Amanecer sobre las mareas oscuras

Con la amenaza de la Marea Oscura sobre Raguna eliminada, te preparas para partir hacia la ciudad de Septimont...

Encuentra a Cantarella.

Errante: Cantarella ha entrado a preparar ese «antídoto». Ya debería haber terminado. Encontrémosla.

Cantarella: Este es el «antídoto» familiar, producido para suprimir la corrupción espiritual de Leviatán. Tómalo ahora.

Cantarella: Mientras identifiquemos el problema, encontraremos la forma de contraatacar. Llevas el poder del Centinela dentro de ti. Eso mantiene la corrupción a raya por ahora. Quedan... las alucinaciones y los susurros.

Cantarella: Galbrena me ha hablado del estado actual de Leviatán. Los Fisalia han resistido al Trenodiano durante un siglo. Sus susurros no son invencibles. Lo derrotaremos.

Errante:

Galbrena: Leviatán necesita un Heraldo con suficiente influencia para difundir su «evangelio». Eres el Laureado de Raguna y el Rey de los Héroes en Septimont. Más que suficiente para que seas su primera opción.

Galbrena: Tu camino se superpone con el de Avidius. Los engendros de la Marea se moldean según la mente y los recuerdos del Heraldo. Ni el Mephis Trueno ni el Beringal del Bosque son nativos de Rinascita, así que...

Errante: Me comentaste que el Heraldo debía estar contaminado por la Marea Oscura. Pero yo no muestro signos de corrupción...

Galbrena: Tengo la sensación... de que la corrupción no te afecta a «ti».

Abby: *Uf*... Así que Marea Oscura, ¿eh? Comí un poco en los terrenos de caza. Sabía raro, y me dio tanto sueño... Desde entonces, tengo unas pesadillas de lo más extrañas...

Cantarella: Abby lleva... la frecuencia de la Marea Oscura...

Galbrena: Abby absorbió demasiada. Y como esa frecuencia permanecía latente... pasó desapercibida.

Galbrena: Tiene sentido. Compartís vida y energía. Como tú eres su anfitrión, tu frecuencia ha estado anulando la suya. Leviatán lo planeó así...

Abby: Errante, ¿he hecho... algo mal?

Errante:

Errante: Hicimos lo que teníamos que hacer. Te pedí que absorbieras la Marea Oscura. No podíamos prever que te afectaría así. No has hecho nada malo.

Abby: Ah vale... Y-yo puedo pasar hambre si hace falta, pero tú, Errante, más vale que no te hagas daño...

Galbrena: La auténtica amenaza es Leviatán. Si queremos acabar con esto de una vez, debemos matarlo y destruir su Paraíso.

Errante: Lo que sabemos es que Leviatán va a manifestar su reino inundando Rinascita con la Marea Oscura. Así convertirá el mundo real en el Paraíso Peregrino.

Errante: Pero hemos protegido Raguna y Septimont. El Fabricatorium y los terrenos de caza han sido estabilizados... Entonces, ¿cómo es que este Paraíso sigue ahí?

Galbrena: Con esto hemos ralentizado o sellado algunos de sus caminos. Pero eso no impide que Leviatán ejecute su «plan final».

Galbrena: Esta presunta divinidad es más retorcida de lo que la humanidad imagina. El Paraíso que viste no es de este mundo. Se alza... dentro de la Marea Oscura.

Galbrena: Los patriarcas Fisalia han custodiado esta verdad durante más de un siglo. Ahora necesitamos tus conocimientos.

Cantarella: No pude ver la verdad hasta que los susurros del Trenodiano cesaron. Solo entonces, aquellos antiguos registros confusos y casi ininteligibles volvieron a tener sentido.

Cantarella: Leviatán nació de las sombras en nuestros corazones, de nuestros anhelos de conexión y pertenencia. Se moldeó como una criatura marina, porque nada nos aterroriza más que las profundidades.

Cantarella: Hizo uso de la fe para diseminar su azote espiritual mientras se alimentaba de nuestro dolor. Miedo, desesperación, tristeza...

Cantarella: Nuestros ancestros creían que Leviatán sobrevivía absorbiendo estas emociones, y poco a poco, se fue infiltrando en el inconsciente colectivo de Rinascita.

Cantarella: Decían que la Marea Oscura es ese subconsciente hecho realidad, todo un océano de traumas compartidos. Por eso llamaron a Leviatán el «Maestro de las profundidades».

Errante: Escuché todas esas voces de la Marea Oscura, y antes de alcanzar el portal, sentí... Miedo. Tristeza. Como si se exudara de la gente.

Galbrena: Cuanto más fuerte es el conflicto, más profundas son las emociones que despierta. Eso moldea nuestros recuerdos y subconsciente...

Galbrena: Por esa razón el Dramaturgo empuja a Rinascita al conflicto. Cada tragedia, cada lucha... no eran por azar. Alimentaban a Leviatán.

Galbrena: El Fin de los Tiempos se acerca. Los raguneses se aferran a la esperanza de una vida mejor. Los septimontinos creen en «un mundo» tras la muerte...

Galbrena: Leviatán se ha inspirado en estas creencias para crear el deseo de un falso futuro y una vida tras la muerte en la Marea Oscura: la ilusión del Paraíso Peregrino.

Cantarella: Si eso es así... cuando la creencia de la gente en el Fin de los Tiempos alcance su clímax, su conciencia se alineará completamente con la visión de Leviatán. Como pasó con Gilberto y los demás cuando se corrompieron...

Galbrena: Su poder de asimilación se fortalecerá hasta que la línea entre fantasía y realidad se desvanezca. Entonces, el Paraíso Peregrino descenderá sobre el mundo, como antes.

Galbrena: Cuando eso suceda, cada alma de Rinascita se unificará bajo su control. Sin raciocinio ni voluntad, solo devoción ciega... como engendros de la Marea.

Errante:

Galbrena: Lo viste en la ilusión. Descartó la forma del Centinela y adoptó la de Cartethyia. Eso es que... el primer paso de su plan está completo.

Galbrena: Leviatán observa el mundo real y, a causa de la «marca de la Marea Oscura», ahora puede leer tus pensamientos. Por el momento... no puedes conocer el plan completo.

Galbrena: Pero ya intuyes que tu conexión con Rinascita es más profunda de lo que jamás podíamos llegar a imaginar...

Galbrena: No eres solo Heraldo de la Desesperación... eres el portador de toda la esperanza de Rinascita.

Galbrena: Así que ve y reúne hasta el último destello de esperanza, porque estamos de «caza». Más que eso: es una guerra del alma, luz contra sombra, esperanza contra desesperación.

Galbrena: Para derrotar a Leviatán, nuestra fe debe ser inquebrantable. Si tu corazón duda... detente. Solo se revelará el camino si tienes la determinación de recorrerlo.

Galbrena: Por ahora, la Marea Oscura en Raguna está bajo control. Y creo saber lo que planea hacer después...

Galbrena: Tendrás tiempo hasta que las campanas comiencen a repicar. Cuando estés listo, dirígete a Septimont.

Galbrena: Tal y como dijo el Dramaturgo, cuando llegue el momento, todo, ficción y realidad, pasado y futuro, confluirá allí.

Cantarella: Los Fisalia se trasladarán a la Bóveda de Averardo. Cuando me reúna con Carlotta y los demás, les transmitiré lo que sabemos sobre Leviatán.

Cantarella: Pero en cuanto a lo del Heraldo... no diré nada, para evitar el pánico. Seguro que la Matadisonancias no dijo nada por eso.

Cantarella: Por lo que entiendo de Leviatán, no te eligió porque pueda controlarte, sino para impedir tu progreso.

Cantarella: Pero basta con mirarte para saber que no hay obstáculo que te impida avanzar.

Errante:

Cantarella: *Mmmh*. Aún hay algunos registros antiguos que no he descifrado por completo. Si quieres, puedo contarte lo que sé.

Errante:

Cantarella: Los registros dicen que, desde el comienzo de la civilización, Leviatán, con la apariencia de Imperator, se infiltró en la fe y el pensamiento de los rinascitanos.

Cantarella: Al ser descubierto por el Centinela, Leviatán desató la primera Marea Oscura, intentando cosechar la civilización.

Cantarella: En esa batalla, el Centinela fue asimilado por el Trenodiano. Pero al hacerlo, Imperator ató a Leviatán, confiando la Primera Reliquiael «farol» de Su poder al Primer Primus.

Cantarella: La calamidad fue sofocada por Napoli el Segundo, pero la «perdición» de Leviatán dejó cicatrices profundas en Raguna y Septimont.

Cantarella: Desde entonces, cada Primus ha mantenido el «Juramento del Silencio» para encubrir la verdad: que la gente adoraba al Trenodiano.

Cantarella: Y aún encadenado, Leviatán usó la «fe distorsionada» para incitar conflictos. Así, el sufrimiento, la confusión y la lucha continuaban alimentándolo...

Usa Alagrís para llegar a la ciudad de Septimont.

Ve a la ciudad de Septimont.

Iuno: ¡No os detengáis! Todos en fila y siguiendo las instrucciones. ¡No quiero rezagados! Os prometo... que regresaremos pronto.

Iuno: Vaya, vaya. ¿Eres tú, Indestinado? Menos mal que has decidido honrarnos con tu presencia. Pensé que ya te habías olvidado de nosotros.

Errante:

Iuno: ¿Acabas de llegar de Raguna?

Errante: Sí. ¿Aquí también ha comenzado? Veo que ya estáis evacuando a la gente.

Iuno: Una Marea Alta no vaticinada, por llamarla de alguna manera...

Iuno: Sin señales. Sin patrones. Con sus engendros emergiendo al azar... incluso fuera de la ciudad de Septimont.

Iuno: No tiene sentido. El Pilum Terracaelus aún está conteniendo la Marea Oscura en las profundidades... En cualquier caso, Augusta ya ha marchado con un equipo a las Mesetas Sanguis para investigar.

Iuno: Yo, por mi parte, estoy ayudando aquí. Alguien tiene que evitar que el pánico se apodere de las personas.

Errante: No es solo Septimont. Raguna se ha llevado un buen revés.

Errante:

Iuno: Así que Raguna también... Y Avidius... Él nunca se doblegó, nunca siguió las reglas. ¿Por qué el destino siempre golpea más fuerte a quienes se atreven a desafiarlo?

Errante:

Iuno: Ahora solo soy una persona normal y corriente que ayuda al Templo con la evacuación. Sin las ataduras del Tetrágono. Sin profecías... Nunca me había sentido más libre. Solo que...

Iuno: La última profecía terminó con: «La Marea Oscura emergerá y engullirá todo Septimont». Después de eso... nada. Y por la forma anormal en que se comporta la Marea Oscura, la gente empieza a temer que se avecine el fin.

Errante:

Iuno: Bonita idea. Ojalá más gente compartiera tu esperanza.

Iuno: Pero ante algo tan vasto y desconocido, el miedo se apodera de la mente humana. Es inasumible.

Iuno: Aquila, ¿alguna noticia?

Iuno: ... Se ha avistado la Marea Oscura en el Acantilado de los Tres Héroes.

Errante:

Iuno: Mucho. Es la cúspide de las Mesetas Sanguis, muy por encima del alcance de la nube de plaga. La Marea Oscura nunca había llegado tan alto.

Iuno: Lo llaman el Acantilado de los Tres Héroes porque tres Reyes de los Héroes estuvieron allí. Se cree que su bendición sagrada lo ha mantenido a salvo del alcance de la Marea Oscura.

Iuno: Y si ni siquiera ese lugar es seguro... Tengo que verlo con mis propios ojos.

Iuno: Pero Septimont también nos necesita...

Senador resuelto: No os preocupéis, Honorable. El Senado supervisará la evacuación. Por favor, id a ayudar a la Éforo.

Senador resuelto: Puede que nos falte vuestra fuerza, pero no nos quedaremos de brazos cruzados. ¡Haremos todo lo posible por resistir!

Senador anciano: Nacimos en Septimont. Crecimos bajo el esplendoroso legado de los héroes y su voluntad corre por nuestra sangre. ¡No esperaremos a la muerte de brazos cruzados!

Senador resuelto: ¡Contamos con vos, Honorable!

Errante:

Iuno: Odio admitirlo, pero el Senado actual le echa valor. Claro que ningún cobarde duraría mucho trabajando a las órdenes de Augusta.

Iuno: Venga, Errante. Vamos a buscarla.

Errante: Hay rastros de la Marea Oscura por todas partes...

Iuno: Los engendros de la Marea siempre aparecen donde menos se les espera y no desfallecen. Nuestros guerreros apenas pueden mantener las líneas.

Iuno: Aunque los Ecos comunes de aquí no dependan del Nexo Génesis, la corrupción de la Marea Oscura los hace papilla.

Iuno: No pongas esa cara. Son guerreros de Septimont. No caen así como así.

Iuno: Ahí está el Acantilado de los Tres Héroes. Parece que acabe de terminar una batalla.

Iuno: Aceleremos el paso. Luchaste junto a Augusta antes, e incluso dirigiste la batalla para derrotar al Soberano. Tu presencia alentará a las tropas.

Gladiador exhausto: ¡Mirad! ¡Es Errante, el Honorable!

Lupa: ¡Compañero guerrero! ¡Has venido!

Errante:

Lupa: Parece que fue ayer cuando luchábamos codo con codo en el coliseo. ¡Y mírate ahora, «Rey de los Héroes» y todo. ¡No me lo esperaba!

Augusta: Tu llegada es bienvenida, Errante.

Errante: Oh, permite que te la presente. Augusta, esta es...

Augusta: Iuno. Ya nos conocemos.

