Un forastero en tierra extraña

En esta batalla que selló el destino de Rinascita, su pueblo se alzó en desafío. Entre ellos también estaba un espadachín de Huanglong, que, guiado por la voluntad de Mingting de Huanglong, cruzó los mares para prestarte su fuerza. Luchó como uno más entre las incontables almas convocadas en esa hora decisiva, pero la historia de su propio viaje, y las sombras de su pasado, permanecen casi desconocidas…

Regresa a la Ciudad de Raguna.

Ciaccona: Has vuelto. ¿Seguimos con la historia?

Errante:

Dirígete a la Piazza Libertad en Raguna y encuentra a Ciaccona.

Ciaccona: En la batalla por el destino de todos, el Laureado cayó, sumido en el lodo.

Ciaccona: En la Marea Oscura, su cuerpo desapareció; y con él, toda esperanza se perdió.

Ciaccona: ¡Oh, mi mano impotente! ¡Oh, mi corazón perdido! ¿Acaso ha llegado el fin de todos los caminos?

Ciaccona: Entonces apareció la asesina oscura de alas ardientes, y derribando enemigos, danzó con la mismísima muerte.

Ciaccona: Nuestro Laureado se alzó con la fuerza de mil soles, eclipsando al Trenodiano y todas sus maldiciones.

Ciaccona: Aunque las sombras la luz traten de ocultar, el poder de la unidad por siempre ha de brillar.

Ciaccona: ¡Con el farol en alto y la Marea Oscura vencida, llegó el fin de la larga noche y la victoria de la vida!

Ciaccona: Y aunque la heroína oscura tuvo que marchar, ¡nuestro Laureado ha venido y lo podemos aclamar!

Errante: *Ejem*...

Ciaccona: ¡Fue la hazaña más épica del mundo! Si puedo convertirla en una canción, seguro que se cantará en las tabernas de Raguna, Septimont... ¡y por toda Rinascita!

Ciaccona: A través de esta canción, los campos reverdecerán, y los nombres de los caídos jamás se desvanecerán...

Errante:

Ciaccona: Je, ¡tienes razón! Pero hay otro personaje en esta historia...

Ciaccona: No era ni ragunés ni septimontino. ¿Has oído la historia de este forastero?

Ciaccona: ¿No? Entonces, escucha atentamente. Mi melodía hará que la historia cobre vida ante tus ojos...

Leon: Eh... ¿hola? ¿Señor?

Leon: ¿Eres… un vecino en apuros?

Leon: Por el Centinela, la Orden Abisal nunca se cruza de brazos ante los necesitados.

Qiuyuan: Necesito ver a Fenrico.

Leon: ¿Deseas confesarte ante nuestro Primus? Por desgracia, el señor Fenrico está actualmente de viaje, difundiendo las enseñanzas del Centinela.

Leon: Pero tus tribulaciones siempre pueden encontrar unos oídos que las escuchen en la Catedral de Mercurio.

Leon: Hermano, si me necesitas, puedes encontrarme allí. Mi nombre es Leon.

Leon: Que Imperator esté contigo.

Qiuyuan: Confesarme... ¿ante un Primus que conspira con los Trenodianos?

Qiuyuan: Si no está aquí, entonces buscaré a la «Sacra Doncella»... o a Errante.

Ciaccona: ¡Qué tal! Usted debe ser de...

Ciaccona: Huanglong, ¿verdad? Lo supongo por su ropa. ¿Ha venido de viaje? Rinascita ofrece unas vistas maravillosas...

Qiuyuan: ......

Residente de Raguna: ¡¡¡Aaah!!!

Civil en fuga: ¡Mo-monstruos!

Civil en fuga: ¡Cuidado con el lodo negro!

Leon: ¡La Guardia, proteged al pueblo! ¡Ciudadanos, a la Catedral!

Leon: ¡Niños y ancianos primero! ¡Rápido!

Leon: ¡No temáis, la Orden dará refugio a todos!

Ciaccona: Tal como Errante dijo que era...

Ciaccona: ¿Acaso ha llegado el Fin de los Tiempos, el descenso del Paraíso?

Ciaccona: ¡Salid de aquí, todos!

