Llamas del corazón

El telón ha caído sobre las grandes competiciones. Ponte la medalla y continúa tu camino hacia el Valle de la Gloria, donde te espera una decisión capaz de cambiar el curso de la historia.

Ve a la arena y encuentra a Lupa.

Lupa: ¡Has venido, guerrero!

Lupa: La poderosa guardiana, nuestra Iudicis Arsinosa, no es un Eco muy dado a las multitudes.

Lupa: La Leona favorece a los fuertes, los inflexibles y los curtidos en batalla. Solo los que ella considere dignos encontrarán consuelo entre sus brazos.

Lupa: Pero... sigue siendo un Eco. No puede hablar.

Errante: (Estos sonidos...)

Lupa: ¿Qué pasa? ¿Has notado algo?

Errante: He oído unos ruidos extraños. Dime, ¿hacia dónde ha mirado la Leona?

Lupa: Hacia el Valle de la Gloria.

Lupa: Es donde van a descansar los héroes bendecidos por la gloria forjada en hierro y fuego.

Lupa: Pero, durante el largo camino de la caza, muchos de los cuerpos de los fallecidos se pierden. Solo vuelven sus armas.

Lupa: La frecuencia de Arsinosa está hecha con los gritos que las almas profieren durante el combate. Las armas maltrechas conservan la fuerza de voluntad de sus antiguos portadores y susurran las cosas que les quedaron pendientes.

Lupa: Tocar esas armas es un ritual de suma importancia para quienes claman la gloria del Gran Agón y reciben la bendición de la Leona.

Lupa: Escuchar las voces de nuestros ancestros junto a Arsinosa es una gran fuente de fortaleza para los septimontinos.

Errante: (Antes de conocer a Buling, cuando toqué el Eco en aquella aldea, sentí... una frecuencia opaca y compleja).

Errante: (Me recordó a lo que Abby había descrito durante nuestro viaje a Septimont, pero, aquella vez, la fuente me evitó).

Errante: (Y ahora... la he encontrado).

Errante: (La fuente de ese poder está en el Valle de la Gloria. Cuanto más se le acerca la Leona, más clara se vuelve).

Lupa: Nos está esperando allí. ¿Te parece bien si vamos?

Lupa: No sé si los rituales septimontinos serán de tu interés, pero a lo mejor descubres algo útil, ¿no crees?

Errante:

Lupa: ¡Ja, ja, ja! ¡Perfecto, entonces! Vamos allá.

Lupa: Hum...

Errante: ¿Qué pasa?

Lupa: Nada, es solo que...

Lupa: ... El hechizo me ha mareado un poco. Será la emoción de la victoria... o algo así.

Lupa: En fin, no pasa nada. Sigamos.

Ve al Valle de la Gloria.

Lupa: ¡Estos días hemos celebrado una victoria tras otra!

Lupa: El triunfo, la gloria..., todo es gracias a ti.

Lupa: Qué raro... ¿Por qué han aparecido tantas a la vez?

Continúa.

Lupa: Creía que las Disonancias Tácitas no tenían por costumbre aparecer cerca de las Montañas Fronterizas.

Errante: (Estas Disonancias Tácitas no estaban en los alrededores. Es como si hubieran... aparecido de la nada).

Lupa: Mira, está ahí delante. El Valle de la Gloria, el lugar de descanso de los héroes.

Mya: Vienes... de...

Mya: De mi tierra.

Mya: Septimont...

Errante: (La chica de hace un momento... era Mya).

Errante: (La cercanía con el Valle de la Gloria hace que el mundo normal y el mundo anómalo se solapen aún más. Imagino que lo que está por venir será la clave de todo esto).

Errante: (Tengo que replanteármelo todo sobre Septimont, Lupa, Cartethyia, Mya, la Leona de Gloria... Absolutamente todo).

Errante: (Cartethyia llegó sola a Septimont. No me esperó ni inició ninguna toma de contacto. Algo debió de impedírselo).

Errante: (Si había algo o alguien obstaculizando su camino, además del Fractsidus, solo podía ser el Trenodiano, que debería estar muerto).

Errante: (Pero Septimont no cree en el Centinela, y el Trenodiano nunca logró imponer su influencia aquí. Hum... Quizá el asunto no sea tan sencillo).

Errante: (El Trenodiano controla la mente de sus seguidores a través de la fe. Mya es ragunesa, y seguramente sea seguidora de la Orden Abisal).

Errante: (Si el Valle de la Gloria es un ritual de suma importancia para los campeones, puede que Mya fuera allí... y desapareciera).

Errante: (La histeria, las alucinaciones y la pérdida de control en la arena eran señales de la corrupción del Trenodiano).

Errante: (Tal como Phrolova dijo una vez «Cuanto más se acerca uno al protagonista, más influencia tiene sobre la historia»).

Errante: (En este Gran Agón, Lupa es la protagonista; y hace unos años, lo fue Mya. Ahora, a lo largo de todo este viaje, he visto cómo la imagen de Mya aparece y desaparece).

Errante: (Si la Mya que veo está bajo el control del Trenodiano, ¿significa que conseguir el papel protagonista es primordial para sacar adelante su plan?)

Errante: (Cuando conocí a Lupa, noté en ella lo que parecía la frecuencia de Cartethyia. Más adelante, también sentí la presencia del Trenodiano).

Errante: (¿Se habrán cruzado? Si Cartethyia forma parte de esta historia, la probabilidad es alta).

