Por la mano ardiente del sol
A medida que se acerca la Marea Alta, una calamidad acechante se agita, con la mirada fija en las fronteras de Septimont. La éforo Augusta te invita a las Mesetas Sanguis para una cacería decisiva, aquella que podría definir la supervivencia del reino...
Regresa al Hotel Leónidas.
Abby: Caramba, qué buen día hace.
Abby: ¿Alguna noticia de la Éforo, Errante? ¿O seguimos de relax, como últimamente?
Asistente del Palacio de la Éforo: Buenos días, señor Errante.
Asistente del Palacio de la Éforo: Soy Damián, un asistente al servicio del Palacio de la Éforo. Por orden directa, he venido a entregarle una misiva personal de Su Excelencia.
Asistente del Palacio de la Éforo: Se trata de un asunto de suma importancia.
Errante:
Abby: Por qué no me habré quedado calladita...
Abby: Oye, ¿qué dice? Acércate un poco.
Errante: Augusta dice que ya se ha encargado de todo, y está lista para reunirse con nosotros en el Palacio de la Éforo, como acordamos.
Errante: Seguro que tiene algo que ver con la cacería.
Errante: No deberíamos hacer esperar a la Éforo. Es hora de irnos, Abby.
Abby: *Ains*... ¿quieres decir ahora mismo?
Abby: Bueno, pues me parece que esta me la salto. Os dejo lo pesado, ¡je, je!
Abby: Charlad todo lo que queráis. Y dame un toque si me necesitas.
Errante: El Palacio de la Éforo está justo delante.
Dirígete al Palacio de la Éforo.
Errante: Parece que Augusta ya se ha encargado de todo. Vamos allá.
Busca a Augusta.
Augusta: ¡Impresionante!
Augusta: No pensaba que fuera fácil, pero tu pericia supera con creces lo que había imaginado.
Augusta: Como no podía ser de otra manera, observar desde el balcón del coliseo no es forma de entender el verdadero espíritu de un guerrero.
Augusta: Solo el choque de las espadas puede hacerme sentir la voluntad de luchar que recorre tus venas.
Augusta: Ven. Acércate más.
Augusta: Laureado de Raguna. Campeón de Septimont. El gladiador predilecto de Arsinosa: por el honor que estos títulos te confieren, es justo que permanezcas a mi lado.
Augusta: Yo, Augusta, Éforo de Septimont, te ofrezco mi más alta estima.
Errante:
Augusta: ¡Ja! Simple y eficiente, sin pompa ni boato, dejando que sean nuestras espadas las que hablen. Al estilo de Septimont.
Augusta: No tengo dudas de que tú y yo tendremos muchas oportunidades de conocernos. Pero ese no es el motivo de mi llamada...
Augusta: En mi nombre y en el del Palacio de la Éforo, te pido las más sinceras disculpas por no haber atendido nuestra cita.
Augusta: Espero que esta demora no haya disminuido tu entusiasmo por la cacería.
Errante:
Augusta: ¡Ja! Tan tolerante como fuerte, tal como había oído. Virtudes de un verdadero héroe.
Augusta: Viendo entonces que sigo teniendo tu interés, ¿hablamos de ello?
Errante:
Augusta: La cacería... en la larga lucha de Septimont por la supervivencia, tiene un significado arraigado.
Augusta: Es tanto honor como deber. Durante cientos de años, incontables gladiadores han emprendido la cacería y hallado su fin en gloria.
Augusta: No exagero al decir que la sangre de los gladiadores arde en cada centímetro de las carmesíes Mesetas Sanguis.
Augusta: Nuestros ancestros construyeron las defensas que bordean esas tierras. Hasta el día de hoy, permanecen como la primera línea de resistencia de Septimont contra la Marea Oscura.
Augusta: Seguramente has notado la persistente Nube de Plaga que se cierne sobre las Mesetas Sanguis. Desde la primera aparición de la Marea Oscura en Rinascita, ese lugar se ha convertido en un criadero de sus horrores.
Augusta: Como sin duda te habrás percatado, nuestras presas son Disonancias Tácitas nacidas de la Marea Oscura. Aquellas que profanan Septimont caen bajo las espadas de los gladiadores.
Augusta: La Marea Alta se acerca... y nadie ha conocido tempestad igual.
Augusta: Mi grupo de caza requiere guerreros imparables. Los sacrificios son inevitables, pero creo que tú serás un bastión inquebrantable, Errante.
Errante:
Errante:
Augusta: Comparto tu sentimiento. Septimont se enorgullece de sus muchos gladiadores extraordinarios. Pero tú... tú eres excepcional.
Augusta: Una gran cacería nos espera, y mis guerreros y yo anhelamos luchar junto a tu grandeza.
Augusta: Mas la voluntad de lo extraordinario merece ser tenida en cuenta.
Augusta: Deseo conocer tu opinión al respecto, Errante.
Errante:
Augusta: Una respuesta directa. Me gusta.
Augusta: En cuanto a ese «objetivo» tuyo...
Errante:
Augusta: Ah, sí, el Paraíso Peregrino. Ya había oído ese ridículo nombre antes. Es una lástima que la cacería naciera para aplastar esa pequeña fantasía.
Augusta: En cuanto a la Reliquia del Centinela...
Augusta: Ve al promontorio del Pilum Terracaelus. Es ahí donde el Centinela Imperator descendió por primera vez sobre las Mesetas Sanguis, y el «epicentro» de cada cacería hasta el día presente.
Augusta: Debes tener en cuenta que es un lugar tan relevante que a muy poca gente se le permite el acceso.
Augusta: Mas si eso es lo que deseas... así será. Haré que suceda.
Errante:
Augusta: Te has ganado esa confianza al reconocer mi magnificencia. Admiro tu honestidad, y la honraré al máximo.
Augusta: Solo aquellos unidos por la confianza pueden llegar lejos juntos.
Augusta: Espero con ansias la cacería que se avecina. Es un honor viajar a tu lado.
Errante:
Augusta: La paciencia, amigo mío, es el primer paso para convertirse en cazador.
Augusta: Cuando la tormenta ruja en los cielos al sureste de Septimont, te esperaré en los Acantilados Tempestus.
Sal del Palacio de la Éforo y espera a la cacería.
Abby: *Burp*. No puedo comer ni un bocado más... ¡Je! ¡Otra panza llena para Abby!
Abby: ¿Qué es eso? Tú, Errante. ¡Mira! ¡Allí!
Errante: Es... una tormenta...
Errante: Lo que significa que ya es hora de encontrarnos con Augusta.
Errante: Los Acantilados Tempestus. Es donde nos dijo que fuéramos.
Abby: Lo que sea. ¡Pero date prisa!
Abby: Como siempre, llámame cuando me necesites y saldré en un pispás.
Dirígete a Acantilados Tempestus.
Errante: Este... debería ser el camino correcto...
¿?: Si os dirigís a los Acantilados Tempestus, es hacia el este. Este sendero lleva directamente al atrio de la gloria.
¿?: Dispensad ¿Quizá queráis viajar conmigo?
¿?: Parece que compartimos el mismo destino. Vuestra reputación os precede, honorable Errante.
Avidius: Soy el gladiador Avidius, a vuestro servicio.
Errante:
Avidius: «Gladiadores» y «cazadores» son los pilares mismos que levantan la gloria de Septimont. Seguro que nadie rechazaría tal honor si fuera invitado.
Avidius: Y yo, claro está, no seré la excepción.
Avidius: Por favor, seguidme, invitado de honor de tierras lejanas...
Sigue a Avidius hasta los Acantilados Tempestus.
Errante: Augusta me dijo que se avecina un gran cataclismo.
Avidius: La Éforo dice la verdad.
Avidius: La Marea Alta ha llegado este año más tarde de lo normal, y eso es un mal presagio.
Avidius: Es una pena que ni siquiera los agudos oídos del Senado pudieran atravesar los altos muros del Templo Tetrágono y escuchar los susurros del más allá...
Avidius: ¡Je! ¿Será un presagio calamitoso, o el preludio de una nueva leyenda? Solo el tiempo lo dirá...
Avidius: He cumplido mi tarea de escoltar al invitado de honor hasta la Éforo. Mi deber termina aquí.
Avidius: Desde aquí, marcharemos a los terrenos de caza, donde las creaciones de la Marea Oscura nos aguardan. Será un verdadero placer ver vuestras habilidades en acción.
Avidius: Feliz cacería.
Augusta: Ven. Únete a nosotros, Errante.
Augusta: Los cuernos señalan nuestra partida.
Errante:
Augusta: Precisamente. Estos acantilados marcan el inicio de nuestra campaña.
Errante:
Errante:
Augusta: ¡Ja, ja, ja! Ten valor, amigo mío.
Augusta: El sendero hacia la gloria se revelará bajo los pies de los valientes.
Errante: ¿Eso es...?
Derrota a Corrosaurio.
Augusta: Mmh. Parece que nos estamos impacientando.
Avidius: Eso es un Corrosaurio. Una abominación de la Marea Oscura...
Avidius: Ten cuidado, Errante.
Augusta: Este no es el momento.
Augusta: Déjalo ir. Su camino lo llevará más adentro de la trampa que tendimos.
Sigue a Augusta e Iuno hasta el Refugio de los Cazadores.
Errante: Ese sonido...
Iuno: Es de Cornum. Un Eco.
Iuno: Indica que debemos «retirarnos» por hoy, eso es todo.
Iuno: Augusta, es hora de llevar a tu grupo de vuelta al Refugio de los Cazadores.
Augusta: Por supuesto, sacerdotisa mía.
Augusta: Tu flecha no podría haber llegado en un mejor momento.
Iuno: Hmph. Viendo que Errante está aquí, lo tomaré como un cumplido.
Avidius: El Refugio de los Cazadores, el campamento de gladiadores más concurrido de Sanguis. Casi todos pasan por aquí de camino a los terrenos de caza.
Avidius: Descansaremos antes de la próxima cacería.
Iuno: Hasta yo debo admitir que este lugar es impresionante.
Iuno: ¿Será quizá porque mis predecesoras abandonaron la paz que les correspondía para compartir esta tierra duramente ganada con los cazadores? Tal prosperidad es digna del mismísimo Templo Tetrágono.
Avidius: Je. Las palabras de la sacerdotisa no carecen de razón. Soy muy consciente de que me encuentro bajo bendiciones, y recordaré por siempre los sacrificios del Templo.
Avidius: Ahora, si me disculpáis, me retiro.
Iuno: *Tch*...
Iuno: Aunque ya nos habíamos conocido, no está de más presentarme formalmente.
Iuno: Soy Iuno, sacerdotisa del Templo Tetrágono.
Errante:
Iuno: Ajá, te han informado bien. Lo que dices es cierto, aunque hace tiempo que me cansé de tales asuntos.
Iuno: Vamos, Errante. Seguro que se te ocurre algo más interesante para ocupar mi tiempo. ¿Y si hablamos de... la cacería?
Iuno: No es por dármelas, pero en esto de lidiar con la Marea Oscura, no hay gladiador que pueda competir conmigo.
Iuno: Ja. Mira esas miradas. Lo mismo de siempre.
