Deseos en la campana

La concentración de Materia de Vacío en Lahai-Roi es cada vez mayor. Antes de asignar a Hiyuki su próxima misión, Lucilla esperaba que regresase a Honami. Pero una vez allí, Hiyuki se topó con...

Hiyuki ha sido invitada al Páramo Helado.

Ve a ver a Lucilla.

Hiyuki: ¿Qué estás mirando?

Lucilla: Ah, estás ahí. Nada. Solo me preguntaba... si debería buscar otra inversión astronómica para estudiar todos los Exoenjambres que salen de este mecha gigante...

Lucilla: ¿Qué tipo de propuesta necesitaría para convencer a todas las grandes fortunas de Solaris de que deben llenarme los bolsillos, año tras año?

Hiyuki: ¿Y bien, alguna idea?

Lucilla: Aún no. Mi conciencia no me permite ir tan lejos. Afortunadamente, el hombre que puede resolverlo ha vuelto.

Hiyuki: ¿El anciano que me prometió la espada? ¿El mandamás de la Unión Intergaláctica?

Lucilla: Ese es. Pero que no te engañe lo rápido que aceptó. Va diez pasos por delante. Si Ashinohara no estuviera en una situación tan desesperada, no te habría forjado esa espada tan fácilmente.

Lucilla: O como mínimo, la habrías pagado a un precio... bastante alto.

Hiyuki: No pude encontrar a la niña. El tiempo y el espacio en esa dimensión están demasiado fragmentados. Mi familiar perdió el rumbo.

Lucilla: Entonces... necesitamos algo más resistente. ¿Quizá una mejor forma de buscar?

Hiyuki: Últimamente, ha habido un repunte en la actividad de la Materia de Vacío. Sería mejor actuar siguiendo señales claras.

Lucilla: Esa niña es la Resonadora del Exotitán. No hay señal más clara que esa.

Lucilla: Parece que llegó la hora de reactivar el Exotitán. Cuando suceda, todos estaremos en el mismo barco: desde adultos impertinentes hasta su piloto. ¿No crees?

Lucilla: Oh, ¿y si usamos imágenes del Exotitán activándose para conseguir financiación?

Hiyuki: ¿Qué hacemos entonces con los acuerdos de confidencialidad?

Lucilla: ¿De verdad no te apiadas de mí y de mi ansiedad crónica por la financiación?

Lucilla: Bien. Ve a Honami. Ya aprobé tu permiso.

Hiyuki: ¿Por qué?

Lucilla: ¿Para... probar la espada?

Lucilla: Incluso cuando el Exotitán despierte, existe la posibilidad de que todo falle. Si eso pasa, tendremos un problema con lo que confinaste en las Llanuras Dimmr...

Lucilla: Pero también podría ser nuestro as bajo la manga.

Lucilla: Así que, antes de asignarte la ingrata tarea de vigilar esas llanuras, resuelve primero lo que guardas en el corazón.

Hiyuki: Entendido. Volveré en un día.

Lucilla: Que sean dos. Date un día al menos para ver cómo va todo.

Lucilla: Veamos... Allí te verás con un enlace de Costa Negra. Maldita sea... aún tengo que limpiar los desastres del Dr. Luuk.

Hiyuki: Entendido. Estoy a tu disposición si me necesitas.

Lucilla: Sí, te escucho...

Lucilla: Entonces se trata de Denia... Ya veo. Mejor hablarlo luego, en persona.

Dirígete a Honami.

Enlace de Costa Negra: Señorita Miko, ¿me oye?

Hiyuki: Sí. Puedes llamarme Hiyuki.

Enlace de Costa Negra: De acuerdo, señorita Hiyuki.

Hiyuki: Mmm...

Enlace de Costa Negra: Ya se ha reubicado a la mayoría de los Abandonados de la ciudad de Honami. Pero aquellos cuyos pesares son más profundos siguen vagando por las zonas de peligro.

Enlace de Costa Negra: Sus anhelos frustrados concentran el poder del Lamento, facilitando que sucedan incidentes.

Enlace de Costa Negra: Con usted aquí, la situación mejora. No esperábamos que se hiciera cargo en persona...

Hiyuki: Proteger Honami es deber de la Miko de la Sakura Llameante. Agradezco tu apoyo.

Hiyuki: Por cierto, tengo que pedirte un favor.

Enlace de Costa Negra: Ah, ¿no tendrá que ver con Gyokuro, la antigua miko? Hemos encontrado rastros que podrían ser suyos, pero aún no lo podemos confirmar.

