Sombra de la gloria

La Doncella salió de la torre sin despedirse. Sigue su rastro hacia la tierra de la gloria.

Ve a Avinoleum.

Errante: (¡¿Qué ha sido eso?! Parecía una fuerte fluctuación de energía de la Esfera Sonora de Cartethyia, la Torre Invertida...)

Errante: (Su frecuencia es inestable... Debería ir a ver si está bien).

Errante: Hay rastros de una descarga de energía de resonancia por todas partes...

Abby: ¡Qué desastre! Parece que haya habido un bombardeo aquí.

Abby: Mmm... Sí, huele a las frecuencias residuales de Cartethyia. ¿Adónde ha ido?

Ve al lugar donde se originó la explosión de energía.

Encuentra a Cartethyia.

Errante: Nadie responde.

Errante: Abby, ¿sabrías decir adónde llevan estos rastros?

Abby: Van hacia allí, pero son un poco caóticos, y también parecen inestables...

Errante: En esa dirección... está el archipiélago que queda enfrente de Raguna.

Errante: Los rastros son recientes. Deberíamos seguirlos hasta Cartethyia antes de que desaparezcan.

Abby: ¿Vamos tirando?

Errante: Sí. Ahora que la voluntad del Trenodiano ya no está, no deberíamos perder el contacto con Cartethyia a menos que algo vaya muy mal.

Errante: Pero antes de irnos...

Cantarella: Anda, una llamada del honorable Laureado. ¿Qué ocurre? ¿Echas de menos la serenidad de mi castillo?

Errante:

Cantarella: Así que Cartethyia ha desaparecido...

Cantarella: Se trata de un asunto apremiante, sin duda.

Cantarella: ¿Y qué es lo que necesitas de mí?

Errante: Quiero saber más acerca del archipiélago antes de ir a buscarla.

Cantarella: Ah, la cautela es una virtud. Como tienes prisa, voy a ir al grano.

Cantarella: El archipiélago se llama Septimont.

Cantarella: Es otra ciudad estado de Rinascita. El Centinela guio a sus habitantes hasta allí cruzando extensos mares, igual que hizo con los raguneses.

Cantarella: No obstante, con el tiempo las diferencias entre Septimont y Raguna crearon una división entre ellas, y cada una siguió su propio camino.

Errante: ¿Qué clase de diferencias?

Cantarella: Los septimontinos no creen en el Centinela.

Errante:

Cantarella: Aunque dos pueblos compartan un mismo origen, sus corazones y sus mentes pueden diferir de formas inesperadas.

Cantarella: Septimont es una ciudad de guerreros. Su lema es simple: «Todo por la gloria sin temor a la muerte». No veneran a ningún dios, sino a los héroes.

Cantarella: Bajo el control de la Orden, Raguna impone estrictos controles fronterizos para los septimontinos, pero Septimont no pone barrera alguna a los raguneses.

Cantarella: Se podría decir que Septimont es mucho más abierta con los forasteros.

Cantarella: En esta época, en Septimont se celebra el Gran Agón, una piedra angular de la economía de la ciudad que atrae a visitantes de todas partes.

Errante: Parece que es el momento perfecto para visitar Septimont. Gracias, Cantarella.

Cantarella: Eres un aliado eterno de la familia Fisalia, y siempre serás bienvenido aquí. Conmigo no te hacen falta formalidades.

Usa el Alagrís.

Abby: ¡Mira! ¡Es un alagrís!

Abby: Nos puede llevar.

Ve a Septimont.

Abby: Ay, el corazón me late rapidísimo...

Errante: ¿Te encuentras mal?

Abby: No, pero estoy algo intranquila.

Errante: ¿Y eso? ¿Has notado algo raro en Septimont?

Abby: No sé cómo explicarlo. Es una sensación extraña, como si todo estuviera enredado...

Llega a Septimont.

Errante: Abby, hemos llegado. ¿Te encuentras mejor?

Errante: ¿Abby?

Errante: (La Marca Tácita no responde. ¿Estará durmiendo o acaso...?)

Errante: (Cartethyia ayudó a tratar los síntomas de Abby la otra vez... Ojalá estuviera aquí ahora).

Errante: (Compartimos la misma hebra del poder de Imperator. Podría probar a usar eso para percibir dónde se encuentra).

Errante: (¿Qué es esa criatura a la que se enfrenta? ¿Una Disonancia Tácita a medio humana, medio leona? ¿O un Eco especial?)

Errante: (Estuvo aquí).

Errante: (Seguiré el mismo camino para ver si encuentro a alguien con quien hablar).

Cuando tus dedos tocan la fría estatua, susurros de héroes caídos resuenan en tu mente.

El ruido de armas chocando se mezcla con gritos de guerra y risas alegres. En medio de estos sonidos, la Armadura Heroica susurra el anhelo eterno de gloria de su difunto amo...

Errante: (Esa armadura podría ser un Eco).

Errante: (Un Eco... que espera a que llegue un verdadero guerrero).

Rompe la Resonancia de la batalla pasada.

Errante: (Parece feliz. ¿Será porque le recuerdo batallas del pasado?)

Errante: (Parece que he hecho mi primer amigo aquí).

Sal de la cueva.

Errante: Así que... esto es Septimont.

Cartethyia: Los rastros te guiarán hasta aquí, Errante.

Cartethyia: Y, cuando llegue el momento, le darás a esta historia el final que merece.

Cartethyia: Huele a agua de mar... Está justo delante.

Ve a la ubicación de la unidad experimental.

Destruye la unidad experimental.

Ve al pueblo a recopilar información.

Errante: (Hay un pueblo más adelante. Iré a hablar con los lugareños).

Espectador emocionado: Je, ¡lo sabía! Las Furias Azules siguen invictas.

Espectador emocionado: La gente siempre las subestima y piensa que no son más que marineros o cantantes, pero eso en la arena da igual; solo importa la fuerza bruta.

Espectador cauteloso: La mayoría de los equipos que han llegado a la final este año ni siquiera tienen el respaldo de la nobleza local.

Espectador emocionado: ¿Y qué? ¿Te preocupan tus apuestas? ¿Cuántas veces tengo que...?

Espectador cauteloso: Para.

Espectador emocionado: Vale, vale... Ah, mira: ¡tenemos visita! ¡Bienvenido a Septimont!

Espectador emocionado: Tu ropa no es de por aquí. ¿Eres de la Nueva Federación?

Errante:

Espectador emocionado: Ah, ya había conocido a visitantes de Huanglong. Son gente muy formal, de lo más educada, ¡aunque tienen una forma de hablar muy rara!

Espectador emocionado: Acabamos de ver un enfrentamiento en vivo. Qué pena que te lo hayas perdido. ¡Mattia, de las Furias Azules, le ha dado una paliza al otro equipo!

Espectador cauteloso: Sí, se está celebrando el Gran Agón en la Colina Capitolina de la ciudad. Se organiza cada cuatro años, y todo Septimont habla de quién será el próximo campeón. ¿Tú también has venido a ver los juegos?

Errante: No, estoy buscando a alguien.

Espectador emocionado: Pues ahora mismo será complicado... ¡Ha estado llegando a Septimont un montón de gente de Solaris!

Espectador cauteloso: ¿De quién se trata? Esta de aquí es la primera parada de los ferris que van hacia la Colina Capitolina. A lo mejor hemos visto a quien buscas.

Errante:

Espectador cauteloso: Mmm... No he visto a nadie que encaje con esa descripción.

Espectador cauteloso: La mayoría de los raguneses que vienen por aquí forman parte de la Troupe Torpe o son nobles de la familia Montelli. Son un poco más tolerantes con respecto a nuestra forma de pensar en la fe.

Espectador cauteloso: Aunque, si lleva el emblema de la Orden, habrá llamado la atención de los lugareños.

Errante: (Después de que la frecuencia de Cartethyia se fusionara con la de Fleurdelys, recuperó su cuerpo. Si pasó por aquí, alguien tiene que haberla visto).

Errante:

Espectador emocionado: ¿Una criatura a medio camino entre humana y leona que lleva armadura y blande una alabarda? Tiene que ser el Eco Guardia Leona de Septimont: ¡Arsinosa, la Leona de Gloria!

Errante: ¿Puedes contarme más acerca del Eco Guardia Leona?

Espectador cauteloso: ¡Claro! Verás, desde que nuestros ancestros llegaron a esta tierra, los septimontinos nos hemos estado enfrentando a los duros elementos y a las brutales Disonancias Tácitas.

Espectador cauteloso: Antes de nosotros hubo muchas almas valientes, y sus Reverberaciones se fueron depositando en la piedra que ahora se alza como ArsinosaLeona de Gloria. Nació del rugido de la batalla y de los fieros gritos de orgullo.

Espectador emocionado: Como guardiana de Septimont, Arsinosa solo suele aparecerse durante el Gran Agón. ¡Recibir su bendición es el mayor honor al que puede aspirar cualquier septimontino!

Errante: (Pero... ¿por qué Cartethyia iba a enfrentarse al Eco Guardia Leona de Septimont?)

Espectador emocionado: Si quieres verla, solo tienes que esperar a la final. Tendrá lugar en el coliseo de la ciudad, pero ¡no tardes mucho en comprar la entrada o te quedarás sin poder ir!

Espectador cauteloso: Y, para dar con esa chica de la Orden..., a lo mejor podrías preguntar en las posadas de la ciudad.

Septimontino ocupado: ¡Clay, Edwin! ¡Venid a echarme una mano!

Espectador cauteloso: Vaya... Será mejor que nos vayamos. Si quieres ver las peleas, sigue este camino hasta la arena. Verás la taquilla un poco más adelante.