Errante: (¿Es posible que Lupa no lo recuerde? ¿O que se hayan encontrado sin darse cuenta? ¿O incluso que ella mienta y ya esté bajo la influencia del Trenodiano?)

Errante: (¿Phrolova no mentía cuando dijo que Lupa traería la Marea Oscura... o lo que ocurre en realidad es que es otra de sus víctimas?)

Lupa: ¿Mmm? ¿Pasa algo?

Lupa: ¿Necesitas algo? ¿O hay algo que quieras decir?

Errante:

Lupa: Lo siento, no recuerdo haberme cruzado con Cartethyia, pero... quizá tengas razón. A lo mejor ocurrió y lo he olvidado.

Lupa: Últimamente, ha habido ocasiones en las que me he sentido... perdida, hasta el punto de olvidar lo que estaba haciendo apenas unos segundos atrás.

Lupa: No sé si será cosa del Trenodiano, pero... si hay algo oscuro intentando jugar con mi mente...

Lupa: Tú harías lo correcto, ¿verdad, compañero guerrero?

Lupa: Tú protegerías mi honor y mi dignidad.

Errante: Hay mucho más en juego, Lupa.

Errante: He oído a los septimontinos repetir eso de «Todo por la gloria sin temor a la muerte» muchas veces, pero a veces vivir requiere más valentía que morir.

Lupa: Je, je... Bueno... ¡No pasa nada!

Lupa: Confío en ti, guerrero, igual que tú confías en mí.

Errante: (No importa si ya se ha escrito el final de la historia o aún tiene que acontecer...)

Errante: (Confiaré en mi propio juicio para encauzarlo).

Lupa: Esas espadas, lanzas y alabardas incrustadas en la piedra... son las armas de los héroes caídos.

Lupa: Tenemos una tradición en Septimont. Las tocamos para escuchar los susurros de quienes antaño fueron sus portadores.

Al extender las manos, rozas el hierro oxidado con la yema de los dedos. Del asta de la lanza suena una voz profunda y solemne.

Entre incontables batallas y la creciente Marea Oscura, el compañerismo y la amabilidad se perdieron, del mismo modo que la ternura y el amor se desvanecieron.

Lo único que reflejaban ya sus ojos eran las flores blancas que florecían en las tierras áridas.

Qué fragilidad y belleza...Suspiró mientras su cráneo quedaba aplastado bajo el peso de la Disonancia Tácita.

Al extender las manos, rozas el hierro oxidado con la yema de los dedos. De la cuchilla de la alabarda suena una voz queda y apesadumbrada.

Nadie sabía por qué deseaba luchar, batalla tras batalla.

Se despojó del oro, se desprendió del honor que la ataba y le dio la espalda a la orgullosa casa que la había engrilletado para rechazar los ojos que la seguían.

«Este silencio... ¡es mi victoria!», dijo riendo mientras cargaba contra la Marea Oscura.

Escucha el susurro de la espada.

Errante:

Lupa: Esta es la espada de Tércules. Te acuerdas de las aguas de la zona alta, ¿verdad? Buscabas a Cartethyia. Pues la estatua estaba inspirada en Tércules.

Lupa: Hace mucho tiempo, la Marea Oscura afectó de lleno a los raguneses, y Septimont no pudo escapar.

Lupa: Tércules era el hijo del éforo. Guio a nuestros guerreros para enfrentarse a las Disonancias Tácitas. Pero murió en aquella marea maldita al perder toda la fuerza que albergaba.

Lupa: Su espada estaba corrompida, pero sus seguidores se jugaron la vida para recuperarla.

Lupa: En estas tierras, las emociones intensas se funden con otras fuerzas. La Leona de Gloria nació de la pasión ardiente de los héroes. Por eso tiene tanta influencia sobre las armas.

Lupa: Por aquel entonces, la espada ya mostraba los primeros signos de la corrupción...

Lupa: Pero después de tanto tiempo, se ha convertido en la rememoración de un héroe.

Errante: (Percibo algo fuerte y palpitante en la dirección que indica la espada).

Errante: (Viene de abajo. ¿Está en el interior de la montaña?)

Cartethyia: La frecuencia... Es el Centinela Imperator...

Cartethyia: Como en el caso de Raguna, Septimont también tiene su propio Nexo Génesis... Por eso buscan...

Cartethyia: Poder... Necesitan más...

Derrota a las DT anormales.

Lupa: ¡Más Disonancias Tácitas! ¡Como la última vez!

Errante: (Por un instante, el mundo cambió. Como la última vez que vi a Mya).

Errante: (Cada vez que hay un solapamiento como este, aparecen la Plaga de Marea y las Disonancias Tácitas...)

Lupa: La Plaga de Marea... Es una extensión de la propia Marea Oscura.

Lupa: ¿Por qué ha aparecido tan repentinamente...?

Errante: Primero lo limpiaremos todo, luego averiguaremos si la espada es el origen.

Elimina la Plaga de Marea.

Lupa: ¿Qué será ese ruido?... ¡Venga, vayamos a comprobarlo!

Ve al origen del extraño sonido.

Errante: ¿Lupa?

Lupa: Siento... que no es la primera vez que he estado aquí.

Lupa: Vamos.

Entra al interior de la montaña.

Continúa la exploración.

Errante: No me cabe ninguna duda. Es la frecuencia de Imperator.

¿?: Portas...

¿?: Portas el aroma de Cartethyia.

Errante: No solo conocimiento...

Errante: ¡También has robado la autorización de acceso del Centinela!

Errante: El papel de Lupa en esta historia...

Errante: ¡No es el tuyo!