Ciaccona: ¡Oiga, señor de Huanglong! Póngase a salvo con los demás. ¡Estos monstruos no se deben tomar a la ligera!

Qiuyuan: Escoltad a los civiles a un lugar seguro.

Qiuyuan: Yo me encargo de esto.

Derrota a las DT generadas por la Marea Oscura.

Qiuyuan: Bah, los despojos del Trenodiano...

Dirígete al lugar donde los acólitos están evacuando a los civiles.

Guía de la Orden: ¡Hermano Leon, vuelve ya!

Guía de la Orden: ¡En la Catedral ya no cabe ni un alfiler!

Leon: ¡Ve tú! ¡Todavía hay muchas personas en la ciudad que necesitan ser evacuadas!

Leon: ¡Decidle a Phoebe que debe proteger a todos dentro de la Catedral, pase lo que pase!

Encuentra al acólito de la Orden.

Leon: Eres tú...

Qiuyuan: Ponte a salvo.

Leon: ¡Pero todavía hay gente atrapada en la plaza!

Leon: Carlotta Montelli.

Carlotta: ¿Señor Leon? ¿Y este es...?

Qiuyuan: Qiuyuan.

Leon: Puede que no hubiera sobrevivido de no ser por esta alma bondadosa de Huanglong.

Carlotta: Mi más profunda gratitud por vuestra ayuda, viajero de Huanglong.

Carlotta: Han aparecido Disonancias Tácitas en la ciudad sin la menor advertencia...

Leon: Señorita Carlotta, ¿qué hay del barrio Montelli? ¿Han evacuado a los civiles?

Carlotta: Van de camino a la Catedral mientras hablamos, no se preocupe.

Qiuyuan: La sombra del Trenodiano ya se cierne sobre esta ciudad...

Qiuyuan: ¿En verdad puedo verte a través de la Marea Oscura?

Qiuyuan: ¿Podría ser...?

Leon: ¿Adónde vas, señor?

Qiuyuan: Este lugar ya no es seguro. Todos debéis marcharos.

Leon: Que Imperator esté contigo, amigo...

Carlotta: Qué hombre tan misterioso. Vaya forma de desaparecer.

Leon: No percibí mala intención en él. Parecía estar buscando algo.

Carlotta: ¿Un viejo conocido suyo, señor Leon?

Leon: No exactamente. Me lo crucé en la Calle del Banco antes de todo esto.

Leon: Los susurros de Leviatán no tienen poder sobre los forasteros. Que la gracia de Imperator lo guíe hacia lo que busca y lo mantenga firme en su sendero.

Ciaccona: ¡Carlotta!

Ciaccona: Los vecinos de la plaza ya deberían estar dentro de la Catedral. ¡Fui puerta por puerta para asegurarme! Estos niños son los últimos que quedaban.

Leon: Tú... eres una Toccata...

Ciaccona: Esta ciudad y su gente nos necesitan. ¡Capearemos esta tormenta juntos!

Leon: ¡Enviados Divinos, Raguna pende de un hilo! ¡Cumplid vuestro deber sagrado! ¡Defended la ciudad y a su gente!

Carlotta: ¡En guardia!

Dirígete a la plataforma e investiga.

Qiuyuan: Errante está aquí. Puedo percibirlo.

Qiuyuan: Pero hay otra presencia extraña en esta torre.

Derrota a las DT atraídas por la Marea Oscura.

Deja que el guerrero corrompido por la Marea Oscura descanse en paz.

Investiga las huellas con la energía residual de Errante.

Qiuyuan: Esta frecuencia parece pertenecer a la Doncella.

Qiuyuan: Justo lo que necesito.

Cruza el canal y dirígete al centro de la torre.

Entra en la torre.

Qiuyuan: Esto debe ser obra de esa Doncella.

Qiuyuan: Pero Errante no fue el único en pasar por aquí.

Qiuyuan: Siento un alma... envuelta en llamas oscuras, con instintos asesinos.

Toma el ascensor.

Qiuyuan: El sonido de un arma de fuego...

Qiuyuan: Alguien llegó antes que yo.

Habla con Cantarella.

Cantarella: ¿Un agente de Mingting? Espera, yo te conozco.

