Lo pasado siempre regresará
Para abrir la reliquia del Centinela, regresa una vez más a Raguna...
Regresa a la Ciudad de Raguna.
Brant: Algunos de nuestros amigos ya están en la ciudad. Parece que están investigando estos incidentes.
Brant: Quizá deberíamos hablar con ellos antes. Nosotros iremos recopilando más información por nuestra parte.
Abby: ¡Raguna, cuánto tiempo!
Abby: ¡*Mmmh, mmmh*! ¿Hueles eso? Es el dulce aroma del restaurante de Margherita. ¡Vamos, nos lo hemos ganado!
Errante: Primero debemos ocuparnos de algo importante. En nada comerás como te mereces, te lo prometo.
Abby: ¡Sí, sí, ya lo sé! ¡Tenemos que encontrar a Cartethyia!
Abby: Aún se me hace raro que el Tetis no pudiera desbloquear la Reliquia del Centinela que encontramos en Septimont...
Errante: Por lo menos, ahora sabemos que se llama «Cápsula de la Civilización». Debe contener datos fundamentales del legado del Centinela.
Abby: Como una grabadora antigua, ¿no? Pero el Tetis dijo que para desbloquearla necesitaremos... el poder de Leviatán.
Abby: Si proviene del Centinela, ¿para qué queremos el poder del Trenodiano?
Errante: Tal vez se fusionaron en algún momento...
Abby: Bueno, supongo que por eso necesitamos a Cartethyia. Tal vez a ella se le ocurra alguna opción...
Abby: Costa Negra señaló que las aguas de Raguna actúan de forma extraña otra vez. Seamos prudentes.
Abby: ¿Sabes? Hay algo extraño en la ciudad. No percibo esa típica alegría suya.
Errante:
Abby: ¿Sí? Pues hace nada celebraron un Carnevale que fue la bomba...
Roccia: Entre vientos aullantes, tormentas crecientes y fantasmas ausentes, escuché la llamada del capitán...
Abby: ¡Mira! ¡Allí! ¿No son Brant y Roccia? ¡La Troupe Torpe está en pleno espectáculo!
Brant: ¡Izad las velas, oh humanidad! El abismo y la cima se entrelazan. ¡El único camino se abre ante nosotros, desafiante e inexplorado!
Brant: Ante el abismo te asomas. Es hora de decidir tu destino, sembrar tu mayor esperanza y verla florecer en el mañana.
Roccia: Capitán, ¿por qué ardes en soledad, en tus propias llamas?
Brant: Pues, si no te conviertes en cenizas, ¿cómo vas a renacer?
Brant: ¡Abraza tu fuego! ¡Abraza tu dolor! ¡Abraza tu soledad! Amo a quien osa crear, a quien lucha por trascender, porque al hacerlo, destruyen su antiguo ser. ¡Y así, alcanzarán las costas de su nueva vida!
Roccia: Mas avanzar es peligroso. Estancarse es peligroso. Contemplar también es peligroso. Incluso temblar, vacilar... lo son.
Roccia: Ahora atisbo lo que hace grande a un héroe. Es enfrentarse al dolor más profundo de la humanidad y a su mayor esperanza.
Brant: Oh, cuánto adoro a quien consigue que su alma permanezca pura e íntegra, incluso herida, incluso cuando el más mínimo daño podría ser su perdición. ¡A quien salta sin dudar hacia lo desconocido!
Brant: Si en tu soledad, sufres la oscuridad infinita... ¡aférrate a esa última brasa de valor y esperanza!
Espectadores: ¡Bravo! ¡Bravo!
¿?: La vida... es una sombra que deambula.
¿?: Un actor pavoneándose y luciéndose en el escenario... y después no se le oye más.
¿?: Es un cuento narrado por locos, lleno de ruido y furia... que nada significa.
Sigue explorando.
Errante: ¿Dónde... estoy?
Errante: Eso ha sido la voz de Cristoforo. ¿Será una de sus ilusiones?
Errante: El espejo de bronce de Buling no responde. ¿Abby?
Errante: Tampoco. No es como lo que pasó en Septimont. Solo queda avanzar y averiguar qué sucede.
¿Cristoforo?: En medio del ciclo infinito de mareas crecientes, ella se sumerge una vez más en el torbellino del destino.
¿Cristoforo?: Pronto llevará una nueva corona, una impuesta por el destino, una que nunca podrá ser desafiada.
¿Cristoforo?: Su sino fue escrito hace mucho tiempo. Tan solo le queda un instante de paz robada.
¿Cristoforo?: Lo que se presenta ante ti... es el destino mismo.
¿Cristoforo?: Y ahora, con cada paso que das, pones las mareas en movimiento.
¿Cristoforo?: ¿El destino gobierna al ser humano, o es al revés?
¿Cristoforo?: Espero tu respuesta a esta pregunta...
Errante: ¿Qué lugar es este?
Palabras grabadas: Por mí, camina la Senda del Glorioso Ascenso... Por mí, entra a la Ciudad de la Dicha Eterna... Mas quien entre, antes debe abandonar toda esperanza.
Errante: (Estas Disonancias Tácitas... ¿por qué no atacan?).
Devotos: Heraldo... abre... las puertas del Paraíso, para nosotros...
¿?: Será mejor que os vayáis. Este lugar no os llevará a la «salvación».
¿?: Leviatán, yo te entregaré... «su muerte».
Explora este espacio misterioso.
Brant: Errante... ¡Errante!
Roccia: ¡Mira! «Despertador de Pesadillas». Podríamos probar con esto...
Errante:
Abby: ¡Por fin te despiertas, Errante! En un momento pasé de estar bien a que me diera vueltas la cabeza, y tú boca abajo en el suelo…
Errante: Estoy bien. Pero lo que vi...
Errante:
Brant: *Mmmh*... Suena como lo que le está pasando a la gente de aquí.
Brant: Por lo que hemos oído, muchos raguneses han tenido sueños peculiares. Incluidos miembros de nuestra Troupe.
Brant: Los detalles varían, pero todos terminan igual: con la caída de Rinascita.
Brant: Y no es solo en el mundo de los sueños. Errante, no sé si habrás oído algo, pero últimamente hay rumores extraños por toda Rinascita.
Brant: La gente dice haber visto Disonancias Tácitas que no son de esta tierra entre la espesura, o fantasmas de sus ancestros. Se dice que ni siquiera Septimont se salva.
Roccia: Debido a todos estos fenómenos, el ambiente en Raguna se ha enrarecido.
Roccia: Hoy ha actuado la Troupe porque Brant pensó que una obra nueva podría alegrar a la gente.
Brant: Pero hay algo extraño. Solo los rinascitanos tienen estos sueños. Los visitantes no... así que lo mismo debería pasarte a ti.
...
Errante:
Roccia: Bueno... Brant y yo, no, pero sí gente de la Troupe. Hablaban de que en sus sueños se hundían en un océano negro, enorme...
Brant: Nosotros seguiremos recopilando información. Preguntaremos por la ciudad quién más ha experimentado esto.
Brant: Las mareas de Rinascita no mienten. Errante cuídate.
Errante: (¿Qué susurraban esas Disonancias Tácitas? Puertas del Paraíso... y «Heraldo». ¿Se referirán al «Heraldo de la Marea Oscura»?).
Errante: (El único «Heraldo de la Marea Oscura» es Fenrico. Él debería seguir sellando la Marea Oscura en el Fabricatorium de La Orden...).
Errante: (Esa figura que vi... y el asesinato de Cartethyia...).
Errante: (Volveré para encontrarla. Debería irme ahora. Seguramente ella sepa qué pasa en el fondo de todo esto).
Usa Alagrís para llegar a la Torre Invertida.
Errante: Esa de ahí es Cantarella, ¿no?
Habla con Cantarella.
Cantarella: ¿Errante? ¿Qué haces en la Torre Invertida otra vez?
Errante: Ha surgido algo y necesito la ayuda de Cartethyia para solucionarlo.
Errante: ¿Ha pasado algo extraño por aquí?