Iuno: ¿Qué puedo decir? Cuando eres tan deslumbrante como yo, la envidia te acecha.
Iuno: Mejor me vuelvo, Augusta, no sea que mi brillantez deje ciego a alguno que otro.
Iuno: Si encuentras algo de tiempo libre, te permito que vengas a verme al Templo Tetrágono.
Iuno: No a todos los forasteros se les concede acceso a sus salones sagrados. Aprovéchalo.
Augusta: Es raro ver a Iuno contenerse de ese modo. Debes ser alguien... diferente para ella.
Errante:
Augusta: Digamos que... tenemos algunos rasgos en común.
Augusta: ¡Ja! No dejes que su lado rebelde te engañe. Le confiaría mi vida.
Errante:
Augusta: Un Corrosaurio.
Augusta: Avidius tenía razón. Es una Disonancia Tácita nacida de la Marea Oscura.
Augusta: Pero no tuvo ocasión de hablarte del Corrosaurio más letal de todos: lo llamamos «Tyrannos». La punta de lanza de la Marea Oscura, al frente de su mortífera oleada contra nuestras tierras.
Augusta: El intento del Trenodiano de asolar Septimont nunca llegó a buen puerto, pero no confundas eso con una victoria. Nuestro enemigo no se rendirá tan fácilmente.
Augusta: La Marea Oscura, inmortal e indestructible, solo existe para cumplir la voluntad de su creador: Leviatán, el Trenodiano.
Augusta: Solo el Pilum Terracaelus, que porta el poder del Centinela Imperator, puede sajar el vínculo entre la Marea Oscura y el Trenodiano, enterrando la calamidad en lo más profundo de las Mesetas Sanguis.
Augusta: La «cacería» es nuestra forma de cortar las frecuencias de la Marea Oscura, eliminando a sus criaturas para siempre.
Augusta: Sin embargo, el alcance del Pilum Terracaelus es limitado. Si queremos llevar a nuestra presa a una muerte verdadera...
Errante: Hay que cazar y matar a las bestias cerca del Pilum Terracaelus. ¿Así es como prevenís que la Marea Oscura se extienda?
Augusta: Sí. Y debe hacerse dentro de Bosquemarrón.
Augusta: Esperaba este enfrentamiento con Tyrannos, pero nadie en su sano juicio desearía que sucediera.
Augusta: Esa bestia sabe de nuestro plan. No es una simple presa; en muchos sentidos, es un cazador astuto.
Errante:
Augusta: Esperar. Esperaremos a que entre en Bosquemarrón.
Augusta: La verdadera caza comienza cuando el hambre de la bestia la lleve a las tierras salvajes.
Asistente del Palacio de la Éforo: Su Excelencia, los senadores solicitan su presencia en la tienda principal.
Asistente del Palacio de la Éforo: Desean discutir los planes de la operación de caza.
Augusta: Parece que me tendrán ocupada por un tiempo.
Augusta: Relájate. Date una vuelta por el campamento. Cornum proclamará nuestra próxima partida.
Augusta: Su clamor se puede escuchar por todos los cañones. No te pasará desapercibido.
«Susurros»: ...
Escucha la conversación de los gladiadores.
Cileli: ¿Te has enterado? Lo de Avidius y el Senado...
Brandis: Una lucha de poder. Nada nuevo. Pero enfrentarse a Augusta no es moco de pavo.
Cileli: Sin un Forte poderoso, la fuerza de Augusta acabará por quedarse corta.
Cileli: Le falta el «poder extraordinario» del que hablan las profecías. Es difícil compararla con los Reyes y Reinas de los Héroes del pasado.
Brandis: Yo no lo veo así. Sabiendo cómo opera Augusta, Avidius ni siquiera habría alcanzado relevancia si ella no se lo hubiera permitido.
Brandis: Esa clase de elegancia... es la marca de un verdadero monarca.
Torro: Una Marea Alta de escala sin precedentes...
Torro: ¿Podría ser esto... la profecía... el presagio de la perdición de Septimont?
Hercle: Una Marea Alta es una Marea Alta. En cada cacería apostamos nuestras vidas.
Hercle: Solo mantén tu espada afilada. Lo que venga hacia ti, lo matas. No le des tantas vueltas.
Lorreno: Extraño que Augusta permitiera que Avidius se uniera a la caza… sin tomar ninguna precaución.
Lorreno: Sin duda, has invertido mucho en esto, señor Falco.
Falco: Nuestra éforo desea competencia. Yo solo estoy cumpliendo su deseo.
Falco: En cuanto a si mantiene su trono... bueno, a veces las estrellas más brillantes se apagan más rápido.
Malenta: Avidius ha estado causando revuelo recientemente…
Malenta: Se oyen susurros desde el Senado de que él podría ser el que cumpla la profecía del Rey de los Héroes.
Licastro: Un descendiente de Atilius, con cuatro expediciones al Abismo de los Manes… No se puede negar que su Forte encaja perfectamente con la profecía.
Licastro: El vencedor aún no está decidido. Lo sabremos muy pronto.
Usa el Alagrís.
Errante: Iuno quiere que la visite en el Templo Tetrágono. Tengo algo de tiempo libre... parece un buen momento.
Entra en el Templo Tetrágono.
Zela: Esta caza…
Zela: Veo un futuro incierto…
Zela: Solo sombras… Solo veo sombras inquietantes detrás de las llamas…
Melina: Cálmate. Deja ir las preocupaciones y el miedo.
Melina: Son tus emociones conflictivas las que oscurecen el verdadero rostro del destino.
Seraph: Escuché a unos gladiadores especulando sobre quiénes podrían ser los próximos Reyes de los Héroes.
Seraph: No necesito la guía de las Llamas Sagradas para saber que el camino al trono ya está ensombrecido por el conflicto.
Naria: Aún no hemos visto el rostro del nuevo Rey o Reina. Nadie sabe quién merece reclamar ese título.
Seraph: Y a causa de esa misma incertidumbre, la profecía, que solía ser un faro que guiaba al pueblo, ahora está siendo tergiversada para servir a las ambiciones de unos pocos.
Seraph: A veces me pregunto si la profecía ilumina el camino que hemos de recorrer... o si es una argolla que atrapa a la gente en lo que quiere creer.
Errante: No esperaba encontrar algo tan grandioso aquí, en los terrenos de caza.
Errante: Aunque no hay rastro de Iuno...
Errante: ¿Eso de la pared son... murales?
Examina el gran mural.
Un folleto está colocado frente a los murales, y en sus páginas parecen transcribirse las pequeñas inscripciones apenas legibles que hay debajo de ellos…
«Solo el Rey de los Héroes, de extraordinario poder, surgido de las mareas oscuras, traerá la eternidad a Septimont».
«Y las aguas se calmarán, la tempestad cesará, y la gloria regresará con la sangre del antiguo rey».
Te fijas en que el mural está incompleto. Hay una sección conspicua en el centro donde falta la descripción...
No comprendes completamente lo que significa, pero tu intuición te dice que es mucho más importante de lo que podría pensarse.
Avidius: Buenos días, señor Errante. ¿También os interesan los murales del Templo?
Errante:
Avidius: Son obra de antiguas sacerdotisas que representan sus profecías, las ya cumplidas y las que están por venir, vistas en las Llamas Sagradas.
Avidius: En cualquier caso, estos murales presentan dos profecías dignas de relevancia.
Avidius: La primera es una profecía ragunesa que condena la falta de fe de Septimont en el Centinela:
Avidius: «Escuchad, oh infieles de Septimont. Habéis provocado ira en la Divinidad de las alturas. Si vuestro monarca se alza en desprecio de Su voluntad una vez más, la destrucción será vuestro destino».
Avidius: La segunda es la continuación de la profecía ragunesa, transmitida por las sacerdotisas de Septimont:
Avidius: «Solo el Rey de los Héroes, de extraordinario poder, surgido de las mareas oscuras, traerá la eternidad a Septimont. Entonces las aguas se calmarán, la tempestad cesará, y la gloria regresará con la sangre del antiguo rey».
Avidius: Ese mural os llama la atención. Habla de una calamidad que vendrá, y como siempre, un icono, el Rey de los Héroes, se alzará entre nosotros para cambiar el curso del destino.
Avidius: Sin embargo, la identidad de este héroe sigue siendo un misterio. Y tampoco se ha revelado la profecía de nuestra victoria sobre el desastre que está por llegar...
Avidius: Me pregunto si es que las sacerdotisas no son capaces de prever el destino que nos espera, o que la profecía debe permanecer oculta.
Iuno: ¿Nuestro aspirante a Rey de los Héroes, ensimismado de nuevo? ¿Qué es esta vez? ¿Acaso sueñas con que esta pared vacía muestre tu nombre en el futuro?
Avidius: Solo pasaba por aquí, matando el tiempo como cualquiera. No es menester que te molestes por alguien tan intrascendente como yo, sacerdotisa.
Iuno: ¿Intrascendente? Venga, pero si eres el niño mimado del Senado. Esos viejos chalados ni siquiera me miran, pero se aferran a cada una de tus palabras.
Errante:
Iuno: ¿Llevas mucho esperando? ¡Qué mal! No puedo creer que este te encontrara primero.
Avidius: Presentar nuestros respetos a los héroes es algo natural. No hemos de permitir que la rivalidad se interponga entre nosotros, sacerdotisa.
Iuno: *Pff*. Que no soy ciega a tus trucos, Avidius. ¿De verdad crees que Errante tomaría partido? ¿Contigo?
Iuno: Déjame adivinar... Eliminar a Tyrannos y la Marea Oscura antes que otro sería la forma perfecta de demostrar que eres el Rey de los Héroes anunciado, ¿no?
Iuno: Te dan una Medalla Quercus tras cuatro expediciones al Abismo de los Manes, ¿y ya piensas que puedes usurpar el trono de Augusta? No me hagas reír.
Errante:
Iuno: Ahora no es el momento, ¿vale?
Avidius: Por favor, no niego que soy ambicioso y aspiro a mejorar mi posición... pero pongo por delante mi deber de defender la gloria de Septimont.
Avidius: Si me convirtiera en el próximo Rey de los Héroes, salvaría a Septimont de la calamidad que viene. ¿No es esa la profecía del Templo Tetrágono?
Iuno: Mira que te...
Errante:
Avidius: Posee muchas cualidades dignas de una Reina de los Héroes, pero carece del «poder extraordinario» que menciona la profecía.
Avidius: Como Resonadora, Augusta no tiene nada especial. Sin embargo, a lo largo de la historia de Septimont, todos los Reyes de los Héroes nacieron con dones extraordinarios.
Avidius: Puede que tenga la fuerza para empuñar una espada, pero dudo de su capacidad para soportar el dolor y el lento y tedioso paso del tiempo, como otros Resonadores.
Avidius: Es una lástima que, en una ciudad fundada sobre profecías, Augusta sea quien rompa las reglas.
Avidius: Te aseguro, sacerdotisa, que no actuaré desde las sombras. Si Augusta busca un desafío justo, la honraré con el respeto que merece.
Avidius: Con vuestro permiso, sacerdotisa, Errante, debo retirarme.
Avidius: Quizás... seremos testigos del nacimiento de un nuevo Rey en la cacería que se avecina.