Lupa: ¿Es esa... la contendiente Mya?

Errante: Es el Trenodiano.

Errante: Lupa, esto es algo que solo puedes hacer tú.

Lupa: Dime lo que tengo que hacer.

Errante: Lee el guion y adáptalo si es menester.

Errante: Creo en ti, compañera.

Lupa: Ja..., uff... ¡Uy!

Lupa: ¿Un sueño? No, no puede...

Lupa: No es un sueño.

Lupa: No estoy sola. El guerrero ha traído esperanza de cambio.

Lupa: Je... Qué bien sienta que te acompañe alguien. Se agradece no estar aquí a solas.

Lupa: (Errante todavía no ha aprendido esto, pero sí recuerdo viajar con Cartethyia. Es imposible que esté en el mundo real).

Lupa: (Esto es una Esfera Sonora creada por el Fractsidus. Es un reino de historias).

Lupa: (La historia del Gran Agón solo comprende tres días. Antes de que Cartethyia llegara, yo... ya había vagado por esa maldita historia más veces de las que puedo contar).

Lupa: (La Marea Oscura consume Septimont, y esa monstruosa criatura que es medio humana, medio marina crece sin parar... ¿Es este el plan del Fractsidus? ¿Alimentarla con las ruinas de Septimont?)

Lupa: (Un guion... Sí, esta Esfera Sonora es como un compendio de obras).

Lupa: (Cada mundo de la Esfera Sonora es una historia que no deja de repetirse, como hojas de papel que se solapan).

Lupa: (Siguen apareciendo nuevas páginas que añaden capas a las antiguas; los cambios en una historia siempre se traspasan a la siguiente).

Lupa: (La Marea Oscura destruyó Septimont, pero tras las acciones de Cartethyia, ha empezado a recobrar la normalidad en la historia donde Errante ha hecho acto de presencia).

Lupa: (Cartethyia me salvó, cambió mi destino y me condujo hasta el guerrero, que detuvo al Trenodiano en la última historia. Parece ser que esta vez no he perdido mis recuerdos).

Lupa: (Errante le propinó un golpe poderoso al monstruo, lo que cortó el suministro de energía que el Nexo le proporcionaba).

Lupa: (Pero esa ni siquiera es su forma final...)

Lupa: (Cartethyia y yo estuvimos indagando sobre su auténtica forma. Ya me acuerdo, lo que buscamos está en las aguas de la zona baja).

Lupa: Te demostraré que puedes confiar en mí, Errante.

Usa el Alagrís.

Lupa: (El distrito antiguo de Septimont, sumergido bajo las aguas a causa de la Marea Oscura...)

Lupa: (Ah. La Marea Oscura se cierne sobre Septimont como los nubarrones de tormenta).

Lupa: (¿Está Errante...? No, da igual, no hay tiempo para preocuparse. Tengo que encontrar la causa de todo esto rápido).

Viaja en el Alagrís hacia el cielo.

Ve al Distrito Antiguo.

Lupa: En una historia pasada, vine aquí con Cartethyia...

Cartethyia: Tu estado... puede que no aguantes mucho más.

La sin nombre: Ja, ja, tal y como suponía. Aquí es donde acaba... todo.

La sin nombre: Qué raro. Recuerdo todo lo de Septimont, pero no logro... ni siquiera logro recordar mi nombre.

Cartethyia: No te has olvidado.

Cartethyia: Alguien robó tu papel en la historia. Incluso tu nombre en los letreros de la arena sería ilegible.

Cartethyia: Tu existencia ha sido borrada. La única forma de recuperarla es deshacer esta historia.

La sin nombre: Je... Es una lástima que no vaya a vivir lo suficiente para verlo.

La sin nombre: Lo siento, Cartethyia. Me salvaste y no voy a poder devolverte el favor.

Cartethyia: Cuando era una niña, hace mucho tiempo... Me contaron muchas historias sobre Septimont.

Cartethyia: Una ciudad llena de pasión y de vida. La gente disfrutaba de la bebida, reía con ganas, apreciaba la escultura y vivía por y para la caza.

Cartethyia: Hombres y mujeres sin miedo a nada. Con un fuego que lo alumbra todo con intensidad antes de apagarse.

Cartethyia: Pero cuando yo llegué a Septimont, los entes malvados ya habían causado estragos. La ciudad, con sus calles anegadas por la Marea Oscura, era una sombra de lo que fue.

La sin nombre: Es cierto..., mi ciudad es bonita.

La sin nombre: Cuando los vientos del otoño mecían las banderas doradas y los carrillones, el tiempo parecía ralentizarse...

Cartethyia: El Leviatán... No le daré la oportunidad de hacer sufrir al pueblo de Rinascita.

Cartethyia: Juro por lo que más quiero que encontraré a quienquiera que haya orquestado esta tragedia.

La sin nombre: (Tose) Septimont..., ¿puedo dejar esto en tus manos?

Cartethyia: No.

Cartethyia: Lo has dicho tú misma. Esta es tu ciudad y hay cosas que solo tú puedes hacer.

Cartethyia: El monstruo que deja su rastro en la Marea Oscura... Puedo sentirlo. Su frecuencia es muy parecida a la mía.

Cartethyia: El Trenodiano me creó para ser una Resonadora de su poder. Pero yo no fui la única. Muchos «receptáculos» malogrados me precedieron.

La sin nombre: Y eso quiere decir...

Cartethyia: Que hay muchas cosas que todavía no sé. Seguiré indagando. Pero en cualquier caso, tú tienes «algo especial».

