Por la luz predestinada de la luna

Tras la muerte del Soberano, asistes a la ceremonia de la victoria, invitado por el oficial ceremonial Bruno. La celebración rinde homenaje al nuevo Rey de los Héroes y a quienes lo acompañaron, entre el crepitar de la hoguera y los vítores de la multitud… Ahora, mientras incontables pétalos se elevan hacia el cielo para convertirse en una lluvia de gloria y triunfo, tal vez por fin te reúnas con la chica que jamás olvidaste, de una forma que desafía incluso al destino.

Dirígete al Refugio de los Cazadores por la tarde (14:00-18:00).

Gladiador preocupado: Vas muy borracho, en serio… Te lo pido, por favor, deja ya de beber…

Gladiador preocupado: Y basta de tonterías. ¿Qué pasaría si la sacerdotisa que está ahí te escucha?

Sacerdotisa insatisfecha: Adelante, inténtalo si te atreves. ¡Solo no te molestes cuando el destino queme las gargantas de los imprudentes!

Gladiador preocupado: ¿Qué… qué?

Sacerdotisa insatisfecha: Quiero decir, ya lo he escuchado.

Anciano solemne: Como los bordes del sol... Su padre dijo lo mismo cuando ganó su primera medalla.

Anciano solemne: Y eso fue antes de que el niño naciera.

Anciano solemne: ¿Quién sabe a dónde fue a parar esa medalla? Probablemente se esté oxidando en el fondo de la Marea Oscura, por lo que a mí respecta…

Anciano solemne: Han pasado ya tres años completos desde la última vez que Caius vio a su padre. Desde que yo lo vi… Ethan, hijo mío…

Anciano solemne: Si supiera que su hijo sueña con ser un guerrero intrépido como él, con la misma admiración con la que me miraba…

Anciano solemne: ¿Qué pensaría él?

Pequeño Caius: ¿Puedo tocarla? No, espera. ¿Puedo probármela? ¡Te puliré la vaina, si me la dejas!

Gladiador honorable: Conoces bien las medallas, muchacho. Esta es una Medalla de Gloria.

Gladiador honorable: No hace falta que me pulas nada. Si quieres probártela, responde esto: ¿cuál es el secreto para empuñar una espada?

Pequeño Caius: El secreto para empuñar una espada... eh... yo...

El niño se devana los sesos para responder y se vuelve hacia ti en busca de ayuda.

Errante:

Gladiador honorable: Precisamente.

Gladiador honorable: Eso es algo que solo se aprende después de muchos moretones y algunas situaciones peligrosas.

Gladiador honorable: En cuanto a la medalla... Toma, puedes quedártela.

Gladiador honorable: Cuando domines el arte de blandir una espada, te darás cuenta de que hay muchas, muchas cosas mucho más importantes que la gloria.

Gladiador novato: Todavía no me lo creo… ¿De verdad lo conseguimos?

Gladiador novato: Una vez en un siglo, una Marea Alta. El fin profetizado… Y es solo...

Gladiador tranquilo: Sí, y ahora todo ha terminado. Al igual que con los otros desastres que ha enfrentado Septimont.

Gladiador tranquilo: Mientras llevemos espada y Escudo, los únicos en quienes podemos confiar para salvarnos somos nosotros mismos.

Comerciante apasionado: Vaya, pero si es Errante... ¿Qué te apetece?

Comerciante apasionado: ¿Te interesa una cerveza ártica de agua de glaciar? ¿O un vino especiado hecho con lava fundida? Invita la casa.

Errante:

Comerciante apasionado: ¡Marchando!

El camarero desliza la bebida hacia ti.

Te lo bebes de un trago. Es como si hubieras ingerido un glaciar entero.

Comerciante apasionado: ¿Lo sientes? ¡Es el vendaval ártico, rugiendo en tus entrañas!

Comerciante apasionado: Esta mañana, un tipo se bebió varios vasos seguidos. ¡Al exhalar, casi le congela los dedos de los pies al pobre que tenía al lado!

Comerciante apasionado: ¡Marchando!

El camarero desliza la bebida hacia ti.

Te lo bebes de un trago. Es como si hubieras ingerido dagas al rojo vivo.

Comerciante apasionado: ¿Lo sientes? ¡Es una tormenta de fuego, haciendo la guerra en tu vientre!

Comerciante apasionado: Esta mañana, un tipo se bebió tres vasos de esos como si fuera agua. ¡Al eructar, casi le prende fuego al pelo de un pobre muchacho que pasaba por allí!

Llega al Refugio de los Cazadores y participa en la ceremonia.

¿?: Que la dicha esté contigo, Errante.

¿?: El Soberano ha caído. Es el momento de detener nuestra celebración y honrar a la Reina de los Héroes y a todos los que lucharon a su lado.

Oficial ceremonial Bruno: Soy Bruno, el maestro de ceremonias de esta ocasión. Quería saludaros junto a Augusta.

Oficial ceremonial Bruno: Pero acaban de convocarla... El Senado, como siempre, haciéndola perder el tiempo con sus trivialidades.

Oficial ceremonial Bruno: Nos encantaría otorgaros el honor de ser Portarrosas. Para nosotros, las rosas simbolizan nuestra gloria y triunfo y queremos compartirlas con todos los aquí reunidos.

Errante:

Oficial ceremonial Bruno: Sí. Se trata de un simple papel ceremonial. No os preocupéis, es algo sencillo. Además, tampoco tendréis que repartir demasiadas.

Oficial ceremonial Bruno: Al llegar el momento cumbre de la celebración, todos lanzan sus pétalos al aire y, así, nos sumergimos entre las flores.

Oficial ceremonial Bruno: Vuestra tarea consiste en distribuir los pétalos antes. El pueblo os ha elegido por su profunda admiración hacia vos.

Oficial ceremonial Bruno: Tras darlo todo en la batalla, luchando codo con codo, el pueblo de Septimont compartirá la miel y el vino bajo una lluvia de pétalos.

Oficial ceremonial Bruno: ¿Sabéis que sois nuestro primer Portarrosas extranjero? Pero creo que ya fuisteis elegido en el mismo momento en que atravesasteis el miasma de Marea Oscura. Sin vos, derrotar al Soberano habría sido imposible.

Errante:

Oficial ceremonial Bruno: Sí... Oh, espero que no rechacéis este honor. No es solo deseo de Augusta, sino también del pueblo.

Oficial ceremonial Bruno: Cuando Augusta llegue, se unirá al resto de Portarrosas. Seguro que quienes participaron en la cacería se sentirán honrados de recibir pétalos de vos.

Errante:

Oficial ceremonial Bruno: ¡Magnífico! Lo dejo en vuestras capaces manos.

Oficial ceremonial Bruno: En cuanto a quién elegís y cómo, seguidvuestro instinto. Todo es parte de la celebración, como los brindis o las oraciones de las sacerdotisas. ¡No hay que pensar, sólo disfrutar!

Reparte pétalos para animar la celebración.

Gladiador valiente: ¡Por Septimont! ¡Por la paz tras la tormenta!

Gladiador franco: ¡Sí! ¡Por la Reina de los Héroes, por ti, por mí y por todos mis compa... Oye, ¿no es ese Errante?

Errante:

Gladiador valiente: Estupendo. Llegado el momento, lanzaré la gloriapétalos a lo alto y que el viento la lleve lejos. ¡Así el mundo sabrá de nuestro triunfo!

Gladiador franco: Ya que estás aquí, ¿te apetece beber algo? Tú pide, que Teseo y yo nos encargamos.

Errante:

Gladiador valiente: Perfecto, te veremos más tarde, pues.

Gladiador franco: Si te interesa, puedes ir a escuchar a la sacerdotisa. Sus oraciones son uno de los mejores momentos de la celebración.

Gladiador valiente: ¿Quién habla esta vez? No será Lillibet, ¿eh?

Errante:

Reparte pétalos.

Noble preocupado: Esto aún me preocupa. Ya sé que se detuvo el Paraíso, pero la Marea Oscura no se ha ido para siempre. El Soberano ha caído, pero ¿y si viene algo peor?

Noble servicial: Eres un caso perdido. ¿Y qué si el mañana es incierto? Deberíamos preocuparnos por el presente.

Errante:

Noble servicial: ¡Así se habla! Esta noche es para quienes han derramado sangre por ella. ¡Por todos nosotros!

Noble servicial: Hablando de lo cual... Errante, habéis llegado pronto. ¿Tenéis algo para nosotros, quizá?

Errante:

Noble servicial: ¡Lo sabía! Algo me decía que ibais a ser uno de los Portarrosas.

Noble preocupado: Ah, con su perfume, la gloria perdura... Gracias. No olvidéis guardar alguna para quienes han luchado a vuestro lado.

Noble servicial: ¡Ja, ja! ¡Si yo fuera ellos, recogería todos los pétalos que pudiera y, luego, os encumbraría con una sorpresitacascada de pétalos!

Errante:

Errante:

Noble servicial: ¿Eh? ¿Iuno?

Sigue repartiendo pétalos.

Errante: Quedan pocos. Repartiré algunos por allí.

Errante: Parece que es la oración de la que me hablaron.

Errante: Mmm... Creía que Iuno se encargaría de este acontecimiento.

Errante: Bueno, supongo que la veré más tarde.

Sacerdotisa serena: …Sí, supongo que hasta que la Anciana Lillibet encuentre una sucesora talentosa, no vislumbraremos más el futuro de SeptimontAugurios de Septimont.

Sacerdotisa serena: Por la luz y nuestro destino, solo somos aprendices tallando conocimientos en piedra, transmitiendo sus palabras.

Errante:

Sacerdotisa serena: Una vez, el destino fluyó como un río. Guio a buscadores reverentes a vislumbrar el final de Septimont...

Sacerdotisa serena: Bajo el oleaje de la Marea, todo se trastornó. Ningún alma se salvó.

Sacerdotisa serena: Hasta que el Indestinado llegó de tierras lejanas para unir fuerzas con Augusta.