Iuno: ...
Iuno: Bueno, pues ahí lo tienes. Ese es el quid de la cuestión. Ugh, por fin un rato juntos y ya se echó a perder...
Errante: No lo entiendo. Dado el prestigio de Augusta, no es lógico que el Senado trate de asaltar el poder. ¿Qué pretenden?
Iuno: Cuando Augusta se convirtió en la Éforo, empezó a cambiar cosas, como erradicar la corrupción dentro del Agón de Gladiadores... ignorando a los senadores.
Iuno: Algunos incluso la acusaron de «socavar el espíritu de los gladiadores», pero en realidad, estaban iracundos porque se había cargado su fuente de ingresos.
Iuno: Pero lo que no sabían...
Iuno: Es que ese es exactamente el tipo de caos que Augusta quería. ¡Esa tonta!
Iuno: Incluso llegó a decir que los ciudadanos de Septimont solo deberían ser leales a Septimont, y no a ella.
Iuno: Y luego va y me suelta, como si nada, que el puesto de Éforo solo importa cuando lo quiere un gladiador fuerte.
Iuno: Es incluso más tozuda que yo.
Errante:
Iuno: ¿Por qué? Seguro que has visto su espada. Las hojas incrustadas son trofeos de cada gladiador al que ha derrotado.
Iuno: Incluso a aquellos con poderes de resonancia decentes, como Avidius, se los desayuna.
Iuno: Aunque... Avidius me hace sentir bastante incómoda. No tiene nada que ver con sus artimañas... es más bien una corazonada. Algo sobre él se siente... antinatural...
Iuno: O tal vez solo estoy pensando demasiado...
Iuno: ¡Es el Griffrex! Parece que nuestra presa al fin ha salido a tomar aire fresco.
Iuno: Te veo más tarde. Pero la próxima vez, quiero que me dediques toda tu atención. Cero distracciones, ¿eh?
Errante: Esa señora de allí... ¿me está mirando?
Errante: Mejor ir a saludarla.
Un folleto está colocado frente a los murales, y en sus páginas parecen transcribirse las pequeñas inscripciones apenas legibles que hay debajo de ellos…
Errante:
«Fabius, quien caminó junto al Centinela Imperator. El Rey de los Héroes anunciado».
«La indomable marea azabache se alzó, extendidas sus retorcidas falanges. Con manos más firmes que la piedra, Fabius nos guio a través de la tormenta, ascendiendo a las alturas eternas».
«La bandera del vencedor ondea bajo vientos furiosos. Desde este día, las tierras bajo mis pies pertenecerán a Septimont».
Los murales no se desvanecen. En el silencio del tiempo, permanecen, esperando tu mirada.
Un folleto está colocado frente a los murales, y en sus páginas parecen transcribirse las pequeñas inscripciones apenas legibles que hay debajo de ellos…
Errante:
«Escuchadme, ████ de Septimont. El █ de los cielos ha ████».
«Así █████ volviera a ██████ de nuevo, ██ es el destino que aguardare a Septimont».
Habla con la dama que sostiene un candelabro.
Lillibet: ...
Lillibet: Te estábamos esperando, héroe errante.
Lillibet: He visto... un vacío. Un destino incognoscible...
Lillibet: No te preocupes, hijo mío. El vacío no significa la nada.
Lillibet: Sigue su guía y deja que te lleve. Abrirá el camino hacia posibilidades infinitas, guiándonos a través de la niebla hasta costas inexploradas por cualquiera antes que nosotros...
Errante:
La anciana sacerdotisa no responde. Su mirada está fija en las llamas ardientes, su mente aparentemente muy lejos, perdida en otro reino.
Iuno: El momento perfecto.
Iuno: Voy a estirar las piernas un poco.
Iuno: Me pregunto de qué estarán hablando la Anciana Lillibet y Errante...
Iuno: No importa. Puede esperar.
Iuno: Aquila, vamos a echarle un vistazo a esa bestia.
Iuno: Espíritus de tierras celestiales, responded a mi llamada.
Iuno: Que las eternas llamas sagradas me concedan una visión infinita.
Baptiste: Esta es la mejor espada que he forjado en mucho tiempo.
Baptiste: Para enfrentarse a las creaciones de la Marea Oscura, el acero y el alma deben luchar como uno solo. Lamentablemente, he visto muchas más espadas regresar a casa que hombres…
Baptiste: Espero que esta hoja te dé suerte, ¡joven!
Fredrico: ¿Esta espada tiene un nombre, señor?
Baptiste: No, aún no. Dime, muchacho, ¿cómo te llamas?
Fredrico: Fredrico, señor.
Baptiste: Fredrico... Un buen nombre. Regresa con esta espada y podrás darle tu nombre.
Fredrico: …Ganaré ese honor, señor.
Fredrico: Por la gloria de mi Casa, demostraré que merezco esta espada.
Reúnete con Augusta.
Errante: Es el cuerno...
Errante: Será mejor que encuentre a Augusta.
Augusta: Allí.
Augusta: Detrás de ese acantilado está el Pilum Terracaelus, una reliquia del Centinela Imperator tan antigua como estas tierras.
Augusta: El destino de tu viaje. Mi promesa para ti. Nuestro objetivo compartido.
Errante:
Augusta: Una Piedra de anclaje, hecha de tacetita encontrada alrededor del Pilum Terracaelus.
Augusta: Contiene una fracción de su poder. Aunque no es como una barrera defensiva, sí puede servir para contener temporalmente la Marea Oscura o sus creaciones.
Augusta: Necesitamos desplegar tres de estas en ciertas ubicaciones de Bosquemarrón para generar un campo de fuerza que empujará al Corrosaurio al Erial de Asfódelos, en los niveles inferiores.
Augusta: Hay un campo con Asfódelos desde donde el grupo de caza puede alcanzar con seguridad los niveles inferiores. A juzgar por la altura, está cerca de la base del Pilum Terracaelus.
Augusta: En ese campo de gloria, le otorgaremos a Tyrannos la muerte que merece.
Errante:
Augusta: Es la misiva de Tyrannos como punta de lanza de la Marea Oscura. Nuestra presa no es precisamente célebre por seguir las reglas.
Augusta: Bosquemarrón se encuentra al otro lado de estos acantilados. La bestia habrá deducido que volaríamos en los Griffrexes y nos ha preparado una emboscada, esperando arrastrarnos al abismo.
Augusta: ... Un Corrosaurio que sabe cómo tender una trampa, esperando que sus cazadores caigan de cabeza en ella... Ja. Un oponente bastante interesante.
Augusta: Gladiadores, marchemos juntos hacia los terrenos de caza.
Augusta: ¡Que las llamas sagradas prendan vuestra obstinación! ¡Que los enemigos de Septimont sean testigos de nuestro poder!
«Susurros»: ...
«Susurros»: Te... aguarda...
Errante:
Augusta: Pongámonos en marcha.
Atraviesa el Paso de Herrumbre.
Persigue a Corrosaurio: Tyrannos.
Dirígete al Erial de Asfódelos.
Errante:
Iuno: Un campo de cadáveres. Es horroroso.
Iuno: Aquí es donde nació Tyrannos: un reino de brutalidad, el orgullo de la bestia.
Iuno: Cada cacería antes de esta... acababa aquí, en la batalla final.
Iuno: Los gladiadores lo daban todo para llevar a las criaturas de la Marea Oscura hasta el Erial de Asfódelos. Del mismo modo, sus presas anhelaban atraer aquí a sus cazadores.
Iuno: Al final, esto es una partida a vida o muerte, muy igualada. ¿Cazador o presa? Solo quien acabe en pie lo decide.
Augusta: Avidius, descendiente de Atilius, Rey de los Héroes. Condecorado por atravesar cuatro veces el Abismo de los Manes.
Augusta: Veo el deseo en ti. Tus ansias de poder.
Augusta: Mas si pretendes ser mi oponente, ese nivel de obstinación está muy lejos de ser suficiente.
Augusta: Da un paso adelante. Ponte a mi lado y persigue tus deseos sin vacilar.
Augusta: Deja que el fuego de tu ambición arda con mayor intensidad todavía.
Avidius: Como desee, Su Excelencia.
Iuno: Algo de diversión para variar. Ya era hora.
Iuno: Ven. Simplemente quédate a mi lado, Errante. Descansa.
Iuno: Este es un asunto entre Augusta y Avidius. Mejor no intervenir, de momento.
Derrota a Corrosaurio: Tyrannos.
Augusta: Todo está en su lugar.
Augusta: Morderá el anzuelo.
Iuno: Es nuestro turno, Errante. Vamos tras él.
Iuno: Todo el esfuerzo que hemos puesto en preparar esta trampa...
Iuno: Este «regalo» nuestro… más vale que lo acepte, de manera obediente.
Persigue a Corrosaurio: Tyrannos.
Usa la Utilidad: Sensor para rastrear y perseguir a Tyrannos.
Augusta: Por ahí.
Sigue el rastro de Tyrannos y avanza.
Tyrannos: *Aullido desgarrador y doloroso*
Errante:
Encuentra la fuente del aullido.
Gladiador aturdido: ¿Q-qué fue eso?
Avidius: ...
Iuno: Preparados... ¡Ahora!
Abby: ¿A qué venía eso? Y esa niebla negra... tan pastosa que ni siquiera me la pude terminar...
Abby: *Hip*. Chico, se me sale por las orejas. Menuda modorra me está entrando.
Abby: Uf... tengo que echarme una siestecita, Errante.
Augusta: ¿Te encuentras bien?
¿?: Augusta...
«Susurros»: Augusta...
«Susurros»: ... Ya lo has visto. Su pequeño Eco... silenciando la Marea Oscura con suma facilidad... Tal poder de resonancia. Tal fuerza. Tal perfección.
«Susurros»: Confinada en tu frágil forma humana... no lograrás nada.
«Susurros»: Casi lo perdiste todo... como aquella vez.
«Susurros»: Augusta... no te resistas al «Don de la Divinidad». Sigue nuestra guía. Regresa a Murmulium...
«Susurros»: A tu hogar...
Iuno: Augusta...
Iuno: Augusta... *Tose*...
Iuno: Si, y digo si... el destino de Septimont ya hubiera sido decidido...
Iuno: ¿Seguirías luchando...?
Augusta: ...
Augusta: Una gobernante asume su lugar... logrando lo imposible para sus súbditos.
Augusta: No es seguro quedarnos aquí. Montaremos un campamento temporal no muy lejos, pero antes, debo asegurarme de que nadie se quede atrás.
Augusta: Sigue adelante, Errante. Te confío el cuidado de Iuno.
Errante:
Dirígete al campamento temporal.
Iuno: ...
Errante: ¿Cómo te sientes? ¿Quieres descansar un poco?
Iuno: Gracias por preocuparte, pero no soy tan frágil como piensas... Este camino es un paseo...
Iuno: Puedes dejarme aquí.
Iuno: Vamos... No pongas esa cara de preocupación. No es grave.
Errante:
Iuno: ...
Iuno: Espera. No finjas que no tienes preguntas.
Iuno: Venga, suéltalo. Es una herida menor, puedo con ello.
Errante:
Iuno: ...