Cantarella: Tú trabajas para el señor Liang... Qiuyuan, si mal no recuerdo.

Qiuyuan: ¿Conoces al Gran Maestro Liang?

Cantarella: Tuve el privilegio de conocer a muchos altos cargos de Mingting. El Ministerio de Asuntos de los Centinelas me presentó el funcionamiento de vuestra Agencia de Seguridad Interna.

Cantarella: Recuerdo que estabas detrás del señor Liang. Aquel sin vista pero que todo lo ve... el Vigilante Ciego.

Qiuyuan: Veo lo que otros no pueden. Eso es todo.

Qiuyuan: Esta bala acabó con Cartethyia... pero no percibo malicia alguna en ella.

Qiuyuan: Nacida de la luz, pero volando entre las sombras.

Qiuyuan: ¿Qué tipo de llama estás buscando?

Qiuyuan: Cartethyia, Resonadora del Centinela y del Trenodiano.

Qiuyuan: Incluso en la «muerte», sigues siendo el recipiente de ambos.

Qiuyuan: En cuanto a ti...

Qiuyuan: No hay registros tuyos en los archivos de Mingting.

Qiuyuan: Todas tus frecuencias están vinculadas al Trenodiano.

Qiuyuan: Caótica, siempre devorando y asimilando... como una Disonancia Tácita. Pero ese poder no es completamente tuyo.

Qiuyuan: Buscas venganza, pero ella no es tu verdadero objetivo... sino la Divinidad.

Qiuyuan: Ah, y se lo ocultas a Errante. Por eso todo se desarrolló tan repentinamente.

Qiuyuan: Además de chispa y leña, necesitas a otra persona que avive la llama...

Qiuyuan: Así que eres tú, Errante.

Qiuyuan: Eres tal y como describió la guardaespaldas de la Magistrada Jinhsi. Sin embargo...

Qiuyuan: La marca de la Marea Oscura de Leviatán se aferra a ti.

Qiuyuan: Por eso te percibí a través de la Marea Oscura en la ciudad.

Qiuyuan: Cualquiera contaminado por los Trenodianos está destinado a la destrucción.

Qiuyuan: Aunque un fuego purificador pudiera quemar esa oscuridad, cuando llegue el momento de elegir...

Qiuyuan: ¿Volverás la espada contra ti mismo?

Qiuyuan: Esa mujer sí disparó a Cartethyia. Errante va tras ella ahora.

Qiuyuan: Pero esa no es toda la historia.

Cantarella: ¿Cómo sabes todo eso?

Qiuyuan: Puedo percibir frecuencias persistentes en un lugar.

Cantarella: El Centinela ya no existe, la Sacra Doncella se ha ido y la Marea Oscura desciende...

Qiuyuan: Estáis en desventaja numérica.

Qiuyuan: Si conoces a altos cargos de Mingting, debiste tener una audiencia con la Gran Mariscal también, no solo con el Gran Maestro Liang.

Qiuyuan: Ella me pidió que ejecutara a un supervisor de los Fractsidus llamado Scar en Rinascita, y que ayudara a Errante de paso.

Cantarella: ¿Entonces Mingting ya había previsto todo esto?

Qiuyuan: Eso no es asunto mío.

Qiuyuan: «Tú empuñarás la luz del usurpador para ahuyentar la oscuridad».

Qiuyuan: Eso es todo lo que me dio el Ministerio de Asuntos de los Centinelas. ¿Alguna pista de qué podría ser esa «luz»?

Cantarella: Usurpador... luz...

Cantarella: Eso podría referirse al Primus Fenrico y la «Primera Reliquia», que está en su posesión.

Qiuyuan: Entonces esa reliquia podría ser la ayuda que Errante necesita.

Cantarella: Fenrico debería estar aún en las instalaciones secretas experimentales que construyó.

Cantarella: Se encuentran bajo las aguas, al suroeste de las Colinas Tesaleo. Me temo que tendrás que determinar la ubicación exacta por ti mismo.

Qiuyuan: Entiendo.

Qiuyuan: Una cosa más. No le digas a nadie que estuve aquí.

Qiuyuan: ¿Tengo tu palabra?

