulación fue capaz de desafiar el traicionero Mar Tormentoso y regresar con inmensas riquezas, pero pagaron un alto precio por ello.

Brant: La niebla, las enfermedades, la desesperanza... son cosas que podrían haber hundido una flota entera. Solo un puñado sobrevivió.

Brant: La mayoría de ellos nunca abandonaron la isla. Al final solo quedó un marinero, que llevaba esta moneda.

Brant: ¿Recuerdas lo que decía la nota? «Recuerda la ley del quid pro quo».

Brant: Creo que significa que quien quiera el tesoro de Drake, tendrá que ofrecer algo a cambio. Esa moneda fue el precio que yo pagué por este pergamino.

Errante:

Brant: Eso es. ¿No te parece fascinante? Una sola moneda puede traerte tanto terribles maldiciones como valiosísimos tesoros.

Brant: ¿Quién habría imaginado que el tesoro más valioso de Drake sería un mapa que valía solo una moneda?

Brant: Sinceramente, no estaba seguro de qué obtendría a cambio.

Errante:

Brant: ¡Ja, ja! Tenía fe en ti, amigo mío, y en tu espíritu aventurero.

Brant: Esta historia es mucho más convincente que la saga del Resurgido Llameante, ¿no crees?

Errante:

Brant: Verás, ¿te acuerdas de aquellos piratas que decían que siempre estaba huyendo?

Brant: Cada vez que ponían precio a mi cabeza, nos poníamos de acuerdo con mi tripulación. Ellos me entregaban, obtenían la recompensa, y yo me fugaba.

Brant: Los rumores se extendieron más rápido de lo esperado. ¡Ja, ja, ja!

Brant: De todas formas, si te animas, el viaje de vuelta es lo bastante largo como para contarte toda la historia.

Brant: Capitán, parece que la aventura ha llegado a su fin. ¿Listo para navegar de regreso a casa?

Errante:

Habla con Brant.

Brant: ¡Ah, qué viaje! Se siente bien estar de vuelta.

Errante:

Brant: El tiempo vuela.

Brant: ¿Qué papeleo? ¿Por qué nadie me avisó?

Brant: ¡Ja! Bromas aparte, puedes contar conmigo para eso.

Brant: Ah, que no se me olvide. Esto es para ti.

Errante: ¿Esto es... el pergamino de Drake?

Brant: ¡Exactamente! Pensé que sería un buen recuerdo de nuestra aventura.

Brant: ¡Y debido a tu actuación estelar, te nombro oficialmente «Capitán Honorario» de nuestra Troupe!

Errante:

Brant: ¡Depende de cuándo surja nuestra próxima aventura! Estaré listo para acompañarte. Solo tienes que decirlo.

Brant: Me enorgullece anunciar que ahora eres el Capitán Honorario de nuestra Troupe.

Brant: ¡Y que sepas que siempre podrás contar conmigo!