Errante: (Su frecuencia se parece a los ecos de Raguna. ¿Es posible que también provenga del poder de Imperator?)

Errante: (Pero es inestable, como si hubiera alguien más interfiriendo... Es extraño, tal y como dijo Abby).

Errante: (Percibo la fuente cerca de la ciudad, pero no logro dar con su origen exacto).

¿?: Jefe, ¡qué cara tan seria!

Errante: Eh... ¿Quién eres?

Buling: ¿Yo? Soy una taoísta itinerante de Mengzhou. Llámame Buling.

Buling: ¿Necesitas un exorcismo, adivinación con talismanes, clarividencia...? ¡Puedo hacer de todo! ¿Qué me dices, Errante? ¿Quieres probar suerte?

Errante: ¿Cómo sabes cómo me llamo?

Buling: Una vieja amiga me habló de ti. ¿Te suena Jianxin? Diría que la conociste en Jinzhou. Entrenó con el mismo maestro antes que yo.

Buling: Nos conocemos desde hace mucho, y la última vez que fui a la montaña a verla me habló de ti.

Buling: He oído que estás buscando a alguien, ¿no? No te resultará nada fácil... Rinascita no tiene buen «feng shui».

Buling: El «qi» está atrapado bajo el agua y no fluye bien. Es un augurio de mala suerte. ¡Será mejor que tengas cuidado, jefe!

Buling: En cuanto apareces tú, los astros cambian... Estaba apostando por quién acabaría con el punto muerto, así que me alegro de haberte encontrado primero.

Ve a la arena.

(Opcional) Pregunta a los septimontinos sobre su opinión del Centinela.

Errante:

Septimontina amable: Para los septimontinos, el Centinela es un poderoso compañero de armas. También es el guía que nos llevó hasta nuestra nueva patria.

Septimontina amable: Al igual que los raguneses, nuestros ancestros tuvieron que navegar por mares tormentosos tras dejar atrás su hogar. Yo creo que fue una forma de poner a prueba nuestra fuerza.

Septimontina amable: Templó nuestros cuerpos y nuestras mentes, y nos enseñó que el verdadero héroe de Septimont es la propia humanidad. Solo los más fuertes pueden luchar junto al Centinela.

Septimontina amable: Sin la sangre y el sudor derramados, Septimont no habría alcanzado la paz y la estabilidad actuales.

Septimontina amable: Sin embargo, los raguneses han perdido el rumbo y tratan al Centinela como una especie de deidad. Olvidan que lo que importa es la fuerza de la gente.

Septimontina amable: No es más que cobardía. Una forma fácil de desentenderse de todo.

Septimontina amable: Aquí erigimos estatuas para honrar los héroes de la caza.

Septimontina amable: Aunque... he oído que últimamente las cosas están cambiando en Raguna.

(Opcional) Pregunta a los septimontinos sobre su opinión acerca de la Leona de Gloria.

Errante:

Septimontino mayor: Cof, cof... ¿Quieres saber más sobre Arsinosa? Es el corazón de nuestro país.

Septimontino mayor: Si te pasas por el centro de la ciudad, en la Colina Capitolina, lo verás. Hay estatuas de grifos por todas partes.

Septimontino mayor: Han formado parte de este archipiélago desde la antigüedad. Antes luchábamos contra ellos, pero siempre hemos respetado su fuerza y su valentía.

Septimontino mayor: En Septimont, las frecuencias emocionales fuertes suelen depositarse en el interior de las cosas. Así es como surgió Arsinosa.

Septimontino mayor: Antaño no era más que la estatua de un grifo, pero el ferviente deseo de la gente de lograr la victoria la transformó en el Eco Iudicis de Septimont.

Septimontino mayor: Es como si fuera... una prueba de nuestra voluntad.

Septimontino mayor: He oído que el Centinela vino a Septimont poco después de que naciera Arsinosa.

Septimontino mayor: Dicen que hasta llegaron a conocerse... Me pregunto qué pasaría. Los septimontinos somos guerreros, igual que el Centinela, por lo que prestamos atención a todo lo que hace.

Septimontino mayor: No obstante, esa fue la última vez que el Centinela vino a Septimont.

Septimontino mayor: A lo mejor vio que podíamos apañárnoslas solos y decidió dejar la ciudad en manos de nuestros ancestros.

Septimontino mayor: Si así fuera, se trataría de un gran honor, ¿no te parece?

Septimontino mayor: Ah, Arsinosa... Ella se ocupará de proteger nuestro país eternamente.

¿?: Snif... ¿Mmm?

¿?: ¡No está mal!

¿?: ¿Crees que puedes impedirme luchar?

¿?: Cuidado...

¿?: Veremos quién le arranca la garganta de un bocado a quién.

¿?: Bueno, Emilio, ¿por qué no coges a tu panda de cobardes y os apartáis de mi camino antes de que decida ocuparme de vosotros?

¿?: Mira que andarse con artimañas antes del Agón... ¿Pensabas que no me daría cuenta? ¿Acaso te paraste a pensar en algún momento que casi matáis a una persona inocente? ¡Debería darte vergüenza!

Emilio: Lupa... No piensas cambiar de idea, ¿eh? ¿Ni siquiera con la final a la vuelta de la esquina?

Lupa: ¿Cambiar de idea? ¡Ja! ¿Esperas que me haga la tonta, como si no supiera que amañáis enfrentamientos?

Lupa: Cuando libres combates por ahí fuera haz lo que te dé la gana, pero la arena debe ser un lugar justo. Si no te entra en la cabeza, sigue siendo un perrito faldero...

Lupa: Hace tiempo, pensaba que eras un gladiador decente, y luchábamos bien juntos, pero mírate ahora: eres patético.

Emilio: ¡Serás...! No tienes ni idea de nada, Lupa.

Emilio: ... No todo el mundo tiene la fortaleza necesaria para sobrevivir en Septimont con la conciencia tranquila.

Lupa: Siento que hayas tenido que ver ese circo. Que esas alimañas no te den una mala impresión de Septimont; también hay gente decente.

Lupa: Me llamo Lupa, y soy gladiadora. Después de luchar contigo, sería de mala educación no presentarme. ¿Cómo te llamas?

Errante:

Lupa: Encantada. No se conoce a gente tan fuerte como tú todos los días.

Errante:

Lupa: A través de la lucha es como se forjan los mejores guerreros. Eres un ejemplo perfecto de ello.

Errante: ¿Qué es lo que acaba de pasar? ¿Han intentado tenderte una emboscada?

Lupa: Je... Más o menos. Ese hombre, Emilio, antes era mi compañero. Seguramente los Silva estén detrás de lo que ha pasado.

Lupa: La casa Silva es parte de la nobleza de Septimont. Comparto su apellido, aunque probablemente me hayan desheredado porque abandoné el equipo.

Errante: ¿Tiene que ver con lo que has mencionado de amañar enfrentamientos?

Lupa: Sí. Sabía que pasaba algo raro, pero no pensé que fueran a llegar a esos extremos. ¿Habrá sido por meter demasiado dinero en algunas apuestas ilegales?

Lupa: Pensaba que con el dinero que les hacía ganar yo sería suficiente, pero ¿qué se le va a hacer?

Lupa: Ahora que lo pienso, no eres de por aquí, ¿no? ¿Y si...?

Lupa: ¿Y si formamos equipo y luchamos juntos en la final?

Errante: (Es la frecuencia de Cartethyia... Pero ¿cómo?)

Lupa: ¿Eh? Errante, ¿esta es tu forma de decir que sí?

Errante: Perdona. Lupa, ¿conoces a una chica ragunesa llamada Cartethyia?

Lupa: Cartethyia... No, no me suena. ¿Qué pasa con ella?

Errante: Ha desaparecido. La estoy buscando.

Errante: Seguí su rastro hasta Septimont, y... parece que se enfrentó a Arsinosa.

Lupa: Arsinosa es el símbolo de nuestro espíritu, el gran Eco que ha custodiado Septimont durante siglos. Aparte de Augusta, la éforo actual, nadie se ha enfrentado a ella directamente.

Lupa: No sé si esta Cartethyia de la que hablas es lo suficientemente fuerte como para enfrentarse a Arsinosa, pero, si lo hubiera hecho, todo Septimont estaría hablando de ella.

Errante: Entiendo... Entonces, no me quedan pistas.

Lupa: ¿Ves? Por eso deberías participar en el Agón conmigo. Cuando Arsinosa se presente en la final, será tu oportunidad de hallar respuestas.

Lupa: El campeón se lleva el reconocimiento de los nobles, una prima generosa y... privilegios secretos. Si ganamos, te lo puedes quedar todo.

Lupa: Y, si no te interesa eso, la atención que recibirás como campeón te será útil para reunir la información que necesites.

Errante: Cierto..., pero ¿qué ganas tú?

Lupa: ¿Yo? Solo quiero verles las caras a esa panda de tramposos cuando se den cuenta de que les he ganado en su propio terreno.

Lupa: Seguramente hagan apuestas contra mí en secreto. Je, no importa. Cuando ganemos, lo perderán todo. Es lo que se merecen.

Lupa: Las normas no sirven de nada si hay gente que puede incumplirlas sin sufrir consecuencia alguna.

Lupa: No sé qué otros trucos guardará bajo la manga mi querida familia, pero tú no eres de aquí, por lo que no tienes nada que ver con sus tejemanejes. Además, eres fuerte.

Lupa: Por eso quiero luchar a tu lado. ¡Me muero por ver qué clase de gladiador serás!

Errante: (Arsinosa y la extraña frecuencia que percibí de Lupa son las únicas pistas que tengo...)