Sacerdotisa serena: Con el Corrosaurio como cebo, atravesó el miasma de la Marea Oscura, revelando la verdad.

Sacerdotisa serena: Con la sangre del Falso Soberano, un nuevo gobernante fue coronado y nos salvamos del final profetizado, gracias a Augusta y al Indestinado.

Sacerdotisa serena: De ahora en adelante, el miedo ya no me domina. La Marea Oscura se retira hacia la noche olvidada e innumerables almas beben de aguas puras otra vez. Augusta, la nueva Reina de los Héroes, guiará a Septimont hacia una nueva era.

Sacerdotisa serena: Así, el presente de ahora coincide con la profecía que la Anciana Lillibet vislumbró en los Augurios de Septimont.

Errante: La profecía del fin y de cómo logramos atraer al Soberano... El orden y la historia son correctos, pero falta algo.

Errante: Se habla de Augusta y de mí, pero ¿Iuno?

Sacerdotisa serena: ¿Quién es... Iuno?

Errante:

Sacerdotisa serena: Indestinado, no te entiendo.

Sacerdotisa serena: Sugieres que mi relato omite a una tal Iuno... Sin embargo, no conozco a nadie con ese nombre.

Errante:

Sacerdotisa serena: Hmm. ¿Debería conocer a... esa Iuno de la que hablas?

Errante: Iuno es una sacerdotisa, como tú.

Errante: Mucho más que eso: empuñó su Arco lunar y luchó junto a Augusta y yo en la cacería. Derrotamos al Soberano juntos... ¿No lo recuerdas?

Sacerdotisa serena: Eso es imposible. Como sacerdotisa, te puedo asegurar que no hay ninguna entre nosotras con ese nombre.

Sacerdotisa serena: Y, de hecho, debo recordarte que rara vez participamos en cacerías. Nuestro lugar está con las llamasLlamas Sagradas del Templo Tetrágono.

Sacerdotisa serena: La cacería del Soberano implicó a mucha gente. ¿Quizás te hayas confundido con otra persona?

Errante: No, eso es imposible.

Errante: No sé cómo debe ser una sacerdotisa, pero sí sé cómo es Iuno. E indudablemente... ella es sacerdotisa.

Errante: Hablabas de atravesar el miasma de la Marea Oscura. Dime, si Iuno no estaba ahí, ¿quién disparó la Flecha lunar?

Sacerdotisa serena: ¿Quién disparó la Flecha lunar? Pero... ¿qué quieres decir? Fuiste tú quien disipó el miasma.

Errante:

Sacerdotisa serena: Sí. En el acantilado, con un golpe de tu espada, atravesaste la Marea Oscura. Indestinado, ¿no lo recuerdas?

Ve a un lugar tranquilo para ordenar tus pensamientos.

Errante: (Sus relatos serían ciertos, si no fuera por Iuno. Su reacción ante su nombre está completamente fuera de lugar).

Errante: (Todo lo que ella hizo me lo atribuyen a mí. No es solo que la olviden. Es como si Iuno no hubiera existido para ellos).

Errante: (¿Cómo puede ser esto posible? ¿Esta distorsión de la percepción? ¿Es un vestigio del poder del Soberano? ¿O es obra de los Fractsidus, otra vez?)

Anciano veterano: Escuché lo que le dijiste a la sacerdotisa, Errante.

Errante:

Anciano veterano: No... nunca he oído hablar de ella.

Anciano veterano: Debes saber que llevo apostado en este campamento más tiempo que la mayoría. Y no ando nada mal de la memoria.

Anciano veterano: Se me ha ocurrido que quizás... la Marea Oscura se ha introducido en tu cabeza. Podrías estar sufriendo de disociación, un efecto secundario a toda esta exposición.

Errante:

Anciano veterano: Se dice que la gente que se acerca demasiado termina viendo cosas: alucinaciones, delirios, cosas de esas.

Anciano veterano: Algunos incluso juran que ven a los muertos. O peor, algunos empiezan a verse a sí mismos como Disonancias Tácitas.

Anciano veterano: El Soberano estaba compuesto de la propia Marea Oscura. Quién sabe qué se tragó antes de venir a nosotros. Podría ser algo peor de lo que estás acostumbrado. Debes estar bajo su influencia.

Errante:

Anciano veterano: Ah, no te pongas nervioso, aún no parece algo grave.

Anciano veterano: En cualquier caso, la disociación solo es un problema de percepción.

Anciano veterano: Algunos se consumen de por vida. Otros aprenden a distinguir lo real de lo irreal. Y al mantenerse alejados de la Marea Oscura, al poco tiempo empiezan a sentirse bien.

Anciano veterano: ¿Te encuentras bien? ¿Necesitas descansar...? Oh, Augusta ya está aquí.

Anciano veterano: Ella ya pasó por esto, se enfrentó al Soberano también. Si todavía dudas, quizás te ayude hablar con ella.

Augusta: Errante, has llegado.

Augusta: Te ha informado Bruno del asunto de los Portarrosas, ¿no? ¿Cómo te sientes al ser partícipe de estas celebraciones?

Errante:

Errante: Augusta, ¿recuerdas a Iuno?

Augusta: ¿Iuno?

Errante: Sí, solía acompañarte. Tenía un arco con forma de luna. Se unió a la cacería del Soberano...

Augusta: Todos la han olvidado... No, no es eso. Afirman no haberla visto nunca.

Augusta: Pero tú... tú la recuerdas. Recuerdas todo lo que pasó. Tienes la certeza de que es real y que no existe solo en tus recuerdos.

Augusta: Sé lo que sientes, porque yo también lo he sentido.

Augusta: Las frecuencias de la Marea Oscura también distorsionaron mi percepción. Me hicieron ver cosas que no eran reales.

Augusta: Los susurros del Soberano me persiguieron durante décadas, tentándome a aceptar su regalo.

Augusta: Pero eso ya pasó. Ahora sé que para encontrar la paz, debo ver a través de su farsa, combatirlo y conquistarlo.

Errante:

Augusta: Porque mi espada refleja todo lo que pasó en Murmulium.

Augusta: La existencia siempre deja huella. Por encima del sentimiento, la memoria y la percepción, ¿hay pruebas fehacientes de la existencia de «Iuno»?

Errante:

Errante:

Iuno: Después de esto, voy a dormir como un bebé.

Iuno: Oye, he oído que la familia Montelli importó una especie de dispositivo que ayuda a dormir. ¡Es lo más! Augusta, ¿me conseguirás uno? Me gustaría probarlo.

Iuno: Las velas aromáticas están bien, aunque prefiero el olor del bosque. En cuanto a almohadas y ropa de cama...

Augusta: Ya basta. Acepto peticiones... pero solo tres.

Iuno: *Pfff*. Mira, necesito descansar si me quieres tener a pleno rendimiento. No te cuesta nada. Y es por tu propio bien.

Iuno: ¿Qué me dices, Errante? ¿A que a ti no te importaría que fuera un poco egoísta?

Errante:

Iuno: ¿Eh? Nunca pensé que el gran Indestinado Errante sería tan roñoso.

Iuno: Bueno, estás de suerte, hoy me siento generosa. ¿Qué quieres de mí?

Errante:

Iuno: ¿De verdad? ¿Has venido hasta aquí solo para devolverme lo que te di?

Iuno: ¿Tanto te ha molestado?

Iuno: Puede que, algún día, este brazalete no signifique nada para los demás, pero espero que tú seas la excepción, Indestinado.

Iuno: Aunque... quizás habrá un momento en que olvidar resulte más fácil que recordar. No importa. En cualquier caso, quédatelo.

Iuno: Es algo que siempre he llevado desde que soy sacerdotisa. Guárdalo por mí, como recuerdo, hasta que...

Errante:

Iuno: Bueno, hasta que nos volvamos a encontrar, supongo.

Errante: Este brazalete es de Iuno.

Augusta: Tiene un diseño singular. Es una luna creciente. Pero aun así... lo siento.

Augusta: Desearía poder darte la respuesta que buscas, pero para mí, es solo un brazalete. No me dice nada.

Augusta: Cuando mencionaste su nombre, intenté buscar algo de ella entre mis recuerdos...

Augusta: Pero no hallé nada. Lo que está claro... es que es como una pieza adicional en un puzle, y no encaja del todo.

Errante: ¿Cómo puede ser? Tú eres quien más estuvo con ella.

Errante:

Augusta: Errante, espera...

Augusta: ¿Qué... has visto?

Errante: ¡Iuno!

Iuno: Naturalmente, tú tenías que ser mi excepción.

Errante: Así que lo sabías desde el principio...

Iuno: Una muerte que no debió suceder se ha intercambiado por una victoria no profetizada. Un trato justo.

Iuno: Ahora... soy solo como rayo de luna que se desvanece.

Iuno: Lo siento, pero...

Iuno: Incluso yo temo ser...

Iuno: Olvidada...

Abby: Oye, Errante, ¿estás bien? Llevas aquí siglos sin hacer nada.

Abby: Entonces, ¿Iuno se ha ido? ¿Así sin más?

Errante:

Abby: ¡Claro! Aunque dormitaba de vez en cuando... ¡Recuerdo todo lo que pasó, claro como el agua!

Abby: ¿No me dijiste que la conociste en la arena? Dijiste que consiguió que toda una familia noble se lo hiciera encima con sus palabras. Temible. Pero cuando yo la conocí...

Errante:

Abby: ¡Toda la razón! ¡Logramos tanto con ella durante la caza!

Abby: Hasta pudimos ver los murales del Templo Tetrágono. Ah, y atrapamos esa Disonancia Tácita azul gigante con púas, lo que nos llevó a esa cosa apestosa y cruel...

Errante:

Abby: ¡Sí, y tengo bastante claro que ella manejaba ese Arco lunar y partió por la mitad la Marea Oscura! ¡Ni tú, ni nadie más!

Abby: Y ese brazalete, nos lo dio para atraer a ese mastodonte tan antipático... Y nos pidió que se lo guardáramos...