Iuno: ¿Así que has logrado «vislumbrar» tanto? ¿O hay más?
Iuno: Je. ¿Cuántas sorpresas más tienes guardadas? Bueno, supongo que solo tú podrías lograr algo así.
Iuno: La Anciana Lillibet, la Suma Sacerdotisa que conociste en el Templo, me habló del «vacío incognoscible» que es tu destino.
Iuno: Aún no he logrado interpretar completamente lo que quiso decir, pero una cosa está clara. Eres la mayor singularidad de entre todos nosotros.
Errante:
Iuno: Eran... como percibí a través de las Llamas Sagradas... el destino de Septimont.
Iuno: Tal como viste, la Marea Oscura traerá la destrucción a Septimont, y... la muerte de Augusta.
Iuno: No sé si las predicciones de Raguna son realmente ciertas, pero el destino no me ha dado más respuesta que el dolor.
Iuno: Pretendía negarlo hasta el final, pero tal como están las cosas... ya no puedo ignorarlo más. La Marea Oscura tiene un poder inconmensurable.
Iuno: Su terror no radica en las ilusiones que muestra o las mentiras que teje. Más bien, descubre las partes de nosotros que ocultamos con más cuidado. Aquello a lo que tememos enfrentarnos.
Errante:
Iuno: Jamás. Mis profecías nunca se equivocan.
Iuno: Cuánto... detesto esta sensación, esta... impotencia. Verlo todo, saberlo todo, y ser incapaz de cambiar nada...
Iuno: Ya que hemos llegado tan lejos, bien podría compartir un secreto contigo.
Iuno: La Iuno que ves ante ti ya no puede ver los hilos del destino.
Iuno: Renuncié a mi habilidad de escudriñar el futuro a cambio del poder de resistir la Marea Oscura. Me niego a ser una marioneta obediente del destino, inclinándome ante sus caprichos y dejando que dictamine cada uno de mis pasos.
Iuno: Y aun así, a pesar de tanto sacrificio... no pudimos escapar de su alcance.
Iuno: La figura oscura a la que nos enfrentamos en el Erial de Asfódelos era, de hecho, una encarnación de la Marea Oscura. La llamamos el «Falso Soberano».
Iuno: A diferencia de otras creaciones de la Marea Oscura, puede devorar y remodelar los poderes que emanan de su creador.
Iuno: No tengo claro cómo será, pero sí estoy segura de que es la fuente del mal que provocará la caída de Septimont, tal como predijo la profecía.
Iuno: Antes de esta cacería, Augusta y yo investigamos las particularidades de la Marea Oscura en las Mesetas Sanguis.
Iuno: Luego, concebimos un plan para aprovechar la naturaleza del Soberano, usando al Corrosaurio como cebo para atraer su forma imperfecta...
Iuno: Quizás, de esta manera, podamos reescribir la tragedia de Septimont antes de que siquiera comience.
Iuno: Pero como puedes ver, fallamos...
Errante:
Iuno: No lo sé...
Iuno: El destino no miente. Quizás, al final, la muerte sea la única opción que se nos dé.
Iuno: Pero conociendo a Augusta... estoy segura de que esa boba luchará hasta el amargo final.
Iuno: Pero hay una cosa... de la que no estoy segura. No puedo explicarlo, pero siento que el destino que me mostró la Marea Oscura es diferente del que recordaba.
Iuno: ¿Qué será lo que...? ¡*Ugh*!
Errante:
Iuno: Un efecto secundario de mi poder de resonancia.
Iuno: La Marea Oscura no toma una forma, digamos, estable. Mis poderes materializan sus creaciones a cambio de un pedacito de mi «existencia». Ese es el precio a pagar, supongo.
Iuno: *Ugh*. Vale, suena raro de narices. Bueno, quédate con que dormir un poco aliviará estos efectos secundarios.
Errante:
Errante:
Iuno: Buen punto. En que recupere mis fuerzas, resolver estas preguntas será tan simple como chasquear los dedos.
Iuno: Ah, por cierto, toma esto.
Errante:
Iuno: Un brazalete Lunarum que contiene una pequeña porción de mi poder de Resonancia. Lo heredé de mi antecesora cuando me convertí en sacerdotisa.
Iuno: Le tengo mucho aprecio, ¿sabes?, así que no lo rompas. Si lo pierdes, no hay otro.
Iuno: Confía en él en mi ausencia. Quién sabe, igual hace lo mismo que yo, pero mejor. Os ayudará a Augusta y a ti.
Errante:
Iuno: ¿Por qué de repente dices eso?
Iuno: ¡Solo voy a dormir un ratito! ¡Ni a ti ni a Augusta se os ocurra dejarme atrás, ¿está claro?
Tomas: Tengo mal presentimiento sobre este.
Tomas: Solo quiero un último sorbo de Corazonia. No estoy seguro de que logremos volver.
Errante:
Tomas: ¡¿Qué?! ¿Tienes una botella contigo? Milagro. No pensé que podría probarla aquí.
Tomas: Eso es. Justo como lo recuerdo.
Tomas: Gracias. Si salimos de esta, la próxima ronda corre por mi cuenta.
Annalisa: Iuno... He oído historias sobre sus cacerías, pero verla en acción es otra cosa...
Errante:
Annalisa: Nada grave por ahora…
Annalisa: Pero se pasó de la raya con su Forte…
Annalisa: Debemos dejarla descansar.
Annalisa: Pienso que hoy mucha gente cambió de opinión sobre ella.
Errante: Debería ver cómo están las cosas con Augusta ahora.
Dirígete a la tienda principal y encuentra a Augusta.
Avidius: Esta situación es más grave que cualquier otra a la que nos hayamos enfrentado. Por el bien de Septimont, debo dejar de lado por ahora mis ansias de poder...
Errante:
Avidius: ¿Mis cuatro expediciones al Abismo de los Manes?
Avidius: Puede que este no sea el mejor momento para hablar del pasado, pero si insistís...
Avidius: Se remontan a una Marea Alta, cuatro años atrás. En aquel entonces, la furia de la Marea Oscura nos empujó al Yermo, un nivel inferior de los terrenos de caza.
Avidius: No tenía intención de conquistar el Abismo de los Manes y emular las hazañas de los tres Reyes de los Héroes. Pero la Marea Oscura nos cortaba el paso, así que no tuve más opción que adentrarnos en esas ruinas subterráneas.
Avidius: Sin embargo, la fortuna no nos dio la espalda. En ese lugar oscuro y traicionero, mis compañeros y yo logramos abrirnos un camino hacia la supervivencia.
Errante:
Avidius: ... El destino tiene sus designios. De aquellos, solo quedo yo para enfrentarme a los terrenos de caza.
Avidius: Muchos de ellos cayeron ante la corrupción de la Marea Oscura.
Avidius: Los que quedamos apenas logramos superar la influencia de la Marea Oscura gracias a la Mesona, una planta única del Abismo de los Manes.
Avidius: Aun así, muchos de nosotros aún sufrimos el tormento que causó y nos vimos obligados a acortar nuestro tiempo como gladiadores.
Avidius: Esta Medalla Quercus me fue concedida por el anterior Éforo, después de aquello.
Avidius: Una victoria, sí, pero teñida de dolor. Mis compañeros nunca debieron haber sido encadenados por la vejación de la Marea Oscura.
Asistente del Palacio de la Éforo: Se han enviado mensajes al campamento y a todos los sectores de la isla principal, y las defensas se están desplegando según sus instrucciones, Su Excelencia.
Augusta: Bien. Asegúrate de informar oportunamente sobre cualquier novedad.
Asistente del Palacio de la Éforo: Sí, Su Excelencia.
Errante:
Augusta: Ya he terminado los preparativos para la guerra. Estratégicamente, debemos estar siempre listos para lo peor.
Augusta: También hemos establecido comunicaciones con Costa Negra.
Augusta: El Palacio de la Éforo ya había contactado con una Consultora de la región de Rinascita. Hemos llegado a un acuerdo por el que Costa Negra tiene permiso para acceder al Nexo de resonancia de Septimont para monitorear y recopilar datos sobre la Marea Oscura durante la cacería.
Augusta: A cambio, si surgen complicaciones, Costa Negra debe cumplir su parte del acuerdo y proporcionarnos el apoyo técnico necesario.
Errante: ¿Una Consultora activa en Rinascita?
Augusta: Así es. Su nombre es Buling. Una joven interesante. Me causó una gran impresión.
Errante: Así que es ella...
Errante: Augusta, ¿qué te parece si yo me encargo de contactar con Costa Negra?
Errante: Nosotros... hablamos de vez en cuando. Seguro que el diálogo es más fluido.
Augusta: Por supuesto. Te lo dejo a ti, entonces.
Errante:
Buling: Vale, creo que ya me hago a la idea... Oh, Errante, ¿cómo puedes terminar siempre metido en líos como este?
Augusta: ¿A qué te refieres?
Buling: Mira, los últimos datos que obtuvimos del Nexo de resonancia no tienen buena pinta. Algo realmente extraño pasa con la Marea Oscura ahí, en Sanguis. Antes, los valores no se desviaban tanto.
Buling: Normalmente, que la Marea Oscura se ponga rara durante la Marea Alta es normal, ¿no? Pero es que ahora, no sé qué pasó, pero se está... convirtiendo en una persona.
Buling: Así que atiende, que esto es lo que dice el Tetis. Ese humanoide, ese «Soberano»... ¡está tragando frecuencias como loco!
Buling: Se come cualquier cosa con energía. Cosas de la Marea Oscura, Disonancias Tácitas, Ecos, lo que pilla. Y podría Incluso estar guardando otras cosas de postre.
Buling: No tiene pinta de que ese Soberano vaya a atacar Septimont o Raguna pronto porque se está cebando como un puerco. Pero en cuanto esté lleno de energía, tratará de destruir el Pilum Terracaelus de un golpe.
Buling: Y cuando lo haya hecho desaparecer, ¡PUM! Toda esa Marea Oscura bajo los terrenos de caza explotará como una pústula y adiós a Rinascita. No te salvarás ni aunque tengas tres cabezas y seis brazos.
Errante:
Recuerdas lo que Iuno te compartió una vez: el plan que ella y Augusta idearon para cazar al Soberano. Aunque ese plan ha fracasado desde entonces, se lo cuentas a Buling, respaldado por el permiso de Augusta.
Buling: Si mis ojos no me engañan, parece que estáis siguiendo una buena estrategia.
Buling: Usar al Corrosaurio como cebo para pescar al pez grande, y detener al Soberano antes de que se forme completamente, es una pasada de plan.
Buling: ¿A que sí, jefa?
Augusta: Has dado en el clavo.
Buling: El cielo y la tierra están en armonía... Es lo que veo, así que el plan no debería haberse ido al traste de esa forma.
Buling: Pero, por otra parte, no siempre la mejor estrategia conduce a la victoria. Tetis detectó una frecuencia extraña a mitad de la cacería.
Buling: *Tch*. Todo iba bien hasta que esa frecuencia apareció de la nada, y de repente el Soberano tomó forma mucho antes de lo previsto. Menudo giro de tuerca.
Errante:
Buling: Mmm, bueno... Déjame tomar otra lectura... El Chi está todo revuelto, cuesta bastante verlo.