Errante: (Lupa dice que no conoce a Cartethyia, pero tal vez la vio y no es consciente..., o quizá me oculte algo).

Errante: (En cualquier caso, formar equipo con ella es mi mejor opción para descubrir la verdad).

Errante:

Lupa: ¡Así se habla! Entonces, cuento contigo, compañero guerrero.

Lupa: ¡Vamos a registrar nuestro equipo!

Registra un equipo.

Lupa: Buenas. ¿Estamos a tiempo de registrar un equipo?

Boethia: Que te reciban los aplausos. Sí, todavía se puede, aunque... ¡tú eres la contendiente Lupa!

Boethia: ¿Quieres... registrar un equipo nuevo? Pero si ya...

Lupa: Un cambio de planes. Ya no formo parte de la Rama de Legiones. Este es mi nuevo compañero, Errante.

Boethia: Ah... Comprendo. Volveré a registrarte, entonces. ¿Habéis decidido un nombre para el nuevo equipo?

Lupa: Mmm... Errante, ¿por qué no haces los honores?

Errante:

Lupa: Los septimontinos vivimos entre olas, y su sonido siempre me ha relajado. ¡Es un nombre perfecto!

Lupa: Bueno, pues ya tenemos nombre. También nos gustaría inscribirnos en la clasificatoria especial, por favor.

Boethia: Por supuesto. Un momento, por favor.

Errante:

Lupa: El Agón de Gladiadores se celebra todo el año en Septimont. Hay combates de entrenamiento, juegos de exhibición, torneos abiertos... De todo.

Lupa: Pero nosotros vamos a por el Agón de Campeones, el mayor evento, que se organiza cada cuatro años. También se conoce como el Gran Agón.

Lupa: Tiene dos etapas: una fase preliminar por puntos y una ronda de eliminación. La fase preliminar casi ha terminado, y las eliminatorias empezarán pronto.

Lupa: He ganado suficientes puntos en enfrentamientos normales como para poder competir en la final, pero tú eres un contendiente nuevo, de modo que tendrás que ganar la clasificatoria especial para poder participar.

Lupa: Si vencemos a rivales de rango superior, podremos clasificarnos con menos enfrentamientos.

Errante: ¿Solo tú y yo? ¿Los combates son dos contra dos?

Lupa: Exacto. Es una de las reformas del Agón que hizo la nueva éforo. Ah, ¡y nuestros Ecos lucharán con nosotros en la arena, claro!

Lupa: Para la gente de Septimont, los Ecos no son solo compañeros, sino también una prueba de nuestra fuerza. Cazarlos, domarlos y aprender a vivir con ellos es lo primero que aprende cualquier septimontino.

Lupa: Ya va siendo hora de que salgamos a la arena. ¿Estás listo?

Errante:

Boethia: Registro completado. ¡Feliz cacería, contendientes!

Lupa: Veamos qué tal nos sincronizamos en la arena, compañero guerrero.

Gana tu primer clasificatorio especial.

Hermilia: ¿Todo listo para el Agón de Gladiadores?

Errante:

Hermilia: ¡Feliz cacería, gladiadores!

Hermilia: Muy bien. Avísame cuando estés listo.

Hermilia: {Cus:Var,VarType=Global Key=main_team_name} vs. Minería Vulcano

Hermilia: ¡Que empiece el Agón!

Derrota a la Minería Vulcano.

Lupa: ¡Lo hemos conseguido!

Lupa: Ha sido perfecto. Hacía mucho que no me sentía tan viva.

Lupa: Por fin he podido centrarme y saborear cada momento del combate...

Lupa: Gracias, guerrero. Formar equipo contigo fue una buena decisión.

Errante:

Errante: ¿Qué son?

Lupa: Ta-das. A estos pequeñajos les encantan los buenos enfrentamientos, y nunca dejan pasar la oportunidad de animar a los ganadores.

Lupa: Están más emocionados de lo habitual. Parece que tu forma de luchar los ha conquistado, Errante.

Errante: Son tan inquietos como la cría de grifo que me encontré antes.

Lupa: ¡Esta ciudad sabe animar el cotarro! Hablando de grifos... Llevan aquí desde antes de que nuestros ancestros se asentaran en el archipiélago.

Lupa: En fin, hemos logrado nuestra primera victoria. El próximo enfrentamiento se librará más lejos.

Lupa: Si vencemos al equipo de rango superior allí, podremos... ¿Eh?

Espectadora ansiosa: ¡Contendiente Lupa! ¡¡Fírmame un autógrafo, por favor!!

Espectador nervioso: Eres... ¡Eres tú de verdad! ¿Por qué una estrella de tu calibre acudiría a esta arena?

Espectador nervioso: Es imposible conseguir entradas para tus enfrentamientos... Ay, ¡ojalá hubiera sabido antes que vendrías aquí!

Espectadora perspicaz: ¿Ha pasado algo con la Rama de Legiones, contendiente Lupa? ¿Quién es el nuevo gladiador que te acompaña? ¿Has sustituido al contendiente Emilio?

Espectadora perspicaz: Uy, eso saldrá en todas las portadas...

Espectadora ansiosa: Eh, ¡dejadme pasar! ¡¡Lupaaa!! ¡Me ha encantado tu combate! ¿Me firmas un autógrafo? ¡¡Por favor!!

Errante:

Lupa: Perdona. Hacía mucho que no luchaba fuera del coliseo. Debería haberme puesto un yelmo.

Lupa: Bueno, gente...

Lupa: Uf... Lidiar con esto llevará demasiado tiempo.

Lupa: Necesitamos una retirada veloz.

Errante: Vale, pero ¿cómo lo hacemos?

Lupa: Es muy sencillo: dame la mano ¡y no me sueltes!

Abandona la arena.

Lupa: Uf... ¡Ja, ja, ja! Vale, ¡hemos logrado escapar!

Lupa: Avisaré al personal de la siguiente arena cuando vayamos a ir para evitar que se repita ese caos.

Lupa: Los gladiadores siempre están luchando, pero los más famosos no suelen librar enfrentamientos esporádicos; por eso se ha armado ese revuelo.

Lupa: Después de eso..., seguro que la noticia de nuestro nuevo equipo correrá como la pólvora.

Ve a la zona central de la ciudad.

(Opcional) Usa el Alagrís.

Errante: ¿Y esa sonrisilla?

Lupa: No es nada; solo... he avisado a ciertas personas.

Lupa: Un exceso de modestia puede pasar factura, así que te voy a ser sincera: se me da genial ganar dinero.

Lupa: Así es como los míos, la familia Silva, han mantenido su estatus todos estos años. Pero los nobles de Septimont siempre andan a la caza de más riquezas.

Lupa: Los leones y los lobos se hacen trizas unos a otros mientras las hienas esperan pacientemente con la mirada fija en sus panzas. Todo el mundo quiere llevarse un bocado de la carne más suculenta.

Lupa: Y con lo de las apuestas ilegales... En cuanto se enteren de que he dejado el otro equipo, todos se pelearán por sacar tajada.

Errante: ¿Vas a enturbiar las aguas?

Lupa: Las aguas ya están tan turbias que nadie sabe quién las está agitando.

Lupa: Aunque la cosa está mejor que hace tiempo. Armaron una buena antes de que la éforo actual asumiera el cargo...

¿?: Que te reciban los aplausos, Lupa.

Lupa: Anda... Veo que me has estado esperando, Cartur.

Lupa: Era mi representante cuando estaba en la Rama de Legiones. Tiene un don para saber siempre exactamente lo que tiene que decirle a la gente, aunque también es un defecto.

Cartur: Para un representante, tener talento para negociar siempre debería considerarse un don, ¿no?

Cartur: La dómina Julia Silva esperaba que te portaras bien y volvieras a casa. Me pidió que te hiciera entrar en razón cuanto antes.

Cartur: Aunque... parece que tienes un nuevo aliado, así que supongo que es un caso perdido.

Lupa: ¿Y? Ve al grano.

Cartur: Me decepcionas. Eres de lo más ordinaria cuando no tienes delante a un público al que impresionar.

Cartur: ¿Confías en este nuevo equipo que has formado? ¿Qué probabilidad crees que tenéis de ganar el campeonato?

Lupa: ¿Errante y yo? Cien por cien.

Lupa: Basta ya, Cartur. Déjate de juegos y palabras vacías. Quiero preguntarte algo...

Lupa: ¿Tienes algo que ver con los partidos que han amañado los Silva?

Cartur: No. Me encanta el dinero, pero no me rebajo hasta ese nivel para conseguirlo.

Lupa: Entiendo. Puedes marcharte.

Cartur: Ay, Lupa... Haces preguntas peligrosas. Piensa bien lo que haces. Puede que la familia Silva te haya convertido en una estrella, pero también te puede hacer caer del firmamento.

Cartur: Nunca he dudado de tu talento, pero así es como se juega a esto.

Lupa: Conozco bien las reglas del juego.

Lupa: ... Aunque me pregunto si la dómina Julia tiene claro quién está escribiendo las reglas ahora y cuál es su posición actual en el tablero.

Entra en la zona baja.

Errante: ¿Ese tal Cartur también es de la casa Silva?

Lupa: No exactamente. Va por libre, pero lleva varios años representando a la Rama de Legiones en cuestión de negocios.

Lupa: Mira, Errante. Una vez que hayamos cruzado la Senda del Héroe, llegaremos al distrito de la Colina Capitolina.

Lupa: Durante siglos, innumerables gladiadores han recorrido este camino hasta el coliseo Olymdos... Igual que nosotros ahora.

Ve a la arena.

Lupa: La próxima clasificatoria se celebra ahí delante. Cuando haya terminado, podemos coger el teleférico hasta la zona alta de la ciudad.