Abby: Así que lo mismo da lo que piensen los demás. ¡Tú y yo la recordamos! ¡No es algo ficticio!

Errante:

Errante: Iuno me dijo que había vislumbrado un final en el cual ella era la última en quedar en pie. Pero ahora, ese final no llegará... y ella está muerta.

Errante: ¿Este es el precio de cambiar el destino? ¿Sabía que desaparecería, pero lo aceptó?

Abby: Sí, te entiendo... ¡No pudimos despedirnos como es debido!

Errante:

Errante: Me da igual si Iuno lo tenía previsto y eligió este camino.

Errante: Lo único que sé es que no permitiré que termine así, con ella desvaneciéndose en el olvido.

Errante: Como dijo Augusta, todo lo que existe deja huella. Así que, como sacerdotisa, tuvo que dejar algún rastro en el Templo Tetrágono.

Errante: Una pista podría ser el avance significativo que necesito.

Abby: ¡Así se habla! ¡Mírate, Errante, emergiendo de este declive! ¡Sabía que pronto volverías a la carga!

Abby: Aún tengo algo que resolver antes de pasar a mi superforma de Eco Abby, pero tú tranqui que lo conseguiré...

Abby: Si recordamos todo lo que pasó... ¡Encontraremos una solución, cueste lo que cueste! Siempre estoy contigo, colega.

Regresa al Tetrágono Templo y busca más pistas sobre Iuno.

Mira a tu alrededor y observa qué está pasando.

Errante: (Qué extraño... Lillibet y las otras sacerdotisas no están aquí. El Templo parece vacío).

Errante: (¿Eh? ¿El brazalete de Iuno brilla? La luz... ¿apunta a una pared?)

Toca la pared iluminada por la luz.

Investiga el área detrás de la puerta secreta.

Regresa al piso superior del Templo Tetrágono.

Lillibet: Mis disculpas. Debería haberte recibido yo, pero algunas sacerdotisas tuvieron problemas... y hube de ausentarme.

Errante:

Lillibet: No me andaré con rodeos: ya no podemos ver ningún augurio sobre Septimont.

Lillibet: Vislumbrar el futuro, como un todo, siempre estuvo fuera de nuestro alcance... pero esta especie de barrera blanca e impenetrable es algo nuevo. Es como si no hubiera nada ahí.

Errante:

Lillibet: El bloqueo no es total. No vemos los augurios que conciernen al futuro de Septimont, pero sí los futuros más pequeños e individuales.

Lillibet: Por ejemplo, hace poco vislumbré a Avidius montando un escándalo.

Lillibet: Pero para responder a tu pregunta, Augusta me indicó que vendrías buscando ayuda para encontrar a una sacerdotisa llamada Iuno.

Errante:

Lillibet: Ojalá fuera producto de tu imaginación, resultado del contacto con la Marea Oscura. Eso simplificaría las cosas.

Lillibet: Porque resulta que sí encontré un registro de una sacerdotisa llamada Iuno.

Lillibet: Pero, según el registro, murió hace tres años y fue enterrada donde la Marea Oscura se tragó la cuenca del manantial.

Errante:

Lillibet: El registro no lo decía, pero...

Lillibet: Debes entender que «muerte» y «desaparición» son dos conceptos diferentes.

Lillibet: Si Iuno realmente murió hace tres años, no podría haber vivido hasta ahora, ni ser tu compañera.

Lillibet: En otras palabras, si Iuno ha desaparecido y se ha borrado de las memorias de Augusta, de mí, de todos... su muerte hace tres años debe ser una invención.

Errante:

Lillibet: Implica que su muerte de hace tres años y su desaparición de ahora son incompatibles.

Lillibet: Si alguien ha desaparecido de este mundo, ¿necesita una muerte inventada? Del mismo modo, cuando alguien muere, los demás ya no lo sienten. Estas dos cadenas causales deberían ser claras, pero se cruzaron contigo, el vacío desconocido.

Lillibet: Aunque me cueste admitirlo, Avidius tenía razón... Si recuerdas a Iuno y mantienes una conexión entre ella y el mundo, básicamente la has «anclado».

Lillibet: Es la causa de que la cadena causal esté enredada. El final aún no está escrito. Ahora mismo, ella es un espectro que revive su pasado en el Caos, entre la vida y la muerte, entre la existencia y la no existencia.

Errante:

Lillibet: En teoría, sí. Podrías olvidarla y que desapareciera por completo o podrías olvidarla y dejar que muera para siempre.

Errante:

Lillibet: Creo que no deberíamos tentar la percepción del destino. Avanzará hasta su fin previsto.

Lillibet: Además, ya te ha sido concedido un extraño regalo: dos opciones. Más de lo que mucha gente consigue.

Errante:

Lillibet: ¿Entonces deseas ser tú mismo el portador que ancle los recuerdos, sentimientos y conexiones con Iuno en el Caos, manifestándola de vuelta a la existencia?

Errante: Ancla, manifestación... cómo llamarlo es lo de menos. Lo único que sé es que Iuno sigue aquí por mí. Así que, ¿por qué no traerla de vuelta?

Errante: Si puedo enredar la cadena causal, igual puedo crear una nueva posibilidad.

Lillibet: Tu forma de pensar es... audaz, como mínimo.

Lillibet: Pero... ¿lo entiendes de verdad? El Caos no es solo desorden. Es la suma de todas las cosas. Una intrincada red de causas y efectos, la convergencia de infinitas posibilidades. Si te pierdes ahí, corres el riesgo de que te consuma y no regreses nunca.

Lillibet: Incluso nosotras, que nos guiamos por el destino, solo somos capaces de extraer pequeñas percepciones del mismo. ¿Y si entras y descubres que no puedes traer a Iuno de vuelta?

Errante:

Lillibet: El Caos no es un lugar usual. La clave para entrar no se trata de saber dónde está, sino qué sucede y qué haces en cada momento.

Lillibet: Sospecho que, hace tres años, esta sacerdotisa hizo algo que desafió al destino, lo que estableció la trayectoria para su inevitable desaparición.

Lillibet: Si eres capaz de acercarte a ese nudo inevitable en la cadena causal, tal vez encuentres una forma de entrar.

Errante:

Dirígete al lugar mencionado en el registro donde murió Iuno.

Lillibet: Incluso sin certeza alguna, te diriges hacia una trampa potencialmente mortal... Errante, ya has tomado tu decisión, ¿verdad?

Errante:

Lillibet: Comprendo. Debes intentarlo, al menos... Te acompañaré hasta allí.

Lillibet: Por supuesto. Pero no hay forma de prepararse para enfrentarse al Caos.

Llega al lugar mencionado en el registro donde murió Iuno.

Lillibet: Ya hemos llegado.

Lillibet: Aquí es donde se dice que murió, hace tres años.

Lillibet: ¿Nada?... Bueno, no importa, por lo menos lo has intentado, Errante.

Errante:

Lillibet: Guiados por la luz del destino, caminamos por la red de los futuros. Muchos persiguen profecías para acatarlas o liberarse de ellas... todo en busca de una plenitud armoniosa.

Lillibet: No dudo de tu punto de vista sobre Iuno. Pero si, como dices, ella sabía lo que pasaría y aun así eligió este camino... ¿podría ser que esto fuera lo más cerca que pudo llegar a la verdadera plenitud?

Lillibet: Si rechazas este final, ¿cómo tienes la certeza de poder crear uno mejor?

Lillibet: Una vida con todas sus experiencias y sentimientos, desgarrada, dispersa y arrojada al reino del Caos... Lo que encuentres ahí puede no ser hermoso. Estará lleno de dolor y vacío.

Lillibet: Incluso aunque encuentres una forma de entrar, vuestro tiempo juntas puede ser breve.

Lillibet: Y con tanta incertidumbre, ¿aún crees que debes ir?

Errante: Si tenía alguna duda, ahora... estoy realmente seguro.

Lillibet: Espera, tú...

Errante: No rechazo el final que Iuno escribió. Solo quiero reparar el pesar que dejó atrás.

Errante:

Errante: Este final no me complace, eso es todo.

Errante: Olvidar parece más fácil que recordar. Pero esa decisión debe tomarla alguien vivo, no quien ya se ha ido.

Errante: Ahora mismo, yo... no quiero perder nada de lo que aún tengo.

Lillibet: El secreto del ancla radica en la conexión y su manifestación.

Lillibet: Si encuentras lo que queda de ella en el Caos y te responde...

Lillibet: Sigue su guía, pues esa será la frágil cuerda que os conectará a ti, a ella y a este mundo.

Voz en el Caos: Ciclos infinitos... futuros fragmentados... ¿Esto es el Caos?

Voz en el Caos: Irrecuperable, fracturado en pedazos... ¡Esto es el Caos!

Voz en el Caos: Infinitas posibilidades, verdaderas y falsas... Así es el Caos...

Voz en el Caos: ... Hasta que cada ancla se revele y se exponga a la luz.

Entra en el Reino del Caos.

Llega al Caos.

Errante: No puedo ver dónde termina, ni sé dónde estoy.

Errante: ¿Este es el Caos entre la vida y la muerte, entre la existencia y la no existencia?

Sigue la luz de la luna.

Errante: ¡Esa del centro es Iuno!

Acércate al misterioso ritual.

Limpia las creaciones de la Marea Oscura alrededor.

Despierta a Iuno.

Errante:

«Iuno»: ¿Iuno? ¿Me... llamas? ¿Estás aquí por mí?

«Iuno»: ¿Por qué... me buscaría alguien?

Errante: (Tiene el mismo aspecto que cuando se desvaneció... como una astilla de luz de luna. ¿Cuánto tiempo lleva perdida en este Caos?)

Errante:

Errante:

«Iuno»: Te conozco.

«Iuno»: Tú eres... el Indestinado. La nada...

«Iuno»: Un vacío... no escrito.

Errante:

«Iuno»: Mmmh. Indestinado.

Errante:

«Iuno»: Guiaré al Indestinadoa ti con la luz de la luna.

«Iuno»: Para encontrar más de... mí.

Errante: (Ella me ha contestado... Ahora me guía).