Enlace de Costa Negra: Estamos intentando determinar su ubicación. En cuanto sepamos algo, será la primera en saberlo.

Hiyuki: Quedo en deuda con vosotros.

Enlace de Costa Negra: Oh, eh... no tiene por qué. Si no fuera por usted, habría, eh... En fin, esta zona se la dejo a usted.

Hiyuki: Puedes confiármela.

Hiyuki: ¿Hay algo más que deba saber?

Enlace de Costa Negra: ¡Na-nada! Señorita Hiyuki, es solo que... eh, ¡gracias por su trabajo! ¡Adiós!

«Purifica» a los Abandonados.

Joven exaltado: Tú... ¡Tú eres...!

Hiyuki: Sí.

Joven exaltado: ¡Miko de la Sakura Llameante, has vuelto! ¡Sabía que esos monstruos no te harían ni un rasguño!

Joven exaltado: Cuando todos pensaron que estábamos acabados, yo les dije: «No os preocupéis, la Miko vendrá y nos salvará».

Hiyuki: Lo siento, me demoré demasiado.

Joven exaltado: ¡Lo que importa es que ya has llegado! ¿no?

Joven exaltado: ¡Por favor, dilo! ¡Dime que la Miko de la Sakura Llameante ha vuelto y que los monstruos no tienen ninguna oportunidad!

Hiyuki: El Trenodiano retrocedió, pero no pude... no pude salvaros...

Joven exaltado: Pero lo volviste a vencer... ¡Y llegará el día en que lo eches de Ashinohara para siempre!

Hiyuki: Sí, escucho tu deseo. Y te prometo que algún día...

Errante:

Hiyuki: (Les fallé... a ellos y a sus esperanzas).

Hiyuki: (Sin importar cuántas veces lo hagamos retroceder, el Trenodiano siempre vuelve).

Hiyuki: (¿Cuándo nos liberaremos de esta pesadilla, Ashinohara...?)

Hombre triste: ¡Todo es tu culpa! Conque «Miko Eterna», ¿eh?... ¡Todas unas inútiles! ¡De la primera a la última!

Hiyuki: ...

Hombre triste: ¡Cómo tienes la poca vergüenza de venir a Honami...!

Hombre triste: ¡Todos están muertos! ¡Todos! Ja, ja, ja... Lo sabía. Sabía que era imposible derrotar al Trenodiano... Debí haber huido muy lejos de aquí...

Hombre triste: Señorita Miko... ¡señorita Miko! ¡Por favor! ¡Haz algo! ¡Lo que sea!

Hiyuki: Yo...

Hombre triste: Los poderosos, como tú, no morís, aunque perdáis. ¿Pero qué hay de nosotros, de la gente común? ¿Acaso solo nos queda esperar a ser despedazados?

Hombre triste: Sabía que no podríais contenerlo. Sabía que no podía ser derrotado, pero... ¿Ahora qué nos queda?

Hombre triste: Señorita Miko... ¡Héroes...! ¡Decidnos qué debemos hacer!

Hiyuki: Si debes odiar a alguien, es a mi.

Hiyuki: De acuerdo. Vierte todo tu resentimiento sobre mí. Que tu alma encuentre un momento de paz.

Errante:

Hiyuki: (Si hubiera sido un poco más fuerte... ¿podría haberlos salvado?)

Hiyuki: (Si hubiera tenido más poder...).

Chica nerviosa: Señorita Miko... ¿Eres tú la señorita Miko?

Chica nerviosa: ¡Oh! ¡Eres tú! ¡Eres la miko de la que una vez nos habló la señorita Gyokuro!

Chica nerviosa: Me habló de ti. Dijo que eras su familiar más querida, ¡como mi hermana mayor! Tu nombre es... eh...

Hiyuki: Hiyuki.

Chica nerviosa: ¡Sí! ¡Hiyuki, eso es! ¡Un nombre precioso, como el de la señorita Gyokuro!

Chica nerviosa: Mi hermana dijo que si me escondía aquí y rezaba con devoción, la señorita Miko vendría a salvarnos. Así que... te he estado esperando.

Hiyuki: Pequeña, ¿cómo te llamas? Tus manos están frías. ¿Llevas mucho tiempo esperando?

Chica nerviosa: Kanna. Mi hermana me llama Kanna.

Kanna: Señorita Miko, por fin estás aquí, pero mi hermana... ella...

Hiyuki: Dime. Te escucho.

Hiyuki: Te pidió que esperaras aquí, ¿verdad? Te asignó una tarea importante... debía confiar mucho en ti.