Lupa: En otoño, es un subidón contemplar las vistas y sentir la brisa en la cara mientras asciendes.

Gana tu segundo clasificador especial.

Valius: ¿Todo listo para el Agón de Gladiadores?

Errante:

Valius: ¡Feliz cacería, gladiadores!

Valius: Entendido. Avísame cuando estés listo.

Valius: {Cus:Var,VarType=Global Key=main_team_name} vs. Furias Azules

Valius: ¡Que empiece el Agón!

Derrota a las Furias Azules.

Errante: (Cartethyia... ¿de pie sobre el agua?)

Errante: (He vuelto a tener esa sensación tan extraña al golpear el Eco de mi rival con la espada).

Errante: (Todos los Ecos de Septimont parecen tener un poder inestable. Está claro que pasa algo raro).

Errante: (Pero... parece que nadie más se ha dado cuenta).

Espectadora cuchicheante: La contendiente Lupa ha dejado la Rama de Legiones... Qué lástima.

Espectador dubitativo: ¡Dos días antes de la final, encima! Me parece una falta de respeto hacia sus antiguos compañeros y sus fans.

Espectadora cuchicheante: ¿Será por dinero? ¿Cuántas veces ha cambiado de equipo ya? Y ese novato que la acompaña...

Espectador desdeñoso: Sin el patrocinio de los Silva, habría sido imposible que una gladiadora de las afueras se hiciera famosa tan deprisa.

Espectadora descontenta: Callaos ya. ¿De dónde sacáis esos rumores? Abrid los ojos: ¡Lupa nunca ha perdido un enfrentamiento aposta!

Espectador dubitativo: No sé yo. Todo el mundo se cree con la verdad absoluta, pero yo solo tengo clara una cosa. Tened en cuenta que...

Errante: ...

Lupa: Vamos, compañero guerrero.

Lupa: ¡Está saliendo como planeamos! Vamos a buscarte un alojamiento cómodo y mañana iremos al coliseo Olymdos a librar la semifinal.

Errante: Por cierto... ¿En la ciudad hay alguna masa de agua? Es posible que Cartethyia haya pasado por allí.

Lupa: ¿Una masa de agua? Sí, pero lleva años abandonada. De todas formas, ese ascensor lleva a la zona alta.

Lupa: ¡Si quieres buscarla, podemos empezar allí!

Errante: Gracias. Y...

Lupa: ¿Sí?

Errante: Las personas que hemos visto... estaban hablando de enfrentamientos amañados. ¿Por qué no cuentas lo que sabes?

Lupa: No tuve tiempo de reunir pruebas suficientes antes de irme. Aparte, no es el mejor momento.

Lupa: Cuando ganemos el Gran Agón haré público todo lo que sé. En Septimont, la gente solo escucha a los ganadores.

Errante:

Lupa: Je, je. Estoy bien. La fama implica recibir grandes halagos, pero también duras críticas.

Lupa: La verdad es que me da igual lo que diga la gente. Estas cosas pasan todos los días en Septimont. Si no puedes soportarlo, no duras mucho aquí.

Lupa: Desprestigiar a los rivales es uno de sus ardides más habituales. Por mi culpa han perdido ingresos de las apuestas; es normal que les moleste.

Lupa: En cualquier caso, ahora tengo a un guerrero de confianza a mi lado. Lo demás no importa.

Lupa: No tengo que preocuparme por si mi compañero puede seguirme el ritmo ni lidiar con politiqueos... Puedo centrarme en la emoción de luchar.

Lupa: Te lo agradezco, Errante.

Ve a la torre.

Errante: ¿Por qué iba a estar abandonado el sitio que mencionaste?

Lupa: Por la primera Marea Oscura de Raguna... Sabes lo que es una Marea Oscura, ¿no?

Errante: Sí.

Lupa: En esa época el distrito principal de la ciudad se reubicó a lo alto de la colina por seguridad.

Toma el ascensor dentro de la torre.

Ve a la cima de la torre.

Lupa: Ten cuidado con los kerasaurios que hay abajo. Esas Disonancias Tácitas atacan a cualquiera que caiga al agua.

Errante: ¿Eso de ahí son las ruinas de la ciudad?

Lupa: Sí, lo que queda del distrito antiguo.

Lupa: Esta ruta es demasiado peligrosa, así que apenas la usamos, pero algunos amantes de la adrenalina vienen a cazar Disonancias Tácitas.

Lupa: Por cierto, esta zona está bajo la jurisdicción de los Silva. Cuando era pequeña venía aquí a jugar.

Lupa: Dijiste que Cartethyia podría estar aquí. ¿Tienes alguna idea de por dónde pasó?

Errante: Creo que... por allí.

Lupa: Ah, es donde está la estatua de Tércules.

Ve hacia el cuerpo de agua.

Errante: Este es el sitio. Buscaré rastros de Cartethyia por aquí.

Lupa: ¿Cómo?

Errante: Tenemos una especie... de conexión.

Lupa: Ah, muy bien. Pues te espero aquí. ¡Buena suerte!

Recurres al poder de Imperator para tratar de conectarte con quien comparte su esencia.

La frecuencia única recorre tu hoja y se propaga por el agua formando ondas. Sin embargo, la conexión se debilita y se desvanece mientras se aleja.

Cartethyia no está aquí.

Lupa: ¿Qué tal va? Te veo frustrado.

Errante:

Lupa: Tranquilo; podemos seguir la pista de Arsinosa.

Lupa: Tércules... Antaño, sus estatuas se alzaban a ambos lados de la ciudad, y los héroes de Septimont salían de caza bajo su atenta mirada.

Lupa: En aquel entonces, las campanadas de la ciudad eran los mejores sonidos de gloria.

Entra en la zona alta.

Cartethyia: (Todavía queda alguien con vida).

Cartethyia: ¿Estás bien? Pareces de aquí... ¿Quedan otros supervivientes?

La sin nombre: Me las apaño. Todavía puedo moverme, pero estoy hecha polvo. He andado mucho y he llegado muy lejos, pero no logro salir de la ciudad.

La sin nombre: La Plaga de Marea blanca me sigue vaya adonde vaya.

Cartethyia: (La Plaga de Marea... ¿Se refiere a la Marea Oscura?)

Cartethyia: ¿Cómo te llamas?

La sin nombre: ... No me acuerdo.

Cartethyia: No pasa nada. Los recuerdos se pueden recuperar, y tu nombre también. A mí me pasó algo parecido, pero alguien me ayudó a recobrar la memoria.

Cartethyia: Acabo de llegar. Todo Septimont está envuelto en niebla. ¿Podrías contarme lo que recuerdes?

La sin nombre: ¿Quién eres?...

Cartethyia: Me llamo Cartethyia. Soy la sacra...

Cartethyia: Soy una caballera errante de Raguna.

La sin nombre: Una caballera errante... Vaya.

Cartethyia: No te preocupes; me encargaré de ellos.

Cartethyia: Ven y enfréntate a mi hoja.

Lupa: Esta es mi parte de la ciudad: ¡la Fortaleza del Grifo, en la Colina Capitolina!

Errante: ¿Quiénes son?

Lupa: Pertenecen a casas nobles menores que no han logrado participar en el Agón.

Lupa: En Septimont, la fuerza y el poder van de la mano. Los nobles tienen más, pero deben demostrar que lo merecen y contribuir a la ciudad.

Lupa: El Agón no tiene que ver solo con el dinero; es una criba para dar con la gente más capaz. Para los nobles, la capacidad de controlar a los ecos y dominarlos es una responsabilidad básica.

Lupa: Si el heredero de una casa noble no es lo suficientemente fuerte, significa que esa casa no tiene lo necesario para cazar Disonancias Tácitas o proteger Septimont.

Lupa: Si una familia se dedica a vivir por todo lo alto y luego se gasta mucho dinero en patrocinar un gladiador que ni siquiera logra clasificarse, su casa terminará arruinada y desterrada.

Errante:

Lupa: Aquí consideramos que la fuerza lo es todo. Tú tampoco habrías llegado adonde estás sin librar muchas batallas.

Lupa: Para la mayoría de los septimontinos, el Agón no es solo un evento. Se trata del campo de entrenamiento donde deben luchar tantos nobles como plebeyos.

Lupa: Los ganadores no tienen piedad con los vencidos. Aquí la gente odia la flaqueza, venera la fuerza y ansía la gloria.

Lupa: Tus orígenes no importan. Demuestra tu valía y el público gritará tu nombre. La arena es tu escenario, y los focos te iluminan.

Lupa: Pero, si no puedes seguir el ritmo, si no te eligen a ti..., te quedarás a oscuras.

Ve al restaurante.

Lupa: Ahora que lo pienso, no hemos comido nada desde los últimos dos enfrentamientos.

Lupa: Ah, ¡ya sé lo que quiero que pruebes!

Lupa: Mmm... Ya lo huelo... Casi puedo saborearlo...

Lupa: ¡Fulvia! Dos surtidos grandes, por favor, ¡y dos botellas de Corazonia!

Septimontina sorprendida: ¡Oooh! ¡Es Lupa!

Septimontino bien informado: Dicen que ha dejado la Rama de Legiones...

Fulvia: Basta de cháchara. Ya conocéis las normas: guardaos los rumores para la arena.

Fulvia: ¡A comer!

Lupa: Sigue sin haber quien te tosa, ¿eh, Fulvia?

Fulvia: Mira quién fue a hablar. Así que por fin has dejado a los Silva... Viendo su forma de repartir los beneficios, ¡tendrías que haberlo hecho antes!

Lupa: Ja, ja... Es que justamente necesitaba un patrocinador potente. Tampoco era todo malo.