Cantarella: Acabo de llegar, pero por ahora, todo parece en orden. No vine por ningún revuelo.
Cantarella: Tengo ciertos asuntos que discutir con Cartethyia...
¡BANG!
Errante: Cantarella...
Abby: Cómo pudo pasar esto...
Errante:
Errante: Esa mujer...
¿?: Leviatán, yo te entregaré... «su muerte».
Errante: (¿Por qué... por qué esta escena coincide con lo que vi en ese mundo de ensueño?).
Errante: ¡Mira! Su marca tácita... ¡parpadea! Cantarella, ella está...
Cantarella: No. Algo va mal. Qué raro, no siento su frecuencia y aun así...
Cantarella: Ella aún está resonando con... algo.
Abby: En general, la frecuencia de un Resonador desaparece cuando muere, ¿no? Esto no tiene ningún sentido.
Errante: Aún hay algo más raro...
Errante:
Errante: Cartethyia tenía la espada en la mano. Con su poder, ¿cómo ha caído ante una intrusa así? Es como... si no hubiera mostrado ninguna resistencia.
Cantarella: La Espada de la Divinidad, sellada con una porción del poder del Centinela... ¿Puede ser que esto haya sido provocado por el despertar de ese poder de separación?
Errante: Cantarella, aún no me has dicho qué te trajo aquí.
Cantarella: Cartethyia quería discutir conmigo un asunto importante. No me dio más detalles, solo insistió en que era urgente.
Cantarella: Con fenómenos extraños perturbando toda Raguna, temí que tuviera algo que ver con la Marea Oscura o Leviatán.
Errante: (Lo que vi... ¿fue en realidad solo una ilusión? Vi esto... su muerte, justo como está sucediendo ahora).
Errante: (Esa mujer de hace un momento usaba energía de la Marea Oscura. ¿Podría ser otro Heraldo?).
Errante: Sea como sea, debemos encontrar a la mujer que hizo esto. Necesito respuestas.
Cantarella: Déjame a Cartethyia. La llevaré a la mansión Fisalia y la mantendré a salvo. El resto... te lo confío a ti.
Errante:
Abby: ¡Je! ¿Con este hocico, dices? ¡Podría rastrear la Marea Oscura con los ojos vendados! ¡Sigamos ese pestazo y cacemos a la asesina!
Abby: Qué raro. El rastro termina aquí, pero... ¡Uf! Me estoy mareando otra vez...
Errante: La energía de la Marea Oscura te vuelve a afectar. Tú descansa, que yo buscaré por aquí.
Errante: ¿Abby? Sigue dormida. Ya se le debería haber pasado el mareo. ¿Será un efecto secundario de la Marea Oscura?
Errante: Desde que salimos de la Torre Invertida... ¿qué le habrá pasado al cielo de Raguna?
¿?: Lanza de la Gloria... ¡atraviésalo!
¿?: *Tch*. Se escapó otra vez.
Avidius: Por esta lanza, juro proteger a mis aliados y aplastar las almas malignas.
Errante: ¿Avidius? ¿Qué haces aquí?
Avidius: Lo que haría cualquier gladiador de Septimont, cazar.
Avidius: Pero vos, su Gracia, desaparecisteis sin mediar palabra. ¿Qué os trae de vuelta con tanta celeridad?
Errante:
Avidius: Se trata de una larga historia. Hablemos de asuntos más urgentes. ¿También perseguís al Mephis Trueno?
Errante: No. Sigo a otra persona.
Errante:
Avidius: Cabello plateado, ojos violetas... envuelta en llamas malditas y sombríos destellos. Así que vos también buscáis a esa tal «Matadisonancias».
Errante: ¿Matadisonancias? Pareces saber algo sobre ella.
Avidius: Sí, yo también le he seguido el rastro. Sospecho que el reciente brote de Disonancias en Raguna tiene algo que ver con su presencia.
Errante:
Avidius: ¿No lo sabíais, Vuestra Gracia? Sí, ocurrió hace poco.
Avidius: Había ido allí en busca del «Blandeplumas». Mientras reunía información, la ciudad fue súbitamente invadida... Para ser más preciso, eran como seres salidos de la Marea Oscura.
Avidius: Se contuvo el brote, pero el Nexo Génesis resultó dañado. Sin él, los Ecos comunes no pueden usarse y Raguna ya no es segura.
Avidius: Los Montelli y la Orden acordaron evacuar a todos los civiles a la Bóveda de Averardo, donde aún pueden desplegarse Ecos privados. Es la única manera de protegerlos.
Errante: (Un Brote de Disonancias Tácitas, justo cuando me fui... Qué curioso, mientras estuve ahí no percibí ni la más mínima fluctuación).
Avidius: ¡El Mephis Trueno ha huido! ¡El camino está despejado!
Residente de Egla: ¡Gladiador, gracias por la ayuda! La Bóveda de Averardo no queda lejos de aquí. ¡Nosotros nos encargamos del resto del viaje!
Avidius: En cuanto a la Matadisonancias que buscáis, los lugareños conocen algunos rumores confusos.
Avidius: Quizás se haga llamar así, pero hay testigos que la han visto dirigir manadas de Disonancias Tácitas como tropas en batalla.
Avidius: De hecho, muchos han confirmado que los disturbios de Raguna coinciden con sus apariciones. El momento y el lugar encajan a la perfección.
Avidius: Es más. Camino a Raguna, me crucé con ella. Percibí una frecuencia maliciosa que ambos conocemos bien, la Marea Oscura.
Errante:
Avidius: Lo que está claro es que, aunque no haya causado el brote en Raguna, su conexión es innegable.
Avidius: La Marea Oscura es el enemigo ancestral de Rinascita. Si os proponéis cazarla, permitidme unirme a vos y prestaros mis servicios.
Errante: ¿Tienes alguna pista sobre su paradero actual?
Avidius: Si estoy en lo cierto, el Mephis Trueno que encontramos es una creación de la Marea Oscura. Esta frecuencia que dejó...
Avidius: Podemos rastrearla y, a partir de ella, provocar a la propia Matadisonancias. Para ello, necesitaremos esto.
Errante: ¿Una piedra de anclaje? ¿La trajiste desde Septimont?
Avidius: Ja... Un hábito adquirido en la caza. Vos tampoco parecéis ajeno a su uso, Vuestra Gracia.
Avidius: Parece que estoy de suerte al poder cazar junto a vos de nuevo, Errante.
Rastrea la frecuencia de la Marea Oscura.
Derrota a los engendros de la Marea.
Avidius: Os aviso de que hay enemigos delante.
Avidius: Creaciones de la Marea Oscura. Concededles el descanso que merecen.
Investiga los rastros de la Marea Oscura.
Avidius: Qué existencia tan vacía. ¿Quién «escribió» tales delirios?
Errante: Antes afirmaste haber venido a Raguna buscando al «Blandeplumas». ¿Por qué te fuiste del Templo Tetrágono?
Avidius: Me cansé de esperar. Al oír rumores de su presencia en Raguna, vine a buscarlo yo mismo.
Avidius: Aún no he visto ni rastro de él, pero me he dado cuenta de que aquí no se han escrito versos sobre mí.
Avidius: Los raguneses no conocen mi nombre, mi pasado ni mi profecía. Aquí, soy... una página en blanco.
Avidius: Si mi anterior «existencia» fue una simple creación, una idea de algún Rey de los Héroes creada para «satisfacer las expectativas de Septimont»...
Avidius: Quizás aquí, en Raguna, sea libre de escribir mi propia historia. Libre de definir mi propia «existencia», mi propia realidad.
Avidius: Esto... esto es más importante que encontrarlo. Me liberaré de su narrativa y seré dueño de mi propio destino.
Errante:
Errante: Tu destino será lo que tú quieras que sea. Nadie puede decidir por ti.
Errante: Nadie puede negarte con ideas absurdas del destino. Encontrarás tu propia verdad. Lo sé.
Avidius: Me honráis. Seré digno de esa confianza.
Rastrea la frecuencia de la Marea Oscura.
Avidius: La piedra de anclaje resiste. Sigamos adelante.