Cantarella: ¿Y por qué? ¿No trabajabas para Mingting?

Qiuyuan: Ya no.

Qiuyuan: Mingting... ha cambiado mucho desde tu visita.

Qiuyuan: Protege el cuerpo de Cartethyia y ve a un lugar más seguro.

Sigue las huellas de Fenrico.

Qiuyuan: Ocultar una instalación así bajo el mar es...

Qiuyuan: Una profanación. Un... absurdo.

Qiuyuan: Criaturas malditas, acechando en la oscuridad...

Qiuyuan: Os mostraré cómo es la verdadera negrura.

Derrota a las DT atraídas por la Marea Oscura.

Dirígete al lugar donde está Fenrico.

Busca a Fenrico.

Derrota a los miembros de Fractsidus.

¿?: ¿Oh?

¿Leon?: Este lugar está mancillado por la inmundicia de la Marea Oscura. ¿Por qué arriesgarte, hermano?

Qiuyuan: Tú eres... el Fractsidus que percibí.

Qiuyuan: Jugando a disfrazarte otra vez... ¿esta idea retorcida es lo que entiendes por diversión?

¿Leon?: Por el Centinela, ¿acaso no me reconoces?

Qiuyuan: Tu disfraz no significa nada para mí. Reconozco tu frecuencia.

¿Leon?: Vaya... ¿Qué nos separa realmente, hermano?

¿Leon?: Un rostro solo es una triste fachada. Yo soy un acólito...

¿Leon?: Como tú, un simple fugitivo que se oculta tras el uniforme de un agente.

¿Leon?: Es lamentable que no pudieras acabar con «él» en Mingting. Ya no podrás.

Qiuyuan: ¿Por qué estás aquí?

¿Leon?: Se ha preparado un escenario sombrío para Errante en esta tierra.

¿Leon?: Y yo, por invitación de otro, soy meramente un personaje secundario en esta gran actuación.

¿Leon?: Y mi papel es detenerte aquí.

¿Leon?: Como acólito, mi fe en «Imperator» es indestructible, aunque mi carne sea tan frágil.

Qiuyuan: Mataste a ese acólito.

¿Leon?: Se encuentra bien de salud. Ahora mismo debería estar atendiendo a los heridos en esa bóveda.

¿Leon?: Además, está por debajo de mi dignidad actuar contra un ser tan... ordinario.

¿Leon?: Qué brutalidad. Y aquí estoy yo, un acólito desarmado.

¿Leon?: Una pálida sombra comparado con el señor Liang Dongyuan, el poderoso maestro de la pluma y la espada.

Qiuyuan: Pagarás con tu sangre por asesinar al Gran Maestro Liang.

¿Leon?: ¿Ah, sí? ¿No eres tú quien debe responder por esa deuda?

¿Leon?: Eres un criminal buscado por Mingting, y aun así el Ministerio de Guerra te envió hasta Rinascita para cazar a Scar en secreto.

¿Leon?: ¿Quién hubiera pensado que le darían tanta importancia?

Qiuyuan: Si tú sabes eso, significa que todavía tienes ojos y oídos en Mingting.

¿Leon?: Sin duda. Estoy... en todas partes.

¿Leon?: Hablando de lo cual, Scar debería encontrarse en Septimont en este instante.

¿Leon?: Hizo un trabajo chapucero en Jinzhou y debe responder por sus errores. No interferiré en cómo lo manejes.

¿Leon?: En cuanto a nuestro querido Primus, una mano gobernante aferrada a un destino cruel, un mártir que aún no merece santoral...

¿Leon?: Estás aquí por él, ¿no?

¿Leon?: «Tú empuñarás la luz del usurpador para ahuyentar la oscuridad».

¿Leon?: Una profecía de Huanglong, ¿cierto? Sin embargo, ¿no es solo otro verso más en el guion de la Divinidad?

Qiuyuan: ¿Qué le has hecho?

¿Leon?: ¿Yo? Nada.

¿Leon?: Lo que ves es simplemente la consecuencia de que cumpla su destino.

¿Leon?: Un remanente de su conciencia aún perdura, justo dentro de este farol.