Errante:

Iuno: Pasaron muchas cosas mientras andabas de picos pardos. Ya te contaré.

Augusta: Es curioso... Desde el momento en que nos vimos, sentí como si la conociera de toda la vida. Como hermanas separadas al nacer. Puede parecer una bala perdida, pero cuando llega la tormenta, se mantiene firme.

Iuno: Muy bien, Augusta. ¿Cuál es la situación, pues?

Augusta: Teóricamente, la Marea Oscura fluye aquí desde la nube de plaga sobre las Mesetas. Las Mareas Altas siempre han seguido sus movimientos.

Augusta: Pero esta vez, nada. Ni nubes de plaga, ni fluctuaciones de frecuencia cerca del Acantilado de los Tres Héroes.

Augusta: Siempre supimos que el Pilum Terracaelus era una medida temporal. Nunca dejamos de buscar una solución permanente. Pero esta... erupción repentina desafía todo lo que creíamos entender.

Augusta: Repelimos la primera oleada y establecimos una Barrera Anticorrosión usando Obeliscos de anclaje.

Augusta: ¿Qué has descubierto?

Errante:

Iuno: ¡¿Qué?! Pero... ¡pensé que la muerte del Soberano cortaría la causa raíz del descenso del Paraíso! El renacimiento de Leviatán... es un hilo del destino completamente nuevo.

Augusta: Los Fractsidus, siempre conspirando en las sombras. Sus malévolas ambiciones no conocen límites.

Mensajera gladiadora: ¡Su Excelencia! ¡Otro brote! ¡Engendros de la Marea se dirigen directamente hacia el campamento!

Augusta: ¡Ja! Leviatán no nos dará ni un respiro.

Errante:

Augusta: Ha pasado demasiado tiempo desde que luchamos hombro con hombro en batalla.

Augusta: ¡Guerreros! ¡Que resuenen una vez más los cuernos de batalla! ¡Que los que desafíen a Septimont tiemblen ante nuestra furia y caigan ante nuestro valor!

Ve a las Mesetas Sanguis.

Lupa: ¡Ja! ¡Siempre es una pasada luchar a tu lado, mi compañero guerrero!

Augusta: Otra horda se acerca. No van a parar.

Iuno: ¡Se dirigen directamente hacia los Obeliscos de anclaje!

Augusta: Los detendremos.

Lupa: ¡Engendros de la Marea, justo al frente! ¡Acabemos con ellos de una estocada!

Dirígete a los terrenos de caza con tus compañeros.

Apoya al Obelisco de anclaje más cercano.

Defiende el Obelisco de anclaje contra los engendros de la Marea.

Augusta: Errante, ¿informe de situación?

Errante: He acabado con ellos.

Augusta: También hemos despejado nuestro sector. Reagrupémonos.

Lupa: ¿Soy yo... o parece que han frenado un poco?

Mensajera gladiadora: ¡Su Excelencia! ¡Ahora se dirigen a los Obeliscos de anclaje restantes!

Iuno: Pero los gladiadores que los custodian no se han recuperado de la última oleada...

Errante: Déjamelos a mí.

Augusta: Bien. Nos dividiremos y reforzaremos al resto. ¡En guardia!

Gladiador inflexible: ¡Más engendros de la Marea en el punto base al suroeste!

Lupa: *Tch*. Tratando de desgastarnos flanco a flanco, ¿eh?

Gladiadora resuelta: ¡Se están acercando a los Obeliscos de anclaje de nuestro lado!

Iuno: Espera... algo no está bien. Están atacando puntos débiles en la formación... ¿Desde cuándo luchan con estrategia?

Augusta: Leviatán los está dirigiendo. Vio que estábamos demasiado dispersos y expandió su asalto a propósito.

Gladiador que lucha a muerte: E-el flanco norte... ¡Proteged los Obeliscos de anclaje a toda costa!

Augusta: Si libero este ataque... toda la formación de Obeliscos de anclaje podría caer.

Augusta: Me está probando. Quiere saber si cambiaré vidas por la victoria...

Errante:

Errante:

Brant: ¡Primero, terminemos la función! ¡Ya nos pondremos al día después!

Iuno: Queda un Obelisco de anclaje al noreste...

Galbrena: Ese es mío.

Augusta: Tenéis mi agradecimiento, héroes de tierras lejanas. ¡Que vuestros nombres resuenen por la eternidad!

Augusta: Mas esta batalla aún no ha terminado. ¡Acabemos con esto, juntos!

Gladiador firme: Nunca pensé que vería el día... en que lucharía codo con codo con la Orden Abisal.

Gladiador que lucha a muerte: ¡Adelante, camaradas! ¡Que no se diga que no somos la honra de Septimont!

Gladiadora resuelta: Había oído hablar de los «Constructos Centinela» de los Montelli, pero ver esa potencia de fuego tan de cerca es otra cosa...

Gladiador inflexible: Ese «veneno»... ¿me curó? Tal vez los Fisalia no sean los monstruos que se dice...

Gladiador asombrado: ¿Es-está absorbiendo al engendro de la Marea?! ¡¿Qué tipo de poder es ese?!

Lupa: ¿Qué es eso del centro? ¿Un agujero? ¡Algo en su interior les transmite frecuencias para recuperarse!

Iuno: Sigue habiendo engendros de la Marea metidos ahí dentro, listos para atacar de nuevo... ¡Maldita sea! Esto no tiene fin...

Augusta: No duraremos mucho más a este ritmo...

Galbrena: La entrada está abierta. Es el momento...

Augusta: ¿Qué estás haciendo?

Galbrena: Lo que siempre quise hacer: dar caza al Trenodiano.

Galbrena: En el momento en que salte a la Marea Oscura y los engendros de la Marea se retiren para defenderla, sellad la Barrera Anticorrosión. Quedarán atrapados.

Augusta: ¡¿Saltar a la Marea Oscura?! ¡¿Has perdido la cabeza?!

Galbrena: Para ser exactos, al Paraíso Peregrino. Esa angustiosa desolación que ves... es un portal. Y el santuario de Leviatán.

Augusta: ¿Estás diciendo que Leviatán creó el Paraíso dentro de la Marea Oscura?

Galbrena: Esa gran ciudad que vislumbraste en su interior... No era un espejismo, era real. La primera forma del Paraíso.

Galbrena: Todo lo que había tramado se hizo pedazos. No tuvo más opción que difundir el evangelio de su «Paraíso» por la fuerza... Y eso nos da la oportunidad de «matarlo».

Galbrena: Ahora mismo, está tratando de romper el sello del Pilum Terracaelus y sumergir toda Rinascita en la Marea Oscura.

Galbrena: Pero ese no es su verdadero objetivo. Se ceba de nuestro terror, de las frecuencias de nuestra desesperación. Eso es lo que alimenta su renacimiento y su «Paraíso».

Galbrena: Debemos atacar la raíz. Matar a Leviatán. Destruir el Paraíso que ha creado. Si no, caerá sobre Rinascita. Tal como hizo aquí, en el Acantilado de los Tres Héroes.

Iuno: Pero ese Paraíso no caerá, al menos hasta que podamos alcanzarlo. ¿Cómo lo hacemos?

Galbrena: Los vivos solo pueden entrar al Paraíso Peregrino si han sido corrompidos por la Marea Oscura. Aun así, alguien debe entrar primero para abrir el camino al resto.

Galbrena: Dentro, hay una «anomalía espacial». Quien vaya primero debe usar el poder del Centinela para atravesarla. Luego debe encontrar una «Piedra Guía» y crear una «conexión» que los demás puedan seguir.

Galbrena: Augusta, tú enterraste la «Piedra Guía», pero ha sido corrompida. Solo el poder del Centinela puede purificarla.

Galbrena: Tómalo. El ojo de Leviatán sigue puesto en este lugar. No diré más. Confío en que entenderás lo que no se ha dicho.

Galbrena: Una vez que esté dentro, atraeré su atención. Os daré tiempo suficiente para prepararos.

Galbrena: Bien, todo listo. Con vuestro permiso... voy a enseñarle modales a la Marea Oscura.

Iuno: ¿Eh? No... espera un momento...

Galbrena: Y tú, Errante. Si tu empeño es sincero, prepárate. Cuando llegue el momento, te guiaré al Paraíso.

Galbrena: Nos vemos en el «infierno».

Iuno: ¡Los engendros de la Marea se están retirando al centro! ¡Están todos dentro del perímetro de la Barrera! ¡Augusta!

Augusta: ¡Ahora! ¡Activad los Obeliscos de anclaje!

Iuno: Lo logramos...

Iuno: ¿Pero en qué pensaba esa? ¡Va y suelta un montón de burradas y se tira de cabeza a la Marea Oscura!

Augusta: El Paraíso Peregrino yace dentro de la Marea Oscura... no creo que fuera un disparate. La «gran ciudad» de la que habló... la vi por mí misma.

Augusta: Hemos establecido un campamento cerca del Acantilado de los Tres Héroes para vigilar. Errante, regresemos y descansemos por ahora.

Augusta: Hay un camino adelante. Cuando lleguemos, reuniremos a todos los héroes de Raguna y planearemos nuestro próximo movimiento juntos.

Augusta: La naturaleza de la Marea Oscura y Leviatán... Ya veo en qué punto estamos.

Brant: ¡Errante! ¡Has vuelto!

Errante:

Carlotta: En cuanto a eso... creo que es mejor que te lo cuenten «ellos» directamente.

Errante:

Aalto: ¡*Ejem*! Bueno, tú concéntrate en clavar tu espada en el corazón de Leviatán. Seremos la última línea de defensa de Rinascita, ¡y esperaremos tu regreso!

Carlotta: Si no fuera por la ayuda de Costa Negra, no habríamos llegado tan rápido, ni con tanta tranquilidad.

Carlotta: Este cataclismo se ha extendido por toda Rinascita. Los raguneses no nos acobardaremos tras las murallas de Septimont, ni nos quedaremos de brazos cruzados mientras la Marea Oscura arrasa vuestras tierras.

Carlotta: Septimont ha sido durante mucho tiempo la vanguardia contra los engendros de la Marea. Este es vuestro campo de batalla. Os seguiremos, Excelencia. Solo dad las órdenes.

Augusta: Os agradezco el gesto. Aunque Septimont y Raguna se han distanciado a lo largo de los años, permanecemos unidas ante la calamidad, como hermanas. No son necesarias las formalidades entre nosotras.

Augusta: Leviatán es la fuente de este caos. Si el plan de Costa Negra puede confinarlo, quizás la tormenta que desató pueda ser calmada.

Iuno: Esa Matadisonancias habló de una «conexión» entre las «Piedras Guía». Debió referirse a la capacidad de las piedras de anclaje de resonar y vincularse entre sí.

Iuno: Si hay otra piedra de anclaje dentro de la Marea Oscura... esa conexión podría abrirnos un camino.

Augusta: Cuando me tragó la Marea Oscura, dejé una piedra de anclaje atrás... Pero, ¿cómo lo sabías?

Iuno: Ahora mismo no importa. El verdadero problema es que esa piedra ha sido fuertemente corroída. Para restaurarla, necesitaremos el poder del Centinela.

Augusta: Llevar otra piedra de anclaje con nosotros no será suficiente para perforar la anomalía espacial dentro de la Marea Oscura... o abrir un camino...

¿?: Necesitaréis esto.

Errante:

¿?: Un mártir moribundo me lo confió.

Cantarella: Es la Primera Reliquia, imbuida con el poder puro y genuino de Imperator. Una vez, su luz hizo retroceder la oscuridad por toda Rinascita.

¿?: La mayor parte de su poder se gastó purgando la Marea Oscura bajo Raguna. Pero lo que queda puede proteger a una persona.

Brant: Alguien tendrá que llevarlo consigo para alcanzar la piedra de anclaje y reactivarla. Yo lo haré. Como capitán, navegar por aguas inexploradas es algo natural para mí.

Lupa: ¡Yo también iré!

Errante:

Errante: Sé cómo resistir la corrupción de la Marea Oscura.

Cantarella: La poción de la familia Fisalia te permite resistirla, y yo he soportado sus susurros durante demasiado tiempo. Conozco sus tácticas. Permite que yo me enfrente a esto...

Errante: Ni siquiera sabemos dónde está esa piedra de anclaje. Encontrarla puede llevar su tiempo. Tu poción podría perder efecto antes de que la alcances.

Errante: Pero yo aún porto el poder del Centinela. Puedo resistir más que nadie. Tengo que ser yo.

¿?: Esta reliquia contiene todo lo que sintió el Primus. Su furia, su tristeza, su obsesión... y su obstinación. La misma que veo en ti.

¿?: Quédatelo.

Carlotta: ...

Errante:

Augusta: Dómina Cantarella, ¿cuántas pociones de tu familia quedan?

Cantarella: ¿Quieres saber si puedo llevarnos a todos al Paraíso Peregrino? ¿Si estamos listos para enfrentarnos a Leviatán?

Lupa: En cuanto esa piedra de anclaje se active, el camino debería estar despejado, ¿no? Todo dependerá de que nuestra dama de las pociones nos lleve hasta allí.

Errante:

Carlotta: Errante, esta lucha es de Rinascita. No debes cargar con ella solo, ni deseamos verte hacerlo. No permitiremos que te enfrentes solo al Trenodiano.

Carlotta: Si enfrentarme a Leviatán implica ser corrompida por la Marea Oscura, que así sea.

Augusta: Las sacerdotisas lo previeron: «La Marea Oscura emergerá y engullirá todo Septimont». Si ese es nuestro destino, debemos afrontarlo de cara.