Avidius: Nuestro destino nos espera...
Avidius: ¿Eso es una entrada a un Campo Tácito paradimensional?
Avidius: Los registros geográficos de Raguna no lo tienen documentado...
Avidius: ¿Sentís eso? Esa energía ominosa... la piedra de anclaje confirma que el Mephis Trueno se esconde aquí.
Errante:
Avidius: Muy bien. Estoy con vos. Pase lo que pase, contad con mi espada.
Entra en el Campo Tácito paradimensional.
Derrota a los engendros de la Marea.
Errante: ¿Qué ha pasado? ¿Dónde está Avidius? Si entramos a la vez...
Errante: Es el Mephis Trueno.
Engendro de la Marea: Mephis Trueno: Abre... las puertas...
¿?: Conque te metiste en la cueva del lobo sin pensar, ¿eh?
Errante: Esa voz... ¿la Matadisonancias? ¿Esta trampa es suya?
Errante: Otra ilusión...
¿?: Concéntrate. Estás en una ilusión. Está usando tus instintos de combate como arma.
¿?: Mantén firme tu determinación. No permitas que sus susurros te afecten.
Errante: El dolor y las alucinaciones se desvanecen... ¿Me está ayudando?
¿?: Bien. ¿Ves esa crisálida en el centro? El Mephis Trueno es un cebo. Esa de ahí es el núcleo de este dominio.
¿?: Si lo destruyes, tanto el monstruo como esta ilusión desaparecerán.
Errante: Ha funcionado. Pero...
Errante: ¿Quién eres tú? ¿Y qué le hiciste a Cartethyia?
¿?: Ahora no es momento de historias...
¿?: Pero te diré algo. Estoy aquí para matar al Heraldo de la Marea Oscura y detener un desastre mayor.
Errante: Ya no puedo escuchar su voz. Es hora de abandonar este lugar.
Sal del Campo Tácito paradimensional.
Habla con Avidius.
Avidius: ¡Errante! ¿Estáis ileso? Justo cuando entramos al Campo Tácito, desaparecisteis.
Errante: Estoy bien. Entonces, ¿se fue? Avidius, ¿viste algo después de que nos separáramos?
Avidius: El Mephis Trueno no estaba por ningún lado. Pero me topé con una figura peculiar.
Avidius: No le vi bien el rostro, pero le oí autodenominarse... Calígula.
Errante:
Avidius: Calígula fue un tirano muy temido de Septimont, famoso por una crueldad que desafiaba la razón. El mundo lo recuerda como el «Rey Loco».
Avidius: Las leyendas cuentan que manejaba una infame energía de resonancia negra y las peores calamidades jamás provocadas por la Marea Oscura comenzaron con él.
Avidius: No la combatió; la abrazó. Dirigió sus abominaciones. Las doblegó a su voluntad. Finalmente, el pueblo se levantó contra él... y lo depuso.
Avidius: Pero no sin que antes lanzara una maldición: «Seré historia y memoria de Septimont. Mientras el miedo perdure en vuestros corazones, volveré».
Errante: (El poder de controlar las creaciones de la Marea Oscura... solo un Heraldo podría hacer eso).
Errante: (Esa Matadisonancias dijo estar cazando al Heraldo para evitar un desastre mayor. Si eso fuera así, lo que está pasando en Raguna podría estar conectado con el Heraldo).
Errante: (Ella me sacó de la ilusión. Si es la causante de este caos, ¿por qué me iba a ayudar?).
Errante: (Esto no tiene sentido. Heraldo... ¿quién eres, en realidad?).
Avidius: Errante, aún queda rastro de la frecuencia de la Marea Oscura donde se cerró el campo tácito paradimensional.
Avidius: La piedra de anclaje ya no sirve. La señal está bloqueada por algún tipo de capa espacial.
Errante: Augusta dijo que la Marea Oscura le habló cuando la engulló por completo. Tal vez pueda aprender algo por ese lado.
Errante: Mi habilidad telepática debería habilitarme una forma de entrar.
Avidius: ¿Telepatía? Vuestra Gracia domina muchas artes. No dudo de ellas, pero esto es la Marea Oscura. Un contacto imprudente podría...
Avidius: No quiero ver... otra tragedia como la ocurrida en Septimont.
Errante:
Errante: Nos estamos quedando atrás. La Matadisonancias sabe mucho más que nosotros. Debemos encontrarla, y rápido.
Errante: No voy a dejar escapar una sola pista.
Usa la telepatía en la Marea Oscura.
Susurros distorsionados: ...
Errante: No veo nada... Solo voces confusas.
Errante: Concéntrate. Debería poder oír algo.
¿?: No tengas miedo. El ascensor. Te llevará a un lugar seguro...
¿?: Los prototipos de Ecos en los depósitos... Activadlos todos...
Errante: Esas voces... ¿Zani y Carlotta?
Errante: Están en la Bóveda de Averardo. Las criaturas de la Marea Oscura podrían aparecer allí.
Avidius: Ahora mismo alberga a un gran número de civiles...
Errante: No perdamos tiempo. Vámonos ya.
Dirígete a la Bóveda de Averardo.
Habla con Carlotta.
Carlotta: Zani, ¿en qué estado está la evacuación?
Zani: El ochenta por ciento de los residentes de Raguna han sido reubicados.
Zani: Pero... la Troupe Torpe se topó con una tormenta mientras transportaba gente de las islas Riccioli. El mar está muy agitado por ahí.
Carlotta: Seguro que lo consiguen.
Miembro Montelli: ¡Señorita Carlotta! Hemos despejado los depósitos tal y como ordenó. Estamos listos para recibir los suministros.
Carlotta: Estupendo. El mayor tesoro de Rinascita siempre ha sido su gente. El próximo tren exprés del nimbo llegará en cualquier momento. Todos preparados para descargar.
Miembro Montelli: ¡Entendido, señorita!
Carlotta: Errante.
Errante:
Carlotta: Si te refieres al incidente de Raguna... Sin duda ya lo habrás escuchado. Una horda de Disonancias ha invadido la ciudad y los Ecos comunes están fuera de control...
Zani: Por aquí, la evacuación sigue su curso. No se han detectado anomalías en la Bóveda de Averardo... aún.
Zani: Se agradece su ayuda, señor Avidius. Tenemos a salvo a todos los residentes del pueblo de Egla.
Avidius: Simplemente cumplo con mi deber.
Errante: (Qué raro. Percibí la presencia de la Marea Oscura aquí, sin ninguna duda. Entonces, ¿por qué todo parece normal?).
¡BANG!
Zani: ¡Disparos! Tenemos intrusos.
¿?: Estos engendros de la Marea... Evolucionan rápido. ¿Mutación, tal vez?
¿?: Ya decía yo...
Zani: Ha entrado armada a una zona restringida, sin activar una sola alarma.
Carlotta: Tened cuidado. Sus habilidades... no son normales.
Avidius: ¿Todo esto lo ha hecho ella?
Errante:
¿?: Ficción y realidad empiezan a difuminarse. No hay que fiarse de las apariencias.
¿?: Eso es lo que realmente son.
Avidius: La Marea Oscura corrompe y tú cargas con su poder. ¿Cómo podemos saber que esto no es obra tuya?
¿?: No podéis. Creed lo que queráis.
¿?: Por las sagradas estatuas de la Divinidad, el mal no conocerá descanso. Solo los virtuosos saborean la eternidad. La maldad será purgada por la espada y sus aliados caerán en desgracia.
Fenrico: ¡Galbrena, demonio forjado de la ruina! No eres bienvenida aquí.
Errante: (¿Fenrico? ¿Qué hace aquí?).
Fenrico: Has masacrado a mi rebaño y has traído la desolación. La ira del Centinela caerá sobre ti. Yo mismo te llevaré hasta la condenación antes de que se extienda tu carnicería.
Fenrico: Deberías estar aullando desde las profundidades del Estigia. Tu alma arderá en el fuego más cruel del abismo, por siempre jamás.
Galbrena: Hombre, pues si me ofreces un atajo de vuelta al infierno, te lo agradecería.