Buling: Es como si alguien hubiera nublado las señales celestiales a propósito...
Augusta: De una forma u otra, debemos encontrar al Soberano y detenerlo antes de que absorba más frecuencias. No tenemos más opción por ahora.
Buling: ¡Correcto! Con poderes sobrenaturales o sin ellos, el Soberano no puede escapar del viejo Tetis. A ver... Sí, se encuentra en una zona con muchas otras frecuencias...
Buling: Parece que es al este de las Mesetas Sanguis... sí, allí hay energía oscura a raudales. Seguro que allí la palmó un montón de gente.
Augusta: Murmulium...
Augusta: Entendido. Lo detendré en el acto.
Errante:
Avidius: Su Excelencia.
Avidius: Con vuestro permiso, deseo acompañaros a Murmulium.
Avidius: Puede parecer una petición temeraria, y soy consciente de los peligros que nos aguardan... pero, como guerrero de Septimont, no puedo quedarme de brazos cruzados.
Avidius: Gladiadores, nos hallamos hoy aquí como defensores del honor de Septimont.
Avidius: Mi corazón me dice que todos nos hemos ganado la gloria que portamos, y nuestras acciones deben reflejar tamaña grandeza.
Gladiador veterano: Bien dicho, joven. Los gladiadores de Septimont no tememos a ningún desafío. Cuando se acerca la tormenta, ¿puede un águila imperial esconderse bajo las alas de otra ave?
Gladiador veterano: Su Excelencia, os seguiremos adonde sea.
Augusta: Muy bien. Tu determinación pone en valor tu lealtad hacia Septimont. No solo yo soy testigo de tu valentía, sino todos los héroes caídos que yacen en la Colina Capitolina, que se enorgullecen de tu coraje.
Augusta: Si deseas luchar a mi lado, que así sea. Respetaré tu fervor como se merece.
Augusta: Venid. Tomad las espadas. ¡Por Septimont! ¡Por el nombre de los héroes eternos!
«Susurros»: Sabia decisión, sí, Augusta...
«Susurros»: Es la hora... Regresa adonde perteneces... Fabianum lleva tanto tiempo esperando tu regreso...
Usa Alagrís para llegar a Murmulium.
Avidius: El Yermo...
Avidius: Tras cuatro años, nunca imaginé que regresaría a este lugar...
Gladiador cobarde: ¿Cómo pudo acabar así este sitio...?
Gladiador veterano: Aquí fue donde empezó la Marea Oscura hace dieciséis años. El hecho de que esta cáscara vacía aún se mantenga en pie es un milagro en sí mismo.
Gladiador cobarde: ¿Significa eso que si no logramos detener la Marea Oscura, Septimont también...?
Gladiadores: ...
Augusta: ¡Guerreros, que no nos vean temblar! La inmaculada gloria de Septimont aguarda nuestra victoria.
Augusta: La devastación que se abatió sobre Murmulium hace dieciséis años no se repetirá jamás.
Augusta: Porque ahora, estamos aquí.
Errante:
Augusta: El Soberano no nos lo pondrá fácil. Sería una imprudencia hacernos al combate de forma precipitada, sin confirmar su ubicación y estado.
Avidius: Sus deseos son órdenes, Excelencia. Desplegaremos balizas de piedra alrededor de Murmulium, y me aseguraré personalmente de que el perímetro permanezca intacto.
Augusta: Perfecto. Eso atrapará al Soberano dentro del pueblo.
Augusta: Bien. Procede según lo planeado, Avidius.
Augusta: Bien. Hemos de hallar el paradero del Soberano, Errante. Tenemos poco tiempo, así que nos dividiremos.
Errante:
Augusta: Mantente alerta. No te dejes engañar por la quietud de esas Figuras Huecas; son solo cáscaras. Y ten cuidado con sus cantos de corrupción.
Errante:
Augusta: Antaño fueron de los nuestros: gladiadores valientes y ciudadanos leales de Septimont.
Augusta: Mas la Marea Oscura retorció sus mentes, levantó sus cadáveres y los convirtió en marionetas sin mente. Ni siquiera la muerte pudo liberarlos.
Augusta: Recuerda mis palabras: esta maldad lo pagará.
Explora Murmulium.
Entra en la Esfera Sonora en la Piedra Guía.
Errante: ¿Aún estamos en Murmulium?
Errante: No... hay diferencias sutiles.
Augusta: Esto es el Murmulium del pasado...
Augusta: Antiguamente se llamaba Fabianum: la ciudad de los gladiadores, en honor a Fabius, Rey de los Héroes. Pero la Marea Oscura arrasó con ella, dejando una cicatriz que Septimont nunca olvidará.
Errante: Augusta, mira allí.
Errante: ¿Son eso... frecuencias persistentes del pasado?
Augusta: Sigámoslas. Podrían conducirnos a más respuestas.
Sigue la «chispa de luz» y explora la Sonora.
¿?: No te vi en el Roble Hueco hoy…
¿?: Prometiste que iríamos a explorar el Abismo de los Manes juntas. No me digas que te volvieron a enredar con tareas.
Chica de voz familiar: Eh... Lo siento...
Chica de voz familiar: Otho se hizo daño y no podía atender la tienda del tío Filo, así que... me ofrecí a ayudar... pero perdí la noción del tiempo...
¿?: Vale, vale...
¿?: ¿Pero no te molesta que la gente siempre te pida ayuda? Solo somos unas niñas.
Chica de voz familiar: Pues... no sé.
¿?: Mmm... yo tampoco...
¿?: ... Supongo que es temporada de Marea Alta. El tío Filo estará ayudando en la herrería. Hasta mamá y papá hacen cosas para preparar la cacería.
¿?: *Suspiro*... ¿Te imaginas que encontramos el camino al Abismo de los Manes y se nos aparece el Rey de los Héroes, y nos da una resonancia poderosa, como en las historias de la abuela Rosa?
¿?: Si fuera lo bastante fuerte para unirme a la cacería, tal vez mamá y papá no tendrían que matarse trabajando.
Chica de voz familiar: Yo creo que ya eres superfuerte, Angel.
Chica de voz familiar: A veces desearía poder ser tan fuerte como tú.
Chica de voz familiar: Yo... no tengo tus dones. Padre siempre dice que manejo la espada bastante bien, pero mi poder de resonancia es normalito, en el mejor de los casos. «No tienes madera de Gladiador», afirma.
Angel: ¿Normalito? Pero qué dices. Vamos, déjame ver tu mano.
Angel: Tu mano, digo. Para ver tu marca tácita.
Angel: Pero... ¿qué te pasa? Enséñamela.
Angel: ...
Angel: Esto es...
Angel: ¡*Tsk*, voy a decírselo al tío Filo! ¡Te quemaste en su forja!
Chica de voz familiar: No es su culpa. Fue un descuido...
Chica de voz familiar: Le pedí prestadas algunas espadas viejas... pensé que si trabajaba lo suficientemente rápido, me dejaría.
Chica de voz familiar: La abuela Rosa dice que necesitas «dos vidas» para llegar al Abismo de los Manes y ni siquiera tenemos espadas. Nos falta una «vida». Y pensé que así...
Angel: Otra vez con eso... A veces eres como un dolor de muelas...
Augusta: ...
Errante:
Augusta: Sí. Hace dieciséis años. Justo antes de que llegara la Marea Oscura.
Abby: ¡Errante, ahí está esa cosa flotante otra vez!
Errante: Creo que esta vez está tratando de guiarnos.
Errante: Deberíamos seguirla.
Errante: ... Está flotando cerca de esos Fantasmas.
Infante llorando: (*Llanto*)
Chica de voz familiar: Ahí estás. Te estaba buscando por todas partes.
Chica de voz familiar: Toma, unos dulces. La abuela Rosa nos los dio.
Infante llorando: Mmm...
Infante llorando: Oye, ¿crees que lo que dijo la abuela Rosa sobre el Abismo de los Manes es... real?
Infante llorando: Digo... si realmente escuchara los susurros del Rey de los Héroes en el Roble Hueco... ¿crees que podría pedirle que cure la pierna de mi hermano?
Infante llorando: Con un poder de resonancia tan poderoso, tal vez él podría ponerse bueno y ser como antes...
Infante llorando: ... Los adultos siguen diciendo lo terrible que será esta Marea Oscura...
Infante llorando: Y la pierna de mi hermano... no se cura. Dijeron que nunca podrá ser gladiador...
Chica de voz familiar: En ese caso... ¿por qué no pruebas suerte en el Roble Hueco?
Chica de voz familiar: Ten, llévate mi espada. Pero devuélvesela al tío Filo después.
Infante llorando: Pero... solo hay una espada... ¿no vienes tú también?
Infante llorando: No puedes llegar al Abismo de los Manes sin una espada...
Chica de voz familiar: No pasa nada. Iré la próxima vez.
Chica de voz familiar: Encontraré una forma de conseguir más espadas para que todos podamos tener una.
Abby: ¿Eh? Esa niña... ¿su voz no te suena familiar, Errante?
Abby: Es como si ya la hubiera escuchado en algún lugar...
Augusta: ...
Errante:
Augusta: No tenemos otras pistas por ahora. Vamos a ver qué hay.
Entra en la Esfera Sonora en la Piedra Guía.
Sigue la «chispa de luz» y explora la Sonora.
Chica de voz familiar: ¡████ estaban allí ████! No creerías ████████
Abby: Eh... se está cortando. No puedo escuchar lo que dice.
Abby: Errante, esa cosa flotante... está como distraída.
Abby: Algo la está perturbando, pero no puedo ver el qué. Como si... no sé, como si nos separara una pared invisible...
Augusta: Otra Piedra Guía. Eso no puede ser solo una coincidencia.
Augusta: Nos llevó a la Sonora... tal vez pueda sacarnos de ella.
Errante: ¿Estás diciendo que deberíamos usarla para salir de la Sonora... y que lo que sea que esté interfiriendo con nosotros podría venir de afuera?
Augusta: Podría ser. Vale la pena intentarlo.
Errante: Más fantasmas del pasado.
Abby: ¡Oh, Errante, mira allí, la veo!
Sal de la Esfera Sonora en la Piedra Guía.
Abby: No puedo creer que hayamos logrado salir.
Investiga la zona anómala.
Abby: ¡Más Figuras Huecas! ¡Así que eran ellas!
Errante: No te preocupes, yo me encargo.
Sal de la Esfera Sonora en la Piedra Guía.
Destruye las Figuras Huecas y libera la «chispa de luz».
Abby: Parece que ya está.
Abby: ¡Muy bien, equipo! ¡Regresemos a la Sonora!
Entra en la Esfera Sonora en la Piedra Guía.
Inspecciona los fantasmas de nuevo.
Chica de voz familiar: ¡Ojalá hubieras estado allí, Angel! No creerías lo que pasó. ¡Uf! Ja, ja...
Chica de voz familiar: Fui a correr unas vueltas con Enric, ¿y sabes qué? Se mareó tanto que se tropezó con sus propios pies y, ¡pumba! ¡Se partió un diente! ¡Ja, ja, ja, ja!