Qiuyuan: Hazte a un lado.

¿Leon?: Por supuesto. ¿Qué podría hacer un acólito desarmado contra la espada de Huanglong?

¿Leon?: Empero, permíteme una mísera despedida...

¿Leon?: Fenrico no es tan diferente a ti.

¿Leon?: Has matado sin dudar, y tu único error fue un mero acto de piedad.

¿Leon?: Por ese momento de debilidad, no has pagado menos de lo que él pagó.

¿Leon?: ¿Cómo puede una llama débil y solitaria disipar la penumbra más profunda?

¿Leon?: ¡Alma desdichada, tu final te aguarda!

Qiuyuan: Esto son...

Qiuyuan: Fractsidus.

Deja que Fenrico Primero descanse en paz.

Fenrico: Desaparece... desaparece...

Fenrico: La mecha de una vela apagada...

Fenrico: Como los torpes de las historias...

Fenrico: Estridente, pero en vano.

Qiuyuan: La Marea Oscura. Parece que todavía está conectado con el Trenodiano...

Fenrico: Mi... catedral...

Fenrico: Esto es...

Qiuyuan: Un rincón en el reino de mi mente, que cambia según la persona que encuentro.

Qiuyuan: Esta catedral muestra tu obsesión.

Fenrico: Un alma de Huanglong...

Fenrico: Aquí no hallarás ni el evangelio que has de aceptar, ni el juicio que debes afrontar.

Qiuyuan: El Trenodiano te lo ha arrebatado todo.

Qiuyuan: Tu Sacra Doncella está muerta, y tu ciudad se viene abajo.

Qiuyuan: La Marea Oscura pronto la devorará por completo. Tu vínculo con el Trenodiano debería haberte mostrado lo que ya ha ocurrido.

Qiuyuan: Dame el farol.

Fenrico: Dime, ¿con qué derecho exiges lo que es nuestro?

Fenrico: «El camino que surge de la injusticia debe ser empedrado con los pecados»...

Fenrico: De hecho, fue sobre esta misma roca que construimos nuestra causa.

Fenrico: Aquí, un Primus tras otro ha ofrecido su maltrecha carne... para desafiar a Leviatán.

Fenrico: Y... ya sea Leviatán, Cartethyia o los Fractsidus, ninguno me quitará la custodia de Raguna.

Fenrico: Raguna floreció bajo las manos de los Primus. Nuestra luz protegió a su pueblo de la corrupción del Trenodiano y les guio hacia una verdadera Tierra Bendita.

Fenrico: La gente necesita creer en la unidad, por eso debe gobernar un Primus. Ese es el fundamento de nuestro credo.

Fenrico: Eso fue lo que me sostuvo durante veinte años de lucha contra el Trenodiano. Traté de emplear su poder para un propósito superior.

Fenrico: Pero al final, ese credo me consumió. Creí que podía usar a Leviatán como martillo para forjar una verdadera Tierra Bendita contra su «Paraíso» vacío. Pero fui yo a quien usaron.

Fenrico: Tal es el destino que se me ha encomendado, y lo acepto con humildad.

Fenrico: Lo que aún me ata aquí... no es más que furia y odio por la traición.

Qiuyuan: No eres más que un mortal, y no hay nada que puedas hacer contra un Trenodiano.

Fenrico: Noche y día, sus susurros resonaban en nuestras cabezas. Un tormento tal que ningún alma podría soportar.

Fenrico: Sin embargo, aun cuando la menguante luz de Imperator solo nos concedía momentos fugaces de claridad, generaciones de Primus han caminado voluntariamente por este sendero.

Qiuyuan: Y aun así, ¿pensaste que podrías controlar su poder?

Qiuyuan: La ambición y la obsesión alimentaron tu lucha contra el Trenodiano. Pero al final, fue eso mismo lo que te hizo caer.

Qiuyuan: Tratas de erigirte como avatar de la rectitud; sin embargo, el mal y la atrocidad están presentes en todos tus actos.

Fenrico: Un río de sangre me cubre hasta las rodillas. Lo que se ha derramado, no puede deshacerse.

Qiuyuan: Hubo un tiempo en que yo podría haber acabado con un hombre que se adentró en un río de sangre, antes de que lo hiciera.