Fenrico: Tu corazón no guarda reverencia a lo Divino. Solo profanación y desprecio.
Fenrico: Demonio, tus pecados están listos para su juicio. Por la voluntad del Altísimo, derribaré todo lo forjado. ¡Se hará justicia!
Errante: (Podría haberlo esquivado, pero recibió el golpe... ¿para proteger a un civil?).
Errante: (Y Fenrico sabía que había inocentes aquí, pero no se contuvo en absoluto...).
Fenrico: Virtuoso, vengo a limpiar Rinascita de un demonio traidor y vengar las deudas de sangre de mi pueblo. ¿Por qué alzas tu espada contra mí?
Fenrico: Rinascita se tambalea al borde del precipicio. Ahora, más que nunca, debemos mantener los principios de Unidad y Salvación.
Fenrico: La senda hacia la salvación yace dentro de la Cápsula de la Civilización. Confíamela. Por la autoridad que me ha sido otorgada, abriré las puertas al Paraíso divino.
Errante:
Errante: A no ser que... tú no seas Fenrico. Tú... ¿Quién eres? ¿Qué quieres?
Fenrico: El derramamiento de sangre es inevitable. La sangre se salda con sangre. El camino de la injusticia se construye a base de más transgresiones.
Fenrico: Mi objetivo es puro. Peculiar. Todo lo que he hecho, es para que Rinascita sobreviva al juicio divino y resurja como una tierra libre de dolor.
Fenrico: No debéis comprender, solo tener fe. Cuando toda esperanza parece perdida, yo... Nosotros somos el principio y el fin. La absolución y la gracia.
Fenrico: Dame la Cápsula de la Civilización.
Galbrena: Así que la Cápsula de la Civilización es tu objetivo. Has perdido la paciencia, ¿eh?
Fenrico: La muerte es el fruto de la transgresión. Resistirse a ella es desafiar la voluntad de la Divinidad.
Galbrena: ¿Tú? Ni tu Divinidad ni tú podéis acabar conmigo.
Galbrena: Y esta falsa Marea Oscura ... Hoy afrontas tu juicio.
Fenrico: Yo soy el Iluminado, ungido por la Divinidad y coronado por el mismísimo Destino.
Galbrena: Vaya, así que tú eres el «núcleo» de estas abominaciones. Cómo me ha costado cazarte. ¿Sigues aparentando que esa máscara no está rota?
Fenrico: ¡Tú, la engañada por el destino, un demonio odiado por todos, escupiendo veneno! Tú, que usas el poder de la Marea Oscura, ¿te atreves a juzgarme?
Galbrena: Lástima que no soy yo quien te juzga. Si el poder de la Marea Oscura no os convence, ¿probamos con otra cosa?
Galbrena: «Los Enviados declaran al culpable, pero Imperator es el único juez verdadero...».
Galbrena: Por la luz de Imperator... ¡ARREPIÉNTETE!
Avidius: Es... ¿la Luz del Génesis?
Galbrena: Parece que el veredicto está claro.
Galbrena: Estas existencias huecas no necesitan tu piedad.
Galbrena: Protege la Cápsula de la Civilización. Es lo que buscan.
Derrota a los engendros de la Marea.
Zani: ¿Cómo se han podido disfrazar como humanos?
Avidius: Nunca había oído hablar de ninguno con tales habilidades...
Carlotta: Sus colmillos están al descubierto ahora. No dudéis. Acabemos con todos.
Galbrena: El que emula al Primus es el núcleo. Si lo hacemos caer, el resto caerá con él.
Zani: Está invocando más de esos... Tendremos que sacar la basura mientras esperamos nuestra oportunidad.
Engendro de la Marea Alpha: Aquello que del mar proviene... Caminará sobre la tierra...
Engendro de la Marea Alpha: Obrará grandes maravillas y marcará la carne de Sus fieles...
Engendro de la Marea Alpha: Aquellos que tengan oídos para oír... Que escuchen...
¿? (Falso Soberano): Avidius, has recibido la bendición de mi Maestro. Sirve a tu verdadera Divinidad.
Avidius: Jamás podré...
Avidius: ¡Atrás!
Avidius: Errante, ¡ahora!
Explora la Cápsula de la Civilización.
Errante: La Cápsula de la Civilización se abre...
Errante: Pero, ¿por qué ahora? ¿Fue cuando Avidius y yo hicimos contacto?
¿?: Arbiter...
Errante: ¿Es esa la voz de Imperator? Imperator... ¿qué más tienes que decirme?
Imperator: Permisos detectados: Arbiter.
Imperator: Levantando restricciones impuestas...
Imperator: Arbiter. Este momento estaba previsto y se ha cumplido...
Errante:
Imperator: Arbiter, lamento decirte... Que soy solo un mensaje, programado para activarme ante la presencia del Iniciador.
Imperator: El tiempo en este lugar, prácticamente no fluye. Podemos hablar.
Imperator: Cuando me fusioné con Leviatán, se apoderó de un fragmento de mi mente... y con él, un rastro de mi poder para separar.
Imperator: No conocía su diseño completo. Como salvaguarda, dividí elementos de mis datos primordiales en este espacio... la Cápsula de la Civilización.
Imperator: Registra el origen y el nacimiento de la civilización de Rinascita, preservando sus memorias más antiguas.
Imperator: En el pasado, redactamos el primer Plano para quienes llegaron del mar. Ahora lo he sepultado aquí.
Imperator: Arbiter, escúchame ahora. Déjame revelarte... los orígenes de Rinascita.
Imperator: Al principio...
Imperator: La vida surgía y caía con la marea.
Imperator: Los desplazados y los nómadas,
Imperator: seguían mi guía.
Imperator: Viajaron al archipiélago.
Imperator: Allí dejé conocimiento y tecnología,
Imperator: para poder caminar rumbo a la libertad.
Ciudadano devoto: Tu luz nos bendice...
Aldeana devota: Seguimos Tu voluntad...
Aldeanos devotos: Para construir nuestra república...
Imperator: La «unidad»,
Imperator: se convirtió en la clave de la civilización.
Imperator: Leviatán se apoderó del «anhelo de unidad» de la humanidad,
Imperator: para manifestar la sombra de la civilización.
Imperator: Habló en mi nombre,
Imperator: obrando falsos milagros,
Imperator: forjando gracia hueca,
Imperator: alimentándose de mentes nubladas y obedientes.
Aldeanos caóticos: estamos bendecidos por el mar...
Aldeano descontrolado: Por Ti, somos «uno».
Aldeano descontrolado: Por Ti, somos «nacidos».
Aldeano enloquecido: Del mar venimos,
Aldeano enloquecido: y al mar regresaremos.
Imperator: Desde la misma fundación de la civilización,
Imperator: Ya había invadido su espíritu y creencias.
Imperator: Yo me alcé contra él.
Imperator: Y al hacerlo, desató la Marea Oscura,
Imperator: dejando profundas cicatrices en Rinascita.
Imperator: Yo... empecé a cuestionar
Imperator: todo lo hecho.
Imperator: El Trenodiano dirige el sino de Rinascita,
Imperator: igual que yo también guie su rumbo.
Imperator: En verdad... no éramos diferentes.
Imperator: Ambos buscamos moldear la civilización a nuestra voluntad.
Imperator: Aquellos que verdaderamente caminaron por la tierra,
Imperator: nunca tuvieron derecho a elegir.
Imperator: Las civilizaciones están ligadas a los Trenodianos.
Imperator: No existe solución eterna.
Imperator: ¿Acaso tengo derecho...
Imperator: a elegir su destino?
Imperator: La creación de una civilización
Imperator: debe pertenecer a su pueblo.
Imperator: Solo el pueblo puede decidir su futuro.
Imperator: Lo que siguió, ya lo conoces. Permití la existencia del Trenodiano. Elegí coexistir, usándome a mí mismo para encadenarlo. Participé de su corrupción para entenderlo.
Imperator: Una vez busqué tu consejo. Y tú me concediste... la libertad de elegir.