Errante:

Errante: Yo iré primero. Entraré a la Marea Oscura, activaré las conexiones de las piedras de anclaje y mantendré el camino abierto para vosotros.

Carlotta: Nosotros, mientras tanto, mantendremos las defensas en el Acantilado de los Tres Héroes. Los engendros de la Marea no son la única amenaza. Puede que los Fractsidus tengan cartas en la manga.

Augusta: Una vez que los anclajes estén activos, tomaremos las pociones y te seguiremos.

Iuno: Rinascita no flaqueará solo porque algunos de sus líderes se hayan ido. Su gente se alzará.

Iuno: Nos volveremos a encontrar en el Paraíso y terminaremos esto juntos. ¡Leviatán caerá!

Augusta: Errante, todos entendemos la carga que llevas. Te estamos agradecidos.

Augusta: Continuaremos vigilando la Marea Oscura. Cuando llegue el momento, nos moveremos. Hasta entonces, preparaos y descansad.

Errante: (Ese visitante de Huanglong... debe saber algo sobre Fenrico).

Errante: (Si el farol proviene del Fabricatorium, ¿qué ha pasado con la Marea Oscura sellada bajo los mares de Raguna?).

Errante: (Aún tengo tiempo antes de irme. Necesito encontrarlo y averiguar qué pasó allá abajo).

Encuentra al visitante de Huanglong de antes.

¿?: Estás aquí... Heraldo de la Marea Oscura.

Errante: ¿Quién eres? ¿Cómo sabes sobre esto?

Qiuyuan: Qiuyuan.

Qiuyuan: La capital me envió a recuperar a un fugitivo... y reunir información sobre la Resonadora del Trenodiano.

Qiuyuan: Vine buscando a la Sacra Doncella de Raguna, pero encontré al Primus en su lugar.

Qiuyuan: Estaba vinculado al Trenodiano. Conocía toda la verdad, pero la Marea Oscura lo silenció.

Qiuyuan: En su último aliento, me entregó este farol. Dijo que era para ti.

Errante: Entonces, él ha...

Qiuyuan: Su ambición y sus crímenes se hundieron en sangre, pero pagó el precio. Dio su vida para repeler la Marea Oscura bajo los mares de Raguna.

Qiuyuan: Así, la reliquia llegó a tus manos. No hay nada más de qué preocuparse. Piensa solo en lo que ha de venir.

Errante:

Qiuyuan: La muerte es la forma más barata de pagar los delitos, pero sabía que no tendría otro camino.

Qiuyuan: Fíjate. Fenrico, Mya y demás... todos los Heraldos de la Marea Oscura tuvieron el mismo final.

Qiuyuan: La muerte.

Errante:

Errante: Lo acepté hace mucho tiempo.

Qiuyuan: La Marea Oscura ya ha puesto su mácula sobre ti. Ni siquiera el poder del Centinela puede revertirlo.

Errante: Por eso no tiene sentido discutir sobre quién entra primero. Cualquier otro solo sufriría más.

Qiuyuan: Todo este tiempo, has estado resistiendo la corrupción del Trenodiano, suprimiendo tu Forte para que no aparecieran engendros de la Marea. Lo que dijiste fue solo para ocultar la verdad. Deliberadamente.

Errante:

Qiuyuan: Ya estás preparado para caminar solo hacia la muerte.

Errante: Has viajado tan lejos solo para honrar el último deseo de un desconocido. Ahora te pediré uno más, para mí. Por favor…

Qiuyuan: La Marea Oscura rechaza a los forasteros de Rinascita. Tú eres diferente. Yo no.

Qiuyuan: Pero haré lo que pueda. Ayudaré a defender estas tierras. Tú haz lo que debe hacerse.

Errante:

Qiuyuan: Cuando nos preparamos para morir, la muerte no nos alcanza tan fácilmente.

Errante: Nunca he considerado un sacrificio como algo inevitable. Ni ajeno, ni propio.

Qiuyuan: Una última cosa. La Magistrada de Jinzhou me dio recuerdos para ti.

Qiuyuan: La gente a la que ayudaste en aquel entonces... sigue esperando tu regreso.

Qiuyuan: Hasta siempre.

Errante: Me pregunto qué está pasando con la Marea Oscura. Debería hablar con Augusta e Iuno.

Ve al punto de convergencia de la Marea Oscura y habla con Augusta e Iuno.

Augusta: Iuno. Informe de estado.

Iuno: La frecuencia se está estabilizando. Si vas a entrar, esta es tu mejor oportunidad.

Iuno: ¿Recuerdas el tramo aquel de Caos que cruzamos, tú y yo?

Iuno: Si Leviatán ha moldeado este mundo a través de la Marea Oscura... espera algo similar. Arenas movedizas, niebla espesa, y cada paso, una apuesta en lo desconocido.

Iuno: Esa Matadisonancias... ¿Galbrena, era? Está vinculada a la Marea Oscura. Si pretendía dar caza al Trenodiano, debe saber cómo navegar por sus profundidades.

Iuno: Una vez dentro, busca su frecuencia en el Caos. Reúnete con ella. Te guiará.

Errante:

Iuno: Aprendes rápido. Creo que ya sabes qué hacer.

Iuno: Sumérgete en su ritmo. Siéntelo. Entiéndelo. Rastrea su frecuencia dentro de las frecuencias caóticas, y cuando la encuentres... no la sueltes.

Augusta: Errante... cuando estés dentro de la Marea Oscura, mantente alerta.

Abby: ¡No te preocupes! ¡Yo lo acompañaré en cada paso del camino!

Errante:

Augusta: Solo recuerda que no entras solo, Errante. Estaremos justo detrás de ti. Cuando llegue el momento, te seguiremos.

Errante:

Augusta: Entonces, si ya estás listo, adelante.

Errante:

Augusta: Que el sol eterno ilumine tu camino, y que cada paso te acerque más a la victoria.

Sigue a Quimera.

Abby: Releches, no pensé que la Marea Oscura pudiera contener un mundo entero. Es como si fuera... sagrado, en cierto modo.

Abby: (*Olfatea*) Huele un poco como el Reino del Caos, pero más frío... y escalofriante. Como si algo me estuviera susurrando... ¡Qué mal rollo!

Abby: ¡En fin, concentrémonos! Si esto es como el Reino del Caos, como dijo Iuno, podemos anclarnos a Galbrena para encontrarla, ¿no?

Abby: Era algo sobre... «anclarse a los recuerdos, sentimientos y conexiones en el Caos». Pero el problema es...

Errante:

Abby: ¡Sí! Galbrena siempre es como, ¡chas! y aparece a tu lado. Luego ¡chas! y se va. Tampoco habla mucho...

¿?: En la vida, caos. En la muerte, silencio. Una quietud vela el bullicio de las multitudes. La gloria... se lava en la marea del sufrimiento.

¿?: Los indecisos no regresarán. Los tímidos no pasarán. Dime, corderito, ¿de dónde vienes? ¿Y hacia dónde vas?

Abby: ¡Puñetas, es esa cosa escalofriante otra vez!

Quimera: Corderito mío, tu hostilidad me ofende. Vine a ayudarte. ¿Deseas anclarte a ella? Cosa fácil.

Quimera: Eres sabedor de que la Marea Oscura preserva recuerdos. Su pasado hallarás por sus profundidades, enredado en la corriente como cristales rotos.

Abby: ¡Vale, pues nos vamos a buscarlo!

Quimera: Je... La Marea Oscura imita el caos de la mente humana, cambiante y retorcida. Un pensamiento fugaz, y tu sendero se desvanece bajo tus pies.

Quimera: Leviatán acecha en lo profundo de este mundo, construyendo su reino, moldeándolo a su imagen.

Quimera: Este lugar plasma la frecuencia del Paraíso Peregrino. Una visión de perfección, por defectos inmaculada.

Quimera: Pero contemplad el verdadero rostro de la Marea Oscura. Un mundo de odio, miedo y desesperación. Aquello que tu especie llama... el infierno.

Quimera: Leviatán fusionó el Paraíso y el infierno con su poder de asimilación, cubriendo la podredumbre con esplendor.

Quimera: Empero, la máscara es imperfecta. El Paraíso está incompleto. Estos mundos gemelos se filtran, el uno en el otro, creando anomalías espaciales.

Quimera: Un sinfín de almas atrapadas entre la luz y la sombra, a la deriva, sin timón ni identidad, atraídas por falsas esperanzas, caen hacia sus expectantes fauces.

Quimera: Aún no. Conserva su luz.

Quimera: Yo te guiaré. Camina conmigo por este páramo. Si deseas verla, habrás de seguir sus pasos, padecer lo que ella padeció.

Quimera: Escucharás gritos de desesperanza. Verás muertos suplicando la muerte. Observarás almas ardiendo en llamas purificadoras... ¿Acaso tienes miedo?

Errante:

Quimera: «Nosotros» compartimos un enemigo. «Nosotros» te necesitamos.

Quimera: Su plan es audaz, pero una frecuencia indeseada se ha entremezclado en la Marea Oscura. Desconocemos su identidad. El camino resultará más intrincado de lo que ella esperaba.

Quimera: De todas formas, no tienes más opción, ¿verdad?

Quimera: Ven, corderito. Abre tus ojos, afila tus garras. Es hora de adentrarnos en el inframundo.

Quimera: El tiempo fluye aquí más lento que en tu mundo. Podemos tomarlo con alma. Ten paciencia, corderito. Vigilaré el exterior.

Quimera: Hablar contigo a través de la marca de la Marea Oscura me ahorra una energía considerable.

Quimera: En cuanto a ese pequeño parásito, ponla a descansar antes de que su corrupción empeore... Mi presencia basta y sobra.

Errante: Abby, puedes descansar un poco.

Abby: ¡Pero, pero...! Está bien. Si tú lo dices, Errante. ¡Pero si pasa algo, llámame enseguida! ¡Lo afrontaré contigo!

Quimera: Estas son las «fronteras del infierno», que desgarran las barreras entre mundos y se rompen con el más salvaje de los deleites.

Quimera: Hace unos instantes nos bañábamos en la luz del Paraíso. Ahora hemos caído al abismo de la condenación eterna.

Quimera: Debes aprender a luchar en este ciclo infinito de esperanza y desesperación. Esa, corderito mío, es tu primera lección.

Continúa hacia adelante.

Errante: ¿Esa de ahí delante es Galbrena?

Quimera: Ah, un recuerdo. El momento en que cayó por primera vez en la Marea Oscura. Era solo una niña pequeña...

Percibe el fragmento de memoria dejado en la Marea Oscura.

Galbrena niña: He ganado.

Joven animado: ¿Has visto ese Forte? ¿Acaso una niña puede manejar ese tipo de poder?

Senadora impresionada: Será una fuerza a tener en cuenta. ¡Quizás incluso llegue a competir por el título de Éforo algún día!

Arkyria: ¡Maldita sea! Estuve tan cerca... Si no hubiera sido por la diferencia en nuestro Forte, podría...

Arkyria: ¡¿Qué hiciste para obtener ese tipo de poder?!

Galbrena niña: ¿Mi poder? Siempre ha estado ahí. Desde el día en que nací.

Arkyria: ¿Que naciste con él? ¡Ja! Qué injusto.

Arkyria: Yo... ¡no tienes derecho! Yo entrené más duro. Yo sufrí más. ¡Yo sangré más!

Galbrena niña: Lo sé. Todos sois más fuertes que yo, y todos sois oponentes dignos. Pero por favor, ahora deberíais curaros las heridas.

Arkyria: ¿Te estás... burlando de nosotros? ¡Naciste con una flor en el...! La gente como tú no entiende lo que significa luchar. ¡Pelear por tu fuerza!

Galbrena niña: No, lo estaba diciendo de verdad...

Galbrena niña: (Son más fuertes que yo... en cuerpo y en espíritu. Muchos aquí lo son... Solo que no tienen el mismo Forte...).

Galbrena niña: (¿Por qué? ¿Por qué fui la única bendecida con este poder?).

Quimera: Para quien no puede digerir la derrota, las palabras sinceras rezuman crueldad.

Quimera: El destino nunca es justo. Otorga dones y taras de forma trivial. La humanidad debe aprender a vivirlo con gracia.

Errante: Así que es una septimontina. ¿Por qué se fue? ¿Y por qué se ha mantenido alejada hasta ahora?

Errante: Su Forte era espectacular en aquel entonces. Ahora se siente... diferente.

Quimera: La maldición de la Marea Oscura.

Quimera: Si hubiera regresado sin templarse, sin reclamar la maldición como un don, su locura habría hecho arder Rinascita. Un destino apropiado, ¿no crees?

Errante: Dices que te opones a Leviatán, pero hablas de las vidas humanas tan fríamente como él. ¿De qué lado estás?

Quimera: Ambas cosas no están en conflicto. Muchas alianzas poderosas han prosperado solo a partir del odio.

Quimera: ¿Y yo? Yo soy una Disonancia Tácita. Devorador y asesino por naturaleza. Mi lealtad solo me pertenece a mí.

Errante:

Quimera: Cada uno toma lo que necesita. Ella también aceptó mi «don». Abandonada a su propia fuerza, habría caído hace mucho.

Quimera: No tengas tanta prisa por las respuestas. Vívelas. Siéntelas.

Sigue adelante.

Derrota a los enemigos.

Quimera: Ella abrió un camino a través de este inframundo para ti. Pero el verdadero peligro no yace en las sombras. Se oculta en la luz...

Quimera: Leviatán trabaja incansablemente para hacer realidad su Paraíso.

Quimera: Tan «perfecto». Tan impecable... tan terriblemente aburrido. Un cadáver en un ataúd de cristal.

Quimera: Un paraíso tan prístino que ruega ser profanado. Lo plasmaremos de sangre y furia.