Fulvia: Y tienes un compañero nuevo. Mmm... Parece que sabes defenderte.

Errante:

Fulvia: Hay que tener buen ojo para poder regentar una taberna en condiciones.

Fulvia: Por cierto, hoy no me queda Corazonia. Supongo que ha funcionado lo de promocionarla con alguien famoso.

Lupa: ¿Cómo? Anda ya...

Errante: ¿Qué es eso de Corazonia?

Lupa: Una bebida que patrociné. La mayoría de las que promocioné eran un poco... En fin. ¡Pero esta está buenísima!

Errante:

Lupa: Mi nombre es una garantía de calidad. El sabor, en cambio... Digamos que se quedaba en pasable sin más.

Lupa: Bueno, ya probarás la Corazonia en otro momento. Por ahora, ¡a disfrutar la comida!

Lupa: Oye, compañero guerrero, háblame de ti. Nos acabamos de conocer; seguro que tienes muchas historias que contar.

Fulvia: ¡Lupa! He recibido un mensaje del viejo Appius. Dice que acaba de llegar otra tanda de vídeos restaurados, incluidos los de la contendiente Mya.

Lupa: ¡Ah, gracias! Con todo lo que ha pasado, casi se me olvida.

Errante: ¿Vídeos restaurados?

Lupa: Se trata de grabaciones de enfrentamientos importantes de contendientes famosos. Están muy bien para conocerlos más a fondo.

Lupa: Los más populares son los de la éforo Augusta. Hace cuatro años, se convirtió en campeona y alcanzó la fama al machacar a todos sus rivales. Luego se esforzó mucho hasta lograr el cargo de éforo.

Lupa: Pero yo prefiero ver los enfrentamientos de la contendiente Mya más que los de ningún otro campeón anterior.

Lupa: Creo que... lucha con verdadera pasión.

Lupa: Lo notas incluso a través de imágenes en vídeo. Se ve en la forma en que se mete de lleno en cada pelea.

Errante: ¿Crees que nos enfrentaremos a ella en este Agón?

Lupa: Je, no creo. Desapareció hace años, durante un Gran Agón.

Lupa: Hay quien dice que estaba envuelta en escándalos de apuestas ilegales. Otros creen que acabó abandonando Septimont debido a la presión de su representante... Hay muchos rumores, pero nadie sabe lo que pasó realmente.

Lupa: Pero ¡es muy frustrante! Desaparecer de repente a media competición...

Lupa: Si no logras llegar al final, no eres nada para el público.

Ve al Hotel Leónidas.

Lupa: ¡Tachán! Te presento tu nueva «suite». La tengo alquilada de forma vitalicia, así que, mientras estés en Septimont, está a tu disposición siempre que la necesites.

Errante:

Lupa: ¡No hay de qué! El dueño del hotel nos ve como futuros campeones. A largo plazo, le saldrá a cuenta habernos apoyado. Lo tengo claro.

Lupa: La verdad es que... ¡para mí, ser gladiadora lo es todo!

Lupa: Me encanta... Soy consciente de lo afortunada que soy: sé lo que quiero y hago lo que más me gusta.

Lupa: Hay gente que vaga sin rumbo, y en cambio a mí la vida me ha dado mucho. Aun así, a veces...

Errante:

Lupa: Es solo que a veces... tengo un poco de miedo.

Lupa: Nací para esto, pero, cuanto más me entrego a esta vida, más temo perderla.

Lupa: No puedo evitar preguntarme... qué es lo que me llena cuando me apuntan los focos de la arena. ¿Mi pasión por la lucha o el favor del público?

Lupa: Si un día perdiera ese favor..., ¿me sentiría más desamparada, asustada y desconsolada que quienes nunca lo han tenido?

Lupa: Si ese día llegara, ¿sería capaz de seguir diciendo que me encanta mi vida?

Errante:

Lupa: Tienes razón... Espero sentir siempre la misma pasión que ahora. Hasta que me entierren en el Valle de la Gloria.

Lupa: Mañana es la semifinal. Será mejor que descansemos, Errante.

Lupa: Buenas noches, compañero guerrero.

Lupa: ¡Solis nunca decepciona! Sus platos siempre dan en el clavo. Ahora que hemos llenado la panza, es hora de relajarse.

Lupa: ¡Vamos al Hotel Leónidas! Es el mejor alojamiento de Septimont para los viajeros, y yo tengo una habitación alquilada allí.

Prepárate para descansar.

Continúa.

Errante: (¿Palabras? Hay líneas a mi alrededor...)

Errante: (... Y se oye música desde arriba).

Phrolova: Esto no es más que una ilusión de la noche y los sueños. No es como el espectáculo que viste en el brillo del Carnevale.

Phrolova: Aquí no soy tu enemiga. Ni siquiera podríamos hacernos daño aunque quisiéramos. Puedes enfundar tu espada, por ahora al menos. Es un placer verte de nuevo en este escenario especial, Errante.

Phrolova: Una ciudad tan salvaje como bella, en pos de la gloria eterna... Dime: ¿Septimont te agrada tanto como lo hizo Raguna?

Errante:

Phrolova: Ah, así que la buscas a ella. Parece que esta Resonadora especial te ha cautivado.

Phrolova: Hablemos sin prisa. Me gustaría que la conversación resultara placentera. Aquí nadie nos molestará.

Phrolova: Tengo un socio con una gran debilidad por las historias de héroes que se cuentan en estas tierras.

Phrolova: Y por eso... la chica desaparecida a la que buscas y la anomalía que notaste en Septimont son, efectivamente, piezas de su rompecabezas.

Phrolova: Podría decirse que... tiene cierta obsesión.

Errante:

Phrolova: La historia de todo héroe empieza con una prueba.

Phrolova: Tu sabiduría y tu coraje, tu compasión y tu obstinación, tu esperanza y tu locura... ¿Serán suficientes para superar la prueba? ¿Para convertirte en adalid de esta historia?

Phrolova: Léelo. Espero que esta historia te conmueva y te llegue a lo más íntimo. Las respuestas que buscas se hallan entre estas páginas.

Phrolova: Si seguimos comportándonos como rivales, la sinfonía se vuelve monótona. Confieso que la encuentro algo... anodina.

Errante: Te lo volveré a preguntar, Phrolova. ¿Qué estás haciendo en Septimont y por qué me das esto?

Phrolova: Quiero darle un empujoncito a la historia.

Phrolova: En estos momentos, esa Sacra Doncella de la torre y tú estáis profundamente entrelazados en el destino que él ha tejido.

Errante: Entonces hay más supervisores activos en Rinascita.

Errante: Scar, tu aliado sin nombre y tú... Parece que el Fractsidus se deleita en compañía de aquellos con obsesiones retorcidas.

Phrolova: No es lo que te imaginas. Ya has conocido a mi socio, ¿verdad? Y él se fía de lo que ve, no de lo que le cuentan otros.

Errante: (¿Ya me he cruzado con él desde la llegada a Rinascita?...)

Phrolova: Como creador, siempre tiene la esperanza de que sus personajes generen situaciones inesperadas que ni él mismo puede predecir.

Phrolova: Es de la opinión de que, cuanto más se acerca uno al protagonista, más influencia tiene sobre la historia.

Phrolova: Pero el verdadero protagonista de esta historia aún está por aparecer.

Phrolova: Te he dado este Guion para que veas el final. Esta gladiadora será la precursora de la Marea Oscura en Septimont.

Errante: ¡...!

Phrolova: Toda la gloria se consumirá y el orgullo de los héroes se disolverá en una vorágine de tinieblas. Es el final favorito de «ella».

Phrolova: Es una historia corta, Errante. Solo dura tres días. Cuando el enfrentamiento final concluya, esta historia terminará también.

Phrolova: Podrías acaparar la atención acabando con su vida antes de que baje el telón. Si cambias el final, se evita la tragedia.

Phrolova: Pero si fracasaras, o peor, la advirtieras de lo que está por venir, las consecuencias tendrían un alcance inimaginable.

Errante: En cuanto a lo que me propones... Dime, ¿qué motivos tengo para confiar en tus palabras, Phrolova?

Phrolova: No tienes por qué confiar en mí. De hecho, por mí, puedes extraer mis palabras de tu pensamiento. Como ya he dicho, la historia se desarrollará tal como mi socio la ha escrito.

Phrolova: Tú decides, Errante. Es una libertad que todos poseemos.

Phrolova: Hasta las imaginaciones más disparatadas beben de lo que ya existe.

Phrolova: Y así es como sucede en esta historia: sigue una plantilla, y ni siquiera su creador puede traspasar sus confines.

Phrolova: Elige bien, Errante. Por ahora, el tiempo está de tu lado.

Phrolova: Tengo muchas ganas de ver lo que haces en la gran final.

Deja la habitación del hotel.

Habla con Lupa.

Lupa: ¡Buenos días, Errante!

Lupa: ... ¿Mmm? No parece que hayas descansado mucho.

Errante: (Phrolova no ha dicho toda la verdad, pero la presencia de la anomalía en Septimont es innegable, y ni Lupa ni los demás se han dado cuenta).

Errante: (Y esa imagen fugaz... de Lupa convirtiéndose en esa desconocida... Necesito más pistas antes de tomar decisiones importantes).

Errante: Estoy bien. Es solo que he tenido una pesadilla. Vamos a ponernos en marcha. Nuestro próximo destino es el coliseo Olymdos, ¿verdad?

Lupa: Eso mismo. ¡En marcha, pues!

Ve al coliseo.

(Opcional) Usa el ascensor para ir.

Lupa: Como era de esperar, los Silva han elegido enfrentarse a nosotros en las semifinales. Las noticias vuelan.