Errante:
Errante: Solo tengo una pregunta... ¿Por qué la Cápsula de la Civilización necesitaba el poder del Trenodiano para abrirse?
Imperator: Cuando Leviatán y yo éramos uno, separé una astilla de su frecuencia... una «memoria» y la sellé aquí.
Imperator: La Cápsula siempre te estuvo destinada. Mi diseño solo funcionaba en tu presencia y la de la Resonadora que portara tanto mi poder como el de Leviatán.
Errante: ¿Y sí... esa Resonadora se convirtiera en una marioneta del Trenodiano?
Imperator: Si eso llegara a pasar, entonces Rinascita habría caído. Y la verdad de esta Cápsula dejaría de importar.
Imperator: Pero si ella está del lado de la humanidad, le corresponde conocer esta verdad. Y a ti también.
Imperator: Leviatán nació del lado oscuro del «anhelo de unidad» de la humanidad. Su temor al mar moldeó su forma como una gran criatura marina.
Imperator: Incluso en los albores de la civilización, ya había manchado los corazones de la humanidad. Una sombra primigenia que acecha en el alma.
Imperator: La apertura de la Cápsula despertará las memorias más antiguas de los rinascitanos. A través del Plano que creamos, Leviatán buscará reclamar el destino de Rinascita una vez más.
Imperator: Si los rinascitanos quieren caminar por un sendero «libre de Divinidad», deben enfrentarse a su pasado y al «miedo más primigenio» y superar la «sombra de la civilización».
Imperator: Arbiter... ha llegado la hora de la despedida. Ve y reúne toda esperanza... Si todo se desarrolla como debiera, Rinascita quedará libre de Divinidad de ahora en adelante.
Imperator: Cuando disipemos las sombras del alma, Rinascita recibirá un verdadero amanecer. Y la humanidad será dueña de su propio futuro.
¿?: Los verdaderos fieles creyeron en Imperator, y Él también creyó en la humanidad.
Errante:
Errante: Mataste a la Sacra Doncella ante mis ojos. Los desastres de Raguna están ligados a tus acciones. Ahora, dime lo que necesito saber.
Galbrena: Si te dijera que actué así para salvar a Cartethyia, ¿me creerías?
Galbrena: Este lugar está protegido por Imperator. Ahora mismo, Leviatán no nos oye. Esto es para ti.
Frecuencia de Cartethyia: Errante, confía en ella y en mí... Todo lo que hemos hecho... es para... derrotar... a Leviatán...
Errante: Esa es su frecuencia...
Galbrena: Necesito que aceptes esto, ¿vale? Cartethyia está «muerta», pero aún puede «regresar». Y para eso debemos matar a Leviatán.
Errante: ¿Matar a Leviatán? ¿No lo absorbió ella, cuando se fusionaron?
Galbrena: Ahora Leviatán está al borde de la «resurrección».
Galbrena: Robó parte del poder del Centinela. Durante tu batalla con la Sacra Doncella, separó una porción de su frecuencia y lo ocultó en una gema. Estoy segura de que la has visto.
Galbrena: Esa gema acabó en manos de los Fractsidus. Toda su jugada en Rinascita consistía en usarla para traer de vuelta a Leviatán.
Errante:
Errante: Así que los Fractsidus han estado incubando al Trenodiano. ¿Cuánto tiempo llevan haciéndolo?
Galbrena: Puede que más tiempo del que pensamos. Quizás hasta tu enfrentamiento con Cartethyia estuviera planeado. Una trampa para que Leviatán pudiera escapar del Centinela.
Errante: ¿Sabes algo de eso? ¿Quién eres exactamente, Matadisonancias? Me cuesta creer que Cartethyia me ocultara algo tan importante.
Galbrena: Piensa en mí como... una vengadora que caza a Leviatán. En cuanto al resto...
Galbrena: El próximo Heraldo de la Marea Oscura ha aparecido. Hasta que lo encontremos... mantendremos esto en secreto para evitar el peor escenario posible.
Galbrena: Nuestra prioridad es encontrarle. Si no lo hacemos, la Marea Oscura puede lanzarse contra Raguna otra vez en cualquier momento.
Errante: Entonces, ¿ese Heraldo está detrás de todas las criaturas de la Marea Oscura que vemos?
Galbrena: No del todo. El Heraldo resuena con las emociones más oscuras de Rinascita. Esas emociones actúan como anclas, moldeando el horror y acelerando su generación.
Galbrena: Si la emoción es suficientemente fuerte y el Heraldo está cerca... «Evolucionan». Se alimentan de la memoria y mente del Heraldo para volverse más reales. Algunas incluso parecen... humanas.
Galbrena: ¿Te has dado cuenta? Los engendros de la Marea en Raguna nos imitan. Lo que significa...
Errante:
Galbrena: Exacto. Siempre me he dedicado a cazar las creaciones de la Marea Oscura. Comparten retazos de pensamiento y memoria, y al matarlas, tomo lo que saben.
Galbrena: Te han observado. Quieren la Cápsula de la Civilización, así que te seguí. Pensé que, si me mantenía cerca, tarde o temprano encontraría el «núcleo» de los engendros de la Marea, e incluso al Heraldo.
Galbrena: Si la Cápsula solo se abre con el poder del Centinela y del Trenodiano, entonces cuando ese gladiador y tú la tocasteis...
Errante: ¿Crees que es Avidius? Pero tú también portas el poder de la Marea Oscura.
Galbrena: La cautela es virtud en un cazador. Tienes razón, la Marea Oscura está en mí... Pero Leviatán dejó de contarme entre los vivos hace mucho tiempo.
Galbrena: Y este poder... ahora es mi poder. Contra quién lo uso, es asunto mío.
Galbrena: Puedes intentar detenerme si quieres. Pero esta cacería no va a parar pronto.
Galbrena: Cuando llegue el desastre, confío en que... sabrás hacia dónde dirigir tu espada.
Errante:
Galbrena: Je, je... bien. Entonces, cacemos hasta que Leviatán sufra una muerte digna de recordar. Ruidosa, sangrienta e inolvidable.
Galbrena: La frecuencia del Centinela se ha ido. Parece que tenemos menos tiempo de charla de lo que pensé. El poder de Leviatán se extiende y esto está a punto de colapsar. Encontremos una salida.
Derrota a los engendros de la Marea.
Errante: Esto son todos engendros de la Marea.
Galbrena: La Cápsula de la Civilización fue contaminada por la Marea Oscura. Así fue como pude entrar... y seguí el camino de la corrupción.
Errante: Así que puedes entrar en la Marea Oscura. Con razón no te encontrábamos.
Galbrena: Pero las frecuencias ahí son caóticas. Me conecté a la tuya y la seguí a través de la tormenta.
Galbrena: Tienes permisos para acceder a los datos primordiales, pero Avidius podría haber sido arrastrado al vórtice de frecuencias. Es difícil saber dónde está.
Galbrena: Debemos movernos rápido y encontrarlo. Averiguar quién es realmente antes de que llegue la siguiente oleada de engendros de la Marea.
Sal de la Cápsula de la Civilización.
Galbrena: El colapso se acelera. Nuestra salida se cerrará rápido...
Galbrena: Más rápido. Ya casi hemos llegado...
Carlotta: ¡Errante! Bien... parece que no has tenido muchos problemas.
Errante:
Carlotta: No mucho desde que desapareciste en la grieta. Esa criatura que se hacía pasar por Fenrico fue eliminada y el resto de engendros de la Marea no duraron mucho.
Zani: Esa fue la última. Con el arsenal de Ecos privados de la familia para apoyarnos, hemos mantenido el frente sin problemas.
Carlotta: Creías que estábamos perdidos sin ti, ¿eh? Los raguneses somos resistentes. Esas criaturas no nos dieron problemas.
Galbrena: Este Beringal del Bosque... Cuando el «núcleo» se destruyó, el resto de engendros de la Marea perdieron su forma. Por ahora, la Bóveda está segura... hasta la siguiente oleada.
Galbrena: Si instalamos terminales de la Orden alrededor del perímetro, detectarán imitaciones humanoides y evitarán que aparezcan más engendros aquí.