Quimera: Ah, tenía razón sobre ti. Bajo esa calmada apariencia late un corazón que arde por la batalla.

Quimera: Enhorabuena, corderito. Has sobrevivido a las pruebas de las tierras fronterizas.

Errante: ¿Esto son... rastros de Galbrena?

Quimera: Ve ahora. Reclama las recompensas de los valientes.

Sigue adelante.

Percibe el fragmento de memoria dejado en la Marea Oscura.

Quimera: Quizás hayas oído hablar de la gran Marea Oscura que arrasó Septimont hace dieciséis años. La devoró por completo...

Quimera: Cuando la Marea Oscura toca a un ser humano, su resonancia y su frecuencia son engullidas... poco a poco.

Galbrena niña: Estaba en el Roble Hueco... ¿Dónde estoy?

Galbrena niña: No puedo... no puedo usar mi resonancia. ¿Por qué...?

Arkyria: Porque la Marea Oscura te amó, pero rechazaste su don. En lugar de eso, ahora te consumirá. Tu ser, tu poder y todo lo que una vez fue tuyo.

Galbrena niña: ¿Arkyria...? ¿Eres tú de verdad?

Arkyria: Podrías haberte alzado sobre todos nosotros. Con tu don, podrías haberte convertido en la Reina de los Héroes. ¿Por qué te detuviste? ¿Por qué lo rechazaste? ¿No anhelas esa gloria?

Galbrena niña: Sinceramente, jamás entendí por qué nací con este poder. Tú y tantos otros... lo merecíais más que yo.

Galbrena niña: Me he preguntado una y otra vez... ¿qué significa ser fuerte?

Galbrena niña: Me dijiste que la verdadera fuerza viene del corazón, no de fuera. Y alguien más dijo... que la verdadera fuerza está destinada a proteger.

Galbrena niña: La Marea Oscura me convirtió en un monstruo. La gente huyó de mí. Así que no, no aceptaré este «don».

Arkyria: Je... Bien dicho. Mi frecuencia casi se ha desvanecido... Parece que ya nunca tendré la oportunidad de superarte.

Arkyria: Así que toma lo que queda de mi fuerza... Vive... Vive por mí... Vive por todos nosotros...

Galbrena niña: ¿Pero por qué darme esto a mí…?

Arkyria: Aún no estás completamente perdida. Todavía tienes una oportunidad de escapar, no como nosotros. Y este es nuestro deseo...

Susurros de la Marea Oscura: Dentro de la Marea Oscura yace el destino mismo... Nadie puede escapar de la red que teje...

Arkyria: Siempre lo supe... Pareces tan callada, y si alguien te derribara, te levantarías y contraatacarías con el doble de fuerza.

Arkyria: No quise admitirlo, pero en la arena... No me venciste con poder. Me venciste con voluntad.

Arkyria: El fuego en tus ojos... no miente. Por eso creo que lo lograrás.

Arkyria: Así que vive... Vive con orgullo, con la cabeza en alto. Libre y sin ataduras. Vive por nosotros... y demuéstrale al destino que puede ser desafiado...

Quimera: Criaturas curiosas, los humanos. Siempre negando el destino. Confiando todas sus esperanzas a una sola alma, para no inclinarse ante su sino.

Quimera: Empero, su poder estaba corrompido. En aquel entonces era débil, indefensa como una corderita que llevan al matadero. Cada paso adelante era una apuesta con la muerte.

Errante: Pero, aun así, escapó. ¿Cómo?

Quimera: Nació a través de la muerte.

Quimera: Ven. Sigamos adelante.

Sigue adelante.

Usa el farol de Napoli el Segundo para separar y cambiar los mundos en la Marea Oscura.

Errante: El rastro termina aquí. No hay camino por delante.

Quimera: Leviatán oculta su mensaje en otra dimensión.

Quimera: El poder del Centinela que portas. Su hora ha llegado, corderito mío.

Quimera: Úsalo para desgajar los mundos. Remodela lo que es.

Sigue el camino.

Quimera: Bien. Si hallas resistencia, que ese poder sea tu espada.

Quimera: El viaje al Abismo no tiene vuelta atrás. Es un sendero predestinado.

Quimera: Para alzarse, uno debe aprender a caer. Así fue para ella.

Usa el farol para cambiar de mundo y evitar obstáculos.

Sigue adelante.

Usa el farol para cambiar de mundo.

Sigue adelante.

Percibe el fragmento de memoria dejado en la Marea Oscura.

Quimera: Ah, lo recuerdo. Cuando su Forte fue corrompido por la Marea Oscura, luchó con nada más que instinto y carne.

Quimera: Se abrió paso entre monstruosidades hasta llegar ante mí. Su frecuencia estaba casi consumida...

Quimera: Qué extraño... una mortal, aquí.

Quimera: Te roerá, lenta e incesante, hasta que dobles la rodilla. Tu destino... es ser una con ella.

Galbrena niña: Lo sé... la Marea Oscura lo devora todo. Lo corrompe todo. Si no puedo escapar de ella... entonces la usaré...

Quimera: Reclamar el poder de una divinidad es enfrentarse a su ira. Has de saber que más engendros de la Marea te aguardan...

Galbrena niña: Ya fluye dentro de mí... ¿por qué no puedo usarla contra ellos? ¿Por qué no puedo... ser quien los devore?

Galbrena niña: Estas «frecuencias falsas» me necesitan para «sobrevivir». Si este poder... no quiere escucharme...

Galbrena niña: ¡Entonces le mostraré quién manda aquí!

Quimera: Tus propios congéneres desearon tu supervivencia... ¿y aun así lo arriesgarías todo?

Galbrena niña: Quiero una vida de verdad.

Quimera: ¿Una «vida de verdad», dices, mientras la muerte te rodea? Demencial.

Galbrena niña: Entonces, te lo demostraré... Lo viviré por ti. Sin importar el dolor, la humanidad puede superarlo... Vivimos, y lo hacemos con orgullo, con la cabeza en alto.

Galbrena niña: El Destino... es ruidoso, pero no tiene fuerza... no creo en él.

Quimera: ¿Usar la Marea Oscura contra sus engendros? Fascinante. Quizás...

Susurros de la Marea Oscura: Dentro de la Marea Oscura yace el destino mismo... ¡nadie puede escapar de la red que teje!

Galbrena niña: Duele... pero ya veo la luz...

Voces de los espíritus: Lleva nuestra fuerza... y nuestras últimas esperanzas...

Voces de los espíritus: Vive. Vive con orgullo, con la cabeza en alto. Libre y sin ataduras...

Galbrena niña: Ya casi lo he logrado. No me rendiré...

Quimera: *Pfff* La carne humana sigue siendo débil. La frecuencia de este recipiente roto... está destrozada y fragmentada.

Quimera: Empero, esta es una oportunidad única...

Quimera: Le daré un último aliento.

Errante: Tú... la ayudaste a escapar de la Marea Oscura.

Quimera: Je. Eres libre de verlo así. Pero no hice voto alguno de que mi «gracia» no tuviera precio.

Quimera: Aun así, nunca llegué a entender qué quería decir con una «vida de verdad».

Errante: Si no puedes domar el poder que portas, solo te arrastrará. Eso no es vivir, ni es el futuro que aquellos que la ayudaron desearon para ella.

Errante: Llevaba la misma voluntad que ellos. Incluso aunque no pudiera cumplir su deseo... transmitiría esa llama.

Quimera: Bah. Más allá de mi entendimiento. Pero recuerda que, sin mi gracia, nunca habría llegado tan lejos.

Quimera: Su desafío atrajo la atención divina. Aunque escapó, los engendros de la Marea le dan caza. Su destinoSer devorada y asimilada acabará por alcanzarla.

Quimera: Para evitar que otras calamidades se cernieran sobre Rinascita, huyó a tierras lejanas. Corrompida por la Marea Oscura, con su poder perdido... Al principio, solo podía huir.

Quimera: Pero era astuta. Aprendió a leer los movimientos de las Disonancias Tácitas en las fluctuaciones de la Marea Oscura. Apenas se tenía en pie y vagaba por lo desconocido, advirtiendo a otros de la perdición que se avecinaba.

Quimera: Pero los hombres rara vez escuchan a una chica que porta una llama maldita.

Quimera: Era más fácil creer que ella traía el mal. Algunos incluso decían que sus llamas provenían de Galbrena, la Disonancia Tácita legendaria.

Errante: Entonces... ¿Galbrena era originalmente el nombre de una Disonancia Tácita?

Quimera: Un demonio de llama eterna. Un monstruo que por la tierra propagó miedo y odio, atrayendo humanos al fuego para su cruel deleite.

Quimera: Tomó prestado ese nombre, y así a muchos salvó. Pero su único error... fue su debilidad. Y ese nombre se convirtió en un destino del que ya no pudo escapar.

Quimera: La Marea Oscura no vio más después de que ella escapara. Así que... te contaré el resto.

Quimera: Para vencer a ese demonio de fuego, ella me entregó una mayor parte de su frecuencia. Así se celebró nuestro pacto. Aquello que yo consumo, se transforma en su fuerza.

Errante: A tal efecto, alimentándose sin cesar de Disonancias Tácitas, se convirtió en lo que es hoy.

Quimera: Je, un pacto siempre tiene un precio. Si no logra alimentarme con frecuencias frescas, yo me deleito con su almafrecuencia, trocito a trocito, hasta que no quede nada. Y ella, por ende, caza. Sin fin.

Quimera: Las Disonancias Tácitas más débiles no son más que aperitivos. Empero, si fortalecerse pretende, debe cazar peligros de entidad.

Quimera: Anhelar un poder inenarrable sin perder su humanidad... Es una despiadada confrontación de voluntades, entre su alma y las de ellos. Y si su voluntad flaquea...

Errante: Devorarás su frecuencia. Renacerás a través de ella.

Quimera: «Ayudé» a su recipiente roto con mi propia frecuencia, lo suficiente como para sobrevivir a la Marea Oscura. Esto es un... pago a largo término.

Errante: No. Fueron las almas de esas personas lo que la salvó. Tú tan solo viste una abertura en su fragmentada frecuencia y te colaste por ella.

Errante: Admítelo. Solo querías escapar de la Marea Oscura, ¿no es cierto?

Quimera: No lo niego. Tras siglos, por fin se abrió una puerta. Y ella portaba un alma inquebrantable, incluso en la frontera entre la vida y la muerte. El recipiente más perfecto que he conocido.

Quimera: Además, el sufrimiento es un regalo. A través de él, aprendió el verdadero significado de la fuerza.

Errante:

Quimera: El «destino» le mostró innumerables tragedias, despertando su compasión pero negándole el poder de salvar.

Quimera: «Ellos» le dieron una segunda vida, pero yo le ofrecí un medio para afrontar su «destino» con la fuerza negada. Y eso es lo que eligió.

Quimera: Ella camina este sendero con celo. Sin descansar jamás, como si toda miseria del mundo naciera de su propia debilidad.

Quimera: Oh, y hay cuatro más como yo en su interior, ahora. Ah... cómo podría olvidar a la mismísima Galbrena, Demonio de Fuego.

Errante: Ahora por ahora, Galbrena es el nombre con que se denomina. Pero ¿cuál era su nombre real?

Quimera: Eso tendrás que preguntárselo a ella.

Galbrena: Je...

Galbrena: Has venido.

Errante:

Errante: Espero no llegar demasiado tarde.

Galbrena: Ni muy temprano, ni muy tarde. Justo a tiempo.

Galbrena: ¿Uno a cada lado?

Derrota a los engendros de la Marea.

Galbrena: Mortarca, guardián de la Marea Oscura... Nos volvemos a encontrar.

Galbrena: Intenté despejarte el camino, pero esa cosa se interpuso.

Errante: ¿Te encargaste de todos los monstruos del camino tú sola?

Galbrena: Más o menos. Hay demasiados caminos que llevan aquí, y no podía saber cuál tomarías.

Galbrena: Aun así... quise probar mi suerte, a ver si te echaba una mano.

Errante: Ya has ayudado más que suficiente.

Galbrena: Tú también lo has hecho. Había cosas que no podría haber logrado sola.

Galbrena: En cuanto al resto... lidiemos primero con lo que tenemos delante.

Galbrena: Una última cosa...

Disonancia Tácita incompleta: No tenías que llegar tan lejos, Matadisonancias. Toma lo que queda de mí... A mi alma apenas le queda un suspiro.

Galbrena: Aguanta. Extraeré tu frecuencia de la corrupción.

Errante: No tienes que cargar con todo tú sola. A veces... está bien apoyarse en alguien más.

Disonancia Tácita incompleta: Gracias...

Quimera: Las frecuencias humanas alivian el dolor de la absorción. ¿Por qué no dejar que sirvan a un propósito? Quémalas antes de que se conviertan.

Galbrena: Lo hice porque quise. No todo necesita una razón.

Errante:

Quimera: ¡Bah! No te di poder para que lo malgastaras en sentimentalismos. Libera tu verdadera naturaleza. Terror... masacre... ¡para eso fuiste concebida!

Galbrena: Se te acabó el tiempo. Vuelve arrastrándote a donde perteneces.

Errante: Parece que... ¿lo tienes controlado?

Galbrena: Domarlo no es la parte difícil, sino volverse más fuerte que él. Ah, y mantenerlo lo bastante hambriento como para alimentarlo en mis propios términos.

Quimera: No confundas esto con un triunfo, Galbrena. Esta batalla... no terminará hasta que uno de nosotros esté muerto.

Errante:

Galbrena: ¿En serio? Creo que Abby es mucho más adorable.