Qiuyuan: Ahora, esa oportunidad se me presenta una vez más.

Fenrico: «Ningún mortal te infligirá jamás ni el más mínimo daño».

Fenrico: Así reza la profecía, y ese es el destino que me guía hacia adelante...

Fenrico: El placer nacido de la violencia terminará en violencia.

Fenrico: Aquellos que estén cargados de culpa, que vengan y se confiesen.

Geshu Lin: Dime por qué.

Qiuyuan: Por orden del Censorado, la Agencia de Seguridad Interna se encargará de tu ejecución.

Geshu Lin: ¿Mi...?

Qiuyuan: Te acusan de coludirte con Disonancias Tácitas y causar estragos por todo Jinzhou.

Geshu Lin: Menudo chiste...

Geshu Lin: Matarlas no es suficiente.

Qiuyuan: Eliminaste a estas Disonancias Tácitas. Esta gente te debe la vida.

Geshu Lin: Sí. ¿Y qué?

Geshu Lin: La frontera está sumida en el caos, y lo único que hace vuestra Agencia es lamerles las botas a funcionarios corruptos.

Geshu Lin: Mejor... mátame aquí mismo.

Geshu Lin: Hazlo.

Geshu Lin: Si me dejas vivir hoy, te juro... que todos y cada uno de los perros de la Agencia de Seguridad Interna...

Geshu Lin: Y cada maldita Disonancia Tácita... Sembraré estas tierras con sus huesos.

Qiuyuan: El Gran Maestro Liang, de la Agencia, habló en tu defensa.

Geshu Lin: Entonces, ¿qué haces aquí?

Qiuyuan: He leído tus expedientes de Jinzhou estos últimos días.

Qiuyuan: Esos Censores fallaron en sus deberes y nos engañaron...

Qiuyuan: ¿Cómo podría un simple capitán de escuadrón conspirar con Disonancias Tácitas para matar y saquear?

Qiuyuan: Solo eres un hombre corriente.

Geshu Lin: Esas cosas están matando a nuestra gente. No puedo permitirlo.

Geshu Lin: Las Disonancias Tácitas no tienen derecho a vivir, y no me detendré hasta aniquilarlas a todas... sin importar el precio.

Qiuyuan: La supervivencia de Jinzhou depende de detener a las Disonancias Tácitas.

Qiuyuan: Posees un poder increíble, pero tal fuerza exige mesura.

Qiuyuan: Una espada existe para disuadir, no para matar. Desenvaina demasiado rápido y morirás por tu propia hoja.

Qiuyuan: Esa espada puede abatir Disonancias Tácitas. O salvar vidas.

Qiuyuan: Si tu determinación de proteger esta tierra es firme, forjarás un legado.

Fenrico: Yo... ahora lo veo. Qué te atormenta. Con qué recuerdos cargas...

Fenrico: Veo esa noche lluviosa. Esa batalla. Y al Trenodiano, alimentándose de todo ello.

Fenrico: Veo la llanura empapada en sangre. Veo al hombre en pie sobre aquello, ardiendo en llamas negras...

Fenrico: Al final, él...

Qiuyuan: Cayó en el abismo de Ovatrax.

Fenrico: Y compartió mi destino...

Qiuyuan: Tal vez, cuando nos conocimos, aún conservaba una pizca de bondad... pero eso no impidió que le llegara el final.

Fenrico: Deberías haberlo matado cuando tuviste la oportunidad.

Qiuyuan: La historia no concede segundas oportunidades. Y los muertos no regresan.

Qiuyuan: Lo he perdido todo, y aun así, la deuda que tengo con los muertos de ese campo de batalla no está saldada.

Qiuyuan: Solo puedo hacer una cosa. La próxima vez que nos encontremos, acabaré con él, rápido y limpio.

Qiuyuan: Si pudieras elegir de nuevo, ¿seguirías siendo Primus?

Fenrico: Lo haría.

Fenrico: Podrán considerarme usurpador, pero jamás negarán el fruto de mi esfuerzo.

Fenrico: Bien conozco mis iniquidades, y claro está el final de mi sendero.