Angel: Quieta, que no hay forma de ponerte la pomada. Mírate, toda negra y azul y aún sonriendo como una cabra...
Angel: Muy bien, suéltalo. ¿Qué le hiciste a ese cabezahueca de Enric esta vez?
Angel: Tienes golpes por todas partes... así no podemos ir al Roble Hueco. No es que importe. Seguro que no hay nada más que musgo y lodo.
Chica de voz familiar: ... Estaba molestando a los pequeños. No podía quedarme ahí parada y mirar.
Chica de voz familiar: Así que le dije: «Aprende a arrodillarte tú antes de pedírselo a los demás».
Chica de voz familiar: Y entonces se le fue la pinza...
Angel: No podías vencerle, pero aun así lo intentaste... Eso es muy tuyo.
Angel: ...
Angel: Por cierto, he oído que las cosas no van muy bien en el Refugio de los Cazadores. Mamá y papá llevan días sin volver a casa, y todo el pueblo está nervioso.
Angel: También deberíamos devolverle esas espadas al tío Filo...
Angel: En fin, el Abismo de los Manes tendrá que esperar un poco más.
Chica de voz familiar: No pasa nada. Iremos después de que pase la Marea Alta.
Angel: ¿En serio? Pensé que estarías furiosa por eso.
Angel: ¿Y si los susurros son reales? ¿Y el gran poder de resonancia? Tal vez así es como podemos hacernos Reinas de los Héroes, las dos.
Chica de voz familiar: Reina de los Héroes...
Angel: Eso sigue siendo lo que quieres, ¿verdad?
Chica de voz familiar: Sí… creo que todos en la aldea lo quieren. Las sacerdotisas dicen que, si te conviertes en Reina de los Héroes, ni la Marea Oscura puede contigo.
Angel: Tiene sentido. No cualquier héroe, sino Reina de los Héroes... parece que se nos queda grande.
Chica de voz familiar: Bueno... pero tal vez también significa hacer sonreír a la gente. Si la Marea Oscura desapareciera, todos serían felices, ¿no?
Angel: Es más fácil decirlo, que hacerlo.
Angel: Pero si eso es todo lo que hace falta, tú ya lo has conseguido, Augusta. ¡Bueno, menos a Enric! ¡Hacer feliz a un piojo como él no cuenta!
Abby: Parece que nuestra mariposa ya se ha calmado, Errante.
Abby: Vamos a ver los Fantasmas de allí.
Entra en la Esfera Sonora en la Piedra Guía.
Inspecciona los fantasmas de nuevo.
Errante: Augusta...
Augusta: Sí, soy yo.
Augusta: Je. Supongo que ya no se puede negar. Pensé que podría ocultarte mis tonterías infantiles.
Errante: Entonces, Murmulium... digo, Fabianum, ¿es tu ciudad natal?
Augusta: Sí. Ha pasado mucho tiempo. Nunca imaginé que vería mi pasado de esta manera.
Abby: Mmm... Tengo curiosidad...
Augusta: ¿Sobre el Abismo de los Manes y el Roble Hueco?
Abby: ¡Sí!
Augusta: ...El nombre de Fabianum, antiguamente, significaba gloria.
Augusta: Al ser la primera línea de Septimont contra la Marea Oscura, tuvo el honor de recibir a leyendas como Fabius, Atilius y Valeria.
Augusta: Tal vez por eso los cuentos del Rey de los Héroes siempre perduraron aquí. El más conocido hablaba de la gran travesía al Abismo de los Manes y las ruinas de una civilización antigua.
Augusta: Se decía que si traías «dos vidas» (tú mismo y tu espada) se te concedería la entrada. Y adentro, escucharías los susurros incesantes de los héroes legendarios.
Augusta: Susurros... capaces de despertar una resonancia tan poderosa como la de los propios héroes, decían.
Augusta: En cuanto al Roble Hueco que lleva al Abismo de los Manes... solo son cuentos de niños. Nadie supo jamás si era real.
Augusta: Pero Fabianum nunca encontró a su Rey de los Héroes. Y su nombre se perdió, reemplazado por Murmulium, una herida que Septimont no es capaz de curar...
Augusta: Todo el pueblo resistió hasta el final, pero nunca llegó ayuda de la ciudad de Septimont.
Augusta: Más tarde supe que, la misma mañana en que cayó Fabianum, la mayoría de los senadores aún dormía plácidamente, en sus cómodos lechos...
Augusta: Je... No fue la Marea Oscura lo que condenó a mi ciudad natal, sino los poderosos que no actuaron, cegados por la codicia.
Augusta: Perdóname. He dejado que las emociones me dominaran.
Errante:
Augusta: Ya veo. Entonces quizás debería pasar más tiempo contigo, como Iuno.
Augusta: De todas formas...
Augusta: ¿Por qué nos reveló todo esto la Sonora?
Abby: Tal vez nos ayuda a encontrar esa... esto... frecuencia pura de la Marea Oscura. Parece que ahora se aprecia el olor con más claridad.
Errante: O tal vez... quería mostrarnos algo más.
Errante:
Augusta: ¿Un alma que soportó la corrupción de la Marea Oscura... y aún lucha por decir la verdad?
Augusta: Sin duda... su espíritu merece ser recordado. Iré a presenciar tal verdad con mis propios ojos.
Sigue la «chispa de luz» y explora la Sonora.
Errante: Esos fantasmas de delante... parece que han perdido el control.
Entra en la Esfera Sonora en la Piedra Guía.
Sigue la «chispa de luz» y explora la Sonora.
Inspecciona el origen del ruido.
Joven Augusta: Todos han...
Joven Augusta: Angel, ¿qué hacemos—?
Joven Augusta: ¿Angel? ¿Estás bien? ¡Estás sangrando!
Angel: Yo...
Joven Augusta: Quédate conmigo. Te sacaré de aquí.
Angel: No... Hay monstruos por todas partes... No lo lograrás, no conmigo...
Angel: ...Solo déjame y...
Abby: ¿Eh? Se ha parado... Ya no escucho nada. ¿Terminó así, sin más?
Augusta: Recuerdo estar atrapada dentro con Angel, rodeadas de Disonancias Tácitas.
Augusta: Si no hubiera sido por un valiente gladiador que intervino y dio su vida por salvarnos... ninguna de nosotras lo habría logrado.
Augusta: ... Tal vez debamos recrear lo que pasó entonces para despertar a los Fantasmas, derrotando a las Disonancias Tácitas como hizo aquel gladiador.
Abby: Pero no son reales. ¿Cómo vamos a enfrentarnos a ellas?
Errante: Tendremos que volver a salir de la Sonora.
Abby: ¡Ah, cierto, la Piedra Guía!
Sal de la Esfera Sonora en la Piedra Guía.
Abby: ¡Disonancias tácitas! ¡Allí!
Augusta: Hora de trabajar.
Derrota a las Disonancias Tácitas.
Errante: Regresemos a la Sonora. Seguro que hemos cambiado alguna cosa.
Entra en la Esfera Sonora en la Piedra Guía.
Inspecciona los fantasmas de nuevo.
Gladiador herido: Este es... el final...
Gladiador herido: Ja, ja, ja... al menos no estoy de rodillas...
Gladiador herido: ...
Joven Augusta: Ah...
Joven Augusta: No... no respira...
Joven Augusta: ...
Joven Augusta: Gracias...
Sigue al fantasma.
Angel: Augusta... ¿vas a...?
Angel: ¿Vas a enfrentarte a eso tú sola?
Angel: ¡No! ¡No lo hagas! Quédate conmigo...
Joven Augusta: Prometí que te sacaría de aquí.
Angel: ¡No, Augusta! Augusta...
Joven Augusta: ¡O-Oye, tú! ¡Maldito monstruo!
Joven Augusta: ¡¿Por qué no luchas conmigo?!
Joven Augusta: ...
Joven Augusta: ¡Yo... no te tengo miedo! ¡Ven, que estoy aquí!
Joven Augusta: ...
Joven Augusta: ¡No me ignores! ¡No te lo permitiré!
Joven Augusta: No—
Joven Augusta: ¡Ahí no! ¡Mírame a mí! ¡QUE ME MIRES A MÍ!
Joven Augusta: Angel... ¡Angel!
«Susurros»: La Marea Oscura solo responde a la fuerza. Quienes carecen de ella están condenados a ser olvidados...
«Susurros»: Augusta, mi niña valiente, pero frágil... Aún eres demasiado débil, incapaz de saciar el hambre de la Marea Oscura.
«Susurros»: Anhelas convertirte en heroína y reinar por la fuerza... Pero dime... ¿puede alguien tan débil reclamar el trono de la gloria?
Errante:
Augusta: La Marea Oscura me ignoró. Su objetivo siempre fue Angel.
Augusta: Y los susurros... eran reales, pero no como prometían las leyendas. Lo que escuché fueron frías palabras de negación.
Augusta: Nada de eso importa ahora. Todo eso pertenece al pasado...
Augusta: Era un polluelo tratando de salir del nido. Una niña imprudente que apenas podía sostener una espada.
Errante:
Augusta: Cierto... aunque, en aquel entonces, no tenía más opción.
Augusta: Esto es Septimont, un lugar donde los ideales se inclinan ante la fuerza.
Augusta: De niña, no tenía ansias de poder... pero en la ciudad, si deseaba elevarme más allá de mis raíces y silenciar la arrogancia, vestida de fama y fortuna, no tenía otro camino.
Augusta: Hoy, mi fuerza habla por mí, y mi espada corta las calumnias.
Augusta: Lo corta todo... excepto el prejuicio.
Augusta: Sé bien lo que traman esos parásitos del Senado. En nombre del Templo, manipulan la opinión pública para asegurarse un lugar en la Colina Capitolina.
Augusta: Pero sus absurdas tramas tan solo destilan miedo...
Augusta: Temen enfrentarse a mí, y se ocultan en las sombras, esperando que unas profecías vacías me hagan caer.
Errante:
Augusta: No se trata de creer o no creer, sino de no temerlas.
Augusta: La Marea Oscura aún acecha a Septimont. La gente vive aterrorizada de perder su hogar otra vez, y por eso se aferran a la esperanza de un Rey de los Héroes.
Augusta: Como éforo de Septimont, debo mantenerme fuerte y responder a sus ruegos.
Augusta: Un monarca no tiene derecho a vacilar.
Augusta: Si mi poder de resonancia genera dudas sobre mi derecho a gobernar, que el verdadero Rey de los Héroes dé un paso adelante y me desafíe.
Augusta: Y si no aparece ninguno... seré yo quien decida si este título es digno del peso de la gloria de un gobernante.
Augusta: Una de las profecías habla de un Rey de los Héroes que empuña un poder extraordinario, surgido de las mareas oscuras. Tal como lo veo, tú, Errante, haces honor a sus palabras.
Augusta: Si fueras tú... aceptaría tu desafío con gusto.
Augusta: Una persona de tamaña fuerza puede ser un enemigo o un alma gemela, y ambas cosas nos intrigan, a mi espada y a mí.
Errante: ¿Yo? Honestamente, nunca se me pasó por la cabeza.
Errante: Por lo que he visto, ser un verdadero gobernante no es solo tener un poder inmenso, ya sea un grandioso poder de resonancia o una fuerza inconmensurable.