Galbrena: Ese poder que usaste... ¿era el poder de separación del Centinela? Y esa curiosa pequeñajaAbby... No es de extrañar que Cartethyia se atreviera a proponer un plan tan descabellado.

Errante:

Galbrena: La frecuencia del Paraíso no es estable ni tan siquiera aquí, lo que significa que Leviatán no ha tomado el control completamente. Por tanto, parece que la primera parte del plan funcionó.

Cartethyia: Portas el poder de la Marea Oscura, pero no eres un Heraldo.

Galbrena: Perfecto, podemos ahorrarnos las explicaciones largas. Si también buscas al Heraldo, ya debes haber visto el apocalipsis que provocará Leviatán.

Galbrena: Aunque debería estar confinado por el poder del Centinela, sentí que cobraba fuerzas de nuevo. Seguí su frecuencia... y te encontré.

Cartethyia: La mayor parte del poder de Leviatán reside en mí, pero una parte escapó. He estado rastreando a quien tiene ese poderla gema del Trenodiano.

Galbrena: Esa gema fue arrojada a la Marea Oscura. Si así son las cosas, eso nos lleva a una sola conclusión...

Cartethyia y Galbrena: Leviatán está a punto de resucitar.

Galbrena: Libre del control del Centinela, ha vuelto a su estado primordial en la Marea Oscura, como agua que regresa al mar. Antes de poder destruirlo, debemos atrapar su frecuencia.

Cartethyia: O... podemos usarme a mí.

Cartethyia: El instinto de Leviatán lo llevará a intentar recuperar lo que una vez fue parte de sí mismo: la gracia en mi interior.

Galbrena: Pero esa gracia se ha fusionado con tu humanidad. Esas dos partes de ti tienen ahora casi la misma frecuencia.

Cartethyia: Es que fue así como lo atrapamos. Cuando Leviatán despierte, no será capaz de distinguir una de otra. Devorará todas las frecuencias a ciegas.

Cartethyia: Si le ofrezco mi humanidad, me convertiré en un ancla. Daré forma a lo que no la tiene, y atraparé toda su frecuencia en un mismo lugar.

Cartethyia: Y como ahora se esconde en la Marea Oscura, sé que tienes una forma de enviar mi humanidad allí, ¿verdad?

Galbrena: Y yo supongo que conoces el precio.

Cartethyia: Sí. Pero tengo fe en élErrante, en quienes se esfuerzan por proteger esta tierra... y en ti.

Cartethyia: La Marea Oscura no puede leer tu mente, ni la mía. Así que esta decisión... tiene que ser nuestra.

Cartethyia: Matadisonancias, permíteme ser tu primera bala. Dispárame al corazón de Leviatán.

Galbrena: Cuando llegue el momento, te «mataré» frente a ellos para convencer a Leviatán de tu «muerte necesaria».

Cartethyia: En tal caso, dejaré el resto en tus manos. Gracias por elegir ser incomprendida, odiada, y por arriesgar tu vida. Gracias por tu tesón, Matadisonancias.

Galbrena: Usando la Espada de la Divinidad del Centinela, separamos su gracia de su humanidad, dejando lo divino dentro de ella. Luego le disparé una bala de la Marea Oscura, para consumir su frecuencia y enviar su «humanidad» a la Marea Oscura.

Errante:

Galbrena: Leviatán no puede distinguir realmente las señales que recibe. Está cegado por las creencias de la gente, así que, al engañar a los más allegados a la Sacra Doncella para que aceptaran su muerte, hicimos que bajara su guardia.

Galbrena: Ahora que Cartethyia ha atrapado su frecuencia, solo queda reunir fuerzas, llegar al Paraíso y acabar con Leviatán.

Errante:

Galbrena: Je, no soy tan arrogante como para pensar que puedo enfrentarme al Trenodiano sin ayuda.

Galbrena: Jamás en la historia una persona sola ha sido capaz de detener el apocalipsis. Siempre es una lucha larga, librada por incontables vidas.

Galbrena: En esta cacería, mi parte es abrir el camino mientras los demás se preparan, apuntan, y abren fuego antes de que el enemigo se percate.

Errante:

Galbrena: Quizá sea una apuesta descabellada. Al final, el miedo se apodera de la gente y puede paralizarla. Ni siquiera los más valientes reciben siempre esa bendición del destinoForte.

Galbrena: Pero si hay una posibilidad de detener el cataclismo, por mínima que sea, la tomaré. Incluso aunque me quede sola.

Galbrena: Lo único que me importa es que, cuando vierta la última gota de mi sangre, tuve las agallas de apretar el gatillo.

Galbrena: El peor escenario sería quedarme atrapada en la Marea Oscura, reteniendo a Leviatán un poco más. Es un precio que no me importa pagar.

Galbrena: Pero... creo que he apostado por las personas correctas.

Errante: Hay quien lo llama «confianza».

Galbrena: Puedo sentir la piedra de anclaje de Augusta. Se encuentra más allá de este pozo, en el reino más profundo de la Marea Oscura.

Galbrena: Pero cuanto más nos adentremos, más fuerte será la interferencia mental de Leviatán. Toma, ponte esto.

Galbrena: Esta «cinta» es un curioso hallazgo de Lahai-Roi que permite preservar tu frecuencia más esencial. Es perfecta para lo que nos espera.

Galbrena: No sé cómo funciona, pero es un buen momento para la música, ¿no te parece?

Errante: ¿Cómo se titula la canción?

Galbrena: Lo típico es ponerle de título el nombre de quien la grabó.

Errante: Vale, pero ¿tu verdadero nombre es...?

Galbrena: Te lo diré cuando todo esto termine. Es una promesa, la de que ambos regresaremos de una pieza.

Galbrena: Si estás listo, vamos.

Llega al río familiar.

Errante: Aquí estamos otra vez...

Galbrena: El Lago Estigia. Un antiguo mito de Septimont, convertido ahora en realidad por Leviatán.

Galbrena: Quienes son tocados por los engendros de la Marea a menudo comienzan a ver alucinaciones... y este lago suele ser lo primero que se encuentran.

Galbrena: Ira, tristeza, dolor... Leviatán lee en lo más profundo de nuestros corazones, y de ahí extrae este río de memorias.

Galbrena: Lo que ves aquí es una parte de ti. El río refleja aquello que más temes.

Errante: Por eso vi esas terribles visiones. Pero ¿por qué estabas tú también ahí?

Galbrena: Mi mente puede caminar entre la realidad y la Marea Oscura. He cruzado este lago muchas veces, tratando de guiar a los perdidos a casa.

Galbrena: A menudo no es el infierno lo que la gente teme. Temen al miedo, y eso crea el infierno.

Devotos: «Brillando con tu amor... Nuestra devoción nos une...»

Devotos: «Nuestros corazones, fieles y felices... nos elevan sobre el mar... guiados por tu luz...»

Galbrena: A los muertos les salen lenguas, y cantan alabanzas día y noche. En eso se convierten aquellos a quienes la Marea Oscura consume.

Galbrena: Si el Paraíso Peregrino alcanza nuestro mundo, todos en Rinascita... sufrirán el mismo destino.

Quimera: Je... Míralos. En fila, para adular a su «Divinidad», arrastrándose por su gracia.

Quimera: Sin la «sabiduría» de Leviatán, mentes débiles como las suyas solo sirven como sustento.

Galbrena: Una adoración incesante, carente de alma o significado. De esta orilla a la siguiente, del Paraíso de vuelta a nuestro mundo...

Quimera: Todo para atraer más «creyentes» hacia las fauces del Paraíso. Entonces irán a reclamar lo que Leviatán les debe.

Galbrena: Incluso con la ayuda de la cinta, no podemos permanecer expuestos a estos «himnos» por mucho tiempo. Quimera.

Quimera: No sigo tus órdenes.

Quimera: ¡Silencio, almas miserables! No hay lugar para vosotras en el Paraíso. Consumíos en su ruina. Pudríos en el infierno.

Errante: Parece que Quimera aún tiene cierta autoridad aquí.

Quimera: *Um*, es como volver al hogar. Si a la estirpe nos ceñimos, deberían considerarme su ancestro.

Quimera: Leviatán tenía razón en que el miedo es la verdad más antigua e invariable de todos los seres vivos.

Inspecciona la estela.

Galbrena: Ahí, ¿lo ves? En el borde de este inframundo... Ese es el Paraíso Peregrino.

Palabras grabadas: Por mí, camina la Senda del Glorioso Ascenso... Por mí, entra a la Ciudad de la Dicha Eterna...

Galbrena: No importa cómo lo disfrace Leviatán, porque no puede ocultar la verdad. Es un mentiroso que retuerce las almas y vende un paraíso de mentiras.

Errante: Este lago... no es exactamente como lo recordaba.

Galbrena: El Lago Estigia. Un lugar donde se encuentran todas las almas. Algunos lo llaman por otro nombre: el Abismo de los Manes.

Galbrena: Leviatán lo transformó usando la Marea Oscura, convirtiéndolo en un horno donde las almasfrecuencias se funden y reforjan.

Quimera: Una tosca imitación del modo en que el Centinela da forma a las criaturas remanentes. Leviatán toma las almas devoradas por la Marea Oscura y las convierte en su complaciente progenie.

Errante:

Quimera: ¿Nostálgico? No. Me embarga la ira. Una ira... de venganza.

Galbrena: Aquí es donde nació Quimera.

Errante:

Quimera: Je... ¿Te refieres a «mí»? ¿O... a «nosotros»?

Quimera: Nací de la furia que corroe la tierra. La rabia es mi médula, y la masacre es mi sangre...

Quimera: He desgarrado incontables almas, llovido fuego sobre campos, dormido con los lamentos de mil gritos moribundos. Me recuerdan como «Nemean», el nombre de la tierra que reduje a polvo, el que el terror grabó en sus corazones.

Quimera: Pero Leviatán... Su traición me arrastró a la Marea Oscura. Retorció mi frecuencia y me forzó a una abominable unión con la frágil Cabra y la Serpiente. Nos fusionó en uno...

Quimera: Desde entonces, nuestras frecuencias se devoran y desgarran unas a otras. ¡Tormento sin fin! La agonía que su voluntad me causó se la habré de devolver diez veces, tallando hueso, devorando tuétano, ¡hasta que nada quede!

Errante:

Galbrena: Leviatán fusionó las frecuencias de tres poderosas Disonancias Tácitas y creó a Quimera, su primer engendro de la Marea. El primero de su progenie.

Galbrena: No esperes nobleza de él. Tiene el don de la sabiduría, pero en lo más profundo de su ser, sigue siendo una Disonancia Tácita impulsada por el instinto. Un destructor «en vida», un prisionero de la venganza «en muerte».

Galbrena: Esa venganza es lo que rompió las cadenas de Leviatán. Por ahora, nuestros objetivos coinciden... y probablemente por eso está dispuesto a escucharnos.

Galbrena: Estas frecuencias humanas... Están atrapadas en la corrupción de la Marea Oscura, pero aún se aferran a los últimos vestigios de su voluntad.

Galbrena: Leviatán no puede hacer más que atraparlas aquí y torturarlas con el dolor que ha cosechado. Solo eso es razón suficiente para matarlo.

Errante: Acabemos con Leviatán para liberarlas.

Galbrena: Eso mismo. Mira, la piedra de anclaje de Augusta está justo al otro lado del lago.

Errante:

Galbrena: Improbable. Sus densas aguas son un flujo de corrupción. Si ponemos un pie ahí, podríamos despertar a la Marea Oscura.

¿?: Almas desdichadas... Abandonad toda añoranza por la luz del paraíso, pues no es salvación lo que traigo, sino servicio. Os llevaré a la orilla lejana, al inframundo del infierno, a la escarcha y las llamas.

¿?: Mas vosotros... Este río no es lugar para los vivos. Regresad. Buscad otro cruce. Marchad de este lugar, y no seáis consortes de los muertos.

Errante:

Galbrena: El Contemplador no encuentra anomalía alguna. Larga vara, carbones ardientes por ojos...

Galbrena: Leviatán basó este inframundo en los antiguos relatos de Septimont, así que este debe ser Caronte, el barquero de los muertos.

Galbrena: Sus personajes inventados solo siguen mecánicamente sus guiones. Dame esa terminal con forma de farol. Yo me encargo de esto.

Caronte: ¿De dónde proviene tu orgullo, tú, que osas desafiar mi palabra?

Galbrena: Venimos por mandato de la Voluntad Suprema. Bajo el perdón divino, cruzaremos para honrar a los muertos y devolver la esperanza a los vivos.

Errante:

Caronte: Una embarcación para los muertos no soporta el peso de los vivos. Si queréis cruzar, desprendeos de las riquezas y honores de vuestros días pasados.

Galbrena: Las viejas historias dicen que Caronte prefiere el oro y las joyas. Si queremos conseguir un pasaje, debemos ofrecerle un parné adecuado.

Caronte: A todos aquellos que no temen a la Divinidad, les aguarda la orilla maldita. Si vuestro corazón alberga deseos inconclusos y no teméis la muerte... venid, entonces. Subid a bordo.

Caronte: Hemos llegado.

Sigue adelante.

Errante: Eso fue... sorprendentemente tranquilo.

Galbrena: Sí, tuve al Contemplador centrado en él en todo momento.

Galbrena: Mis instintos me siguen diciendo que algo no está bien. Será mejor que nos mantengamos alerta.

Galbrena: La piedra de anclaje está justo delante. Vamos a activarla.

Galbrena: Su energía ha sido remodelada por la Marea Oscura. Necesitaremos el poder del Centinela para purificarla, antes de nada.

Derrota a los enemigos.

Sigue adelante.