Errante: (Aunque sea solo un rastro de ella, la encontré. Ahora, esa frágil cuerda que nos conecta a ella, a mí y al mundo... está en mis manos).

Errante: ¿Adónde vamos?

«Iuno»: Mmm... No sueltes mi mano.

Toma la mano de Iuno y sigue adelante.

Sacerdotisa devota: Guiadas por la luz del destino, caminamos por la red de futuros. La Anciana Lillibet ya ha profetizado a su sucesora. Iuno, nacida en un eclipse lunar, se convertirá en una sacerdotisa «prodigiosa».

Sacerdotisa inquisitiva: Espera. ¿La Iuno de Sibylla? Recuerdo a esa chica... indómita y atrevida. Solo ha ganado un par de enfrentamientos.

Sacerdotisa inquisitiva: ¿Crees que realmente vendrá al Templo Tetrágono? Su madre es una antigua campeona gladiadora, y su padre un herrero de renombre. Ya es de una familia muy respetable.

Sacerdotisa inquisitiva: Además, es bastante hábil con el arco. Tal vez solo quiera ser la próxima campeona, ¿sabes? Tiene muchas opciones...

Sacerdotisa devota: La profecía no puede estar equivocada. ¡La Anciana Lillibet lo ha visto!

Sacerdotisa devota: Resonará con las fases de la luna... ¡Eso es un gran honor! No cualquiera puede ver los patrones del destino, y ella podrá verlos más claramente que cualquiera de nosotras.

Sacerdotisa devota: Es nuestro deber compartir nuestras visiones del futuro para guiar a Septimont y su gente hacia delante. Tal gloria... Ella no se negará, ni debería hacerlo.

«Iuno»: Este es el pasado. Donde mi existencia dejó su huella.

Errante: Ya veo. La Anciana Lillibet comentó que la clave del ancla radica en la conexión y su manifestación. Intentemos averiguar más.

Sacerdotisa delirante: ¡No puedo verlo! Se ha ido después de eso... Perdido para siempre... ¡Ja! Una sola profanación lo ha echado todo a perder...

Sacerdotisa delirante: ¡Solo quería entenderlo! ¡Mirarlo! ¡Ver sus llamas cegadoras! ¡Estuve tan cerca de detectar la causa!

Sacerdotisa delirante: Tú... tú debes ser más inteligente y fuerte que yo... Dime... ¿Lo hice bien?

Sacerdotisa delirante: Mirando al sol, ardiendo de dolor por esa verdad... Dime, ¿he enloquecido? ¿Soy yo quien... ha enloquecido?

Errante:

Encuentra a Iuno y toma su mano.

Pasa por la rendija y sigue adelante.

«Iuno»: Ya casi hemos llegado.

Encuentra a Iuno y toma su mano.

Toma la mano de Iuno y sigue adelante.

«Iuno»: Vamos antes de que el Caos nos alcance.

Gladiador asustado: ¡Sibylla, espera!

Gladiador asustado: ¿Estás loca? ¡Lanzarse sola es caminar hacia la muerte! ¡Piensa en tu hija, que te espera!

Gladiadora indomable: ¡Ahórrate las palabras! Toda la defensa occidental depende de nosotros. ¿Tienes un plan mejor?

Gladiadora indomable: Y sobre la muerte... Por supuesto que quiero vivir. ¡Pero yo solo pienso en la victoria!

Gladiadora indomable: Aun así, gloria y muerte van de la mano. Que tañan las campanas y me lloren cuando llegue el momento.

Gladiadora indomable: Hasta entonces, no me detendré.

«Iuno»: ¿Esto es... fue así...?

«Iuno»: O... ¿es solo mi imaginación?

Errante:

«Iuno»: Lo pasado, pasado está... Y no se puede cambiar.

«Iuno»: Los que cierran los ojos nunca ven la verdad... Así que esta no es realmente ella.

Errante: ¡Iuno!

«Iuno»: Gracias, Indestinado.

Errante:

«Iuno»: No, no me soltaré. No quiero soltarme.

Encuentra a Iuno y toma su mano.

Toma la mano de Iuno y sigue adelante.

«Iuno»: Él es...

Herrero fabricante de arcos: Ah, aquí estás. Te esperaba, Iuno.

Errante:

Herrero fabricante de arcos: ¿A qué viene esa sorpresa? ¿No eres Iuno? He estado martillando este arco para ti el tiempo suficiente. Solo faltaría que no pudiera llamarte por tu nombre ahora.

Herrero fabricante de arcos: Así que vienes a por el arco que te prometí, ¿eh? ¿Aún lo quieres?

Errante:

Herrero fabricante de arcos: ¡Ja! Tienes razón. ¿Por qué no ibas a quererlo? Pero una vez lo tengas, ¿qué harás?

Herrero fabricante de arcos: Supongo que has escuchado la profecía de Lillibet, ¿no es así? ¿Qué piensas?

Herrero fabricante de arcos: Me cuesta verte como una de esas sacerdotisas remilgadas del Templo, encerrada entre pergaminos, velas y tablillas. No parece encajar con un espíritu como el tuyo, ¿eh?

Herrero fabricante de arcos: Y si, al final, te haces sacerdotisa... bueno, este arco no sería de mucha utilidad, ¿verdad? No habría tiempo para él.

Herrero fabricante de arcos: Pero tienes un don con el que otras sacerdotisas solo pueden soñar. Sería una pena desperdiciarlo... Y los guerreros de Septimont necesitan a sus sacerdotisas, al igual que los augurios de Septimont.

Herrero fabricante de arcos: Hace tiempo que Lillibet y las demás no son capaces de responder todas las cuestiones sobre el futuro que vendrá...

Errante:

Herrero fabricante de arcos: Bueno, no soy yo quien debe decidir. Lo importante es que tú tomes tu propia decisión. En lo que a mí concierne, yo hago armas. Si aún quieres el arco, lo forjaré para ti. Pero los materiales... son cosa tuya.

Errante:

Herrero fabricante de arcos: ¡Ja! Distraída, ¿eh? ¿Pero no dijiste que querías crear un arco de tu Rama de Lunarum favorita?

Herrero fabricante de arcos: En realidad, hacer un buen arco no es tan diferente a crear cualquier otra cosa. Aprende todo lo que puedas y repítelo hasta haberlo moldeado correctamente.

Herrero fabricante de arcos: Desde cero hasta tu objetivo y su fin... así ha sido siempre, ¿verdad? En fin, si lo quieres, tendrás que conseguir los materiales primero.

Herrero fabricante de arcos: Cuando hayas reunido suficientes ramas de Lunarum, tendrás tu arco.

Herrero fabricante de arcos: Y si no estás segura de dónde buscar...

Herrero fabricante de arcos: Allí, ¿lo ves? ¡Ve en esa dirección y verás!

Camina hacia la luz.

Errante: Rama de Lunarum... eso fue lo que dijo el herrero. Es exactamente lo que se usó para tu arco.

«Iuno»: ...Mmm.

Dirígete a donde está la Rama de Lunarum.

Siéntate junto a la Rama de Lunarum.

«Iuno»: El Caos no nos fastidiará aquí.

Errante: ¿Te sientas así, sin más? Pareces tan despreocupada como siempre.

«Iuno»: *Shh*, Indestinado.

«Iuno»: Ahora toca descansar. Ven, siéntate conmigo.

Errante: Sé que no te lo he dicho antes, pero ahora que te he encontrado, te traeré de vuelta. Cueste lo que cueste.

«Iuno»: Si tú lo dices, te creo.

«Iuno»: Descansamos para manifestar lo que ya encontramos.

Errante:

¿?: ¡Vamos, que me aburro! Enséñame más trucos escondidos bajo la manga.

¿?: ¿Victoria? Es el único resultado que contemplo.

¿?: Déjate de tanta palabrería. Sé que ganaré.

¿?: Esto es solo el comienzo. Pronto... seré una guerrera aún más grande de lo que madre fue jamás.

¿?: Consigue lo que quiere y hace lo que se propone... ¿Estáis hablando de mí? Muy bien, os demostraré que tenéis razón.

¿?: ¿Prodigio, decís? Si queréis llamarme así... lo aceptaré encantada.

¿?: Pero, ¿cómo estáis tan segura... de que me veis a mí?

¿?: Eso... eso fue....

¿?: ¿Eh? Ya se han ido...

¿?: ... Porque es la voluntad del destino. Me favorece más que a otros.

¿?: ... Porque puedo ver lo que otros no pueden, ver más lejos... Pero...

Errante: Parece que te estás recuperando.

Errante: Entonces, después de descubrir y sentir todo eso, necesitas descansar... entre las ramas de Lunarum, para que lo anclado se convierta en parte de ti...

«Iuno»: Exacto. Tras la manifestación, así puedo absorber más.

«Iuno»: Solo entonces podré dar con... un yo más completo.

«Iuno»: Indestinado, tú... eres muy listo.

Encuentra a Iuno y toma su mano.

Errante: El anclaje no puede continuar.

Toma la mano de Iuno y sigue adelante.

Haz tu elección ante la puerta del destino.

Errante:

Posible elección: Como dice la profecía, no puedo desperdiciar mis dones. No miraré a otro lado ante la desgracia. ¡Solo yo puedo ver a través de esto!

Posible elección: Gladiadora o sacerdotisa, ¿qué más da? ¡Me enfrentaré al destino y llegaré hasta el final!

Posible elección: Vamos. Déjate de profecías, olvida que eres sacerdotisa. Hagamos lo que realmente queremos. El futuro es una pregunta cuya respuesta depende de nosotros.

Posible elección: Si no queremos caminar por un sendero marcado, mantengamos la distancia y hagamos las cosas a nuestra manera.

El anclaje no puede continuar.

Hay infinitas posibilidades, pero lo hecho, hecho está. Solo un pasado puede llevarte al presente que buscas.

Errante:

Posible elección: Como dice la profecía, no puedo desperdiciar mis dones. No miraré a otro lado ante la desgracia. ¡Solo yo puedo ver a través de esto!