Carlotta: Y tú, ¿puedo preguntar...?
Errante:
Galbrena: ¿Dónde está ese gladiador de Septimont?
Zani: El señor Avidius salió de la grieta antes que vosotros.
Zani: Pero... algo le pasaba. No paraba de murmurar sobre la necesidad de «detener la crisis» y luego se fue, hecho una furia.
Errante:
Galbrena: Dame tu mano.
Galbrena: Marqué a Avidius durante nuestra última pelea. Con el poder de Balor, puedo ver lo que él ve. Encontraremos su rastro.
Avidius: Debo... moverme rápido...
Avidius: ¡Callad, susurros insoportables!
Avidius: No me condenaré... a un destino así...
Avidius: Debe haber algo que aún pueda hacer...
Avidius: No permitiré que la misma tragedia... se repita...
Errante: Va hacia las Colinas Tesaleo.
Carlotta: Hemos perdido contacto con Cantarella. La baliza de su zona parece haberse destruido.
Zani: En las Colinas Tesaleo se acumulan nubes oscuras... Algo malo está pasando.
Errante:
Carlotta: Muy bien. Mantendremos el frente. Zani, llama a los Ecos de la familia. Ayudaremos a Errante donde podamos.
Galbrena: No compliques las cosas. Mejor usar esos Ecos para los suministros.
Galbrena: No te alejes. Vamos por ruta aérea.
Dirígete a las Colinas Tesaleo.
Errante: Manipular el aire formando un rastro de viento... ¿Es tu Forte?
Galbrena: Una de ellas. Tengo la disonancia tácita «Harpía» dentro de mí.
Errante: No es un Eco, es una disonancia tácita en sí misma... Entonces, ¿puedes absorberlas directamente?
Galbrena: Puedes denominarlo así. Balor es una de muchas.
Errante: Una de muchas... Ahora sí que tengo curiosidad por ti y tus habilidades.
Galbrena: Si sobrevivimos a esto, tal vez te lo cuente. Pero no ahora...
Errante: Encontremos al Heraldo. ¿Sabes cómo identificarlo?
Galbrena: Para empezar, la Marea Oscura le corromperá. Pero, a veces, las señales no son visibles.
Galbrena: Tendremos que buscar efectos secundarios asociados y prepararnos para lo que pueda pasar.
Galbrena: Hemos entrado en las Colinas Tesaleo. Siento engendros de la Marea ahí delante...
Derrota a los engendros de la Marea.
Miembro Fisalia: ¡Ah, es Errante! ¡Gracias al Centinela!
Errante: ¿Qué pasó aquí
Miembro Fisalia: Unas aberraciones de Marea Oscura atacaron sin aviso. Fu-fuimos superados antes de poder...
Galbrena: Apartaos. Nosotros nos encargaremos.
Miembro Fisalia: ¡Gracias! Mi señora Cantarella sigue en primera línea, luchando. ¿Podríais ayudar a reforzar su posición?
Encuentra a Cantarella.
Gilberto: Es demasiado tarde, mi señora. Mi mente... no se puede reparar. Guarde su poción para quienes tengan esperanza...
Gilberto: Solo le pido... que no me deje morir como un monstruo. No me deje convertirme... en una marioneta de Leviatán...
Gilberto: ¡GhhhaaAAAAGH! Lo veo... El Fin de los Tiempos... El Paraíso... ¡descendiendo por fin!
Cantarella: Errante, ella es... ¿Qué haces con ella?
Errante:
Galbrena: Los lazos del linaje Fisalia con Leviatán son demasiado profundos. Sus miedos ancestrales fueron los primeros en despertar.
Galbrena: Este es el verdadero horror de la nueva Marea Oscura. Se alimenta de la desesperación humana, distorsionando esa frecuencia para formar engendros de la Marea.
Galbrena: El «antídoto» de tu familia aún puede curar a los ligeramente infectados, pero aquellos cuya corrupción es profunda, como él... Sus frecuencias no pueden revertirse.
Galbrena: Lo único que podemos ofrecerles es dignidad en la muerte.
Gilberto: Mi Señora... no permitas que sea una carga para quienes aún tienen esperanza...
Galbrena: Matriarca Fisalia, no es una decisión fácil. Si tú no puedes hacerlo, yo me encargo.
Cantarella: La sangre Fisalia debe caer en manos Fisalia.
Gilberto: Gracias... Que la gloria... vuelva a los Fisalia...
Errante:
Cantarella: Los muertos descansan, los vivos avanzan... Los Fisalia no olvidan a sus caídos.
Cantarella: Cartethyia está a salvo en la finca Fisalia, pero la estatua de la Divinidad comenzó a susurrar en nuestras mentes... y luego llegaron los engendros de la Marea.
Cantarella: Era la voz de Leviatán. Algo le ha... despertado.
Galbrena: Probablemente ha sido Avidius. Ahora mismo, todo depende de que lo encontremos.
Cantarella: Ese gladiador septimontino... Nuestros exploradores lo vieron adentrándose en las profundidades de las Colinas Tesaleo.
Phoebe: ¡Señora Cantarella! ¡Errante! ¡Ya están aquí los refuerzos!
Phoebe: Colinas Tesaleo ya está... ¡Atención! Que todos los acólitos establezcan Balizas de resonancia temporales. ¡Diseminar la Luz del Génesis contendrá a los engendros de la Marea!
Acólita resuelta: ¡Acólita Phoebe! ¡Un grupo de engendros de la Marea marcha hacia las profundidades de las Colinas Tesaleo!
Galbrena: Errante, Avidius es nuestra misión.
Cantarella: Usaré mi Forte para distribuir el antídoto familiar. Debería ayudar a atenuar la influencia de la Marea Oscura.
Phoebe: Haremos triaje a los heridos y reforzaremos esta posición. Los acólitos de la Orden os abrirán camino. ¡Por favor, detened esto!
Acólita resuelta: ¡Somos las huestes del Centinela, somos Su voluntad hecha carne! ¡Protegeremos Rinascita!
Acólito valiente: ¡Oh, Luz del Génesis, protégenos! ¡Como el sol se levanta al alba, hoy nos alzamos como soldados del Centinela!
Encuentra a Avidius.
Galbrena: Los acólitos de la Orden están conteniendo al resto de engendros de la Marea. Es nuestra oportunidad de ir a la fuente.
Avidius: Ah... eres tú...
Avidius: Siento... que hayáis de verme así...
Errante:
Avidius: Cuando se abrió la Cápsula de la Civilización, fui arrastrado al interior. Una frecuencia negra se apoderó de mí, devorándome por completo.
Avidius: Vi los comienzos de Rinascita, y los recuerdos de... sus gentes.
Avidius: También vi a Calígula. Su rostro estaba como el mío... Él era mi pasado y mi futuro...
Galbrena: Leviatán ha usado la frecuencia de la Marea Oscura para meter esos recuerdos dentro de ti.
Errante:
Avidius: Cierto, dije... que escribiría mi propia historia... que definiría mi propia «existencia»...
Avidius: Pero tras salir de ese espacio, sentí los movimientos de los engendros de la Marea. Convergían en las Colinas Tesaleo. Y quería... hacer algo, lo que fuera, para detener el caos.
Avidius: Pero una vez más, pisé a ciegas el torrente turbulento del Caos. Los recuerdos más antiguos de los Fisalia despertaron antes de tiempo. Por mi culpa...
Avidius: Innumerables engendros de la Marea emergieron tras mi paso. Intenté rechazarlos, pero no pude... y me corrompieron.
Avidius: Mis esperanzas y sueños... eran reales. Entonces, ¿por qué? ¿Por qué acabó todo así?
Avidius: Desde Septimont hasta Raguna, la culpa es mía. Quizás este sea el destino del que nunca pude escapar. El destino de Calígula... ¡me reclama!
Galbrena: Maldición. Los recuerdos de Calígula consumen su mente.
Avidius: Este es el papel que el Destino me reservó. El Destino dicta que sea el Rey Loco. Entonces, ¿por qué... rechazar su corona?