Dirígete al camino que conduce al Paraíso Peregrino.

Purifica la Piedra de anclaje.

Di algo.

Galbrena: Está hecho. Las comunicaciones de la Terminal deberían estar restauradas. Contactemos con Augusta.

Scar: Llegas demasiado tarde, defensor de Huanglong.

Scar: Bajo la Marea Oscura, él se revuelve una vez más...

Scar: ¡TODA ESPERANZA SERÁ DESPOJADA!

Qiuyuan: Hablas demasiado.

Dirígete {Male=solo;Female=sola} hacia el Paraíso Peregrino.

Errante: Se ha cortado la comunicación...

Galbrena: Los Fractsidus enviaron a dos supervisores a la vez...

Errante:

Errante: (Phrolova y Scar... Su aparición fue demasiado oportuna, como si conocieran nuestra estrategia desde el principio. Mientras tanto, Cristoforo simplemente espera su momento en las sombras. Esto debe ser solo el comienzo).

Errante: (No importa. Por culpa de los Fractsidus, la Marea Oscura ha sido liberada. Y nadie pudo tomarse siquiera las pociones antes de que esta los engullera...).

Galbrena: Confía en ellos. Su voluntad es más fuerte que la corrupción.

Errante: La piedra de anclaje ha sido activada. Los guiará a través de la Marea Oscura...

Galbrena: ¡Cuidado!

Caronte: No debéis temer. Pronto, os reuniréis con vuestros compañeros... en el abrazo infinito de la noche eterna.

Caronte: Vuestro viaje termina aquí. Lo que el destino ha escrito, no será cambiado. Vuestra resistencia solo invitará a una desdicha mayor.

Galbrena: Vaya, vaya. Los Fractsidus deben tenernos en alta estima... para enviarte a ti.

Galbrena: No es de extrañar que el Contemplador no pudiera leer tu frecuencia. Esa cosa no puede penetrar algo tan antiguo como la muerte misma.

Errante:

Galbrena: He visto a muchos que pueden usar su Forte para imitar o crear, pero replicar perfectamente la frecuencia de otro e incluso forjar un cuerpo completamente nuevo...

Galbrena: Solo hay una persona capaz de lograrlo: el superviviente de mil rostros, Schwarzloch, el Gran Arquitecto de los Fractsidus. Pero dudo que ese sea tu verdadero nombre, ¿eh?

Caronte (Schwarzloch): Los niños se han esforzado en escribir este gran espectáculo y me han asignado un papel. ¿Cómo podría negarme ante tamaña iniciativa?

Caronte (Schwarzloch): He dormido en las sombras durante demasiado tiempo. Este viejo recipiente... anhela moverse.

Errante:

Caronte (Schwarzloch): Eres nuestro huésped de honor. Por tanto, debes ser recibido con toda la reverencia que tu presencia merece.

Caronte (Schwarzloch): El Lago Estigia impide vuestro retorno. La piedra guíapiedra de anclaje ha sido reducida a arenisca. Arrodillaos ante mí, y os mantendré indemnes.

Galbrena: Nos transportaste solo para bloquear la retirada. Bien jugado.

Galbrena: Bueno, la respuesta es evidente.

Errante:

Galbrena: Nada ni nadie se interpondrá en nuestro camino.

Caronte (Schwarzloch): Una elección deplorable.

Caronte (Schwarzloch): No ansío la violencia... pero el papel que se me ha encomendado es claro: detener aquí a quien amenace a Leviatán.

Galbrena: Déjamelo a mí.

Galbrena: Ve. Llama a las puertas del Paraíso y haz que sus campanas resuenen a través de la oscuridad para guiar su camino.

Errante:

Galbrena: Encontraré una forma. Cuando acabe, te alcanzaré. ¿Recuerdas nuestra promesa?

Galbrena: ¡Mientras uno de nosotros alcance el Paraíso, la esperanza perdura. ¡VETE!

Caronte (Schwarzloch): Sea. Galbrena, veamos cuán lejos has llegado desde aquel día.

Abby: Parece que ahora solo quedamos los dos, Errante.

Errante: No podemos rendirnos. No mientras haya esperanza.

Abby: ¡Exacto! ¡Lucharé a tu lado hasta el final!

Abby: ¡Mira! ¡El camino al Paraíso está justo ahí delante! ¡Si logramos superarlos, casi habremos llegado! ¡Lo conseguiremos!

Sigue adelante.

Derrota a los enemigos.

Errante: La influencia de la Marea Oscura se está volviendo más fuerte... ¿Estás bien, Abby?

Abby: Sí... ¡no hay problema!

Errante: Vale, seré breve...

Sigue adelante.

Llega al puente.

Sigue adelante.

Derrota a los enemigos.

Errante: Más enemigos...

Abby: Errante... el «Paraíso Peregrino» está justo delante...

Errante: La frecuencia de Abby se está debilitando, apenas puedo percibirla...

Abby: Ugh... Qué mareo... Callad de una vez...

Errante: ¿Son los susurros de Leviatán?

Baja por el pasillo.

Abby: Me duele la cabeza... No puedo más...

Abby: Lo siento, Errante... Yo...

Errante: ¡Abby!

Percibe el fragmento de memoria dejado en la Marea Oscura.

Errante: ¡BASTA!

Baja por el pasillo.

Cristoforo: Bienvenido, Errante. Es un placer verte de nuevo.

Cristoforo: No hay necesidad de precipitarse hacia el abismo con tanta prisa. Ruego que te tomes tu tiempo para disfrutar de este interludio antes de que la historia llegue a su clímax.

Errante:

Cristoforo: Dime, ¿la historia de Avidius despertó tristeza e ira en tu corazón?

Cristoforo: A estas alturas, ya te habrás percatado de que el destino de Rinascita fue forjado por el Centinela.

Cristoforo: Conociendo tal verdad, ¿alguna vez has sospechado que «el destino de la humanidad» también podría ser el diseño de un ser superior?

Cristoforo: Dime, ¿por qué crees que una niña nacida en una tierra devastada por la guerra acabaría por enfrentarse a lo divino y soportar un «segundo tormento»? Y aquella otra, nacida de la Sonora misma, diseñada para servir como el «núcleo de un sistema vacío»...

Cristoforo: ¿Quién escribe tales sinos? ¿Quién designa tal sufrimiento? ¿Acaso el destino no puede ser equitativo al otorgar la gracia? ¿Acaso no puede ofrecer a cada alma un final justo y correcto?

Cristoforo: Quizás debamos ser «nosotros» quienes rasguemos el viejo guion y nos convirtamos en los autores de uno nuevo.

Errante:

Errante: No importa lo nobles que puedan sonar tus motivos, porque los crímenes que has cometido en Rinascita son demasiados como para ser perdonados.

Cristoforo: Poco me importa mi propio destino, pues no soy más que una pequeña nota al pie en este «gran repertorio».

Cristoforo: Un día, mi papel también terminará. Y con gusto lo añadiré yo mismo al guion, si ese final sirve para hacer caer el telón con perfección y grandeza.

Cristoforo: Sin embargo, el escenario aún no reclama mi aparición. Los focos pertenecen ahora a las gentes de Rinascita.

Errante: Escribiste a Avidius y a toda Rinascita como una tragedia. ¿Qué querías demostrar?

Errante: Hablas de las divinidades con desdén, pero en el momento en que tomaste tu camino, te volviste como ellas. No confío en ti, ni en tu «pluma».

Cristoforo: Por supuesto. De hecho, creo que hay alguien más digno que yo para empuñarla.

Cristoforo: Te hemos invitado antes, muchas veces. Si eligieras aceptar... tú serías quien escribiría el destino.

Errante:

Cristoforo: No estás atado al destino de Rinascita, y aun así, desciendes solo al abismo... para ayudarles a desafiar al destino. ¿No estás simplemente interpretando el papel de salvador?

Cristoforo: Sé que posees un poder que no es de este mundo. Te confiere un coraje que roza la demencia. Pero aun así...

Cristoforo: El poder de Ovatrax yace latente dentro de Abby. La esencia de los Trenodianos es la misma. Si dos frecuencias así llegaran a colisionar...

Cristoforo: Leviatán podría usar la Marea Oscura para poseer a Abby, fusionarse con Ovatrax y, finalmente, completar su renacimiento.

Abby: (Estoy bien, Errante).

Cristoforo: Nunca te has preguntado qué es Abby, ¿verdad?

Cristoforo: Ya sabes lo que es realmente la Marea Oscura. ¿No te has cuestionado por qué le afecta tanto absorberla?

Cristoforo: Quizás, una vez que Abby se fusione con Leviatán, recordará lo que antaño fue y halle su verdadero ser. Si estás preparado a asumir tal riesgo, supongo que puedo revisar mi guion en consecuencia.

Errante:

Cristoforo: La verdad es que tú nunca fuiste la primera opción de Leviatán, que tanto tiempo llevaba buscando a su Heraldo; sino Augusta, la actual éforo de Septimont.

Cristoforo: El Paraíso debería haber descendido, como yo había escrito. Sin embargo, la flecha de la Sacerdotisa, disparada a costa de su propia existencia, hizo que la historia se desviara del guion.

Cristoforo: Aun así, cualquier historia que se precie debe ser capaz de adaptarse. Unos detalles aquí y allá, y encontramos al protagonista perfecto para llevar el manto de la desesperación.

Cristoforo: Conocíamos vuestro plan desde el principio. Ahora, tus compañeros están sumidos en la Marea Oscura, a la deriva, sin piedra de anclaje a la vista, para hundirse sin fin en sus profundidades.

Cristoforo: En cuanto a Cartethyia... La Divinidad que una segunda vida le otorgó ha perecido. ¿Realmente crees que solo con su humanidad puede enfrentarse a Leviatán?

Errante:

Cristoforo: ¡Magnífico! La esperanza en el fragor de las dificultades hace un relato mejor que uno de dudas sin rumbo. El público siempre prefiere las historias de angustia, lucha y ruina.

Cristoforo: Ay, este interludio debe terminar aquí. Leviatán despierta de su letargo, y con su ira viene su evangelio.

Cristoforo: Muéstrame, pues... Muéstrame que lo humano puede alzarse contra lo divino. Demuestra que tu voluntad es tuya. Demuestra que eres digno de escribir tu propio destino.

Cristoforo: Pero si lo humano no puede cruzar el umbral de lo divino... entonces seremos nosotros quienes escribiremos su destino.

Cristoforo: La vida no es más que una sombra que deambula, un pobre actor que se pavonea sobre el escenario...

Cristoforo: Y entonces, en un abrir y cerrar de ojos, se le deja de escuchar...

Errante: Creo en ellos... tal como ellos creen en mí...

Cristoforo: Je, je... por supuesto. Siempre has sido el protagonista de nuestra obra.

Cristoforo: Pero, ¿y si aquella de quien hablamos, «la destinada a acabar con Leviatán»... no fueras tú?

Errante: ¿Qué? Entonces, tu verdadero objetivo es...

Cristoforo: La escena especial entre ella y nuestro Gran Arquitecto no debe ser perturbada.

Cristoforo: Así que ahora, descansa entre bambalinas. El escenario está casi preparado para tu final.

¿Qué es este lugar…?

Cristoforo: Tal como pronostiqué, ella llega para salvarte del abismo.

Cristoforo: Una chispa fugaz, prendida por todo lo que una vez tuvo, ardiendo para resistir a la desesperada contra la furiosa resaca.

Cristoforo: Mas solo te espera un callejón sin salida.

Cristoforo: Ahora, forastero errante, viste una vez más ese exquisito manto...

Cristoforo: Y pisa el escenario desierto al que te debes enfrentar.

Errante: Cuánto tiempo ha pasado...

Errante: No hay sendero que tomar... ni camino por donde ir...

Errante: Espera... ¿qué es eso de ahí delante?

Observa las lápidas.

Ante ti, innumerables luces pálidas convergen en una antigua lápida que se alza en solemne silencio.

Extiendes la mano y tus dedos rozan su superficie. Unas palabras emergen en su base.

Aquí yace Carlotta Montelli.

Errante: ...

Cristoforo: La muerte es un regalo divino otorgado a los humanos.

Cristoforo: Aquellos que aprecias... se grabaron los nombres de unos pocos afortunados en esta antigua losa.

Cristoforo: Pero la clave del asunto es que aquellos que una vez estuvieron a tu lado ya se te han escapado de las manos. Como gotas de lluvia en el mar... perdidas en las profundidades.

Cristoforo: Un día, esta lápida seguirá el mismo camino, devorada por la marea de tu memoria, que se desvanece... como todo lo demás.

Errante: No los olvidaré.

Sigue adelante.

Cristoforo: Eres diferente de quien eras antes. Sigues siendo obstinado, como siempre... pero ahora temes perder lo que tienes.

Cristoforo: Y eso... te ha debilitado.

Cristoforo: Adelante, entonces. Tu destino está justo delante.

Sigue… avanzando.

¿Qué es este lugar…?

Cristoforo: El bullicioso escenario se aquietará cuando todos los que participaron en tu destino se hayan ido. Solo tú permanecerás para la reverencia final.

Cristoforo: De principio a fin, siempre has caminado solo.

Cristoforo: Esa es la «verdad» de la que no puedes escapar.

Cristoforo: La dolencia de Abby fue escrita en nuestro guion hace mucho tiempo. Aunque derrotases a Leviatán, Abby ya no podría servirte como el recipiente para confinar su esencia.

Cristoforo: Solo una variable escapó a nuestro diseño: ella, la resurgida, la que regresó de la Marea Oscura. Podría haberte dado fuerzas de flaqueza y llevado a Leviatán a su fin.