Posible elección: «Gladiadora o sacerdotisa, ¿qué más da? ¡Me enfrentaré al destino y llegaré hasta el final!»

Errante: El Anclaje sigue funcionando. Esto parece un recuerdo de cuando te convertiste en sacerdotisa.

«Iuno»: ¿Eso es... el ágora en la Piazza Aeterna? Me gustaría verla.

Sigue caminando hacia la plaza.

Errante: En aquella época, no parecía importarte hacer profecías. La gente se acercaba mucho a ti, más que ahora.

«Iuno»: Allí está mi altar de adivinación.

«Iuno»: Están esperando a que pronuncie unas palabras, como sacerdotisa. Debo... ir.

Siéntate en el altar de adivinación con Iuno.

Encuentra a Iuno y toma su mano.

Iuno: Oye, no pareces de Septimont. ¿De dónde eres?

Errante:

Iuno: Oye, no está nada mal. Hasta te sabes mi nombre.

Iuno: Un forastero que viene desde tan lejos, buscando a la sacerdotisa más talentosa —yo— para suplicar respuestas del futuro.

Errante:

Iuno: ¿Hmm? ¿De qué va esto? Qué complicado... Pero supongo que no puedo culparte por llegar hasta mí.

Iuno: Dicen que una sacerdotisa no lo ve todo, pero si lo hace, siempre acierta. Aunque yo soy diferente: lo veo todo y siempre tengo razón.

Iuno: Incluso en el mismísimo Templo bañado en llamas, tengo poder más que suficiente para ver tu futuro. Hasta ahora, no ha pasado nada que no hubiera previsto ya.

Iuno: Ahora, dame cualquier objeto que tengas y veré qué es lo que te preocupa.

Errante:

Iuno: ¿Oh? De acuerdo, entonces improvisaré.

Iuno: ¿Qué? Veo... un vacío.

Iuno: No puedo ver tu pasado, ni tu presente... ni tu futuro... ¿Cómo es posible?

Errante:

Iuno: El Indestinado. ¿De qué me suena...? ¿Quién eres tú?

Iuno: ¿Errante? Tú... ¿qué haces aquí? ¿No es esto... la Piazza Aeterna?

Iuno: ¿Ha pasado algo en Septimont? ¿Es Augusta o alguien más? No, es imposible... Ya debería haber desaparecido. ¿Por qué estoy tan cansada? Como si estuviera caminando por el mismo sendero, una y otra vez...

Iuno: ¿Por qué estoy viendo tantos recuerdos del pasado? Mi madre, las otras sacerdotisas... y tú. Has hecho algo por mí, ¿verdad?

Errante: Sí. Ahora estamos en el Caos.

Iuno: Pero ni tú ni yo deberíamos estar aquí. ¿Por qué no he desaparecido aún?

Errante: ¿Por qué te sacrificaste? ¿Por qué te fuiste sin decir una palabra? ¿Realmente este es el final elegido por la sacerdotisa más talentosa?

Iuno: Porque era la mejor opción para Septimont.

Iuno: Destrucción, fracaso, olvido... la Marea Oscura devora todo lo que puedas imaginar. Los Grifos no pueden escapar de ella. Los Gladiadores no pueden derrotarla. En un abrir y cerrar de ojos, antes de que hubiéramos podido reaccionar, lo habría envuelto todo.

Iuno: Lo sabía desde el principio.

Iuno: Desde hace tres años, sabía que me transformaría en la Flecha lunar que se hundiría en el Soberano. No sabía cuándo llegaría ese día, o si sería suficiente...

Iuno: Hasta que te vi. Tú te interpusiste entre la mano manipuladora detrás de todo y yo. Como una tenue luz que vislumbra el futuro.

Iuno: Por fin lo entendí. Mi desafío, mi sacrificio... todo valió la pena. Finalmente... no, ya he encontrado la respuesta.

Errante:

Errante: Yo te recuerdo, ya sea por mi vacío interior o por otra cosa. Tu tiempo en este mundo no ha terminado.

Errante: Te voy a sacar de este reino del Caos.

Iuno: Tú...

Iuno: Vaya, parece que se me ha escapado algún detallito. Así que el Indestinado del futuro no está conforme con el final elegido y quiere reescribirlo...

Iuno: Para ti, ni la batalla, ni la guerra han terminado todavía, ¿verdad?

Errante: Sí. Tú intercambiaste tu existencia para cambiar la profecía. Pero yo anclaré tu existencia y reescribiré tu final.

Errante: Si alguna vez me has dejado guiarte, déjame hacerlo una vez más.

Iuno: ¿De verdad?

Iuno: Entonces, confiaré en ti.

Iuno: Pero cuidadito, Errante. No te pierdas en el Caos. Yo lo daré todo por mi parte... Nos veremos al final.

Errante: Espera... ¿Ahora soy Iuno?

Gladiador Harelius: Hola, sacerdotisa. He... traído un objeto. Espero que puedas echarle un vistazo.

Errante:

Gladiador Harelius: Mi escuadrón y yo fuimos emboscados en Cassos. Una horrible Disonancia Tácita nunca antes vista apareció en la Marea Oscura.

Gladiador Harelius: Busco consejo sobre lo que viene después. ¿Tendremos fuerza para combatirla?

Errante: (¿Así son las visiones de Iuno?)

Errante: (El cuerno roto, la lanza atravesando el ojo... Victoria, vítores, para ti... y los otros gladiadores... Hay sangre, pero todos sobreviven..).

Errante:

Errante: (Una sacerdotisa probablemente transmitiría sus visiones tal y como son, sin omitir ni añadir nada).

Gladiador Harelius: ... La bestia cae, y lo celebramos. Su ojo está atravesado por una lanza, su cuerno está roto... Así que ese es su punto débil; quizás la clave de la victoria.

Gladiador Harelius: ¡Gracias, sacerdotisa Iuno! Tus palabras me reconfortan.

Gladiador Harelius: ¿Puedo... volver a verte cuando todo haya terminado?

Samara enamorada: ¿Sacerdotisa Iuno? Traigo una pulsera que me regaló mi prometido.

Samara enamorada: Creo que es lo que mejor muestra sus sentimientos por mí.

Samara enamorada: ¿Podría... ser nuestro futuro un nido de amor auténtico? ¿Donde nos haremos mayores juntos?

Errante: (Dolor o conflicto... confusión, esperanzas rotas... No parecen mayores. No ha pasado mucho tiempo... ¿Será esa su hija?)

Errante: (No lo veo muy claro. Pero no parece terminar muy bien. Pero ella tiene tanta esperanza puesta en un final feliz).

Errante:

Errante: (Un final feliz da paz. Uno doloroso es una advertencia. Ambos tienen significado. El resto... está en sus manos).

Samara enamorada: ...¿Quieres decir que no estaremos juntos para siempre? ¿Que termina... mal? ¿Seguro que no te equivocas?

Samara enamorada: Nos conocimos en la academia, ¿cómo vamos a separarnos? No... me lo creo. Debe haber una explicación.

Samara enamorada: Has dicho que tuvimos una hija. Quizás solo se fuera de viaje. Seguro que no será una separación permanente.

Samara enamorada: Lo importante es que estamos enamorados ahora. Pase lo que pase, no le dejaré ir.

Samara enamorada: Y muchas gracias, sacerdotisa Iuno. Pase lo que pase, gracias.

Nikolas inteligente: Hay un truquillo que me gustaría realizar, relacionado con una vida. Por eso he venido a ti, sacerdotisa Iuno. Tengo curiosidad por saber si tu profecía puede confirmar si es posible.

Errante:

Nikolas inteligente: No me eches todavía. ¿Y si es un truco contra el mismísimo destino?

Nikolas inteligente: ¿Nunca te has preguntado si se le puede engañar o desafiar?

Nikolas inteligente: Hablo del destino, por supuesto.

Nikolas inteligente: Estas figurillas que traje fueron creadas por mi familia para mi hermano y para mí, como rito de paso. Están hechas a nuestra semejanza.

Nikolas inteligente: Somos gemelos, pero nuestros senderos son opuestos. Yo, libros y conocimiento, y él, armas y fuerza.

Nikolas inteligente: De casualidad, descubrí el destino de mi hermano en el Templo Tetrágono. Él está destinado a morir este verano a manos de una Disonancia Tácita. Mi destino no se pudo discernir, así que aquí estoy.

Nikolas inteligente: Quiero saber si mi destino, una vez más, me llevará por un camino opuesto al de mi hermano.

Errante: (Un Nikolas mayor, más envejecido... en paz... ¿Muerto a los cincuenta? No, al menos a los sesenta...).

Errante:

Nikolas inteligente: ¡Aja! ¡Tengo razón! ¡Ja, ja, ja! ¿Ves? Kyrion, hermano... ¡Te lo dije!

Nikolas inteligente: Me has mostrado mi final. Viviré hasta ser un anciano. Eso implica que este verano no moriré.

Nikolas inteligente: ¿Y si me pongo en el lugar de Kyrion en la batalla? ¿Y él me representa como Nikolas, surcando los mares? Engañaremos al mundo entero, incluyendo al mismísimo destino...

Nikolas inteligente: ¡Déjame intentarlo. Usaré una profecía del destino para derrocar otra, y engañaré a la muerte con el inmortal!

Errante:

Maia inocente: *Uf*... Oh, sacerdotisa, ¿es verdad que, si te doy una cosa, lo ves todo?

Errante:

Maia inocente: ¡Guau, eres increíble! ¡Sí que eres diferente a las demás sacerdotisas!

Maia inocente: Mira, el abuelo hizo esta botella. ¿Puedes ver dónde está? ¿Y en qué se convirtió?

Maia inocente: Quiero encontrarlo ya. Se fue tan rápido... ¡debe haberse olvidado de decírmelo!

Errante: (Solo veo oscuridad... Nada más que oscuridad. No veo nada. ¿Qué significa esto?)

Errante:

Maia inocente: Vaya. Las sacerdotisas del Templo me dijeron lo mismo.