Cartethyia: Una vez... quise acabar con todo. Pero alguien me detuvo.

Cartethyia: Incluso aquellos de quienes se burla el destino pueden romper esa maldición. No importa lo que quieras hacer, o si eres débil o fuerte. Lo importante es esforzarse al máximo.

Cartethyia: Volví al mundo gracias a la ayuda de cierta persona.

Cartethyia: Y creo que vendrá aquí a darle una nueva forma a esta perversa historia.

La sin nombre: Tiene que ser una persona de lo más interesante, ¿eh? Ojalá poder conocerlo y ver qué es lo que hace...

Cartethyia: Ya lo verás con tus propios ojos.

Cartethyia: La victoria no se alcanza con prisa. Requiere paciencia y perseverancia. Y si no nos es posible ahora, alguien recogerá nuestro testigo.

Cartethyia: Si quieres salvar tu ciudad, no te rindas. Debes superar el dolor y las dudas para seguir adelante.

Cartethyia: Como cuando vagabas por Septimont antes de mi llegada. Estabas rota por dentro, pero tu determinación te empujó a buscar ayuda fuera de la ciudad.

Cartethyia: Salta a una nueva historia y llévale mi mensaje a esa persona.

La sin nombre: Je... ¡Ja, ja, ja! Vale, Cartethyia... Me... Me esforzaré al máximo...

La sin nombre: Primero... dime cómo se llama esa persona.

Cartethyia: Estoy cerca de esa frecuencia anormal...

Cartethyia: Estás en los acueductos sumergidos.

Lupa: Los acueductos sumergidos... Recuerdo haber leído sobre ellos en los registros de los Silva. Antes había un canal subterráneo que conducía a las llanuras.

Lupa: Pero ahora que el Distrito Antiguo está completamente inundado, solo podremos acceder a él si antes drenamos el agua.

Lupa: Después de que borraron mi papel, Cartethyia debió de encontrar a esa criatura mitad humana, mitad criatura marina... y al Fractsidus.

Lupa: Como Errante, también eligió quedarse al final de esa página del guion, para darle una nueva oportunidad a las historias que estaban por venir.

Lupa: Por eso... solo recuperé mi nombre cuando te conocí.

Lupa: Los mundos superpuestos que viste en el camino eran obra de ese monstruo. Usó a Mya para intentar arrebatarme el papel otra vez... para volver a corromper Septimont desde el Nexo.

Lupa: Solo yo puedo borrarlo de esta historia. Solo yo puedo demostrar que soy real... y que ella es solo una impostora.

Lupa: Después de que Mya desapareciera en el Valle de la Gloria hace ya décadas... ¿qué fue lo que realmente pasó?

Lupa: Después de todo lo que sufriste, dime... ¿qué fue Septimont para ti?

Lupa: (Recuerdo que la entrada al canal subterráneo está en el campanario del distrito antiguo).

Lupa: (Ja... ¡Claro! El mantenimiento de estas aguas siempre recae en la jurisdicción de los Silva).

Lupa: (Quizá pueda despertar a este Gigante de Gloria que duerme).

Lupa: (En la tradición septimontina, cuando el gigante empuña su espada y vela por los guerreros que van a cazar, todas las puertas y pasadizos se abren).

Lupa: (Muchas rutas antiguas están bloqueadas, pero puedo intentar hacer uso de las que todavía están intactas para drenar el agua. ¡Merece la pena intentarlo!)

Drena las zonas anegadas del Distrito Antiguo.

Ve al Campanario.

Ve al ascensor.

Toma el ascensor para llegar al canal subterráneo.

Lupa: (Esta puerta es lo único que me separa de las profundidades de los acueductos).

Lupa: (No se abre... Tendré que encontrar otra ruta).

Continúa.

Lupa: (Ese espejo de cobre está sonando).

Lupa: (El guerrero lo usaba para «ver» el pasado. ¿Hay rastros de eso aquí...?)

Usa el Espejo de la Verdad.

Inspecciona el lugar mostrado en el Espejo de cobre.

Julia: Ya he sacado ese cuerpo del mar.

Cristoforo: Excelente, dómina Julia. Mantener la palabra es fundamental para que cualquier colaboración llegue a buen puerto.

Cristoforo: Lo sé, lo sé. La éforo actual de Septimont no está muy por la labor de acatar la voluntad del Senado, pero ya nos encargaremos de eso.

Cristoforo: Una copa de vino envenenado, una mosca, una daga... el destino ataca cuando menos te lo esperas.

Cristoforo: Con alguien tan inteligente y calculadora como tú al mando, la casa Silva no tiene nada que temer.

Julia: ¡Que sepas que no trabajo contigo por gusto! ¡Todo esto lo hago por Septimont!

Julia: Algunos de los nuestros han olvidado el terror que se siente al vivir a la deriva. Para sobrevivir a la marea, hay que tomar las decisiones correctas.

Julia: Hablaremos de otros asuntos más tarde. Pero dime, ¿qué quieres de esa mujer muerta que cayó al mar?

Cristoforo: Una mujer muerta... Ah, ¿te refieres a Mya?

Cristoforo: En efecto, ella es el meollo de la unidad de la que hablaba. La que queremos construir bien al fondo de estos acueductos subterráneos.

Cristoforo: Viva o muerta, su cuerpo contiene la información que necesitamos. Los experimentos del Fractsidus continuarán durante un tiempo.

Cristoforo: Por lo pronto, necesitaré tu ayuda para ocultar la existencia de este pequeño laboratorio, señorita.