Cristoforo: Pero en cuanto se rindió, tu caída quedó escrita. La esperanza se esparció como cenizas al viento.

Cristoforo: Oh, Heraldo de la Marea Oscura... no puedes salvar a nadie. Lo que sigue a tu caminar es desolación, y solo eso.

Errante:

Cristoforo: *Mmmh*... No te gusta cómo termina la historia, ¿cierto?

Cristoforo: Afortunadamente, tú no eres como los demás. Tu destino se eleva por encima de las masas. Tú... aún tienes el poder de elegir.

Cristoforo: Siempre has querido ser el salvador. Ahora, yace frente a ti esa oportunidad que desde el principio supiste que llegaría.

¿?: A callar, escandaloso.

Galbrena: No te habrás creído todas esas patrañas, ¿no?

Errante:

Galbrena: La que viste y calza. Tuve que emplearme a fondo, pero aquí estoy.

Errante:

Galbrena: Este es tu Paisaje Mental, que Leviatán extrajo de las capas más profundas de tu mente usando la frecuencia más pura de la Marea Oscura.

Galbrena: Todo el mundo tiene uno. Hay quienes afirman que la esencia de Solaris se forma cuando incontables mares de conciencia fluyen juntos.

Galbrena: He visto muchos lugares, pero nada como esto. Debe significar mucho para ti.

Errante:

Errante: Pero vi a Carlotta, Brant, a todos... y a ti también. Estabais exactamente como en esa ilusión que tuve antes...

Galbrena: Leviatán se aprovechó de ese profundo miedo tuyo de perder a quienes te importan y lo convirtió en estas lápidas.

Galbrena: Quienes parecen más fuertes a menudo más temen la pérdida. Así es como Leviatán se infiltra, exponiendo nuestro dolor a la luz.

Galbrena: Si permites que se apodere de ti, nunca te librarás de él, y al final, devorará tu cuerpo y tu mente; los remodelará y asimilará. Mucho peor que la muerte.

Galbrena: Así que podría decirse que este lugar pende entre la vida y la muerte. Tus amigos también están aquí, cada uno luchando contra sus propios demonios. Pero...

Galbrena: ¿Puedes sentir esto?

Errante: Sí... se nota cálido. Y es real.

Galbrena: Ahí. Mira hacia arriba.

Galbrena: Cuando cazo, a menudo viajo durante la noche.

Galbrena: La oscuridad es densa, pero las titilantes estrellas del firmamento me guían.

Galbrena: Esas estrellas no brillan para mí, porque ya estaban velando los cielos mucho antes de que yo alzara la vista siquiera.

Galbrena: Leviatán ha subestimado la determinación humana. Para mí, estas lápidas... son señales dejadas por los «vivos» para quienes siguen luchando.

Galbrena: Aunque se apagarán al final, siguen brillando. Siempre hay alguien en la oscuridad, entregando su vida para iluminar el camino e iluminar con esperanza a quienes vagan en la noche.

Galbrena: Por eso tú y yo no dejamos de avanzar.

Galbrena: A veces, todo lo que hace falta... es el primer paso. Eso es suficiente para iluminar el camino para los demás. Y tal vez algún día... ellos serán quienes iluminen el camino para ti.

Errante:

Galbrena: No conozco tu pasado, pero sí sé que el futuro que quieres no es uno de muerte.

Galbrena: Tener miedo de perder a alguien solo significa que eres humano. Pero las personas que amas, y te aman a ti... Nunca te dejarían afrontar el final solo.

Galbrena: No se acaba aquí. Si quieres abrir un camino, recuerda a todas aquellas personas a quienes ayudaste a «anclarse» a un futuro. Ahora es momento de anclarte al tuyo.

Galbrena: Pero antes de eso... echa un vistazo detrás de ti.

Galbrena: Has recorrido un largo camino. Has cambiado muchas vidas. Ese es tu pasado, pero también es tu fuerza, así que úsala. La esperanza está ahí afuera, esperándote.

Errante:

Galbrena: Lleva esta chispa contigo...

Galbrena: Da el paso hacia la luz... a través de la oscuridad...

¡Ah, nuevas alianzas surgen de los peligros de alta mar! ¿Acaso hay mejor manera de comenzar una historia épica?

La gente buena ve cumplidos sus deseos, los héroes aparecen en tiempos de dificultades, la justicia prevalece sobre el mal y los amigos unidos son invencibles.

El Códice nos recuerda: «No es el faro el que nos guía a través de la tormenta hacia la seguridad, sino nuestra mirada, fija en la orilla».

La diferencia es que tú eres una espada. Un arma que puede acabar con el ciclo.

Como ya dije, vamos a tomar el control.

La música en sí misma carece de emoción. Es el corazón el que le da un significado.

Una espada inanimada no puede definir a una persona de verdadero carácter.

Si algún día sufres una derrota, recuerda que las personas a las que has ayudado no permitirán que le hagas frente tú solo.

Puede... puede que nuestro destino ya esté escrito, ¡pero lo que sí depende de cada uno de nosotros es cómo recorremos ese sendero!

La gloria de una civilización se forja con generaciones de almas valientes. Nunca estuvo destinada a ser la medalla de honor de una sola persona.

Las olas de la resistencia nunca cesarán. El Trenodiano no atenazará a la humanidad...

Galbrena: «Nosotros» estaremos justo detrás de ti.

Avanza con decisión.

Errante: El poder de escribir nuestro destino siempre ha sido nuestro...

Errante: Aún sin guía, incluso aunque la Divinidad guarde silencio... la humanidad encontrará su propio camino...

Camina por el sendero de luz.

¿?: ¡No perteneces al destino de Rinascita!

¿?: No tienes razón para continuar esta lucha.

Phrolova: Llevamos los recuerdos de la Marea Oscura.

Scar: Comandamos tanto la luz como la sombra.

Scar: ¿De verdad pensaste que podrías enfrentarte a nosotros tú solo?

Galbrena: Prepárate...

Galbrena: Desafía la profecía. Vence al destino una vez más.

Galbrena: Si el camino adelante es oscuro, que esta alma...

Errante: ¡Sea la chispa que ilumine la noche!

¿?: ¡Bien dicho!

Augusta: No estás solo.

Augusta: Porque estamos aquí, contigo.

Augusta: Cuando la oscura noche claudica, el sol ardiente se irgue. Todos lo logramos, Errante.

Errante:

Ecos de esperanza: Dragón de Elegía: No te preocupes, Heraldo de la Esperanza. Los hemos protegido de la Marea Oscura.

Galbrena: No te preocupes, solo es un rasguño. Me alegra ver que estás bien.

Galbrena: En cuanto a ese Gran Arquitecto, ¡en fin! Los espíritus lo guiarán a la otra orilla.

Errante:

Quimera: Consumió su propia fuerza vital para ayudarte. Solo gracias al overclock pudo atravesar la ilusión de la Marea Oscura.

Quimera: Su verdadero Forte siempre ha estado en su interior. Su voluntad candente se prendió en llamas de overclock, quemando la corrupción de las Disonancias Tácitas y la Marea Oscura, y apartándolos del abismo.

Quimera: Yo asumí parte del coste de su overclock. Debo admitir que su insolente apuesta volvió a dar fruto.

Errante: Ella me salvó, pero tú la salvaste a ella.

Galbrena: Quizá esta vez no fuese realmente una apuesta. Sabía que no te quedarías quieto para verme morir.

Quimera: *Pfff*. Entonces mata a Leviatán y demuestra que tenía razón contigo.

Errante:

Augusta: La Marea Oscura nos mostró tus recuerdos, y sabemos que Cartethyia planeó su propia «muerte» para sembrar humanidad en Leviatán.

Galbrena: Su mente está dormida dentro del cuerpo anclado del Trenodiano. Si podemos despertarla, nuestras posibilidades de vencerlo crecerán.

Galbrena: Que Abby descanse por ahora. Cuando el Trenodiano caiga, usa tu poder de «dividir» para extraer su esencia de la gema, y yo la «devoraré» para sellarla dentro de mí.

Errante: Así que es por eso que los Fractsidus te tenían como objetivo.

Galbrena: Sí, pero ahora tengo refuerzos. Ni ellos ni el Trenodiano pueden detenernos ahora.

Galbrena: Cristoforo pensó que su guion era perfecto, pero se olvidó de que incluso la más débil chispa de esperanza puede encender una llama cuando nos unimos.

Augusta: Todos queremos derrotar al Trenodiano. ¡Es lo que nos une!

Cantarella: Leviatán distorsionó nuestros recuerdos y emociones para crear este falso paraíso, esperando que nos rindiéramos a su voluntad y le permitiéramos hacerse con la humanidad...

Iuno: ¡Pero ahora romperemos el destino que nos ha impuesto!

Errante:

Augusta: Mientras compartamos nuestra fe y nuestra esperanza, Leviatán jamás nos vencerá.

Galbrena: Vamos. Hay que echar abajo la puerta y quemar ese falso Paraíso hasta los cimientos.

Súmate a la multitud, peregrinando al reino que se alza en las olas oscuras...

Cartethyia: Imperator dijo: «Deja que los vientos del pasado marchen. Los barcos de esta nueva era ya no necesitan su guía. No habrá pergaminos y profecías que te aten, pues la nueva era se forjará bajo la voluntad humana».

Errante:

Cartethyia: Ahora sí que he regresado de entre los «muertos».

Phoebe: ¡Sa-Sacra Doncella!

Cartethyia: Por favor, con Cartethyia basta. La Divinidad de Rinascita ya no existe, y por eso, la Sacra Doncella que escogió, tampoco.

Cartethyia: Phoebe, tu fe en el Centinela nunca ha vacilado, ni ha actuado a ciegas. No surge de la obediencia, sino de una profunda fe en Sus actos e ideales.

Cartethyia: Es cierto que Imperator guio a sus gentes a estas islas, pero lo que permitió a los raguneses cruzar los mares no fue el favor divino, sino sus propios esfuerzos.

Cartethyia: La estatua de la ciudad fue construida a Su semejanza, pero fueron las personas quienes dieron forma a la fe que representa.

Cartethyia: Esa fe nos unió, y también nos llevó a buscar la libertad... El camino de la civilización no está definido, pues cambia según las necesidades del presente.

Errante: Y deben escogerlo las personas.

Phoebe: Como fue en el principio, y siempre será.

Phoebe: Todo el mundo tiene quehaceres ahora, pero en el futuro...

Errante: Quiero que tengas esto, Phoebe.

Errante: Imperator me confió esta reliquia. Dentro de ella está el pasado de Rinascita y... su futuro.

Phoebe: El futuro de Rinascita...

Phoebe: Pero... pero está vacía. ¿Dónde está el futuro?

Errante: Eso es porque el futuro está en tus manos.

Phoebe: Comprendo. ¡Gracias, Errante!

Cartethyia: A partir de ahora, quizás ya no necesite ocultar quién soy realmente.

Cartethyia: Así que... ¡también me uniré a la reconstrucción de Raguna!

Errante: Contad conmigo.

Phoebe: La ciudad de Raguna casi se ha recuperado del cataclismo por completo, Errante. Muchas gracias por tu ayuda.

Errante: De nada. Por cierto, Phoebe, ¿has visto a Galbrena?

Phoebe: ¿La Srta. Galbrena? Creo que la vi dirigirse al restaurante Margherita, no hace mucho.

Encuentra a Galbrena.

Galbrena: Hola, quiero un «gelato Hielacongela Fortástico». Copa grande. Gracias.

Errante:

Galbrena: Si mezclas menta, Bayas de Viscum, Mástic de Nuvola y crema en la proporción adecuada, puedes hacer un helado que no solo destaca por su sabor, sino que es tan intenso y fresco como para aclarar la mente.

Errante: De acuerdo. Pero, ¿de verdad te sienta bien esa cosa? Ya hemos terminado por aquí. Será mejor que lleguemos pronto a Costa Negra.

Galbrena: No pasa nada, Quimera lo mantiene estable. No hay de qué preocuparse por ahora.

Galbrena: Lo que sí es cierto es que Quimera tiene antojo de algo fresquito desde que absorbí esa esencia.

Quimera: No dije nada.

Galbrena: ...

Errante:

Galbrena: Oye, que yo también soy humana, ¿sabes? Tengo derecho a disfrutar de buena comida. *Ugh*, olvídalo, vámonos.

Errante:

Errante: Abby, ¡hora de comer!

Abby: *Mmmh*, ¡ya iba siendo hora!

Errante: Señora Margherita, un «gelato Hielacongela Fortástico», copa grande, por favor, ¡y gracias!

Margherita: ¡Enseguida! Vosotros ayudasteis a Rinascita en su hora más oscura. ¡Ahora me aseguraré de que nuestros héroes coman y beban como reyes!

Margherita: ¡Aquí tienes! ¡Ración doble, por cuenta de la casa! ¡Y podéis repetir cuanto queráis!

Galbrena: No puedo con esto yo sola. ¿Quieres compartirlo?

Errante:

Galbrena: «No tienes que cargar con todo tú sola. A veces, está bien apoyarse en alguien más». ¿No eran tus propias palabras?

Galbrena: Entonces, ¿uno por cada lado?

Abby: *Uf*, estoy llena... *Hic*. Creo que es hora de una siesta.

Galbrena: ¡Un deseo cumplido! Muy bien, es hora de dirigirse a Costa Negra.

Errante: Sí, su barco ya debería haber atracado.

Errante:

Galbrena: Es el líder de los Sabuesos Fantasmas. Fuerte, despiadado, no es alguien con quien tratar a la ligera. Formé equipo con él hace tiempo, mientras cazaba en la Nueva Federación.