Maia inocente: Dijeron que cuando alguien muere, su luz se apaga... y lo único que queda es oscuridad total. Y nadie puede ver nada más.

Errante:

Maia inocente: Sí. El abuelo estaba muy enfermo y... murió.

Maia inocente: ¡Estoy bien! Él me hizo prometer que, cuando no estuviera aquí, pondría todas mis lágrimas en esta botella.

Maia inocente: ¡Y el día que se sequen, nos volveremos a ver!

Maia inocente: Así que ya no lloro. No quiero que pase mucho tiempo sin verlo... ¿Cuánto será? ¿Cómo estará el abuelo entonces?

Maia inocente: A veces soy un poco despistada... ¿Y si no lo reconozco?

Errante:

Errante: Un momento... veo un destello de luz en la oscuridad. Es una de tus cosas favoritas... es...

Maia inocente: ¡Una mariposa! ¡Adoro las mariposas!

Errante: Exacto. Cuando se sequen tus lágrimas, tu abuelo volverá a ti como una mariposa. Cuando lo haga, lo reconocerás.

Maia inocente: ¡Gracias, sacerdotisa! Sabía que tú podrías hacerlo... Aunque nadie me creyera, sabía que alguien podría ver.

Indicación

Baja del altar de adivinación con Iuno.

Avanza entre la multitud y sigue adelante.

Errante: Descansemos aquí una vez más.

Errante: Ancla estos recuerdos y conexiones. Hazlos parte de ti.

Encuentra a Iuno y toma su mano.

Siéntate junto a la Rama de Lunarum con Iuno.

Iuno: Puedo ver más lejos que todos los demás. Puedo ver cosas que nadie más ve...

Iuno: ¡He visto cosas que otros no pueden ni imaginar!

Iuno: Entonces, ¿por qué... cuando debería haber visto con más claridad, cerré los ojos y no quise?

Iuno: Estaba tan cerca... Si no hubiera... cerrado los ojos...

Iuno: Habría descubierto la cadena causal, y podría haberla detenido.

Iuno: Tras eso, decidí mantener mis ojos bien abiertos, sin importar el precio.

Iuno: Me sentaré en la encrucijada del destino. Miraré fijamente lo que está por venir y no me intimidará, sea dichoso, trágico, renovador, destructor...

Iuno: Hasta que lo vea y lo sepa todo.

Iuno: Porque soy más fuerte que cualquiera. Esto es algo que solo yo puedo hacer. Pero...

Gladiador Harelius: Si las profecías de la sacerdotisa fueran realmente perfectas, evitaríamos toda desgracia...

Nikolas inteligente: Si existe el destino, las desgracias no pueden evitarse...

Samara enamorada: ¡Solo por saber el resultado, no significa que el viaje no merezca la pena!

Maia desilusionada: Si la vida tiene un sendero marcado, ¿acaso importa que conozcamos nuestro destino?

Iuno: ¿Conocer el futuro de alguien me ayuda a cumplir sus expectativas, realmente?

Iuno: ¿De verdad importa vislumbrar el destino de una persona?

Errante:

«Iuno»: Indestinado... Tan perspicaz como siempre.

«Iuno»: Ver es fácil. Pero afrontarlo no lo es.

«Iuno»: En tus ojos, veo mi yo del pasado y el del presente. Juntos, se superponen, creando una versión más completa de mí.

Encuentra a Iuno y toma su mano.

Errante: El anclaje no puede continuar.

Toma la mano de Iuno y sigue adelante.

¿?: ¿Sigues ofreciendo profecías, Iuno?

Augusta: Como la primera vez que nos vimos en las llanuras, y me dijiste que viste una gloria tan brillante como el sol. Una que me haría ganar respeto.

Augusta: En realidad, en ese momento, no pensé mucho en tus palabras.

Augusta: Cuando quiero algo, no necesito el permiso de nadie. Nada se interpone entre mi objetivo y yo.

Augusta: Pero cuando la profecía se hizo realidad, fue... poco satisfactoria.

Augusta: Pensar que eres el dueño de tu propio sino para descubrir que, para bien o para mal, todo es parte del diseño del destino...

Augusta: Es como si el destino erosionara tu parte indomable, transformándote de lobo a conejo enjaulado.

Augusta: Y tú... de un plumazo, lo viste todo. Verdades tan claras como la luz de la luna. Brillantes, pero distantes y frías.

Errante:

Augusta: No me malinterpretes. No ignoro el valor de las profecías.

Augusta: Ver el resultado nos da perspectiva. Las profecías nos permiten visualizar el futuro y encontrar mejores maneras de afrontarlo.

Augusta: En cada uno de los augurios de Septimont, las sacerdotisas previeron desastres que azotarían la tierra, pero también al héroe que se alzaría para afrontarlos.

Augusta: Como la gente de Septimont, yo también he sido bendecida por la profecía. Pero al final, evitar el desastre o ser el héroe... no son nuestras decisiones.

Augusta: Si solo somos marionetas del destino, ¿qué importancia tiene ver su mano?

Augusta: Si un día el destino dictase nuestra destrucción, sin manera de evitarla, ¿cuál sería entonces el papel de la sacerdotisa?

Augusta: ¿Son meramente la voz del destino, inclinándose ante su voluntad? ¿O... son la vanguardia, intentando moldear lo que está por venir?

Errante:

Augusta: Anoche, la Anciana Lillibet me reveló un nuevo augurio de Septimont. Hablaba de un futuro no visto, una advertencia aplazada de tiempo atrás...

Augusta: Un desastre desconocido que traería el fin de Septimont.

Augusta: La visión no era clara. Las sacerdotisas no pudieron discernir la causa del desastre, ni tampoco al héroe que se alzaría para detenerlo.

Augusta: El Senado prefiere esperar, con la confianza de que la solución se revelará a su debido tiempo. Pero debo considerar la más oscura de las posibilidades.

Augusta: Sé que prefieres estar ahí afuera, tratando con gente viva y coleando, que confinada en el Templo, esperando algún gran futuro. Tú también estás cansada de las reglas del Senado y las cadenas de las sacerdotisas.

Augusta: Pero como prodigio en las profecías, deberías ver más lejos que Lillibet o cualquiera de las demás sacerdotisas.

Augusta: ¿Te atreverías, sin dirección, pistas ni objetos, a contemplar el fin de Septimont y rastrear su causa?

Errante:

Posible elección: Que así sea. Haré del final de esta profecía mi respuesta.

Posible elección: Final o futuro... Si puedo atravesar el laberinto y encontrar al Rey de los Héroes que ellas no pudieron, no necesitaré preocuparme por el significado de lo que veo. Yo seré ese significado.

Posible elección: Incontables almas han venido a mí buscando sus profecías y nunca me he contenido. Pero, al final, lo único que hago es transmitir lo que veo, al más mínimo detalle.

Posible elección: Intervenga o no, lo que está destinado a suceder se cumplirá. Si no somos más que marionetas del destino, ¿qué importancia tiene ver el futuro?

El anclaje no puede continuar.

Hay infinitas posibilidades, pero lo hecho, hecho está. Solo un pasado puede llevarte al presente que buscas.

Habla con Augusta.

Augusta: ¿Te atreverías, sin dirección, pistas ni objetos, a contemplar el fin de Septimont y rastrear su causa?

Errante:

Posible elección: «Que así sea. Haré del final de esta profecía mi respuesta».

Posible elección: «Final o futuro... Si puedo atravesar el laberinto y encontrar al Rey de los Héroes que ellas no pudieron, no necesitaré preocuparme por el significado de lo que veo. Yo seré ese significado».

Encuentra a Iuno y toma su mano.

Errante: Una vez más, repito la decisión pasada de Iuno.

Observa los alrededores y da una vuelta.

«Iuno»: Hacia allí, me resulta familiar... Parece un lugar donde poder parar y descansar, aunque solo sea un momento.

Errante:

«Iuno»: No lo sé, pero hay algo diferente.

«Iuno»: Es como si hubiera estado y hecho algo... algo importante.

«Iuno»: Ningún otro lugar me transmite eso.

«Iuno»: Pero, ¿por qué está en ruinas, y con este silencio? Debería haber gente, y más luz, como cuando todo comenzó...

Errante:

Encuentra a Iuno y toma su mano.

Derrota a las manifestaciones del Caos.

«Iuno»: Es el Caos. Nos ha encontrado.

«Iuno»: Esas cosas... son manifestaciones del Caos.

«Iuno»: Yo... ya me acuerdo.

«Iuno»: Este lugar es donde todo comenzó.

«Iuno»: También fue donde terminó...

«Iuno»: No pasa nada... Corre...

«Iuno»: Ve allí...

Errante: ¿Allí? La Marea Oscura está empezando a aumentar...

Errante: Tengo que llegar allí antes de que me devore también.

Entra en las ruinas.

Errante: (Manifestaciones del Caos... ¿Adónde se lleva a Iuno? ¿Cómo puedo encontrarla?)

Errante: (Iuno quería venir aquí... ¿Qué recordaba? ¿Qué tiene de especial este lugar? Cuando dijo que es donde terminó... ¿significa que es la salida?)

Errante: (¿Dejó Iuno estas luces para guiarme?)

Investiga los alrededores y busca pistas.

Gladiador Ethan: ¡Esas malditas criaturas! Si no fuera por la Marea Oscura... ¡ya habrían muerto todas!

Gladiadora Aurora: No pudimos activar la Piedra de anclaje antes de que la destruyeran. Se acabó, todo está condenado...

Gladiador Ethan: Harelius, no deberíamos haber venido aquí. Lo hemos perdido todo. Si la sacerdotisa lo vio... ¿Por qué insistió en venir con nosotros?

Continúa la exploración.

Investiga los alrededores y busca más pistas.

Errante: (Esta calcificación es severa. Tal corrupción... el aumento de la Marea Oscura de ahora mismo no ha sido suficiente para causar esto).

Errante: (¿Podría tener esto algo que ver con el evento importante que Iuno mencionó antes de que se la llevaran?)