Avidius: Soy quien vislumbró el «Destino» mismo... Y ahora, se lo revelaré al mundo...
Avidius: Pero, ¿quién conoce la verdadera mente del Destino? Por eso me convertiré en él. Llevaré su rostro... esa máscara divina y necia que ningún mortal comprende.
Rey Loco: Calígula (Avidius): Soy el Rey... portador de poder extraordinario, surgido de las mareas negras. Acallaré las aguas y calmaré la tempestad...
Rey Loco: Calígula (Avidius): Seré coronado con la gloria... con la sangre del viejo rey.
Derrota al Rey Loco: Calígula.
Errante: Avidius...
Rey Loco: Calígula (Avidius): Indestinado, no requiero de tu compasión.
Rey Loco: Calígula (Avidius): Desde la oscuridad más profunda, me alzo contra tu luz más pura. Veamos cuál es digna de un verdadero gobernante.
Galbrena: Si crees que fue un gladiador honorable...
Galbrena: Debes luchar contra él. Que recuerde quién es de verdad.
Rey Loco: Calígula (Avidius): Yo escribiré mi propio destino, y también los suyos.
Rey Loco: Calígula (Avidius): Puedo saciar su hambre... o encender su ira.
Rey Loco: Calígula (Avidius): Derribaré este falso y miserable mundo... y cabalgaré la única verdad eterna... la muerte.
Rey Loco: Calígula (Avidius): Una vez desprecié la debilidad de otros. Ahora veo... que mi propio corazón tiembla igual. Qué patético...
Errante: ¡Sus ataques se ralentizan!
Galbrena: Su voluntad se agita dentro de la Marea Oscura. ¡No cedas!
Galbrena: Tus recuerdos. Tus emociones... No eran mentira. Alcánzalos. Encuentra tu verdad.
Errante: ¡Avidius! Recuerda quién eres. ¡Recuerda el hombre en que querías convertirte!
Rey Loco: Calígula (Avidius): Soy... humano. No soy un monstruo...
Rey Loco: Calígula (Avidius): Esta será... mi gloria final...
Errante: ¡Avidius! Recuerda quién eres. Recuerda el hombre en que querías convertirte...
Susurros de la Marea Oscura: El destino yace en la Marea Oscura. Nadie escapa de su red.
Susurros de la Marea Oscura: Empuña el poder de la Marea Oscura... Y, a cambio, te consumirá.
Susurros de la Marea Oscura: Vuelve... Vuelve con nosotros.
Avidius: Yo no soy... como vosotros...
Susurros de la Marea Oscura: Je, je... ¿Cómo vas a combatirnos?
Avidius: Debe haber una forma...
Avidius: Esa chica... ¿también fue devorada por la Marea?
Avidius: ¡Oye! ¡Si sigues adelante, la Marea Oscura te devorará!
Niña que cayó en la Marea Oscura: Lo sé... la Marea Oscura lo devora todo. Lo corrompe todo. Si no puedo escapar de ella... entonces la usaré...
Niña que cayó en la Marea Oscura: Ya fluye dentro de mí... ¿por qué no puedo usarla contra ellos? ¿Por qué no puedo... ser quien los devore?
Niña que cayó en la Marea Oscura: Estas «frecuencias falsas» me necesitan para «sobrevivir». Si este poder... no quiere escucharme...
Niña que cayó en la Marea Oscura: ¡Entonces le mostraré quién manda aquí!
Niña que cayó en la Marea Oscura: El Destino... es ruidoso, pero no tiene fuerza... no creo en él.
Avidius: ¿Un recuerdo olvidado en la Marea Oscura?
Avidius: Tiene razón... En esta guerra contra el Destino...
Avidius: Aún puedo hacer mi jugada.
Avidius: Quiero que sea una historia que dé esperanza a la gente.
Avidius: Por mi lanza, juro proteger a mis aliados...
Avidius: Y aplastar... los corazones malignos.
Avidius: Absorberé hasta el último de los engendros de la Marea...
Avidius: Mátame y la calamidad de Raguna terminará aquí.
Errante: ¡Avidius!
Avidius: No hay tiempo, Errante.
Avidius: Matadisonancias, vi tu pasado en la Marea. Sé lo que pretendes hacer...
Avidius: Toma mi poder... Y acaba con esto.
Avidius: Ese también es mi deseo.
Galbrena: Te lo prometo.
Galbrena: Dame todo tu dolor.
Galbrena: Se lo haremos... pagar.
¿? (Cristoforo): Ah, fue tan patético en su última hora...
¿? (Cristoforo): Mas huyó de su destino.
¿? (Cristoforo): Vamos, ¿a qué viene tanta hostilidad en nuestro reencuentro?
¿? (Cristoforo): Ante las mareas del destino, solo somos... actores en un escenario.
Habla con Cristoforo.
Cristoforo: Qué escena tan conmovedora. Una penosa alma condenada, luchando por reclamar su destino en la hora final.
Cristoforo: Sin embargo, su guion fue escrito hace tiempo. Esta escena siempre estuvo contemplada.
Errante:
Cristoforo: Una mentira repetida lo suficiente se convierte en verdad. Teje memoria, historia, experiencia, y puedes crear un hombre que «existe en las mentes de otros».
Cristoforo: Pero ese camino aún estaba lejos de ser genuinamente «real». Simplemente, le di forma, una máscara de carne y sangre, apta para caminar por el mundo.
Cristoforo: Al final, el aliento que permitía darle vida... era solo suyo.
Cristoforo: ¡Oh, un ser nacido de la mentira, buscando su sitio en este mundo! Tal hazaña exige el valor de cuestionarse el significado de la propia existencia. Sí, exige dolor...
Errante:
Cristoforo: ¿Acaso no lo viste? Yo sí. Sus intenciones, sus ambiciones, su oscuridad, su debilidad... Desnudar un alma no siempre es un acto de crueldad.
Cristoforo: La humanidad es el juguete del destino, yo solo le mostré los hilos. Prendí la mecha, el ansia que podría despertar su libre albedrío.
Cristoforo: Desde las contradicciones y los conflictos, el dolor desencadena una transformación. La tragedia engendra trascendencia. Solo entonces, un alma se eleva más allá de sí misma... y se vuelve «inmortal».
Cristoforo: En cuanto a mi crueldad... oh, es todo un halago. Al menos sé que esta historia ha suscitado tu compasión y fervor. Solo por eso tienes derecho a leer hasta el acto final.
Cristoforo: Ve a Septimont, pues va a abrirse el telón. Allí reescribiré el destino de Rinascita... con la Marea Oscura como tinta.
Cristoforo: ¿Sufrirás en silencio bajo flechas envenenadas por el Destino o te alzarás para desafiar las pruebas infinitas de este mundo? Espero tu respuesta final.
Galbrena: Has traído la perdición a Rinascita. ¿Crees que te vas a ir de rositas?
Cristoforo: Mi escenario no está aquí. En esta escena, soy un simple anunciador.
Cristoforo: Pero como te noto ansiosa, te daré una pista final. Nunca me ha gustado la ironía dramática exagerada.
Cristoforo: La Marea Oscura ya ha contaminado la Cápsula de la Civilización. Ya no requiere la autoridad del Trenodiano para abrirse... con una sola gota de Marea, será suficiente.
Cristoforo: Así que explícame, ¿cómo una existencia nacida de la Marea Oscura sirve como «ancla de la realidad»?
Cristoforo: Advertidos quedáis. Cuando las aguas oscuras retrocedan, la verdad bajo la superficie... saldrá a la luz.
Errante:
Galbrena: El Heraldo de la Marea Oscura es el ancla de la realidad de todos los engendros de la Marea. Eso significa que es una persona física y real.
Galbrena: Cuando absorbía los engendros, lo sentí. Avidius también nació de la Marea Oscura.
Errante: Entonces, ¿por qué la «Luz de Imperator» no reveló su auténtica forma?
Galbrena: Porque sus intenciones y palabras eran reales. Puede que no brillara como el sol, pero caminaba bajo su luz, captando su brillo.