Kanna: ¿Una... tarea?

Hiyuki: Eso es, una tarea. De no ser por ti, no habría encontrado este lugar.

Hiyuki: Buen trabajo, Kanna. Completaste tu tarea a las mil maravillas.

Kanna: Señorita Miko, ¿has venido a salvar Honami? Entonces... ¿Honami ya está a salvo?

Hiyuki: Honami... Honami estará bien.

Kanna: Mi hermana dijo que cargas con los deseos de todos. ¡Que eres la más fuerte! ¡Sabía que vendrías y lo arreglarías todo!

Kanna: Esto... señorita Miko, ¿me puedes ayudar a encontrar a mi hermana?

Hiyuki: Por supuesto. Pronto ambas volveremos a ver a nuestras hermanas.

Errante:

Kanna: ¡Cuando las encontremos, comamos pudin de alubias rojas juntas! ¡Nuestro pudin es el mejor del mundo! ¡Y si vienes a probarlo, todos querrán un poco!

Hiyuki: Entonces tendrás que hacer mucho. ¿Te ves capaz?

Kanna: ¡Promesa de meñiques! ¡Haremos un montón de pudin!

Kanna: ¡Entonces, aunque vuelva el Trenodiano, tendremos algo de comer y ya no tendremos miedo!

Hiyuki: Lo prometido es deuda. Haremos mucho pudin.

Hiyuki: ...

Hiyuki: (Pudin de alubias rojas... Gyokuro siempre tuvo debilidad por los dulces así).

Hiyuki: (Esta vez... ¿podré encontrarla y liberarla de verdad?)

Mujer alegre: Hola, señorita Miko. Hace mucho tiempo que te espero.

Mujer alegre: Mi último deseo era verte una vez más.

Hiyuki: ¿Tu último deseo?

Mujer alegre: Sí. No importa. Sé que estoy muerta. Sé que ahora soy lo que llaman una «Abandonada».

Mujer alegre: Ya que voy a permanecer así, bien podría conseguir lo que más deseaba antes de desaparecer, ¿no?

Hiyuki: He oído hablar de casos en que los Abandonados son conscientes de su estado, preservados por deseos especialmente poderosos... Pero un deseo tan simple...

Hiyuki: ¿De verdad tu último deseo es verme de nuevo?

Mujer alegre: Je, je, claro. Quiero decir, eres una leyenda. Has sido la Sakura Llameante desde los tiempos de mi bisabuela.

Mujer alegre: Cuando supe que Honami estaba en peligro y que la Miko de la Sakura Llameante se reuniría con la vanguardia, vine a toda prisa para verte

Hiyuki: No deberías haberte arriesgado. Si deseabas verme, podrías haber ido a la Sakura Llameante.

Mujer alegre: Lo sé, lo sé. Todos dicen que puedes escribir tu deseo en la placa y que la señorita Miko lo verá, pero... ¿Y si no te llega?

Mujer alegre: Así que vine hasta aquí para hacerlo en persona. Quería ver si se haría realidad.

Hiyuki: Muy bien. Entonces dime, ¿cuál es tu verdadero deseo?

Mujer alegre: Deseo la paz mundial. Que la gente deje de vivir con miedo al Lamento. Quisiera que todos sobrevivieran...

Mujer alegre: Señorita Miko, mi deseo es... «Que no haya más Mikos de la Sakura Llameante».

Hiyuki: ...

Hiyuki: Entiendo. Te prometo que tu deseo se cumplirá.

Mujer alegre: Sé que lo hará.

Gran Arquitecto: Después de todo, eres la Miko Eterna...

Gran Arquitecto: Vamos, vamos. No será necesario llegar a eso, señorita Miko.

Gran Arquitecto: Si quisieras, podrías acabar con este avatar en cualquier momento. Pero... creo que esto te interesa bastante más.

Hiyuki: El Shiratoripájaro blanco de Gyokuro.

Gran Arquitecto: Sé que los Fractsidus han sido causa de buena parte del sufrimiento en Ashinohara. Pero, personalmente, no te guardo rencor alguno.

Gran Arquitecto: Mi trato con la miko anterior no fue lo que se dice... agradable. Pero te prometo que su muerte no fue obra mía.

Gran Arquitecto: Fue tal y como lo presenciaste. Se enfrentó al destino que espera a toda Miko de la Sakura Llameante: Morir pagando el precio del presente, consumiendo su futuro hasta convertirlo en cenizas.

Gran Arquitecto: ¿No sientes ni un poco de curiosidad por saber lo que le enseñé?