Errante: He conocido gente desde Huanglong hasta Rinascita que vive con verdadera integridad, todos con distintos pasados y habilidades, y... ninguno de ellos era perfecto.
Errante: Pero lo que los define no es la fuerza, ni nada que se pueda medir. Es el espíritu con el que nacieron. Firme. Inflexible. Eso no se puede robar.
Errante: Créeme, Augusta, veo ese mismo espíritu en ti.
Augusta: Ya veo...
Augusta: Iuno me dijo algo similar una vez.
Errante:
Augusta: ... Lo que pasó dentro del Roble Hueco me es desconocido. Solo sé que, cuando la encontré, su poder de resonancia había crecido tan inmensamente que ni tan siquiera la Marea Oscura pudo resistirla.
Augusta: Pero no logró controlarlo. Contemplé impotente cómo se transformaba en... algo que ya no era humano. Después de eso, nunca volví a verla.
Errante: Un fenómeno de la Marea Oscura hace dieciséis años... Su frecuencia debió haber sido más estable de lo que es ahora.
Errante: Tal vez esta sea la verdad que el espíritu del gladiador está tratando de compartir...
Entra en el Roble Hueco.
Inspecciona al fantasma.
Joven Augusta: ¡Angel!
Joven Augusta: ¿De-derrotaste a la Marea Oscura? ¡Es... increíble!
Joven Augusta: Y tus heridas... ¡han desaparecido! ¡Qué alivio! ¿Los susurros te dieron su poder?
Angel: ...
Joven Augusta: Angel, ¿estás...?
Joven Augusta: ...
Angel: Huye... ¡HUYE!
Mientras las palabras se desvanecen, el Fantasma que porta la reverberación del pasado se difumina. Un vórtice de energía en forma de remolino permanece donde «Angel» desapareció.
Abby: *Olisquea*...
Abby: ¡Ese es el olor, Errante!
Augusta: La verdad... la Marea Oscura... y la frecuencia pura...
Augusta: ¿Seguro que eso es lo que buscamos, Errante? ¿Cómo podría Angel portar la frecuencia de la Marea Oscura?
Errante: Si alguien puede olfatear la verdad, es Abby. Pero para estar seguros, le enviaré los datos a Buling en cuanto salgamos de aquí.
Errante: Costa Negra nos dará una respuesta.
Augusta: Vale...
Obtén la frecuencia pura de la Marea Oscura.
Sal de la Esfera Sonora en la Piedra Guía.
Después de salir de la Sonora, regresas a Murmulium y envías la frecuencia pura de la Marea Oscura a Buling.
Buling: ¡Todo listo, jefe! El Tetis pasó los datos por un par de filtros, y hemos discriminado un punto en los terrenos de caza. Casi seguro que ahí es donde se esconde el Soberano.
Buling: Te estoy enviando las coordenadas.
Augusta: Entonces, ¿la frecuencia que recolectamos realmente provenía de la Marea Oscura?
Buling: Tal cual.
Buling: Pero es raro que te pasas. Está quieto, como un lago en calma, y no hace ruido. Como si estuviera dormido. Como si nada lo perturbara.
Buling: Si tuviera que describirlo, diría que... es como una reverberación que queda cuando la Marea Oscura choca de frente contra el Forte de alguien.
Buling: Por sí sola, no es tan peligrosa como la Marea Oscura... pero si la mezclas con otro Forte en un vaso y agitas... como poco, te quedas sin pestañas.
Augusta: Angel... y la Marea Oscura...
Augusta: ... Comprendo.
Augusta: Vamos, Errante. Es hora de acechar a nuestra presa.
Augusta: Informaré a los demás para que se reúnan en esa ubicación.
Avidius: Por favor, daos prisa, todos. Debemos colocar las balizas de piedra en sus lugares antes de que comience la cacería del Soberano.
Senador astuto: Cuánta devoción. Perdona, Avidius, pero pareces haber olvidado tu lugar.
Avidius: ¿Es así? Quizás a mi señor le gustaría recordármelo.
Senador astuto: Bueno. Debes ser consciente de tu rendimiento durante la cacería de Tyrannos. Bastante decepcionante, debo decir.
Senador astuto: La paciencia del Senado no es ilimitada, y es solo para quienes la merecen. A menos que puedas presentar un triunfo que iguale tus hazañas en el Abismo de los Manes, no tendremos más opción que... reconsiderar tu candidatura como próximo gobernante de Septimont.
Senador astuto: Espabila, Avidius. ¿No es Murmulium el lugar que vio nacer tu gloria? Esa, Avidius, es tu verdadera arena.
Senador astuto: Sin embargo, aquí estás, enredado en las insignificantes preocupaciones de Augusta, cuando podrías aspirar a algo mucho mayor.
Avidius: Qué divertido, senador Falco.
Avidius: Buscáis un gobernante fuerte como para liderar, pero dócil como para ser dirigido. Tendríais más suerte buscando una aguja en un pajar.
Avidius: Si yo estuviera en vuestra posición, mantendría la boca cerrada. Si Septimont cae, también lo harán vuestras ambiciones.
Avidius: Y permitidme recordaros que entré en el Abismo de los Manes porque no tenía otra opción, y mi deber como gladiador lo exigía.
Avidius: La sangre que derramé y la espada que empuñé fueron prueba de mi lealtad, no divertimento para los señores. Si así es como lo veis... entonces quizás soy yo quien debería reconsiderar esta alianza.
Senador astuto: ¿Cómo osas—?
Gladiador veterano: Je, tienes agallas, ¿eh? No has dejado que la ambición te nuble la mente. Eso me gusta.
Gladiador veterano: ¿Falco? ¿Qué os...?
Senador astuto: *Quejidos de dolor*
Gladiador veterano: ¡Cuidado!
Avidius: ... Puede que esté bajo la influencia de las Figuras Huecas. A juzgar por su comportamiento, la Marea Oscura ya ha corrompido su mente.
Avidius: La Piedra de anclaje casi está en su lugar. Señor Hercle, ¿podríais llevar al senador Falco a descansar?
Avidius: Esto no está lejos del Abismo de los Manes. Recuerdo haber encontrado Mesona por allí. Es una hierba especial que nos ayudó a mis compañeros y a mí a resistir la corrupción de la Marea Oscura.
Avidius: ... El senador Falco ha pagado por su orgullo. Pero fue un reputado gladiador, y merece una muerte libre del tormento de la Marea Oscura.
Avidius: Haré todo lo que pueda para ayudarlo...
Avidius: Señor Hercle, por favor, cuidadlo. Traeré la hierba.
Avidius: Prometo que no tardaré mucho. No debéis preocuparos.
Gladiador veterano: Muy bien. Ve y haz lo que creas que es correcto.
Avidius: ...
Avidius: ...
Avidius: ... Cómo puede ser...
Avidius: No... Debe ser una ilusión de la Marea Oscura...
Avidius: Este muro... No, no puede ser...
Augusta: ¡Gladiadores! Nuestra presa finalmente se ha revelado. Dirigíos a las coordenadas señaladas. Es la hora de la caza.
Avidius: ...
Sigue las coordenadas y persigue a Falso Soberano.
Abby: ¡Este es el lugar! ¡Aquí huele que no veas!
Augusta: No hay rastros del Soberano... debe estar ocultándose otra vez.
Augusta: Debemos obligarlo a mostrarse.
Errante: Quizás esto podría servirnos.
Augusta: ... Por allí.
Derrotar a Falso Soberano.
Errante: ¡Abby!
Abby: Ugh... ¡Ya no puedo más!
Errante:
Abby: S-sí...
Abby: Pero mi barriga… Ugh… está llena.
Abby: Estoy tan... cansada...
«Susurros»: Infiel... La fuerza que rechazaste se convertirá ahora en la espada que te abata...
«Susurros»: Despreciar un don divino es aceptar sus consecuencias, y la Divinidad solo ofrece merced una vez...
Iuno: Augusta...
Iuno: Augusta.
Augusta: Iuno, yo...
Augusta: No, no puede acabar así...
Augusta: ¡Todas las unidades disponibles! ¡Dividíos en dos equipos! ¡Uno escoltará a los heridos de vuelta a la base, mientras el otro prepara suministros y mantiene la posición!
Buling: ¡Jefe, ¿qué está pasando?! Acabo de tener un mal presagio, y el Tetis no para de tirar alertas.
Errante:
Buling: Ajá... me lo imaginaba. En esa zona se ha enterrado a muchos guerreros. Para el Soberano, es como un buffet gratis.
Buling: Y el muy ansias ya se ha zampado todas las frecuencias circundantes. Ahora es una verdadera pesadilla.
Buling: Dicho esto...
Buling: Aunque veáis las cosas muy negras, aún no nos hemos quedado sin opciones. La Marea Oscura no se extiende tan rápido como podría. Si actuamos rápido y encontramos el punto débil del Soberano, podríamos lograr un milagro para Rinascita.
Errante:
Buling: Veamos... Fuego bajo tierra, luz apagada... Eso es. El Tetis muestra un amasijo de estructuras inestables. Parece que, después de atiborrarse con todas esas frecuencias, el Soberano tiene los adentros patas arriba.
Buling: Si logramos desequilibrar esas frecuencias de sus entrañas, quizá pierda el control y podamos recuperar el Pilum Terracaelus para reajust—
Errante:
Iuno: No podía ser más inoportuno. ¿Hay alguna otra forma de contactar con ella?
Augusta: Es la Marea Oscura...
Augusta: Todo el rango de frecuencias está bajo su control. En otras palabras, estamos completamente aislados.
Iuno: Vaya, qué fastidio.
Iuno: Tiene dentro la Marea Oscura...
Iuno: Si le damos a ese monstruo algo más...
Iuno: ¡Ya sé! ¡La Piedra de anclaje!
Errante: ¿Estás sugiriendo... que dejemos que el Soberano absorba una Piedra de anclaje? Quizá eso podría constreñirlo desde adentro.
Iuno: Qué perspicaz. Pero para lograrlo, hay que tener en cuenta dos cosas:
Iuno: Primero, necesitamos que el Soberano sea un buen chico, abra la boca y se trague la Piedra de anclaje. Eso será cosa vuestra, Augusta y Errante.
Iuno: Segundo, hay que mantener estable la Marea Oscura para que el Soberano no se ponga intensito. Cosa mía, claro. Nadie más puede hacerlo.
Augusta: ¡No!
Augusta: El Soberano es mucho más fuerte que antes, y acabas de recuperarte. No hay forma de que puedas enfrentarte a tanta energía de resonancia de una sola vez.
Iuno: No soy un adorno de cristal, Augusta.
Iuno: Soy Iuno, la sacerdotisa más talentosa que Septimont ha visto en generaciones. Si alguien puede contener la Marea Oscura, soy yo. Y no voy a caer tan fácilmente.
Iuno: Además, las Llamas Sagradas ya me mostraron mi final. En la calidez de la primavera, rodeada de flores blancas, velada por miradas gentiles. Pero ese día aún queda lejos.
Iuno: En el peor de los casos, solo necesitaré más tiempo para recuperarme. Todo irá bien. Te lo prometo.
Augusta: Mmm...