Errante: ¿Sabías que iba a pasar esto?

Lupa: Evidentemente. Para ellos es una provocación... y retirarse sería una deshonra.

Lupa: La dómina Julia tiene que estar por aquí. No se perdería un momento como este.

Lupa: Es inteligente y muy capaz, pero arrogante como ninguna. Está convencida de que tiene la razón en todo.

Lupa: No le gusta arreglar las cosas hablando; cree que es de débiles. Le demostraremos que no nos hace falta amañar un enfrentamiento para ganar. ¡Venceremos a golpe de fuerza!

Augusta: Cuatro años después, vuelvo a estar frente a vosotros. No como gladiadora, sino como testigo del comienzo de este gran evento.

Augusta: Como bien sabéis, los combates de gladiadores son el alma de nuestra vetusta y poderosa ciudad.

Augusta: «Canalizad vuestro poder y luchad por la victoria».

Augusta: Antaño luchamos por sobrevivir en el mar, y el mismo instinto corre hoy por nuestras venas: el de enfrentarnos al destino cara a cara y desafiar su mandato.

Augusta: Recordad: quienes se apropien de la gloria pero no tengan la fuerza suficiente para defenderla, verán como se les escapa de entre los dedos.

Augusta: ¡Guerreros! ¡Por el eterno Sol, que vuestro coraje haga honor a Septimont y sea testigo de vuestra lealtad ante su espíritu!

Augusta: Ardo en deseos de ver el surgimiento de nuevos héroes durante este Agón.

Augusta: Que empiece el Agón.

Lupa: ¡Vamos, compañero guerrero! ¡La victoria nos espera!

Gana la semifinal.

Caia: ¿Todo listo para el Agón de Gladiadores?

Errante:

Caia: ¡Feliz cacería, gladiadores!

Caia: Entendido. Ven a verme cuando decidas que es el momento.

Caia: {Cus:Var,VarType=Global Key=main_team_name} vs. Rama de Legiones

Caia: ¡Que empiece el Agón!

Derrota la Rama de Legiones.

Lupa: ¡Emilio, vamos a zanjar esto de una vez por todas!

Lupa: Querida éforo, me gustaría sacar a la luz un asunto de extrema gravedad.

Lupa: En este mismo enfrentamiento, ¡los Silva han recurrido a tácticas deshonestas!

Augusta: Habla claro, gladiadora.

Lupa: Esta lanza me la regaló la dómina Julia, matriarca de la casa Silva, cuando me uní a su familia.

Lupa: Por aquel entonces, confiaba completamente en los Silva. Jamás puse en duda sus intenciones. Hasta que, no hace mucho, decidí apartarme de ellos.

Lupa: Y hoy, en la arena, esta lanza se ha salido de control ¡y por poco perfora a mi compañero!

Julia: Claro... ¿Tienes alguna prueba?

Julia: Honorable éforo, juro que esta lanza está libre de toda culpa.

Julia: Lupa, debes toda tu fama y fortuna a nuestro patrocinio, y aun así tuviste la desfachatez de darnos la espalda cuando más te necesitábamos.

Julia: Quiero recordar a todo el mundo que la casa Silva no se acobarda ni teme a la derrota. En Agones pasados, conseguimos una victoria tras otra, e incluso si hoy perdemos, seguiremos en Septimont.

Julia: Así que..., dime, Lupa: ¿quién es la que está más desesperada? ¿Una gladiadora solitaria separada de su familia... o alguien que cuenta con el apoyo de una casa tan poderosa como la mía?

¿?: Hum... ¡Basta ya! ¡Pon fin a este esperpento, bufona!

Errante:

Lupa: Es Iuno, la Sacerdotisa de Septimont. No suele salir del templo y solo se deja ver en compañía de la éforo Augusta.

Iuno: Los heroicos espíritus de la Luna y las estrellas saben perfectamente lo que ocultáis. Lo han sabido siempre. Estas mentiras vacías mancillan la sagrada arena de Septimont.

Iuno: Culpable.

Iuno: Augusta, ¡expulsa a los Silva de Septimont!

Lupa: La sacerdotisa puede predecir el futuro y tiene la última palabra. La mayoría de la gente confía en su criterio.

Lupa: Pero... Iuno es una sacerdotisa de ideas un tanto extremas. A pesar de sus indudables capacidades, no todo el mundo está de acuerdo con lo que hace.

Julia: ¡¡...!!

Iuno: Culpable. El templo ha hablado.

Augusta: Julia Silva, eres consciente del impacto que tienen tus actos.

Julia: Yo...

Augusta: Sé que, en su momento, tu familia fue una piedra angular de esta ciudad. Fueron fundadores, pioneros y protectores.

Augusta: Durante siglos, los Silva lucharon con valentía en los terrenos de caza para defender a Septimont de las Disonancias Tácitas.

Augusta: Pero hoy has deshonrado su legado. Ten la decencia de parar aquí y ahora, Julia.

Augusta: Abandona Septimont y no vuelvas nunca.

Julia: ... Así lo haré, éforo.

Iuno: Y en cuanto a lo que acabáis de hacer vosotros... No ha estado mal del todo. Al menos prometéis más que los idiotas que se han retirado para aferrarse a sus paupérrimos resultados.

Iuno: Un forastero, ¿eh?... Hum... Habéis luchado bien.

Iuno: Espero que no nos decepcionéis a Augusta y a mí en la final de mañana.

Ve al salón.

Lupa: Todavía queda algo de tiempo antes de que termine la otra semifinal. Vamos a la sala de espera a descansar un rato.

Cartur: No me voy a andar con rodeos: los Silva están acabados.

Cartur: La rápida decisión de la éforo Augusta los ha sentenciado. Ahora no me digas que no has tenido nada que ver con esto.

Lupa: ... Je, je. ¿Quién sabe? A ver, ¿cómo iba a saber yo que la dómina Julia iba a manipularme la lanza?

Cartur: Bueno, sea como sea, la casa Silva ha sido desterrada. Aunque ellos se portaran mal contigo primero, tú te fuiste de su equipo sin mediar palabra e incumpliste el contrato. Eso es innegable.

Lupa: Ve al grano, Cartur. No estás aquí para hablar de los últimos cotilleos.

Cartur: Muy bien. Me he encargado del patrocinio de los Silva en la Rama de Legiones y estoy en posición de asegurarte que el daño a tu carrera es mínimo. A cambio, seré tu representante en eventos durante el año que viene.

Lupa: Trato hecho. Pero tenemos que actualizar las condiciones. ¿Puedo contar con que redactes un contrato que cubra todas mis necesidades, Cartur?

Cartur: Tsss... No dejas pasar una sola oportunidad, ¿eh, Lupa?

Lupa: Los Silva encendieron la mecha, pero tú miraste a otro lado. No te engañes, Cartur: tú también eres cómplice.

Cartur: ... Muy bien. Lo haremos a tu manera.

Lupa: Espera. No has acudido a mí solo por el dinero, ¿verdad?

Cartur: Éforo Augusta, la guerrera más fiera de los terrenos de caza, nuestra reina. Si se está fraguando una tormenta en Septimont, pienso buscar un lugar en el que refugiarme.

Lupa: Ay... Al fin, un poco de tranquilidad. ¡Menudo día!

...

Errante:

Lupa: La éforo Augusta es de origen humilde. Su camino hacia el poder está marcado con sangre.

Lupa: Hace décadas, la corrupción campaba a sus anchas en Septimont. La situación era mucho peor que la de ahora. En aquella época, dos éforos sufrieron una muerte prematura.

Lupa: El Gran Agón es un momento cargado de simbolismo para la ciudad. Supongo que por eso eligió este momento para actuar.

Errante:

Lupa: ¡Eso! Estoy en deuda contigo por haberme ayudado a escapar de los trucos de Julia.

Errante: (Esa frecuencia fugaz... se parecía mucho a la del Trenodiano. ¿Es posible que de verdad tenga alguna relación con la Marea Oscura que Lupa traerá a Septimont, tal como dijo Phrolova?)

Errante: Lupa, ¿me dejas ver tu lanza?

Lupa: ¡Toma!

Errante: (Hum, he dejado de percibir esa frecuencia anormal...)

Errante: Dime, Lupa: ¿la dómina Julia cree en el Centinela?

Lupa: Bueno... Lo que es seguro es que odia a los acólitos de Raguna. Su obsesión por los títulos está relacionada con la gloria que comportan.

Lupa: Se enorgullece de ser «la septimontina perfecta», por lo que dudo mucho que crea en el Centinela.

Errante: Entiendo...

Lupa: ¿Me prestas tu hombro un momento? Perdona..., es que estoy un poco cansada.

Errante: Adelante.

Lupa: ¡Muy bien! Parece que el enfrentamiento de los otros dos equipos ha concluido. Se cierran las semifinales. Por fin podemos marcharnos y descansar un poco.

Espectadora ilusionada: ¡Contendiente Lupa! ¡Enhorabuena por haber llegado a la final! Ah, y felicidades a ti también, Errante; lo que has hecho antes ha sido impresionante.

Reportera exigente: Lupa, ¿alguna vez habías detectado indicios de que la casa Silva hubiera amañado algún enfrentamiento? Por cierto, hablando del tema...

Seguidor indignado: ¡Te lo dije! ¡La Rama de Legiones lleva mucho tiempo explotando a sus gladiadores! Pero nadie se atrevía a denunciarlo públicamente...

Poeta pensativo: Si ganas la final, en Solis habrá un brindis colectivo en tu nombre.

Lupa: ¡Bueno, hasta aquí! Hablaré con vosotros más tarde, pero antes vamos a darle a mi compañero guerrero un momento para que descanse, ¿de acuerdo?