Julia: ¿El meollo...? Las habilidades de Resonancia de esa debilucha eran bastante pobres, y estoy siendo generosa. Su actuación en la arena no fue nada del otro mundo.

Julia: Buf, si no fuera por esos estúpidos incompetentes del Senado, que la usaron como mera maniobra de distracción para las masas, ¡ni siquiera habría llegado a la final!

Cristoforo: No te alteres, mi querida dómina. Tienes toda la razón. La chica es tan débil que es totalmente incapaz de resistirse a la voluntad de su creador.

Cristoforo: Ganar el Gran Agón fue precisamente lo que le puso una diana en la cabeza.

Cristoforo: Suerte e infortunio, soberbia y humildad, debilidad y fuerza... La naturaleza de una persona es como dos caras de la misma moneda.

Cristoforo: Y yo siempre he visto belleza en las tragedias inevitables.

Lupa: Así que Mya lleva muerta todo este tiempo...

Lupa: No dejó Septimont cuando desapareció... El mar se la llevó.

Continúa.

Investiga más a fondo.

Localiza el sonido del timbre.

Usa el Espejo de la Verdad.

Inspecciona el lugar mostrado en el Espejo de cobre.

Cristoforo: Me imagino que ya habrás visto la unidad experimental de los acueductos. Bueno, ¿qué te parece?

Phrolova: Si no fuera por la espada que tiene clavada en el pecho, pensaría que el cadáver está vivo.

Cristoforo: Pues sí. Han pasado unas décadas, pero Mya sigue teniendo el mismo aspecto que cuando la sacaron del mar.

Cristoforo: Sus datos nos han servido de mucho. Como Resonadora malograda del Trenodiano, este... espécimen es extraordinario a su manera.

Cristoforo: Ya sabes, no hace tanto tiempo desde que Errante liberó a Cartethyia de esa torre.

Cristoforo: Yo descubrí que una pequeña parte de la esencia del Trenodiano en el cuerpo de Mya se reactivó al reconectar la torre con el mundo exterior.

Phrolova: Suena a que has encontrado inspiración.

Cristoforo: Sí, Septimont albergará el Gran Agón pronto. Y se me ha ocurrido una idea bastante interesante.

Cristoforo: Antes de su muerte, Mya también participó en el torneo. Usaré eso como ancla ficticia para crear un guion para rescribir la propia realidad.

Cristoforo: Ya he hablado de los pormenores con él y hemos llegado a un pequeño acuerdo.

Phrolova: ¿Has hablado con el Trenodiano...? ¿Ya ha despertado de su letargo el Leviatán?

Cristoforo: Solo un pequeño fragmento de este. Un fragmento debilitado y taimado que ansía poder.

Cristoforo: Me inventaré una historia para esta criatura marina, así podrá cumplir lo que siempre ha querido: arrasar Septimont entero con su Marea Oscura.

Cristoforo: El Trenodiano necesitaba usar a Mya para encontrar el Nexo de Septimont y así corromper el sistema de balizas. Aunque fracasara en esa empresa, siguió controlando la mente de la campeona para infiltrarse en las altas esferas de la ciudad.

Cristoforo: Pero parece que nada le salió bien.

Cristoforo: Al constatar que era imposible resistirse a la corrupción, la chica eligió la muerte. Se clavó una espada en el corazón y saltó al mar antes de ahogarse con su propia sangre.

Cristoforo: Fascinante, ¿no? Ante el mismo dilema, la fortaleza o la debilidad pueden cambiarlo todo.

Cristoforo: La Sacra Doncella frustró los designios del Trenodiano en Raguna sin ayuda de nadie, pero la pobrecilla no tuvo más remedio que suicidarse.

Cristoforo: Una muerte tan dramática y llena de tristeza... Qué poético, qué tragedia tan hermosa...

Phrolova: No me interesa tu gusto, Cristoforo.

Phrolova: Solo por curiosidad, ¿qué tipo de final has escrito para Septimont esta vez?

Cristoforo: Qué lectora más impaciente eres, Phrolova.

Cristoforo: Este guion es un mero «amplificador» diseñado para alimentar el poder latente del Trenodiano. En cuanto sea lo bastante grande, solaparé la Esfera Sonora con la realidad.

Cristoforo: Lo único que necesitamos es que la dómina Julia elija al campeón adecuado. Je, no creo que nadie note el cambio de protagonista.

Cristoforo: Cuando la criatura marina crezca en la cuna que le he preparado mediante la Marea Oscura, el himno del Paraíso Peregrino se extenderá desde Septimont a toda Rinascita.

Cristoforo: A diferencia de esos septimontinos y sus historias anodinas, ¡la que yo he escrito sobre Mya es mucho más emocionante! ¿No lo crees?

Phrolova: ¿Y si sale mal, qué?

Cristoforo: Pues que así sea. Mira, Phrolova, las historias no son más que nuestro intento de imaginarnos el destino para prepararnos ante él.

Cristoforo: Si este guion es lo que convierte a Errante en mi mejor protagonista posible..., si supera esta prueba de fuego, entonces ¿no es eso una victoria para mí también?

Continúa.

Lupa: Nauseabundo.

Lupa: ¡Que Septimont sea como tu patio de recreo me parece imperdonable!

Lupa: ¿Qué es lo que tiene de poética o romántica una historia en la que alguien se ve abocado a la muerte?

Elimina la Plaga de Marea.

Localiza el sonido del timbre.

Usa el Espejo de la Verdad.

Mya: ...

Dama Marina: ¿Todavía estás por aquí, Mya?