Galbrena: Y esa obstinación inquebrantable de no querer convertirse en peón de la oscuridad, incluso hasta la muerte... Eso forjó su propia verdad.
Galbrena: Por eso cayó directamente en las manos del Blandeplumas. Un chivo expiatorio, el «sacrificio» perfecto para enterrar la verdad. Todos sus nobles deseos se retorcieron. Qué ironía tan cruel...
Errante:
Errante: Avidius no debería haber tenido que cargar con tal destino. Yo continuaré su lucha. Escribiré la historia en la que él creía, una historia de esperanza para la gente.
Galbrena: Sí. Tal y como él deseaba... detendremos la gran desgracia que se aproxima.
Galbrena: Volvamos con Cantarella y evaluemos a los heridos. Si Avidius no era el Heraldo, algo se nos ha pasado por alto...
Regresa a Cantarella.
Habla con la niña asustada.
Niña asustada: Tengo... tengo mucho miedo...
Errante:
Niña asustada: ¡Oh, eres, el gran héroe Errante!
Niña asustada: Cantarella me contó historias sobre ti. Dice que eres como los héroes de las aventuras. Valiente y firme...
Niña asustada: Pero... no puedes salvarlos a todos...
¿Cartethyia?: No te vayas... no nos dejes... no nos abandones...
Errante: ¿Cartethyia?
¿Cartethyia?: Los mortales necesitan salvación... los mortales necesitan unidad...
¿Cartethyia?: Virtuoso... ábreme las puertas ascendentes...
Galbrena: Este mundo no te pertenece, Leviatán.
Galbrena: ¡Quimera!
Galbrena: ¿Estás bien, Errante?
Cantarella: Retírate.
Cantarella: He dicho que os retiréis. Retroceded.
Miembro de Fisalia en pánico: Pero, mi Señora Cantarella, todos lo hemos visto... justo ahora...
Cantarella: Suficiente. He dicho que os retiréis. Habéis resistido los «susurros» antes. ¿El miedo os ha hecho olvidar vuestra lealtad?
Miembro de Fisalia en pánico: Lo siento, mi Señora Cantarella... y Errante. Nosotros... hemos perdido los papeles.
Cantarella: Leviatán es un maestro encontrando fisuras en el espíritu para desgarrarlo. Haz lo que debes. Yo me encargo de esto.
Errante:
Galbrena: Ciertas emociones entre tú y los demás resonaron. Tu Marca Tácita abrió un «portal», arrastrándote a otra ilusión.
Galbrena: Ese «portal» se alimentó de tu presencia esparciendo maldad y miedo... Antes de que tomara forma por completo, entré en tu ilusión y la cerré.
Errante: Vi a Fenrico, Mya y Cartethyia... Todos pasaron por esa puerta. ¿Qué hay más allá?
Galbrena: Es el reino que creó Leviatán. El Paraíso Peregrino.
Errante:
Galbrena: Avidius era el señuelo de Cristoforo. Plantó ese señuelo en Septimont durante años... Cuando las aguas retrocedan, la verdad saldrá a la luz...
Galbrena: Errante... tú eres el nuevo Heraldo de la Marea Oscura.
Galbrena: Los engendros de la Marea se han retirado completamente. La situación cerca de las Colinas Tesaleo está mejorando.
Galbrena: Parece que la Orden ya evacuó a la mayoría de heridos a la Bóveda de Averardo.
Galbrena: Pero... las cicatrices que Leviatán dejó en las mentes del resto, necesitarán tiempo para sanar.
(Opcional) Habla con Ciaccona.
Amadeo: «Gradualmente, se suman a la multitud, peregrinando al reino que se alza en las olas oscuras... Los bendecidos por el mar están condenados a cargar con su maldición».
Amadeo: Maldijo a los raguneses con un soneto roto. No, fue peor... ¡Maldijo a toda Rinascita! Ahora, su maldición se hace realidad...
Errante:
Ciaccona: ¡Hola, Errante! ¿Lo has oído? Últimamente, los raguneses tienen «pesadillas». Probablemente, se refiera a eso...
Amadeo: En mis sueños vi cosas... monstruos desconocidos...
Amadeo: Tal vez sea por haber leído sin descanso ese «borrador inacabado del dramaturgo misterioso»... ahora duendes, abominaciones y bestias viven en mi mente...
Amadeo: Pensé que era solo un sueño. Solo... imaginación. Pero un día, en la penumbra... ¡Por el Centinela, vi uno de esos! ¡Era exactamente igual al que soñé!
Amadeo: El dramaturgo conjuró ilusiones con sus palabras. ¡Invocó fantasmas, cosió pesadillas en versos, convirtió espíritus en carne! Estos son SUS versos... ¡SUS MALDICIONES!
Amadeo: ¡Piénsalo! Demonios monstruosos atrapados en mitos y sonetos, que ahora desfilan en el escenario. Él plantó este germen hace siglos...
Errante:
Ciaccona: *Mmmh*... suena como la introducción perfecta de una balada. No me importaría conocer a alguno de esos monstruos de cuentos.
Amadeo: Señorita Ciaccona... ¿no les teme?
Ciaccona: Nuestras almas son tan eternas como las suyas. ¿Cómo van a dañarnos?
Ciaccona: Además, si la obra no ha terminado, entonces nosotros escribiremos el final, ¿no le parece?
(Opcional) Habla con Zani.
Nevana: Señorita Zani, lo siento mucho. Necesito un descanso...
Zani: No te preocupes. Si no te encuentras muy allá, es bueno que salgas a tomar el aire.
Zani: Oh, buongiorno, Errante. Si vienes por temas financieros, me temo que tendrás que esperar.
Errante:
Nevana: Gracias por tu interés. Solo ha sido un sueño muy vívido sobre mi abuela... que falleció hace un tiempo.
Nevana: Cuando desperté, aún «la veía», sentada a mi lado. Sonreía dulcemente, igual que cuando era pequeña. Solía cantarme nanas para dormir...
Nevana: Le dije cuánto la extrañaba y me escuchó en silencio, como siempre. Luego se levantó y se despidió.
Nevana: La vi caminar a través de una puerta. Quise seguirla, pero me detuvo. Dijo: «No me sigas. No cruces estas puertas». Entonces desperté...
Nevana: ¿Un sueño dentro de un sueño? ¿O fue una visión de un recuerdo? Pero su rostro, su voz, parecían tan reales...
Zani: Capisco. Entiendo. No te preocupes, yo me encargo de tu trabajo. Ve a casa y descansa.
Nevana: Gracias, signorina Zani. Pero tengo la sensación de que mi abuela intentaba decirme algo. Que no debo quedarme atrapada en el dolor y el pasado.
Nevana: Así que seguiré trabajando. No pretendía preocuparla.
(Opcional) Habla con Phoebe.
Vivian: Acólita Phoebe, el «Paraíso»... existe de verdad.
Phoebe: Pero...
Vivian: Lo vi en mis sueños. Ha sido una revelación del Centinela.
Errante:
Phoebe: Ah, hola, Errante. Que la gracia del Centinela esté contigo.
Vivian: ¡Errante! ¡Eres el Laureado del Carnevale! ¡Eso significa que también has escuchado la voz del Centinela! ¿Me ayudarías a demostrarlo?
Vivian: ¡Mis sueños deben ser revelaciones divinas! Lo vi todo, la Ciudad de la Dicha Eterna y la Senda del Glorioso Ascenso. Estaba tan claro…
Vivian: Ese reino es el más allá. Me dijeron que, para entrar, debemos renunciar a toda esperanza y pronunciar Su nombre...
Errante:
Vivian: Gracias por recordármelo. No debemos olvidar las enseñanzas del Centinela de vivir virtuosamente aquí, en el mundo mortal.
Vivian: Acólita Phoebe, debemos mantenernos firmes para llegar al «Reino de la Dicha Eterna».
Phoebe: Siempre creí que el «Paraíso» era real, pero...
Phoebe: Si realmente es sagrado y hermoso... ¿por qué hay que «renunciar a toda esperanza» para entrar?