Lupa: Es nuevo en Septimont. Supongo que nadie quiere perder el control y causar una mala impresión a alguien de fuera.

Lupa: Ve. Busca algún lugar tranquilo donde descansar. Iré a buscarte en cuanto haya solucionado esto.

Encuentra un lugar tranquilo para reflexionar sobre la situación.

(Opcional) Sal por el ascensor.

Errante: (Lupa... Eran las frecuencias del Trenodiano y de la Marea Oscura lo que noté en su arma durante unos instantes).

Errante: (Cree que esta es una más de las sucias artimañas de los Silva. No se ha dado cuenta de la conexión con el Trenodiano).

Errante: (Phrolova dijo que su socio puede tejer el destino y las historias. Si eso es cierto, significaría que su Forte puede influir en el resultado).

Errante: (Pero dudo que pueda modificar el tejido de la realidad a voluntad. De ser así, el Fractsidus habría arrasado Solaris hace tiempo. O Septimont existe fuera del plano de la realidad, o su habilidad tiene límites).

Errante: (Si esto no fuera el mundo real, me atrevería a tomar decisiones más drásticas, pero si resulta que lo es y mato a Lupa, su muerte será irreversible).

Errante: (Lo mejor es ceñirse al plan original y esperar a que Arsinosa aparezca en la final. Es mi vía para llegar a Cartethyia).

Errante: (También he sentido la frecuencia de Cartethyia en Lupa. Si está aquí, está haciendo avances, igual que yo).

Errante: (Mientras, debo averiguar cuáles son los límites de ese supervisor. Cuanto más se alargue esto, más anomalías van a aparecer).

Buling: ¿Por qué esa cara tan larga? ¿Hay algo que te preocupe?

Errante: ¿Buling? ¿Qué haces aquí?

Buling: ¡He venido a disfrutar de las vistas! ¿Cómo iba a perderme el Gran Agón? ¡Es el evento más emblemático de Septimont!

Buling: Ah, eres tú quien va a romper el bloqueo.

Buling: Te has dado cuenta, ¿verdad, jefe? Septimont está atrapado en una anomalía.

Errante: ¿Qué es lo que sabes? Es la segunda vez que nos vemos, Buling. No puede ser casualidad.

Buling: La «noto», pero no sé de dónde viene. Cada vez que me acerco, se desvanece como si estuviera hecha de humo.

Buling: Pero ahora no tengo dudas. Si quiero salir de este entuerto, necesito que me prestes tu fuerza.

Buling: Oyo, pero los taoístas tienen sus normas. No puedo hablar más de la cuenta. Aunque... ayudarte también me beneficia. Un empujoncillo no hace daño a nadie, ¿no?

Buling: Toma esto. De mí para ti. Para que empecemos con buen pie. Tómatelo como un regalo de mi parte.

Buling: Ver no implica creer, pero la verdad existe en el espejo del mundo. Adelante, echa un vistazo por ti mismo.

Espectador dudoso: Bueno, la final está a la vuelta de la esquina. ¿Creéis que la contendiente Mya se llevará el título?

Espectador dudoso: Hasta ahora le ha ido bien, pero su trayectoria no es muy estable...

Espectador ansioso: ¡Más le vale no meter la pata ahora!

Espectador ansioso: He apostado una fortuna en círculos clandestinos. Como pierda... Pfff...

Espectador ansioso: ... Ese tal John me prometió que ganaría sí o sí.

Espectador dudoso: ¿John? Ah, el representante de Mya.

Espectador dudoso: Se habla mucho de ella, y los pronósticos son una locura, pero los últimos campeones siempre han sido de sangre noble, ¿no?

Espectador dudoso: Por no hablar de que ella, en realidad, es de Raguna...

Errante: ¿Buling? Ah, se ha vuelto a ir.

Errante: (Recuerdo que Lupa mencionó a una gladiadora llamada Mya que desapareció hace años durante un Gran Agón).

Errante: (Phrolova dijo que la historia solo dura tres días y que termina durante la final. El Gran Agón está en el corazón de la historia).

Errante: (La campana de este espejo está sonando... Cuanto más me acerco a ese punto, más alto suena. Será mejor que eche un vistazo).

Localiza el sonido del timbre.

Usa el Espejo de la Verdad.

Inspecciona el lugar mostrado en el Espejo de cobre.

Instructor insatisfecho: John, ¿cuántas veces más tenemos que pasar por lo mismo?

Instructor insatisfecho: Ya sé que no quieres perder a tu gallina de los huevos de oro, pero ¡Mya está totalmente ida! ¡Esa mujer ha cruzado todos los límites!

Gerente manipulador: Calma, calma. Te he compensado generosamente, ¿verdad? Solo tienes que aguantar un poco más.

Gerente manipulador: Además, no se comporta así siempre que entra en la arena, ¿a que no? Es solo que últimamente tiene mucha presión encima.

Instructor insatisfecho: ¡Ja! ¡Como si fuera la única! ¡Pretenden llevar Kerasaurios a la final! ¿Tienes idea de todo el dinero que hay en juego?

Instructor insatisfecho: ¿Cómo puedo confiar en que una luchadora como ella gane la final?

Gerente manipulador: Sé que Mya está pasando por un mal momento. Las alucinaciones, la histeria... No es poca cosa.

Instructor insatisfecho: ¿Sabes que suele romper a llorar en la sala de espera? ¿Sabes la imagen que da una gladiadora llorando en la sala de espera?

Instructor insatisfecho: No es capaz de conectar con la audiencia; ni siquiera con sus fans. ¡¿De qué le sirve ser una combatiente buenísima si no hace ni caso al público?!

Gerente manipulador: No nos queda otra opción. ¡La gente de Septimont quiere verla luchar!

Gerente manipulador: Si la apartamos, nos van a enterrar en quejas.

Gerente manipulador: «La estrella de Raguna, la campeona de Septimont»... Ese titular por sí solo es una fábrica de billetes.

Localiza el sonido del timbre.

Usa el Espejo de la Verdad.

Inspecciona el lugar mostrado en el Espejo de cobre.

Noble despectivo: Esa gladiadora... ¿Mya, se llamaba? He oído que es muy popular.

Noble astuta: Ah, sí, muchísimo. La gente la adora... siempre que gane, claro.

Noble despectivo: Je, je... Recuerdo que, antes del Gran Agón, su actuación fue desastrosa. Atribuyeron la catástrofe a la «histeria». Totalmente trastornada.

Noble despectivo: Para alguien con semejante don para el combate, ha pegado un bajón increíble. Nadie se lo esperaba. Su «valor» se ha desplomado.

Noble despectivo: Creía que ya no iba a volver, pero ese tal John la ha sacado del fango.

Noble astuta: Uy, sí. Menudo batacazo se llevó. Pobre Mya.

Noble astuta: Y lo único que va a hacer John es acabar de hundirla del todo. Qué lástima.

Noble astuta: Querido Lucius, has oído hablar de los círculos clandestinos, ¿verdad?

Noble despectivo: ¿Por qué? ¿Qué propones?

Noble astuta: Los plebeyos que tanto reniegan del Senado, los buitres deseando sacar tajada... Esa gente acumula toneladas de ira en su interior; son un polvorín.

Noble astuta: Tienen sed de caos, sangre y sacrificio. Con que les demos una mecha que encender, amasaremos una fortuna sin necesidad de correr riesgos innecesarios.

Noble despectivo: ¡Ja! Fantástico. Nada como un buen espectáculo para pasar el rato, ¿verdad?

Localiza el sonido del timbre.

Usa el Espejo de la Verdad.

Mya: Tranquila, Mya. Tú puedes... Espera.

Mya: Arf... Arf... No pasa nada... Estoy bien...

Mya: No ha estado t-tan mal... He conocido a gente que me apoya, a gente que me ha animado desde que puse un pie en la arena...

Mya: Pero... soy consciente de mis límites.

Mya: Por mucho que siga forzando la cosa, esto es lo más lejos que voy a llegar.

Mya: Me encanta ser gladiadora. El mero hecho de entrar en la arena me hace muy feliz.

Mya: Pero aquí... no puedo tomármelo como una afición.

Mya: Y... ¡quiero que me vean! ¡Escuchar los vítores! Oír las risas, los gritos de ánimo... Y quiero ganar. ¡Lo deseo con todas mis fuerzas!

Mya: ... Además, necesito el dinero.

Mya: ...

Mya: Oh, divinidad que estás en los cielos, espero no haber decepcionado a nadie. Tengo que hacerlo mejor, mucho mejor...

Lupa: ¡Errante!

Errante: (Durante un instante, la noté. Era la frecuencia del Trenodiano otra vez).

Lupa: Ya he dicho todo lo que tenía que decir. Volvamos. Ah, casi se me olvida: ¡esto es para ti!

Lupa: Es la Corazonia que quería que probaras. Lo mejor es tomarla bien fresquita.

Cartethyia: Antes de seguir con la investigación, es importante que descanses. Apenas te quedan fuerzas.

La sin nombre: Gracias por toda la ayuda que me has brindado estos días.

Cartethyia: Las dos somos de Rinascita. Solo cumplo con mi deber como alguien que, en su momento, recibió la bendición del Centinela.

Cartethyia: Las bendiciones y libertades que conceden... Mi deseo es compartirlas con todos los habitantes de estas islas.

La sin nombre: La Plaga de Marea se extiende cada vez más. Tengo miedo de que...

Cartethyia: No pasa nada. No dejes que te afecte. Hay una cosa innegable, y es que esta anomalía surge de un poder muy específico. Algunas de las instalaciones y registros se remontan a hace casi dos décadas.