Dama Marina: Una Reverberación que se desvanece y que ya debería haberse disuelto en las profundidades hace mucho tiempo.

Mya: ¿Hacia... dónde... te diriges...?

Dama Marina: A reclamar el título.

Dama Marina: ¿Ese deseo que nunca pudiste cumplir?

Mya: Ganar en... la arena... nunca fue... mi deseo...

Mya: ¡No... necesito... esa... victoria...!

Dama Marina: Pero yo sí. Sin un campeón y la bestia león, no tengo forma de acceder al Nexo que dejó Imperator.

Dama Marina: ¡Tú... Cartethyia, mis dos «hijas», mis creaciones! ¿Por qué oponéis resistencia en vano?

Dama Marina: ¿Alguna vez Septimont ha sido amable contigo?

Dama Marina: No te quieren ni te necesitan. Te olvidaron hace mucho tiempo.

Mya: Pero nos... criaron... allí...

Mya: Nunca... lo... entenderás...

Dama Marina: Orgullosos en el combate, pero siempre sedientos de más fuerza. Conozco la idiosincrasia de los septimontinos mucho mejor que tú.

Dama Marina: Mya, te aterra la idea de entender la verdadera naturaleza de los septimontinos. Por eso prefieres engañarte a ti misma.

Dama Marina: Te niegas a admitir que te utilizaron y se deshicieron de ti. No te atreves a aceptar que fuiste insignificante desde el principio.

Mya: No... Viburnum... mis... flores...

Dama Marina: Silencio. No importa. Lo que pienses no cambiará nada.

Vuelve a la habitación donde se encuentra la compuerta de agua.

Lupa: Viburnum..., ¿el Viburnum de hojas de sangre de Septimont?

Lupa: Ah, entiendo.

Lupa: Es una flor que regalan a los gladiadores... un símbolo de triunfo.

Continúa.

Ve al ascensor.

Toma el ascensor para llegar a las profundidades del canal.

Sigue el camino.

Lupa: (Siempre he cargado con este remordimiento).

Lupa: (Remordimiento por algo que ni siquiera elegí, remordimiento por algo inherente. A veces, se convierte en dudas).

Lupa: (¡Intento ser yo misma! Y lo consigo la mayoría de los días. Aun así... Lo veo. Veo el dolor en sus caras).

Lupa: (En aquellos que se quedan atrás. En los que abandonan el campo de batalla abatidos. Los que depositaron sus esperanzas en mí...)

Lupa: (Siempre me he preguntado... ¿habría llegado limpiamente hasta donde estoy ahora de no ser por mi don?)

Lupa: (¿Tengo derecho a juzgar a quienes hacen lo que quieren con las reglas con tal de sobrevivir? ¿O es que mi arrogancia me ciega?)

Lupa: Ahora... Ya no pienso eso.

Lupa: Errante es más fuerte que yo, de eso no hay duda, pero trata a todo el mundo por igual. En vez de hacer las cosas por su cuenta, decidió confiar en mí.

Lupa: Cartethyia se pasó años atrapada por el peso de las expectativas de los demás. Nunca antes había pisado Septimont, pero cruzó el mar para llegar aquí.

Lupa: Y Mya... Puede que su Forte no destacara, pero jamás huyó de ningún combate. Luchó hasta que no pudo más.

Lupa: Los corazones no se moldean con lo que nacen o con lo que reciben.

Lupa: He subestimado a los demás... Y a mí misma.

Lupa: ¡Pero tú y tu arrogancia! Crees comprender la oscuridad del corazón de la gente, pero no tienes ni un ápice de vida en tu interior.

Lupa: La Fortaleza del Grifo se ve esplendorosa. Como Septimont.

Lupa: Construida piedra a piedra por sus gentes. Ni por el Centinela ni por el Trenodiano.

Lupa: Donde hay luz, siempre hay sombras.

Lupa: Pero la gente siempre necesita luz. La perseguirán pase lo que pase. Y aprenderán a vivir con las sombras.

Lupa: Mya, Cartethyia... Oriundas y criadas en este archipiélago. Hijas de Rinascita. ¡Dueñas de su propio destino!

Avanza.

Lupa: Juro por el sol eterno que te mataré.

Derrota a Dama Marina.

Dama Marina: Nací de los miedos y anhelos de la civilización. Del corazón de incontables hombres y mujeres, de niños y de ancianos.

Dama Marina: Usáis cuchillas afiladas y lenguas hábiles para disputar beneficios, y disfrutáis del juego de masacrarse en la arena. Desde el pasado hasta ahora, eso nunca ha cambiado.

Lupa: ¡Ja! ¿Qué derecho tienes tú a juzgar a la gente de Rinascita?

Lupa: Mya escogió acabar con su vida con dignidad. Tu propia existencia es un insulto hacia ella.

Lupa: Mírate, te encoges de miedo en esta pequeña incubadora, desesperada por evitar tu final. ¡Nunca entenderás qué hace falta para enfrentarse al miedo a la muerte!

Dama Marina: ¡Una vida humana no es más que un grito entre la vida y la muerte!

Sigue a la Dama Marina y accede a «El Final».

Lupa: Es real… ¡Ambos estáis a salvo!

Errante: La frecuencia del Trenodiano ha desaparecido. Bien hecho, Lupa.

Cartethyia: Has logrado encontrar a Errante y proteger Septimont... Es como un libro de caballerías. No, espera... mejor aún, ¿una aventura de gladiadores?

Abby: ¡Uff! ¡Por fin puedo asomar la cabeza! Errante, ¿estás bien?

