Deseos en la campana: Epílogo

Terminados los asuntos pendientes en Lahai-Roi, Hiyuki regresa a Honami. Después de todo, debe completar la purificación.

Hiyuki se dirige a la estación en su viaje de vuelta a Honami.

Completa el último Rito de Purificación.

Hiyuki: (Gyokuro debe estar justo delante...).

Hiyuki: (Este fue el último Rito de Purificación de Honami).

Hiyuki: (Todo está resuelto. Solo queda una última cosa).

Hiyuki: (La verdad es que te he hecho esperar demasiado tiempo, Gyokuro).

Gyokuro: ¿Por fin vienes a verme?

Hiyuki: Sí, aquí estoy.

Gyokuro: ¿Ya te has decidido?

Hiyuki: Así es.

Gyokuro: ¿Lista para matarme, entonces?

Hiyuki: Sí...

Gyokuro: ¿Oh? ¿Mi pequeña Hiyuki se ha vuelto tan confiada que cree poder vencerme sin siquiera desenvainar su espada?

Gyokuro: Venga, venga... No olvides quién enseñó a la Miko de la Sakura Llameante Eterna. ¿No puedes mostrar un poco de respeto a tus mayores?

Hiyuki: ¿A lo que me hiciste llamas «enseñar», Gyokuro?

Gyokuro: Tch, tch. Has dominado muchas habilidades de otros, pero aún no dominas el arte de la espada de tu propio clan, la Sakura Llameante.

Hiyuki: La última Miko se guardó demasiado para sí. Se negó a enseñarme una sola técnica.

Gyokuro: ¿Le guardas rencor?

Hiyuki: Sí, la verdad.

Gyokuro: ¿Incluso ahora?

Hiyuki: A cada momento.

Hiyuki: Me duele que no se retirara hace mucho. En vez de ello, quemó todos los futuros que tenía y no dejó atrás ni las cenizas.

Hiyuki: Me molesta que no me transmitiera sus habilidades, que me enviara lejos cada vez que entrenaba. Ahora... no queda nada de ella en mí.

Gyokuro: Hiyuki...

Hiyuki: Me duele que siempre me instara a «ser yo misma», pero eligiera una muerte impropia de ella.

Gyokuro: Y te molesta que incluso después de morir, persistiera como espíritu, a la espera de que la enviaras al reposo eterno.

Gyokuro: Ah. Eso fue cruel, ¿verdad?

Gyokuro: Es solo que... no podía dejar de preocuparme. Nadie comprendía la magnitud de tu don, Hiyuki. Tu potencial para domar incluso a un Trenodiano.

Gyokuro: Si tomaras ese futuro, ¿no sería todo mucho más fácil?

Hiyuki: Gyokuro, yo...

Gyokuro: Mientras surja de tu propio corazón y voluntad, cualquier futuro que elijas estará bien.

Gyokuro: Pero si nuestra pequeña Hiyuki se convirtiera realmente en una Resonadora del Trenodiano... Bueno, no tendría más opción que seguir la «ley familiar» y enviarnos a ambas al otro mundo.

Hiyuki: Ya he quemado ese futuro.

Hiyuki: Acepté el Suzu por voluntad propia. Elegí convertirme en la Miko de la Sakura Llameante.

Hiyuki: Sé por qué te negaste a enseñarme esgrima. Nunca quisiste que hubiera otra Miko después de ti.

Hiyuki: Cumpliré tu deseo, hermana.

Hiyuki: Tras Hiyuki, no habrá más Mikos de la Sakura Llameante.

Gyokuro: Miko de la Sakura Llameante Eterna... Es un título pesado de llevar.

Hiyuki: Lo es.

Gyokuro: Nos espera un largo futuro. Muy, muy largo.

Hiyuki: Ya lo sé.

Gyokuro: A través del Suzu, obtenemos fuerza de incontables futuros posibles.

Gyokuro: Pero cada vez que lo hacemos, nos acerca más al destino final de las mikos. Un futuro consumido por completo, reducido a cenizas.

Hiyuki: Sí. Y antes de que me alcance ese destino, encontraré la forma de repeler al Trenodiano.

Hiyuki: Para que Gyokuro pueda ser simplemente Gyokuro. Para que Hiyuki pueda ser simplemente Hiyuki. Para que Ashinohara ya no necesite una Miko de la Sakura Llameante.

Gyokuro: Has crecido, pequeña Hiyuki.

Hiyuki: ...

Hiyuki: Conocí a alguien, hermana. A diferencia de mí, que fallé a Ashinohara, él siempre encuentra la manera de triunfar.

Gyokuro: Eso debe ser difícil de soportar para ti, pequeña Hiyuki.

Hiyuki: Sí. Al principio... lo era.

Hiyuki: Cuando escuchaba relatos de sus hazañas, sentía una profunda admiración. No, puede que fuera envidia.

Hiyuki: Pensé que, si hubiera tenido su fuerza, mis días no estarían llenos de pesar y Ashinohara se habría salvado.

Hiyuki: Así... en paz, podría haber vivido una vida normal y corriente.

Hiyuki: Pero al conocerlo, entendí que incluso un gran «salvador» carga con muchos dolores y fracasos.

Hiyuki: Y el sendero del salvador no se recorre en soledad, sino junto a innumerables personas.

Hiyuki: Gyokuro.

Gyokuro: ¿Sí?

Hiyuki: Siempre te he admirado como la Miko de la Sakura Llameante. Y siempre te he tenido en la más alta estima.

Hiyuki: Incluso aunque un día me reduzca a cenizas...

Hiyuki: Gracias a ti... gracias a él... gracias a todos... nunca estoy realmente sola.

Gyokuro: Yo también estoy muy orgullosa de ti.

Gyokuro: Adelante, Shiratori. Vuela hacia donde tu corazón desee.

Gyokuro: Así llegue el día en que puedas alcanzar la primavera, como todo el mundo.

Gran Arquitecto: Saludos, Miko de la Sakura Llameante.

Hiyuki: Tú...

Gran Arquitecto: Oh, tranquila. No te llamo para reclutarte. Es solo que escuché una noticia y pensé que te gustaría conocerla.

Gran Arquitecto: Hace no mucho, cierta isla flotante sobre el mar, tu ciudad natal...

Gran Arquitecto: Desapareció. En un solo día.

Gran Arquitecto: Enhorabuena. Pues tu deseo se ha cumplido, señorita Miko.