Cartethyia: Solo tenemos que averiguar quién ha sido y por qué lo ha hecho.

Cartethyia: El tiempo no perdona, pero aún hay posibilidades.

La sin nombre: La mente maestra que ha urdido todo esto no será fácil de vencer.

Cartethyia: No hay problema. Yo me encargo.

Cartethyia: Al lado de la oscuridad que antes me susurraba al oído, un enemigo tangible es pan comido.

Cartethyia: Además, el Virtuoso notará la anomalía en cuanto llegue. Todo lo que hemos hecho hasta ahora guiará sus pasos.

La sin nombre: Confías mucho en él, ¿verdad?

Cartethyia: Sí, muchísimo. Nos corregimos errores mutuamente y recorremos el camino de la salvación en comparsa.

Cartethyia: Debes tener confianza en ti también. Algún día volverás a reclamar tu nombre.

Cartethyia: En cuanto a esas malvadas intenciones que acechan desde la Marea Oscura, les haremos frente sea como sea.

Cartethyia: Y ahora... ¿seguimos con la investigación?

La sin nombre: Por supuesto.

Lupa: ¡Agh, qué agotamiento! Soportar estos dolores de cabeza cansa más que luchar en la arena.

Lupa: ¿Qué te pasa? Tienes cara de preocupación.

Lupa: Si es por la final de mañana, ya puedes empezar a relajarte.

Errante: Lupa, ¿puedes contarme más acerca de Mya?

Lupa: Claro, pero ¿por qué tanto interés de repente?

Errante: Curiosidad. Antes he oído a gente hablando de ella.

Lupa: Bueno, pues la contendiente Mya... Supe de ella por la dómina Julia.

Lupa: A Julia no le caía bien. Seguramente porque una vez compitieron en el mismo Agón. Mya desapareció tras hacerse con el título y, oficialmente, el Agón se quedó sin campeón.

Lupa: «Boba ignorante». Eso fue lo que dijo Julia de ella. Por aquel entonces, a mí me acababa de «comprar» la casa Silva y me interesé por su historia.

Lupa: Al parecer, Mya dedicaba todo su tiempo a entrenar. Más allá de cubrir sus necesidades más básicas, se pasaba el día perfeccionando sus habilidades.

Lupa: En aquella época, ese nivel de dedicación no estaba bien visto en Septimont.

Lupa: Según los rumores, se vio envuelta en una trama de enfrentamientos amañados, se derrumbó ante la presión y huyó.

Lupa: Todo el mundo tiene un límite. Si eso fue lo que la empujó a huir, no la culpo.

Errante:

Lupa: Bueno, eso es porque quizá llevo las cosas un poco mejor... o porque no me preocupo por cumplir las expectativas ajenas.

Lupa: No es que no me interesen los eventos comerciales. Al fin y al cabo, así fue como me hice un nombre y construí mi carrera. En general, me hace feliz estar en la arena, en las circunstancias que sea.

Lupa: Los aplausos van y vienen, pero lo que importa de verdad cuesta, y mucho. Me refiero a las instalaciones, los recursos... y las oportunidades.

Lupa: Septimont tiene sus sombras, pero hay ciertas cosas que no pueden evitarse.

Lupa: No me importa que me instrumentalicen, siempre y cuando la persona con la que trabajo sepa qué líneas no debe cruzar.

Lupa: Sé que lo más fácil es hacer la vista gorda ante este tipo de juegos sucios, pero lo único que se consigue con eso es dejar Septimont en manos de los buitres.

Lupa: Con sus malas artes, los Silva ensuciaron la arena que tanto amo. No deberían haber traspasado ese límite. Para mí, es imperdonable.

Lupa: Mira... Mira qué belleza.

Lupa: Por la magnífica ciudad de Septimont.

Sal de la habitación del hotel y dirígete al Coliseo.

Lupa: ¡Hoy es la final! ¡Vamos!

Lupa: Que la victoria sea nuestra y que encuentres a la persona que estás buscando.

Ve al coliseo.

(Opcional) Usa el ascensor para ir.

Lupa: Errante, ¡mira! ¡Es Arsinosa!

Errante: (Así que este es el Eco Guardia Leona de Septimont...)

Errante: (... Pero esta Arsinosa tiene algo distinto a la que vi cuando me enfrenté a Cartethyia).

Lupa: Ah... Espera. Ayer se me olvidó contarte algo sobre Mya.

Lupa: Hace décadas, durante el Gran Agón, Mya desapareció cuando iba a recoger el premio. Pero, antes de eso, había reclamado su título de campeona del Agón Sangriento e incluso había recibido la bendición de Arsinosa.

Errante:

Lupa: La configuración actual de dos contra dos se empezó a poner en práctica gracias a Augusta y quien la precedió.

Lupa: Antes de eso, los enfrentamientos eran... mucho más salvajes.

Lupa: Empujaban a los gladiadores a enfrentarse en un todos contra todos absolutamente caótico. Para promocionar el evento, los organizadores soltaban a hordas de Disonancias Tácitas en la arena, y el último gladiador que quedara en pie ganaba.

Lupa: ¡Al menos se han hecho algunos cambios!

Lupa: Forjada entre llamas y tempestades... Todas sus vicisitudes acaban formando parte del legado de Septimont.

Augusta: El día de la final ha llegado.

Augusta: Arsinosa observa, y todos los septimontinos saben lo que eso significa. Lo relatan las crónicas y lo cantan las leyendas.

Augusta: ¡Si anheláis la gloria de la bendición de Arsinosa, ¡tendréis que luchar con toda vuestra alma!

Augusta: Quiero ver si alguno de vosotros posee la fuerza necesaria para merecer el reconocimiento de la guardiana.

Lupa: ¡Escucha bien, Errante! ¡Todos estos vítores van por nosotros! ¡Quieren que les demos un espectáculo memorable!

Lupa: ¿Preparado para vencer a mi lado?

Errante:

Lupa: ¡Ja, ja, ja! ¡Maravilloso! ¡Llega la hora de la caza, compañero guerrero!

Gana la final.

Caia: {Cus:Var,VarType=Global Key=main_team_name} vs. Corazón Salvaje

Caia: ¡Que empiece el Agón!

Derrotar al Corazón Salvaje.

Errante: Qué raro... Vuelvo a tener esa sensación tan confusa y contradictoria...

Derrota al Corazón Salvaje.

Errante: ¿Lupa?...

Derrota a todos los enemigos.

Derrota a Arsinosa.

Cartethyia: La guardiana que protegía la gloria de Septimont ha quedado reducida a esto. Qué tragedia.

Cartethyia: El formidable poder que antes preservaba la integridad de Septimont ahora está mancillado por la Marea Oscura.

Cartethyia: Te dejaré libre... ¡y destaparé a la mente maestra que ha orquestado todo este caos!

Lupa: ¿Qué pasa? Parece que tengas la cabeza en otra parte.

Errante: Lupa, ¿cómo hemos ganado?

Lupa: Eh... ¿Derrotando a los rivales?

Errante: Ah...

Errante: (El Agón Sangriento que viví no fue ningún sueño. Era como si el mundo real se hubiera solapado con el mundo anómalo).

Errante: (También vi cómo Lupa y Mya se solapaban entre ellas constantemente).

Augusta: Un espectáculo brillante, guerreros.

Augusta: Y recordad: esto no es solo un título; es un testamento de la fuerza y sabiduría que os ha permitido superar a vuestros rivales. Os lo habéis ganado a pulso.

Augusta: Hace tiempo, esta medalla se otorgaba a un solo campeón. Concretamente, al último que quedaba en pie.

Augusta: Quise dividirla en dos para recordaros que...

Augusta: Del mismo modo que contamos con la ayuda de los ecos, la gloria de Septimont también se sustenta gracias a los héroes que se apoyan entre ellos para no perder el ánimo.

Augusta: La lucha solitaria es muy encomiable, pero la verdadera fuerza radica en proteger a quienes están a nuestro lado.

Augusta: La Marea Alta se acerca. Quiero que todos los guerreros que se dirigen a los terrenos de caza recuerden esto.

Iuno: ¿Mmm? Interesante...

Iuno: ¡Mira, Augusta! Dos más que se han ganado la bendición de Arsinosa.

Augusta: Lo habéis hecho increíblemente bien.

Lupa: Como gladiadora, es un honor aceptar el título a tu lado, Errante.

Lupa: ¡Disfrutemos de este momento lleno de ilusión y gloria!

Cartethyia: Tú has orquestado toda esta tragedia.

Cristoforo: No, señora. El mérito no es todo mío.

Cristoforo: Los artífices de esta tragedia fueron los propios septimontinos. Ellos fraguaron un entretenidísimo asesinato colectivo. Si todo el mundo tiene las manos manchadas de sangre, ¿quién va a levantar un dedo acusador?

Cristoforo: Aun así, debo admitir que me impresiona que hayas soportado todo esto por un puñado de desconocidos y unas tierras que jamás has pisado.

Cartethyia: No necesito un motivo concreto para aniquilar a un villano como tú. En su momento, el Trenodiano quiso arrojar Rinascita entero al reino divino de la Marea Oscura, pero fracasó.

Cartethyia: Y tú también fracasarás.

Cristoforo: Je, je... Sabes que tú sola no puedes tirar por tierra mi historia.

Cartethyia: ¿Sola? Errante vendrá y pondrá fin a esto sea como sea.

Cartethyia: Y conseguiré que tu supuesto «guion perfecto» se salga de control.

Cartethyia: Palabras vacías que no dicen nada...

Cartethyia: La Marea Oscura está devorando la ciudad de la gloria...

Cartethyia: ¡Todo sucumbirá ante los vientos huracanados del final de la historia!