Errante: Sí, Abby, estoy bien. ¿Qué te ha pasado antes?

Abby: Yo... espera, ¿ya estamos en Septimont?

Abby: Estaba hablando contigo, y de repente... ¡bum! ¡Sentí que algo... me cubría!

Abby: Al principio noté que interfería con mi frecuencia, y luego... perdí el conocimiento. ¡Espera! ¿Cartethyia? ¡¿Y una chica que no conozco?!

Lupa: Je, eres enérgica. ¡Tu Eco está más embravecido que un ta-da!

Abby: ¡¿Qué ha pasado mientras estaba fuera?!

Cartethyia: Mmm... Creo que es hora de comparar nuestras anotaciones. Rellenemos los huecos de esta historia, ¿te parece?

Cartethyia: En cuanto sentí el poder del Trenodiano aquí en Septimont, inmediatamente me dispuse a encontrar su origen.

Cartethyia: Fue bastante repentino. Me colé en esta Esfera Sonora y eso cortó cualquier contacto con el mundo exterior.

Cartethyia: Encontré a Lupa en la ciudad. Había perdido su papel.

Cartethyia: Viajamos juntas durante un tiempo y descubrimos a los artífices de la destrucción: Cristoforo, dramaturgo del Fractsidus, y el Trenodiano.

Cartethyia: Por desgracia, el dramaturgo acabó borrando la existencia de Lupa. En cuanto a mí, me sumergí en las profundidades de los acueductos, y ahí encontré al Trenodiano. El cuerpo de Mya era su receptáculo y se escondía dentro de la unidad experimental.

Cartethyia: Pero fui incapaz de eliminarlo por completo. Se zafó de mí y encontró un escondite.

Cartethyia: Pensé que percibirías la anomalía y pondrías rumbo a Septimont, así que quise ofrecerte mi ayuda.

Cartethyia: El enfrentamiento contra el dramaturgo le privó de la habilidad de controlar el guion.

Cartethyia: Más tarde, huyó de mí junto a otros supervisores del Fractsidus. A raíz de eso, la Esfera Sonora empezó a quebrarse. Y ahí fue cuando nos reencontramos.

Cartethyia: ¿Hay algo más que quieras preguntar, Errante?

Errante:

Cartethyia: Lupa y yo formulamos unas cuantas teorías durante nuestra investigación, pero puede que sean meras especulaciones.

Cartethyia: En esta Esfera Sonora, donde las historias se manifiestan como una realidad, los papeles definen la identidad de quienes están en su interior.

Cartethyia: Perder tu papel equivale a perder tu nombre y los recuerdos que tengas.

Cartethyia: Lo cierto es que Mya murió hace tiempo y ya no existe aquí. Quien realmente ganó el Agón de tres días fue Lupa.

Cartethyia: Sospecho que las historias del dramaturgo no pueden alejarse demasiado de la realidad. Es una limitación de su Forte.

Cartethyia: Por eso borró el nombre de Lupa e intercambió su identidad con la de «Mya». Eso permitió a Mya invocar la Marea Oscura contra Septimont.

Errante:

Cartethyia: La frecuencia del Trenodiano ha desaparecido de Septimont, pero mucho me temo que esto aún no ha acabado.

Cartethyia: Hay algo más. Quizá es debido a la Marea Oscura de la Esfera Sonora, pero noto cierta alteración... Es como si el poder de atracción del Trenodiano fuera cada vez más grande.

Errante: ¡...!

Cartethyia: Ahora que lo pienso, esto podría formar parte del plan del Fractsidus perfectamente.

Errante: Debes dirigirte a Costa Negra, Cartethyia.

Errante: Llevan lidiando con el Trenodiano desde hace mucho tiempo. Deberías ir allí y ver qué tal te va. Así sabrán cómo enfrentarse a lo que está por venir.

Cartethyia: Costa Negra... ¿Eres de allí?

Cartethyia: Si es un lugar que conoces, allí estaré.

Lupa: El suceso que originó la Marea Oscura... Debe de ser cuando fallecí.

Lupa: Los detalles de la historia posteriores al suceso se me vuelven borrosos. Se ha repetido muchas veces. Es difícil recordarlo todo...

Lupa: Todo lo que sé es que estuve deambulando por las calles desoladas de una Septimont corrompida por la Marea Oscura, y que era incapaz de escapar... hasta que me topé con Cartethyia.

Lupa: Ella me salvó. Pero en esa historia no pudimos dar con el origen del desastre.

Lupa: Y luego, en otra historia te encontré a ti, compañero guerrero.

Lupa: Tras nuestra marcha, me desperté en otra historia. Estaba en el Valle de la Gloria, y ahí fue donde vi la verdadera forma del Trenodiano en los acueductos sumergidos.

Lupa: Había... tomado el control del cadáver de Mya y estaba utilizando la Esfera Sonora del Fractsidus para incrementar su poder.

Lupa: Tras derrotarlo, la Esfera Sonora empezó a desmoronarse. ¡Y yo atravesé esas páginas hechas trizas para encontrarte!

Lupa: ¿Hay algo más que quieras saber? Te lo contaré todo.

Errante:

Lupa: Mi «muerte»... Bueno, empezaré por el principio: Mi periplo para ganar el torneo.

Lupa: No logré dejar al descubierto los amaños de la familia. Después de que la dómina Julia me engañara y ganar el título por mi cuenta, mis recuerdos se volvieron borrosos... Seguramente estaba bajo la influencia de algo o alguien.