Fenrico: Sin embargo, si pudiera elegir de nuevo, lo recorrería una vez más... aun desafiando la sabiduría de todos los Primus que me precedieron. Aun si solo me aguardan pruebas y terrores.

Fenrico: Ahora... toma esto.

Qiuyuan: «Tú empuñarás la luz del usurpador para ahuyentar la oscuridad».

Qiuyuan: ¿Así que esta es la «Primera Reliquia»?

Fenrico: Napoli el Segundo la empuñó para purgar Raguna de la Marea Oscura. Y en ese momento de triunfo, la Orden captó toda la atención del Trenodiano.

Fenrico: Este farol... llévalo contigo. Si ha de llegar el Paraíso Peregrino, emergerá desde Septimont, donde seguramente estará el Virtuoso.

Qiuyuan: Errante también ha sido contaminado por la Marea Oscura, como tú.

Fenrico: La Marea Oscura nos une a todos. En efecto, sentí su presencia.

Fenrico: Ahora se alza como el nuevo Heraldo, caminando por un sendero que... nunca estuvo destinado a ser suyo.

Fenrico: Por eso necesita este farol mucho más que yo.

Qiuyuan: ¿Es esta tu penitencia?

Fenrico: No es arrepentimiento. Pero un Primus moribundo no tiene derecho a conservar esta reliquia.

Fenrico: Este es... mi destino.

Fenrico: Sobre el engaño construí mi reino y mi legado. Y ningún mortal podía infligirme ni el más mínimo daño.

Fenrico: Errante, el Virtuoso... no es un simple mortal.

Fenrico: ¡Toma este farol!

Qiuyuan: La llama de la ambición y la obsesión se ha extinguido. Solo queda el resplandor del farol.

Qiuyuan: Entonces... ¿buscas venganza?

Fenrico: Con violencia, acabaré con el placer de la violencia nacido...

Qiuyuan: Un Trenodiano no es fácil de matar.

Fenrico: Mi rebaño, los fieles de la Orden, y el Virtuoso errante... ellos prevalecerán.

Fenrico: Aunque deba caer al infierno, Leviatán también arderá a mi lado.

Fenrico: Conviértete en mi adalid. Toma esto y vete.

Fenrico: De esta manera cumpliré mi destino...

Fenrico: Soy Fenrico Macbeth...

Fenrico: Aunque tal vez nunca se me nombre entre los más grandes Primus...

Fenrico: La historia me recordará... como Fenrico Primero.

Qiuyuan: La verdad de la historia está escrita en piedra. Que quienes vengan después emitan su veredicto sobre ti.

Qiuyuan: Así termina el sendero de Fenrico Primero, de la Orden Abisal.

Qiuyuan: Que tus deseos se cumplan.

Habla con los compañeros e indaga sobre el paradero de Qiuyuan.

Phoebe: Me alegro de verte, Errante.

Phoebe: Zani y yo hemos estado evaluando los daños en la Bóveda de Averardo y la Catedral de Mercurio.

Zani: La Bóveda está bien. Como nos recomendó la señorita Carlotta, solo tuvimos que deshacernos de algunas colecciones.

Errante:

Zani: Las pérdidas no son nada comparadas con la seguridad de nuestra gente.

Errante:

Errante:

Phoebe: Creo que lo vi por la plaza.

Phoebe: Es difícil no identificar a alguien de Huanglong entre la multitud.

Phoebe: También vi a varias amigas de Septimont ahí, hablando sobre la reconstrucción. Tal vez podrías preguntarles si alguien lo ha visto.

Augusta: En verdad, Raguna apenas se parece a Septimont.

Augusta: Un puerto de este calado es mucho mejor para el comercio marítimo...

Errante:

Augusta: Sí. Después de todo, antes tenían el paso cerrado a los forasteros.

Augusta: Pero regresaremos pronto, una vez que concluyan las negociaciones comerciales con los Montelli y la Orden.

Errante:

Augusta: ¿Ese espadachín llamado Qiuyuan?

Augusta: Me encontré con él antes, en los muelles, y hablamos brevemente. Parecía listo para abordar un barco de vuelta a casa.