Gladiador Harelius: Primero David y Lilian, luego Ari, Vincentius, Perla... Ahora Anassa. Por favor, Iuno, ¿no podías habernos ayudado antes?

Gladiador Harelius: Igual que cuando nos dijiste de usar la lanza contra la Disonancia Tácita, ¡ayúdanos a ver algo otra vez! Debes poder ver algo...

Gladiador Ethan: ¿Todos estamos condenados a morir? Y si eso es así, ¿por qué nos acompañaste? ¿Para vernos morir?

Gladiadora Aurora: No, la corrupción de la Marea Oscura se ha extendido demasiado. Cubre su retirada, no podemos alcanzarlos. La luz de la luna nos ofreció algo de iluminación, pero...

Gladiadora Aurora: ¡Ahora también... la está devorando la Marea Oscura!

Continúa explorando.

Investiga los alrededores y busca más pistas.

Errante: Me suena... ¿El candelabro de una sacerdotisa?

Errante: ¿Cómo se ha estropeado tanto?

Iuno: Pero, ¿por qué? ¿Por qué...?

Iuno: Cientos de días y noches abrazando el destino, contemplando el final.

Iuno: Intenté verlo todo, sin perderme nada... pero no vi un solo futuro donde Septimont siguiera en pie.

Iuno: Así que esta es tu respuesta...

Iuno: ¿Pretendes que sepamos nuestro inevitable final y que la gente de Septimont lo espere, acepte e incluso agradezca?

Gladiador en apuros: Sacerdotisa, ¿qué más quieres lograr?

Samara enamorada: Sacerdotisa, ¿qué más puedes hacer?

Nikolas inteligente: ¿No lo has... visto ya todo, claro como el día?

Sacerdotisa llena de confianza: ¿No lo has visto ya incontables veces?

Maia desilusionada: ¿No has visto ya la respuesta?

Iuno: Sí, lo he visto. Un futuro claro e innegable. Sé... que debería convencerme de que es la decisión final...

Iuno: Pero... ¿cómo voy a aceptarlo?

Iuno: ¿Cómo puedo estar satisfecha?

Iuno: ¿Negando nuestra propia existencia así?

Iuno: ¿Quién eres tú para decidir el destino de Septimont?

Iuno: La certeza... es solo el estrecho límite que el destino impone. Lo incontable, lo libre... ¡Ahí reside nuestra dignidad!

Iuno: Una portavoz, una testigo silenciosa... Je, esto esperas de mí...

Iuno: ¡Alzaré mi arco y transformaré el destino en una tormenta de posibilidades!

Iuno: Si, aunque sea solo una vez, puedo demostrar que no es inmutable, entonces este supuesto «final» ni siquiera...

Gladiador Harelius: Espera, sacerdotisa Iuno... ¿De verdad vas a ponerte de nuestro lado contra la Marea Oscura?

Gladiador Harelius: Ya has... visto cómo termina, ¿verdad?

Iuno: Por supuesto.

Iuno: Hago esto porque es lo que quiero.

Iuno: La respuesta que busco es una que solo yo puedo dar.

Continúa avanzando y sal de las ruinas.

Acércate a la Rama de Lunarum.

Herrero fabricante de arcos: Las ramas de Lunarum han crecido fuertes. Has hecho un buen trabajo con tu anclaje.

Errante:

Errante:

Herrero fabricante de arcos: Mírate, un mortal del mundo real enfrentándose al Caos. ¿Qué más pretendes aquí, si no es llevarte algo?

Herrero fabricante de arcos: Además, con eso de tu muñeca... ¿No está claro? Eso es lo que os conecta. Solo el anclaje lo explica.

Herrero fabricante de arcos: En cuanto a tu segunda pregunta, esa es aún más insólita.

Herrero fabricante de arcos: En el camino, conociste a sacerdotisas, gladiadores y muchos otros persiguiendo profecías... ¿Alguna vez te detuviste a preguntarte quiénes eran?

Errante:

Herrero fabricante de arcos: Entonces, ¿qué pretendes escuchar?

Herrero fabricante de arcos: Soy un herrero. Un forjador de armas, muerto hace mucho tiempo.

Herrero fabricante de arcos: El padre de una hija.

Herrero fabricante de arcos: Un reflejo de su pasado en el Caos.

Errante:

Herrero fabricante de arcos: Sí. Pero al igual que la pregunta de quién soy, eso no es lo importante.

Herrero fabricante de arcos: Lo que importa no soy yo, sino tú. ¿No es así?

Herrero fabricante de arcos: Te diste cuenta, ¿verdad? Cuanto más descansabas cerca de las ramas de Lunarum, más recuerdos y conexiones se manifestaban en la realidad. El espectro de Iuno se hacía más real, y las ramas crecían.

Herrero fabricante de arcos: Pero ahora, el Caos tiene ese espectro. Después de todo, nunca fue realmente Iuno, ¿verdad? Pero la Rama de Lunarum... eso es lo que los dos construisteis en el camino.

Herrero fabricante de arcos: Ya no habrá más puertas entre las que elegir. Puedes dejar la rama aquí, llevártela contigo o encontrar un nuevo espectro que seguir. Mientras vaya contigo, será suficiente.

Herrero fabricante de arcos: O... ¿aún quieres forjar un arco?

Errante:

Errante: Estábamos recolectando ramas de Lunarum para forjar el arco.

Errante: Igual que... vine aquí solo para anclarla y traerla de vuelta.

Herrero fabricante de arcos: Pero trabajaste duro para hacerla crecer. Si la cortas aquí, todo tu anclaje previo será en vano. Podrías tener que empezar de nuevo muchas veces, con las cosas yendo peor. ¿Estás dispuesto?

Herrero fabricante de arcos: Sin mencionar que estar atrapada en el Caos tanto tiempo... Puede que haya olvidado su voluntad de luchar.

Herrero fabricante de arcos: ¿Seguro que quieres abandonar toda la certeza que has construido por una mera posibilidad?

Errante:

Errante: ¿Olvidar... luchar? No sé quién crees que es, pero la Iuno que conozco no se rendirá tan fácilmente.

Errante: Prometió que nos encontraríamos al final. Mientras Iuno necesite un arco, yo se lo llevaré.

Herrero fabricante de arcos: ¡Ja! Siempre pensé que seguirías la luz. Ahora veo que llegaste a este punto porque la luz te siguió a ti.

Herrero fabricante de arcos: ¿Cómo podría olvidarlo? El tiro con arco más grandioso no se trata de acertar en el blanco siempre. Se trata de dejar que la flecha elija la marca. Donde sea que aterrice, ahí es donde aguarda el destino.

Herrero fabricante de arcos: Ya lo he dicho antes. Forjo armas. Si aún lo quieres, forjaré el arco para ti.

Herrero fabricante de arcos: Entonces. Hagámoslo.

Iuno: Esto es...

Iuno: *Tos*...

¿?: Iuno... sacerdotisa Iuno...

Iuno: Esto otra vez... Me da vueltas la cabeza, mis brazos y piernas... Es como si estuviera bajo el agua. Tan pesada...

Iuno: Vi a Errante... en el altar de adivinación en el ágora... Y luego...

¿?: Vuelve atrás, sacerdotisa Iuno.

Iuno: ¿Harelius? ¿Qué haces aquí? ¿No me acababa de arrastrar el Caos?

Iuno: Este lugar debe ser... donde di mi última profecía hace tres años. ¡Al final de la cuenca del manantial, donde se alzó la Marea Oscura!

Gladiador Harelius: Sacerdotisa Iuno, estamos en deuda contigo por acompañarnos en este viaje.

Gladiador Harelius: Pero ya sabes cómo termina. Estamos condenados... destinados a caer aquí. No hay necesidad de que arriesgues tu propia vida más tiempo.

Gladiador Harelius: Vuelve al Templo Tetrágono. Ahí es donde deberías estar. Yo... iré donde debo.

Iuno: ... Palabras dignas del abismo. No te atrevas a subestimarme.

Iuno: Adónde ir, qué camino tomar... ¡Eso lo decido yo!

Apoya a los gladiadores en las profundidades de la Marea Oscura.

Derrota a las creaciones de la Marea Oscura.

Gladiadora débil: ¿Eres... la sacerdotisa de la que habló Harelius?

Gladiador exhausto: Gracias... Si hubiéramos estado más cerca de la oleada... ya estaríamos...

Iuno: No te esfuerces en exceso. Después de lo que acabas de pasar, basta con que te mantengas en pie.

Iuno: Ocúpate de tus heridas primero. Déjame a mí la retaguardia.

Apoya a los gladiadores en las profundidades de la Marea Oscura.

Gladiador herido: Mu-muchas gracias... Me siento mucho mejor. Aún puedo...

Iuno: Desde luego que no. Estás demasiado herido. Antes de preocuparte por ellos, debes asegurarte de que ellos no se preocupen por ti.

Iuno: Sé lo que planeas. Iré en tu lugar.

Llega al final del campo de batalla.

Iuno: ¡Cobardes bastardos y corruptos! Siempre escondidos en la Marea Oscura...

Iuno: ¡Pues os enviaré de vuelta ahí!

Protege a los gladiadores en el campo.

Gladiador Harelius: Arg... *Tos* *Tos*... Gracias, sacerdotisa Iuno...

Gladiador Harelius: Tú... Y todos nosotros... Lo hemos hecho bien...

Iuno: ¡No dejaré que caigas!

Iuno: No lo soporto más... No permitiré que esto termine así...

Derrota a las creaciones de la Marea Oscura.

Iuno: Mira bien. Lo que tenéis ante vosotros no es una luna que la Marea Oscura pueda devorar...

Iuno: ¡Es una luna que está bajo mi control!

Iuno: ¡Me convertí en flecha para que me respondáis! No hay escape, retiradas ni salida.

Habla con Iuno.

Errante:

Iuno: Sí. Hemos salido del Caos entre la vida y la muerte, entre la existencia y la no existencia.

Iuno: No hay rastros de visiones del destino. Solo estamos tú y yo y... nuestra propia percepción de lo que está por venir.