Lupa: Lo último que recuerdo con claridad es que estaba en el Nexo del Valle de la Gloria, usando mi lanza en algo parecido a un panel de control. Y de repente, la Marea Oscura lo empezó a ir en aumento.

Lupa: Al final, todo Septimont acabó engullido por la marea.

Lupa: No estoy segura de cuándo empezó todo esto, o de si la delgada línea entre la realidad que conocía y el mundo de la Esfera Sonora creado por el Fractsidus se volvió difusa.

Lupa: En esos tres días de la historia en la que Cartethyia no me rescataba, siempre moría el primer día mientras veía cómo mi patria quedaba reducida a cenizas.

Errante:

Lupa: ¡Ah, el guion y el espejo de cobre que me diste! Te los devuelvo ahora.

Lupa: Es una historia larga, pero al menos acabó bien.

Lupa: Aunque pensar en Mya aún me amarga.

Lupa: Sus reverberaciones, atrapadas en ese cuerpo monstruoso... No me puedo ni imaginar lo que ha sufrido durante estos últimos veinte años...

Errante: Cuando derrotaste al Trenodiano, también la liberaste.

Lupa: Sí. ¡Ha sido un honor librar ese último combate con ella!

Lupa: Gracias a ti y Cartethyia, he podido reescribir el final trágico de esta historia.

Lupa: Gracias por creer en mí, mi compañero guerrero.

Cartethyia: Una cosa más. Deberíamos volver al Nexo de Septimont. He encontrado algo que tiene que ver contigo, Errante.

Lupa: El Nexo... Qué oportuno. Hay algo en el Valle de la Gloria que también requiere mi atención.

Errante: Bien, pues vayamos juntos.

Reingresa al Nexo de las Rocas.

Continúa la exploración.

Cartethyia: Cuando Lupa desapareció, destruí la unidad experimental, me dediqué a perseguir al Trenodiano y derroté a la Leona de Gloria que estaba controlada por él. Y después di con este sitio.

Cartethyia: Recuerdas que el Trenodiano se hizo con una parte del conocimiento y de las autorizaciones del Centinela, ¿verdad?

Cartethyia: Para el Centinela, la información robada eran sus propios recuerdos.

Cartethyia: Por eso mismo, el propio Centinela había olvidado que transfirió una parte de su conocimiento al Nexo de Septimont antes de que el Trenodiano se fusionara con él.

Errante: El conocimiento que más tarde olvidó...

Cartethyia: Era un secreto que no debía caer en manos del Trenodiano. El Centinela lo transfirió allí para mantenerlo a buen recaudo.

Cartethyia: Allí dentro, encontré una frecuencia especial. Una parte de ella parecía... tuya. Creo que el Centinela te la quiso legar. Así que la separé.

Errante: ¡...!

Notas una apagada frecuencia de viento frío y cortante. Se desvanece rápidamente al entrar en contacto con tu mano, pero antes te indica un destino en Septimont.

Cartethyia: Parece una pista..., el verdadero secreto que te legó no está aquí, sino en esa dirección.

Cartethyia: Antes de venir a reunirme con vosotros, he pasado por la ciudad de Septimont.

Cartethyia: La arena que destruí ha sido devuelta a su estado original, pero en los corazones de la gente fueron Errante y Lupa quienes se alzaron con la victoria.

Cartethyia: El poder del Fractsidus de retorcer la realidad es mucho más peligroso de lo que pensábamos. Tengo miedo de que esto solo sea el principio.

Cartethyia: Hubo un tiempo en el que creí que el Trenodiano simplemente usaba al Fractsidus para recuperar su poder, pero su verdadero objetivo es el Nexo. Sospecho que tiene algo que ver con el secreto que ocultó el Centinela.

Lupa: Por ahí... Por ahí se va a los terrenos de caza.

Lupa: La nube de plaga todavía perdura. Cuando la Marea Alta llega, los septimontinos se lanzan a la caza de las Disonancias Tácitas.

Cartethyia: La Marea Oscura... lo conecta todo.

Cartethyia: No sabría decirte dónde está exactamente el mensaje del Centinela. Mucho me temo que tendrás que hacerlo por tu cuenta, Errante.

Cartethyia: Pero lo peor de la tormenta ya ha pasado. Aprovechemos para descansar un poco.

Cartethyia: Lupa, ¿qué tal si nos haces de guía turística? ¿Nos enseñas lo más destacado de Septimont?

Cartethyia: Me encantaría saber más sobre lo que has dicho antes. Cuando las banderas doradas ondean al son del viento y el sonido de los carrillones...

Lupa: ¡Claro! Sería todo un honor.

Lupa: Pero antes de que vayamos, hay algo que tengo que hacer.

Errante:

Lupa: Es la espada de Mya. Me ha costado mucho traerla de vuelta.

Lupa: El monstruo se ha ido. Como muchos héroes septimontinos cuyos cuerpos jamás fueron hallados, yo... solo deseaba devolverle su arma.

Lupa: Aquí es donde dio su vida. No sé decir si amaba u odiaba Septimont.

Lupa: Pero... una vez mencionó el Viburnum de hojas de sangre. Es un tributo que reciben los gladiadores de sus admiradores.

Lupa: Así que, bueno..., ella habría querido descansar aquí.

Lupa: Es bonito...

Lupa: Nuestra ciudad, la «Ciudad de la Gloria»: los lugareños disfrutan de la bebida, ríen, esculpen estatuas y cazan.

Lupa: Arde como el fuego, empapada de victoria y derrota. Alberga decepción y esperanza a la vez.