Gran Arquitecto: Si te incomoda, puedes rasgar el espacio e irte. Ni qué decir que este «rostro» mío está enteramente a tu disposición.

Hiyuki: No tengo por qué desperdiciar mi espada contigo.

Gran Arquitecto: Pfff... Igualita a la miko anterior. Seguramente llegue el día en que también será reducida a cenizas por su propio deseo.

Gran Arquitecto: Oh, Miko Eterna... ¿Es ella arrogante, o solo una cobarde?

Sigue adelante.

Hiyuki: (Una Honami pacífica... ¿Para qué molestarse con tal ilusión?)

Hiyuki: ¿Gyokuro?

Hiyuki: (Si Ashinohara pudiera ser así de pacífica, si sus sueños pudieran hacerse realidad... entonces no tendría que alzar mi espada nunca más).

Comprueba a quién pertenece esa silueta familiar.

Kanna: Señorita Gyokuro, ¿sabe qué? ¡Hoy no hay deberes de mates!

Kanna: Mis padres y mi hermana mayor me enseñaron a hacer pudin de alubias rojas por fin. ¿Quieres probarlo?

Gyokuro: ¡Me encantaría! Sabes que el pudin de alubias rojas me chifla. No me perdería tu receta por nada del mundo, Kanna.

Kanna: ¡Genial! Iré a prepararlo ahora mismo...

Hiyuki: AneueHermana mayor, estoy aquí. ¿Qué sucede?

Gyokuro: Vaya, vaya. ¿No puede una hermana querer ver a su chiquita favorita sin motivo?

Hiyuki: No quise decir eso.

Gyokuro: Je, je. Oh, qué carita tan seria. Solo quería charlar. Siempre me relaja.

Gyokuro: ¿Y bien? ¿Cómo van las cosas en la Sakura Llameante?

Hiyuki: Lo de siempre. Muchos vienen a pedir deseos.

Gyokuro: El ciclo activo del Trenodiano está a punto de llegar. La muerte volverá a frecuentar Ashinohara.

Gyokuro: En tiempos así, oraciones pidiendo seguridad, paz, victoria... se volverán más y más frecuentes.

Gyokuro: La Miko de la Sakura Llameante es un puente entre las personas y lo divino. Un «depósito de deseos» que contiene sus esperanzas. Debemos escucharlas todas.

Hiyuki: Últimamente, te he oído haciendo repicar el Suzula campana ritual.

Hiyuki: Para conceder esos deseos, consumes tu futuro usando el poder del Suzu. Si sigues así... llegará el día en que no quede nada por quemar.

Hiyuki: Ya deberías haberte retirado, Aneuehermana mayor. Déjame convertirme en la Miko de la Sakura Llameante. Déjame heredar el Suzu.

Gyokuro: ¡Oh, pero si estoy perfectamente! Tengo futuros de sobra, ¿sabes?

Gyokuro: Dime, pequeña Hiyuki. ¿Por qué piensas tan a menudo en ello? ¡No me digas que admiras en secreto mi heroicidad en batalla, y...

Hiyuki: Sí. Quiero ser justo como tú.

Gyokuro: Je... ¡Ni en sueños! Te faltan como cien años para eso, pequeñaja.

Gyokuro: ¡Y ya está bien de hablar del Suzu! Anda, quédate a comer pudin conmigo. Conozco una tiendita genial.

Gyokuro: Siempre practicando tiro con arco bajo el cerezo... ¡Qué aburrido! ¡Una chica de tu edad debería salir y vivir la vida!

Hiyuki: Ya estamos otra vez. Sabes que nada de eso me interesa.

Hiyuki: Me vuelvo.

Gyokuro: ¿Seguro? Anda, dale un caprichito a tu hermana mayor.

Hiyuki: Solo he venido porque me llamaste. Me ausenté de mi puesto, así que no puedo quedarme demasiado.

Hiyuki: Además... no me gusta el pudin de alubias rojas.

Gyokuro: ¡Vaya! Siempre se me olvida que tienes unos gustos de lo más sosos. Qué pena.

Gyokuro: ¡Me los tendré que comer yo sola!

Hiyuki: Gyokuro no habló ni una vez de sus propios deseos. Vivía solo para cumplir los deseos del resto.

Hiyuki: Si por lo menos hubiera elegido ir con ella...

Entra a la tienda de aperitivos.

Hiyuki: (Debería ir ahí. Una mirada más será suficiente...).

Acepta la invitación del Gran Arquitecto.