Galbrena: Trató de reclutarme, pero estoy acostumbrada a trabajar sola, así que lo rechacé.

Galbrena: Tienen una red bastante extensa. Conseguí esa terminal especial a través de sus canales.

Errante: Intimida un poco, pero creo que no es mala gente. Después de todo, se unió a la lucha para proteger Rinascita.

Galbrena: Si alguna vez te lo encuentras en la Nueva Federación, probablemente llegues a conocerlo mejor.

Dirígete al puerto de la Ciudad de Raguna.

Aalto: Bueno, Errante... parece que Rinascita está como los chorros del oro.

Aalto: Los demás Portadores de Flor ya regresaron a descansar. Hay que reconocerles que lo han dado todo. Oye, en cuanto entreguemos la gema del Trenodiano al Tetis, ¡me voy a pegar una siesta que no veas!

Errante:

Cartethyia: Si no fuera por Costa Negra, habríamos caído irremediablemente en las redes de Leviatán. En nombre del pueblo de Rinascita, tenéis nuestra más sincera gratitud.

Aalto: Costa Negra está para eso. Nos complace haberos ayudado.

Cartethyia: Creo que no habíamos tenido la oportunidad de hablar desde que todo terminó. Muchas gracias, Galbrena.

Cartethyia: Es una lástima que no pueda absorber la gema del Trenodiano en mi estado actual.

Galbrena: Desestabilizaría completamente tu poder. Es mejor que se quede conmigo.

Galbrena: Pero jamás podría haber hecho todo esto sola. Todo el mundo desempeñó su papel.

Cartethyia: Aun así, si no hubieras venido a «matarme», nunca lo habríamos logrado.

Galbrena: Hay que reconocer que fingir un asesinato frente a dos Resonadores poderosos, sin que se dieran cuenta, no es poca cosa.

Galbrena: De todas formas, si tienes claro el objetivo, siempre hay una forma de acertar el tiro. Tampoco había que acribillarte, solo vender la escena. «La Sacra Doncella, abatida de un disparo». Pan comido.

Errante:

Cartethyia: ¿Qué? ¿No vas a elogiar mi actuación? Estaba pensando repetir el espectáculo para el próximo Carnevale...

Cartethyia: ¿Te gustaría acompañarnos, Galbrena?

Cartethyia: El Centinela decía que no quería que la gente llorara Su partida con tristeza; que lo que quería era escuchar canciones y risas.

Cartethyia: También invitaremos a nuestros amigos de Septimont. Espero que vengan todos... y tú también, Errante.

Errante:

Cartethyia: ¡Entonces está decidido! ¡Como no vengas, iré a traerte de los pelos yo misma!

Iuno: ¡Ajá! ¿Lo ves, Augusta? ¡Ya te dije que llegaríamos a tiempo!

Errante:

Iuno: Los problemas de Septimont ya están mayormente resueltos, y los del Senado pueden encargarse del resto. Teníamos que venir a despedirte. Nos gusta hacer las cosas bien.

Lupa: Tú, mi compañero guerrero, eres alguien que vale la pena seguir. Hemos estado persiguiendo la victoria mucho tiempo, pero contigo, es como si la victoria misma tuviera ganas de alcanzarnos.

Lupa: La próxima vez que nos encontremos, serás aún más fuerte, pero yo también. ¡Quiero que puedas enfrentarte a esta gladiadora de igual a igual!

Augusta: Tu fuerza es inquebrantable y desinteresada, y emana de lo más profundo de tu corazón. Destella sobre Septimont y nos recuerda a todos lo que realmente significa ser un héroe.

Augusta: Luchar a tu lado ha sido un honor. Por el sol eterno y ardiente, tu nombre será recordado en Septimont por toda la eternidad.

Augusta: Nada de lo que has hecho caerá en el olvido, Errante.

Iuno: ¡Y que no se te ocurra olvidarte de nosotras, ¿eh?! Haremos una gran celebración en Septimont por esta victoria, y vendrán hasta los raguneses. ¡Así que más vale que no faltes!

Cetus el Rompemareas: Woooooo—

Brant: ¡Es Cetus el Rompemareas! ¿También has venido a despedir a Errante? ¡Ja, ja! Recuerdo cuando lo conocimos como si fuera ayer.

Cartethyia: Quizá sea más que una simple despedida. Creo que el Rompemareas quiere escoltarte en tu viaje.

Errante:

Errante: Así que... hasta la próxima.

Todos: ¡Hasta la próxima, Errante!

Errante: ¿Cómo va todo?

Aalto: Tenemos buenas y malas noticias.

Aalto: Hemos contenido la gema del Trenodiano con éxito. El Tetis está ejecutando un análisis a máxima potencia mientras hablamos.

Aalto: Sin embargo... la gema que recuperamos estaba incompleta.

Errante:

Aalto: Aún estamos investigando la causa. Pero, oye, que contener una gema imbuida con el poder del Trenodiano no es poca cosa. Es un gran paso adelante en nuestra lucha contra los Trenodianos y el Lamento.

Aalto: Si los Trenodianos están tan arraigados en nuestra civilización, ¿quién puede asegurarnos que no regresará otro a Rinascita en alguna nueva forma?

Aalto: Aun así, incluso aunque eso suceda, no recuperará esta parte de su poder. Eso nos da una ventana.

Aalto: Rinascita, la tierra de los Ecos. Si se pueden transformar las Disonancias Tácitas en Ecos y convertirlas en herramientas para combatir el Lamento...

Aalto: Entonces quizá los Trenodianos sean algo que podamos transformar. Puñetas, y utilizarlos incluso.

Aalto: Pero todo eso son teorías que es mejor tratar con mucho café de por medio. Por ahora, tendremos que esperar hasta que el Tetis complete su análisis antes de sacar conclusiones.

Galbrena: Bueno, me alegro de haber ayudado. Voy a ir pensando en irme.

Aalto: Oye, Errante... Tiene una habilidad impresionante y se mueve como si ya se conociera nuestra canción. Este tipo de sinergia no llama dos veces a la puerta. ¿Qué te parece si...?

Errante: La misión de Costa Negra es oponerse al Lamento. Nuestros objetivos son los mismos, y hemos estado caminando por el mismo sendero desde el principio.

Errante: No eres de esa gente a la que le gusta que se la defina con un título, pero recuerda que no tienes que enfrentarte a esto sola. Así que...

Errante:

Galbrena: ...

Errante: Esta flor te señala como una de los nuestros. Tanto si aceptas como si no, si alguna vez te metes en problemas ahí afuera, Costa Negra te respaldará.

Galbrena: Ya veo... entonces, la llevaré conmigo.

Galbrena: Ah, una cosa más. Mi última terminal tuvo un percance por haberla... «usado» demasiado. ¿Crees que Costa Negra podría prestarme una nueva?

Errante:

Aalto: ¿«Prestar»? Por favor. Si se te rompe, te damos otra nueva.

Galbrena: Gracias. Bueno, entonces... hasta la próxima.

Errante:

Galbrena: Angel. Ese es mi verdadero nombre.

Aalto: ¡Angel! Qué nombre tan hermoso. ¿Eh? ¡Un momento! No irás a lanzarte al mar, ¿no? ¡Podría conseguirte un barco...!

Errante:

Errante: No te preocupes por ella. No hay tormenta ni mar embravecido que pueda detenerla.

Scar: *Mmmh*. Te encanta hacer esperar a un hombre, ¿verdad?

Scar: Debo reconocer que sacarme de las zarpas de Mingting sin activar ni una sola alarma fue delicioso. Dime, ¿cómo se te ocurrió esa pequeña idea?

Cristoforo: Digamos que me inspiré en la Somnolencia. La imaginación, después de todo, sigue siendo el arma más peligrosa de la humanidad.

Scar: La marca de la Marea Oscura que dejaste en mí se iluminó en el momento en que la corrupción me engulló y permitió que mi frecuencia se fusionara con la Marea Oscura...

Cristoforo: En efecto. Y a través del poder de Leviatán es como pude «leer» esa frecuencia y «representarte» de vuelta a la realidad.

Cristoforo: El poder de asimilación de Leviatán difumina la línea entre la imaginación y la existencia, convirtiendo la ficción en realidad.

Cristoforo: Pero claro, nada de eso habría funcionado hasta que Leviatán se liberara de las cadenas del Centinela y reclamara las riendas de la Marea Oscura.

Scar: Costó más tiempo del que me hubiera gustado, pero todo se desarrolló exactamente como lo escribiste. ¡Qué precisión, qué devoción! Enhorabuena.

Cristoforo: Un enigma que resolver, nada más.

Cristoforo: La infancia de la civilización debe llegar a su ocaso. Mientras la humanidad permanezca acunada en los brazos del Centinela, no aprenderá a caminar, y mucho menos evolucionará. Por eso escribí este acto final.

Cristoforo: Y quienes no pueden trascender sus límites y superar su naturaleza inferior, que permanezcan prisioneros de su propia creación... Tales almas no merecen salvación.

Scar: Ningún alma merece salvación. ¿Para qué intentarlo? Este mundo nació del caos y existe en el desorden. La única forma de ganar… es ser peor. Más salvaje. Superar al caos con más caos.

Scar: Cada noble acto de salvación solo hace que el Caos tenga más hambre. Tú quieres destruir para salvar, pero yo... ¡Ja! Yo quiero salvar para destruir.

Cristoforo: Pareces decepcionado de cómo termina esta historia.

Scar: ¿Yo he dicho eso? Tus historias siempre han sido un deleite. Multitudes gritando, ahogadas por la desesperación; un mundo desgarrándose por sus costuras... Cada colapso, cada desenredo... «Bocatto di cardinale».

Scar: Si no pueden superar el dolor, que caigan de cabeza al final que yo deseo: una eternidad de Caos y sufrimiento. Por eso elegí trabajar contigo, querido dramaturgo.

Scar: Ahora bien, Blandeplumas, tú que juegas con sus corazones... Tus pecados pesan tanto como los míos. Me pregunto cómo se desarrollará tu escena final.

Cristoforo: Ya ha sido escrita.

Cristoforo: Pero hasta que lleguemos a ella y mientras me quede aliento, rondaré el escenario como un fantasma, para recordar al elenco que uno siempre debe mirar hacia adelante, afilar el ser y templar el alma.

Scar: Ese Errante no se equivocaba contigo. Realmente eres un hombre cruel y extremo. A veces me pregunto si estás más loco que yo.

Cristoforo: Locura, razón o algo intermedio... Todas son elecciones nacidas del libre albedrío, y solo a través de ello podemos desafiar las mareas crecientes del destino.

Cristoforo: Por eso ambos buscamos cambiarlo. Porque bajo tales mareas, ¿quién podría contentarse con ser un mero sirviente?

Phrolova: Perdiste la gema que te confié, Cristoforo.

Cristoforo: Lo lamento. Pero ¿acaso no hemos conseguido ya lo que realmente deseábamos?

Cristoforo: Ya viste que ni siquiera el Más Allá forjado con el poder de LeviatánParaíso Peregrino pudo perdurar. Carecía de la perfección que anhelas.

Cristoforo: Pero si deseas intentarlo de nuevo, permanezco a tu servicio.

Phrolova: Dime, ¿cuánto de suLeviatán poder queda dentro de ti?

Cristoforo: No mucho, pero lo suficiente para usarlo.

Phrolova: He cumplido mi promesa de completar tu final. Que esta sea la última nota de nuestra sinfonía.

Cristoforo: Como desees. Mi más sincera gratitud por tu maravillosa actuación, querida Phrolova. Que encuentres la fuerza para crear el Más Allá con que una vez soñaste.

Phrolova: ...

Phrolova: Si es verdad que este mundo no puede cambiar, tendré que buscarme un nuevo camino para mí.

Scar: ¡Je! Quién hubiera pensado que alguien tan testaruda como ella aprendería a adaptarse.

Scar: Pero, mi buen Gran Arquitecto, ¿realmente vas a dejarla marcharse y hacer lo que le plazca?

Cristoforo: De todos nosotros, tú eres el último que tiene derecho a juzgar a nadie por seguir sus caprichos.

Scar: ¿Juzgar? Me ofendes. Soy mucho más fiel a mis indulgencias de lo que ella jamás fue. No, no, solo quiero acompañarla... y agregar algunas florituras más a su sinfonía.

Caronte (Schwarzloch): Aún hay asuntos mayores que demandan tu atención. Aunque nuestros caminos divergen, nuestros ideales permanecen unidos y conducen al mismo lugar. La separación no es más que el preludio a la reunión.

Caronte (Schwarzloch): Todo para que la humanidad pueda cruzar... esa puerta final hacia la eternidad.

Caronte (Schwarzloch): Nuestros objetivos en Jinzhou y Rinascita se han cumplido. Una Resonadora del Trenodiano, un Trenodiano artificial y un segundo despertar de la resonancia. Ahora poseemos tanto el conocimiento como los medios.

Caronte (Schwarzloch): Así que ha llegado el momento de que dirijamos nuestra mirada a nuestros logros en Lahai-Roi.

Aalto: ¡Buen trabajo, Errante! Con Rinascita a salvo por ahora, nos hemos ganado un respiro de verdad.

Errante:

Aalto: Si quieres saber algo, pregunta.

Errante:

Aalto: Ah, el Paraíso. Un reino creado por el Trenodiano Leviatán y destino de la Marea Oscura...

Aalto: Pero por su naturaleza, su alcance y el daño que podría causar… su «llegada» puede definirse como un «Lamento».

Aalto: Aun así, sin duda, tus acciones, Errante, evitaron que se convirtiera en un verdadero Lamento.

Aalto: Rinascita… vaya viaje ha sido. Digno de una epopeya...