Augusta: Los gladiadores que resistieron durante el ataque le tienen gran consideración. Dijeron que mantuvo él solo el frente cuando los Fractsidus desataron la Marea Oscura.

Augusta: No me atrevo a imaginar las bajas sin su ayuda...

Errante:

Augusta: El barco aún no ha zarpado. Deberías encontrarlo en el muelle.

Encuentra a Qiuyuan en el puerto.

Qiuyuan: Señor, ¿sabe cuánto falta para que zarpe el barco?

Comerciante anciano: El capitán dice que estará listo para hacerse a la mar en cuanto se carguen estos productos de Septimont en la bodega.

Qiuyuan: No veo ningún acólito supervisando.

Comerciante anciano: ¡Pensaba que no podías ver! Así que sí puedes, ¿eh?

Qiuyuan: No... solo percibo que nadie le está causando problemas.

Comerciante anciano: Raguna y Septimont han sufrido mucho. Fue solo gracias a esos héroes que pudimos evitar este desastre.

Comerciante anciano: El señor Fenrico y sus predecesores, bajo la guía del Centinela Imperator, mantuvieron en alto el farol y ahuyentaron la oscuridad que nos rodeaba.

Comerciante anciano: ¡Todavía me da escalofríos cuando lo pienso!

Qiuyuan: Todo eso ya quedó atrás, señor.

Comerciante anciano: Cierto, cierto...

Qiuyuan: Suba primero. Estaré listo pronto.

Comerciante anciano: Sí. Gracias, muchacho.

Qiuyuan: Has venido.

Errante: ¿Te vas tan pronto?

Qiuyuan: Ya he permanecido aquí demasiado tiempo. Mi trabajo aún no ha terminado.

Errante: Scar y los otros operativos de los Fractsidus escaparon...

Qiuyuan: Nuestra Gran Mariscal probablemente se lo esperaba. Siempre tienen una vía de escape.

Qiuyuan: Qué rabia. Me habría gustado ver si podía cercenar esa cabeza de cabra de un solo tajo.

Errante: Aún no te he dado las gracias como es debido por tu ayuda en Septimont.

Qiuyuan: La influencia de Leviatán estaba dirigida a Rinascita. Los forasteros como yo nos salvamos.

Qiuyuan: Además, fue la Gran Mariscal quien me pidió que viniera a ayudaros.

Qiuyuan: Deberías guardar tu gratitud para ella, si es que alguna vez visitas Mingting. Ella tiene gran interés en ti.

Errante: Mingting... hasta ahora, solo he estado en Jinzhou.

Qiuyuan: El mundo es vasto. Viaja lo suficiente y acabarás llegando.

Errante: ¡Espera! Sobre Geshu Lin...

Qiuyuan: Ya has conocido a Jiyan. Luchaste en los Baldíos de Norfall. Deberías saber lo que realmente pasó en Jinzhou hace tres años.

Qiuyuan: Y lo que les sucede a quienes caen ante los Trenodianos. No todos tienen la fuerza para resistir sus persuasiones, no como la gente de aquí.

Errante: ¿Todavía lo persigues?

Qiuyuan: En aquel entonces, funcionarios corruptos mintieron a la Agencia de Seguridad Interna, al Gran Maestro Liang y a mí. Fui a Jinzhou a ejecutarlo.

Qiuyuan: Pero en ese momento, él no era lo que decían. Fue después cuando cayó bajo la influencia de los Trenodianos.

Qiuyuan: La muerte es un castigo demasiado leve por las vidas perdidas en esa batalla, por su culpa.

Qiuyuan: Pero es lo que puedo, y lo que debo, darle.

Comerciante anciano: ¡Vamos, muchacho! ¡Como pierdas este barco a Mengzhou, tendrás que esperar hasta mañana!

Qiuyuan: Te llaman Errante, pero no careces de hogar. Eres una espada con vaina.

Qiuyuan: Tu hogar son quienes están a tu lado. Ellos son tu vaina. Lucharán por ti, y tú, por ellos.

Qiuyuan: Quizás algún día...

Errante: No lo dudes.

Qiuyuan: Eres lo que dicen.

Qiuyuan: Que nuestros caminos se crucen de nuevo.