Iuno: Decidido, entonces. Dejo que os preparéis. Solo dadme una señal cuando estéis cerca del Pilum Terracaelus.
Iuno: No podré contener la forma del Soberano durante mucho tiempo, así que aprovechadlo al máximo.
Iuno: ¿No se te olvida nada, Errante?
Errante: Yo...
Iuno: Es la releche, ¿no? Mantenlo cerca. No importa adónde vayas, una parte de mí irá contigo, ¿entendido?
Errante:
Iuno: Ya que te he dado una herramienta tan práctica, debo pedirte algo a cambio. Solo una cosa.
Iuno: Prométeme que permanecerás al lado de Augusta, y afrontaréis juntos lo que el destino os depare. Esto no es una orden ni una sugerencia. Es... una petición personal.
Iuno: Sólo tú puedes hacerlo.
Augusta: Iuno...
Iuno: Creo que entiendo lo que realmente significa eso del «vacío incognoscible» en tu destino.
Iuno: No es la nada, Errante. Siempre representó un futuro que no puedes definir por nada más que por tu propia voluntad.
Iuno: Mientras exista ese vacío, tú controlas tu historia. Tu existencia es su significado en sí mismo.
Iuno: Así que por favor, apoya a Augusta con todo lo que tienes. He visto cuánto confía en ti.
Iuno: Y, a cambio, confía en ella. Pase lo que pase, no dudes de ella ni por un instante.
Errante:
Iuno: ¡Así me gusta!
Iuno: Muy bien, pues ya vale de estar aquí plantados. ¡En marcha!
Iuno: Cuanto antes resolváis esto, antes podré irme de este lugar tan aburrido.
Augusta: Iuno, una última pregunta.
Augusta: Si el destino está escrito... ¿en verdad no hay modo de liberarse, sin importar el esfuerzo?
Iuno: Yo... no lo sé.
Augusta: No importa.
Augusta: Vamos, Errante.
Iuno: ¡Espera, Augusta!
Iuno: Puede... puede que nuestro destino ya esté escrito, ¡pero lo que sí depende de cada uno de nosotros es cómo recorremos ese sendero!
Iuno: Aunque no podamos reescribir el destino, ¡podemos perseguirlo! ¡Y rodearlo! Y cuando lo alcancemos, ¡darle un buen bofetón!
Iuno: No olvides aquello que dijiste: «Una gobernante asume su lugar... logrando lo imposible para sus súbditos.».
Dirígete al Pilum Terracaelus con la Piedra de anclaje.
La travesía que te espera no permite retroceder. ¿Estás preparado?
Errante:
Errante: Aquí tienes.
Entregas la Piedra de anclaje a Augusta, que la corta en pedazos.
Errante: Por qué...
Augusta: Buling dijo que incluso algo pequeño podría tener una gran influencia. Cuanto más pequeño, menos perceptible.
Augusta: Ven, Errante. Quiero enfrentarme a nuestro destino a tu lado.
Augusta: Ojalá esta cosita pueda abrir una grieta en la puerta del destino.
Avidius: Roble Hueco... Lo vi...
Avidius: El Abismo de los Manes... No existe...
Avidius: ... Es, quizá... por mi culpa...
Avidius: Mis recuerdos... N-no...
Derrota a las Disonancias Tácitas y atraviesa Murmulium.
Iuno: Persigue tu destino... Augusta...
Ve al Pilum Terracaelus.
Errante:
Augusta: Nada... Pero hay una cosa que no me quito de la mente.
Augusta: ¿Aún recuerdas lo que me susurraron las voces hace dieciséis años?
Augusta: «La Marea Oscura solo responde a la fuerza. Quienes carecen de ella están condenados a ser olvidados»...
Augusta: Ahora que lo pienso, es bastante interesante...
Augusta: Nunca antes le había contado esto a nadie.
Augusta: Pero desde que la Marea Oscura decidió «olvidarme», esos susurros rotos nunca me han abandonado.
Augusta: Al principio, estaban en cada batalla, diciéndome cuándo esquivar, cuándo atacar. Pero conforme caían oponentes, se escuchaban cada vez menos.
Augusta: Hasta que me convertí en Éforo...
Augusta: ... Fue entonces cuando regresaron, más fuertes, sin darme ni un solo instante de paz.
Augusta: Traté de silenciarlos, pero cada vez que me desviaba de su guía, el destino me golpeaba de las formas más crueles.
Augusta: Pensé que era la dueña de mi destino, pero la verdad es... que ellos siempre conocían el camino antes y mejor que yo.
Augusta: ... La antigua profecía sobre Raguna que me susurraron se ha hecho realidad.
Augusta: Ahora es el momento de poner a prueba su poder.
Enfréntate a Augusta.
Errante: Qué...
Errante: (¿Qué es exactamente lo que quieres hacer, Augusta...?)
Augusta: Dalo todo, Errante. He comprendido que este es el deber que debo cumplir.
Augusta: ¡Ja! Eso es. Muéstrame tu fuerza.
Augusta: Quien debe estar a mi lado en el trono eres tú. Y solo tú.
«Susurros»: ¡Arrogante infiel!
«Susurros»: ¡Que los cielos te castiguen!
«Susurros»: El crisol sagrado remodelará tu alma.
Augusta: Imbécil. Ya te dije que la «Divinidad» de Raguna no viajaba en el barco.
Derrotar a Falso Soberano.
Errante: Augusta.
Augusta: Nos volvemos a encontrar, amigo mío.
Augusta: Parece que mi voluntad no me deja perder la oportunidad de luchar a tu lado.
Augusta: Ven, Errante. Este es el momento que he estado esperando.
Augusta: Ja. ¿Así que finalmente hemos llegado a esto? Bien. Así es como debe ser una verdadera batalla.
Augusta: Errante, lucha a mi lado...
Augusta: Esta vez, el corazón del Falso Soberano será atravesado por el filo de la victoria.
Habla con Augusta.
Augusta: Una batalla muy difícil... ¿no crees?
Errante:
Augusta: Sí...
Augusta: Todo es gracias a ti, Errante, Rey de los Héroes de Septimont.
Errante: En ese caso… yo podría decir lo mismo de ti.
Errante: Como reza la profecía, «el Rey de los Héroes, de extraordinario poder, surgido de las mareas oscuras, traerá la eternidad a Septimont». Tal como lo veo yo, tú, Augusta, también haces honor a esas palabras.
Augusta: ¿Un poder extraordinario? Te excedes. Conozco mis límites.
Augusta: Pero… creo que me he ganado ese título, y es uno que podríamos compartir juntos.
Augusta: Además, el Templo nunca dijo que solo pudiera haber un Rey de los Héroes.
Errante: ¿Qué te pasó realmente en la Marea Oscura? Pensé que quizás habías...
Augusta: Ja. No fue una experiencia agradable, pero de una manera extraña... fue reconfortante.
Augusta: Si quieres toda la historia, te prometo que te la contaré algún día.
Augusta: Pero dentro de la Marea Oscura, creo que las frecuencias perdidas siempre me estuvieron guiando, moldeando en quién me estaba convirtiendo.
Augusta: Incluso atrapados en ese abismo de desesperación, esos héroes caídos nunca se rindieron, y encendieron una luz tenue y cálida en la oscuridad para mí.
Augusta: Y tú, y todos los que estuvieron a mi lado... sin vosotros, no podríamos haber ganado esta batalla.
Augusta: Quizás el título de «gobernante» sea demasiado limitado y vacío para reflejar el verdadero espíritu de la humanidad.
Augusta: La gloria de una civilización se forja con generaciones de almas valientes. Nunca estuvo destinada a ser la medalla de honor de una sola persona.
Errante: Quiero preguntarte algo.
Errante: ¿Por qué me pediste que me uniera a la cacería?
Augusta: Porque mis guerreros y yo queríamos luchar junto a alguien como tú. Eso no ha cambiado.
Augusta: Pero... seré sincera. En parte, también fue porque tu destino no está escrito.
Augusta: Llevaba mucho tiempo preparándome para esta cacería, desde que apenas teníamos algunas vagas visiones de las sacerdotisas y un par de murales proféticos. Nadie sabía cuándo ni cómo sucedería el desastre.
Augusta: Entonces apareciste tú. Ya habrás visto el mural inacabado en el templo. La pared en blanco y el destino no escrito...
Augusta: Pensé que podías ser la clave de esta cacería, y me la jugué.
Augusta: En ese momento, no era capaz de expresarlo con palabras...
Augusta: Pero al final, nos dimos cuenta de lo que representa ese «vacío». Y mi apuesta valió la pena.
Augusta: Quien merece ser Rey de los Héroes, con poder sobre el Pilum Terracaelus...
Augusta: Gracias por confiar en mí, Errante.
Errante:
Errante:
Augusta: En tal caso, ya es momento de cumplir la mía.
Augusta: Esto es el Pilum Terracaelus, el final de nuestro viaje...
Augusta: No fue exactamente lo que esperaba, pero celebro que hayamos llegado tan lejos juntos.
Errante: Imperator...
Augusta: Ve. Yo te esperaré aquí.
Recupera la reliquia de Imperator antes de dirigirte al Pilum Terracaelus.
Errante: Un discoide...
Errante: Esta calidez... Puedo sentirte, Imperator...
Errante: Será mejor que regrese.
Habla con Augusta.
Augusta: ¿Encontraste lo que buscabas?
Augusta: ¿Un discoide? Parece... ¿una brújula?
Augusta: Qué estructura tan extraña... Podría haber un compartimento oculto adentro. ¿Puedes abrirlo, Errante?
Errante:
Errante:
Augusta: Si el Centinela nos dejó esta reliquia, la fuerza bruta no nos llevará a ninguna parte.
Augusta: Necesitaremos un enfoque diferente. Tal vez una llave especial, un mecanismo o una clave...
Augusta: ¿Se te ocurre algo?
Errante:
Errante: Los registros de Costa Negra sobre el Centinela podrían darnos más pistas.
Errante: Y lo más importante: necesito sus datos sobre la Marea Oscura.
Errante: El Pilum Terracaelus contiene la Marea Oscura por ahora, pero aún no estamos a salvo. Esas erupciones repentinas, y la forma en que se han fijado en ti... no es solo una coincidencia.
Augusta: Tienes razón. Quizá con la tecnología de Costa Negra seamos capaces de superar en astucia a nuestro enemigo invisible.
Errante: Contactaré con ellos en cuanto regresemos.
Augusta: Muy bien. Dejemos todo esto a un lado por ahora y disfrutemos de la victoria que nos hemos ganado.
Augusta: Probablemente ya haya una hoguera ardiendo en el campamento. Errante, es hora de volver con quienes nos esperan.
Augusta: Ganamos esta batalla, pero la guerra está lejos de terminar. Nos espera un camino de espinas y sangre. Pero contigo, y todos los que lucharon a nuestro lado, el estandarte de Septimont nunca caerá.
Augusta: Que el sol eterno sea testigo de que todos y cada uno de vosotros merecéis el reconocimiento de los héroes.
¿?: Cuánto tiempo ha pasado, Rinascita.
¿?: ¿A qué presa cazamos esta vez?
¿?: ... Al Trenodiano.