Iuno: A diferencia de antes, ahora lo que vemos es...

Errante:

Iuno: Sí. Se extiende hasta donde alcanza la vista, es un... vacío sin fin. Más extenso que el de tu interior o que cualquier cosa que vislumbré sobre el futuro.

Iuno: ¿Así que este es nuestro final alterado?

Iuno: Ya no hay Caos indeterminado, o una respuesta singular dictada por alguien... sino un mar infinito de posibilidades esperando una elección.

Iuno: Parece no haber nada, pero en realidad, está todo. Así que este es el verdadero significado del vacío.

Iuno: Ahora... debemos abandonar este lugar.

Sal del Reino del Caos y regresa al mundo real.

Errante: Espera... ¿Por qué estoy solo?

Errante: ¡¿Dónde está Iuno?!

Errante: (El camino hacia el Caos se ha cerrado. Lillibet tampoco está aquí. ¿Falló el anclaje? ¿O aún no ha terminado?)

Errante: (Pero Iuno y yo llegamos hasta el final. ¿Significa esto que... este es el nuevo final que creé?)

Usa Alagrís para regresar al Refugio de los Cazadores.

Por un momento, casi no puedes distinguir…

¿Fueron reales esos momentos con Iuno... o solo un sueño?

Regresa al Refugio de los Cazadores.

Encuentra a Anciana Lillibet.

Errante: (No veo a Lillibet por ningún lado. Les preguntaré a esas sacerdotisas de allí).

Pregunta a las sacerdotisas sobre la situación.

Sacerdotisa dudosa: ¿No te parece extraño? Incluso aunque no podamos ver la siguiente parte de los Augurios de Septimont, no debería ser un blanco tan vacío, ¿verdad?

Sacerdotisa sorprendida: La Anciana Lillibet comentó también que, por primera vez, algunos de sus registros de los augurios de Septimont han sido reescritos...

Errante:

Sacerdotisa sorprendida: Sí, es como si hubiera una parte nueva de la historia... ¿Eh? Espera, ¿no eres tú el Indestinado?

Sacerdotisa dudosa: Es la primera vez que nos vemos en persona.

Errante:

Sacerdotisa dudosa: Ella estaba aquí hace un momento... Ah, creo que sé dónde fue. Al subterráneo.

Sacerdotisa dudosa: No sé por qué, pero hoy no paran de pasar cosas.

Sacerdotisa dudosa: Aparentemente, ese tal Avidius que hay encerrado abajo escuchó a las sacerdotisas hablar sobre alguna profecía y escapó, así como así.

Sacerdotisa dudosa: Creo que Lillibet debe estar encargándose de la situación.

Sacerdotisa sorprendida: No, eso no es así. Avidius no estaba encarcelado. Eligió quedarse aquí. Si hubiera querido irse, a Lillibet no le importaría.

Sacerdotisa sorprendida: ¿Creo que la llamaron para la celebración?

Sacerdotisa sorprendida: Ah, sí, vi a una niña con dos coletas azules... ¿o eran negras? La Anciana Lillibet fue a la celebración con ella.

Sacerdotisa dudosa: Tiene sentido. ¡Entonces ya debe haber comenzado! Antes de que termine la oración, Lillibet tendría que estar allí.

Errante:

Errante: ¿Conocéis a... Iuno?

Sacerdotisa sorprendida: ¿Iuno? No creo haber escuchado ese nombre antes. ¿Te refieres a que esa es la chica de la que estamos hablando?

Sacerdotisa sorprendida: Ay, perdón, no la vi bien...

Sacerdotisa dudosa: Somos sacerdotisas desde hace poco. Hay muchas cosas de las que no sabemos. ¿Tal vez era esa tal Iuno?

Sacerdotisa dudosa: Si es importante, igual te la encuentras en la celebración.

Oficial ceremonial Bruno: Bebidas, buena comida, oraciones... Los Portarrosas estarán por ahí... ¡Todo está simplemente perfecto! ¿Errante?

Oficial ceremonial Bruno: Justo hablaba de que la celebración se acerca a su parte más espectacular. Habéis venido... ¿a por más pétalos para repartir?

Oficial ceremonial Bruno: ¿O queréis saber algo más de la ceremonia?

Errante:

Errante:

Oficial ceremonial Bruno: Ah... el nombre suena encantador, pero me temo que no.

Oficial ceremonial Bruno: En una celebración tan grandiosa, es fácil separarse... Estaré atento por si la veo.

Anciano veterano: Oh, ¿eres Errante, eh? ¿Cómo estás?

Anciano veterano: Te has mantenido alejado de la Marea Oscura, ¿va todo bien? El arco, la chica... ¿esos sueños tuyos han mejorado algo?

Errante:

Errante:

Anciano veterano: Hmm, déjame pensar. Hay muchas caras nuevas por aquí. Pero dos coletas azules... ¡Ah, creo que vi a una chica así!

Anciano veterano: Caminaba como un gato, ágil como pocos... ¿Parecía buscar a alguien también? La vi justo por allá...

Errante:

Regresa a la celebración.

Gladiador valiente: ¡Venid! ¡Brindemos!

Gladiador franco: ¡Bebamos hasta caer!

Noble preocupado: Deberíamos vivir el momento y disfrutar del presente...

Noble servicial: ¡Ah, eso está mucho mejor!

Oficial ceremonial Bruno: Ven, lluvia triunfante de pétalos...

Oficial ceremonial Bruno: Hazlo aún más grandioso...

Errante: (¿No me dijiste que nos encontraríamos al final? Entonces, ¿por qué no puedo encontrarte...?)

Iuno: Escuché tu voz en la distancia. «¡Iuno, Iuno!» ¿No es así?

Iuno: Parecías tener mucha prisa por encontrar a alguien.

Errante:

Iuno: Pensé que te gustaría la normalidad y nuestro viejo ritmo familiar... Así sabes que soy yo. Y que realmente he vuelto.

Errante:

Iuno: Lo que viste al final del Caos, fue tal cual. Hace tres años, al final de la cuenca del manantial devorada por la Marea Oscura, yo tomé mi decisión como sacerdotisa.

Iuno: Estaba harta de simplemente ser arrastrada por los caprichos de la luna... Así que desafié al destino, corté el sendero, y me convertí en la flecha que golpeó al destino mismo.

Iuno: Tras eso, perdí la habilidad de ver visiones claras del futuro, pero gané el poder de anclar las creaciones de la Marea Oscura.

Iuno: Con eso, la última profecía que vi cambió ligeramente. De un pelotón que había de caer, uno sobrevivió: Harelius.

Iuno: Si podía hacer eso una vez, entonces podía hacerlo una segunda vez y una tercera... Tal vez algún día, pueda cambiar más futuros destinados.

Iuno: Como el destino no preparó un Rey de los Héroes, decidimos eliminar la necesidad de tenerlo cortando el desastre de raíz: el Soberano y el Paraíso.

Iuno: Ese es el plan que Augusta y yo hicimos, aunque sí oculté un precio diminuto.

Errante:

Iuno: De todos modos, todos los septimontinos que debían morir siguen vivos. El finalprevisto ha cambiado. El significado de esto ya ha trascendido mi propia existencia.

Iuno: Así que, si el rastro de mi «existencia» fuera borrado, ¿el destino que alteré no sería una prueba de la misma?

Iuno: Sobre todo, tuve el privilegio de contar contigo para presenciar lo que hay más allá del final. El vacío. Un vacío... no escrito. Tal vez signifique las posibilidades inimaginables que están por venir.

Iuno: Como tú, trayendo posibilidades desconocidas a Septimont... y a mí.

Errante:

Iuno: ¿De qué, de sacrificarme? ¿O de intentar algo de lo que no esté segura?

Iuno: Venga, ya me conoces... Soy bastante impulsiva. Y cuanto más confío en alguien, más incontrolable soy.

Iuno: No me gusta mucho hacer promesas que no puedo cumplir, pero te prometo esto... si hay una próxima vez, serás el primero en saberlo.

Iuno: Y cuando lo haga, te lo contaré todo. Sin reservas.

Errante:

Iuno: Me he cruzado con algunos amigos. Ni uno me reconoció.

Iuno: Supongo que el recuerdo de la Iuno que una vez conocieron es... el precio que tuvimos que pagar.

Iuno: Pero, al menos... tú me recuerdas. Me sacaste del Caos y me trajiste de vuelta a la existencia. Con eso es suficiente.

Iuno: Oh, Seguro que Augusta y yo volveremos a ser uña y carne, creando nuevos futuros. ¡Je, je! Créeme, no deberías subestimar mi encanto.

Iuno: Ah, sí, y ese brazalete...

Iuno: Me gustaría dártelo por segunda vez. No te atreverás a rechazarlo, ¿verdad?

Iuno: Al ser nuestra segunda vez, significa que ha habido un cambio... Ahora, es testigo de nuestro secreto. He anclado el mundo, y tú me has anclado a mí.

Errante:

Iuno: En cuanto a cualquier asunto relacionado conmigo... Lo que viste y sucedió en el Reino del Caos, ahí debe quedar. Ni una palabra a otra alma. ¿Entiendes?

Errante:

Iuno: ¿Vergüenza? ¡Para nada! Si lo contaras a los cuatro vientos, causarías un gran revuelo, y no me apetece tener que dar explicaciones.

Iuno: Además, para ellos, soy... toda una anomalía. Si se supiera la verdad, se quedarían en shock.

Iuno: Bueno, aunque si lo pienso bien, es una oportunidad perfecta para empezar de nuevo.

Iuno: En Septimont, perderse el momento álgido de la celebración es todo un crimen.

Iuno: Tras luchar codo a codo, ¿te apetece compartir miel y vino bajo una lluvia de pétalos, bebiendo hasta saciarnos?... Ya habías oído hablar de esta tradición nuestra, ¿verdad, Indestinado?

Iuno: Venga, vamos. Juntos, por supuesto... Para empaparnos de esos pétalos de rosa que huelen a gloria y triunfo.