Réquiem del nigromante

Ahora que la crisis ha finalizado, parece que Liangyu tiene algo que decirte. Cuando puedas, ve a ver qué sucede. Puede que pronto vuelvas a ver al nigromante que luchó a tu lado en el Santuario.

Habla con Liangyu.

Liangyu: Cuánto tiempo, Errante. Espero que estés bien. ¡Ha pasado una eternidad!

Errante:

Liangyu: Estoy perfecta. Yangyang estuvo conmigo en la última batalla y formamos un gran equipo. Hubo algún momento complicado, pero salimos ilesas.

Liangyu: Pero vamos a lo urgente. La señora Yanshu me pidió que te transmitiera un mensaje. Dijo: «Jing ha vuelto. ¿Quieres verle?»

Errante:

Liangyu: El informe de la Parangón al Ministerio de Guerra mencionaba a un Nigromante que había sido de gran ayuda. Debía de ser él, ¿no?

Errante: ¿Lo conoces?

Liangyu: Xianling es un pueblo pequeño, los jóvenes crecen juntos... es inevitable conocerse.

Ve a la casa de Yanshu y pregunta por Jingran.

Yanshu: Ah, has venido. Jing acaba de venir a verme.

Yanshu: A saber qué habrá estado haciendo ese chico todos estos años, pero el Ministerio de Guerra le ha enviado una mención honorífica.

Errante:

Yanshu: Oh, no muy bien. Pero cuando me vio, me regaló esa sonrisa pícara suya.

Yanshu: Cuando Sandao y yo lo acogimos, era como un gato callejero. Puro fuego por dentro y salvaje hasta la médula.

Yanshu: No fue de la noche a la mañana, pero poco a poco se dulcificó su carácter. Dejó de hablar de Mengzhou y de sacrificar su vida por sus padres.

Errante:

Yanshu: ¡Ay, me he ido de la lengua! Cosas de la edad. Mejor pregúntaselo tú. Está en el campo, cerca del bosque.

Errante: Genial. Además, tengo que devolverle algo.

Yanshu: Toma, por favor, llévale esto antes de que desaparezca otra vez. Siempre le han encantado estos dulces.

Errante: (Aún tengo el colgante Qingfu de Jingran. Es hora de devolvérselo).

Abby: (Mmm mmh... ¿Qué llevas ahí? ¡Huele de maravilla!)

Errante: Esto es para otra persona. No te hagas ilusiones.

Abby: (¡Qué mala suerte la mía!)

Encuéntrate con Jingran.

Jingran: ...

Jingran: Vaya, mira quién está aquí. Pensaba ir a buscarte en cuanto terminara.

Errante: Jingran, tu ojo...

Jingran: ¿Eh? Ah, es que he estado despierto hasta tarde, leyendo demasiado. Pero con las gotas milagrosas de Huaxu, se arregla.

Errante:

Jingran: No es nada, solo le dije a «Mimi» que cobrara un poco más esta vez. No es la primera vez ni será la última. Ya pasará.

¿Mimi?: Muchacho, ¿todavía andas diciendo insensateces? Si no hubiera intervenido, ya estarías criando malvas, jugando a las cartas con tu Shifu.

Jingran: Je, je, la señora debió de enredarte. Gracias.

Jingran: Seguro que ya lo intuías. Esta es la antigua cuenta pendiente de la que te hablé. La que tengo con Muyu.

Errante: Aquí es donde tus...

Jingran: Tranquilo, están vacías.

Jingran: Hace un par de décadas, en Mengzhou las cosas se pusieron feas. Unos Espadachines Títere del Taller se volvieron locos y mataron a mucha gente. Dos de ellos eran Artesanos. Mis padres.

Jingran: Así que después me quedé sin familia. Sin nada. Acabé en la calle. Entonces mi Shifu me encontró y me trajo hasta aquí, a Xuanfang.

Jingran: Por aquel entonces, lo único que quería era colarme en Mengzhou y destripar al responsable, pero él me puso en cintura. Luego me trajo hasta aquí. Me hizo cavar estas dos tumbas. Vacías.

Jingran: Me dijo: «Muchacho, primero preocúpate de seguir adelante. Ya ajustarás cuentas cuando seas mayor». Desde entonces, cada vez que siento que voy a perder los papeles, vengo aquí... y me siento.

Jingran: Unos años después, volví a Mengzhou para investigar lo que había pasado. Los registros de patrulla lo confirmaron: esos Espadachines Títere tenían marcas de Reverberación.

Jingran: Seguí ese hilo y me llevó directo a Muyu.

Jingran: Supongo que por fin puedo decirles a mis padres que todo está resuelto. Lástima que no pueda darle las gracias a mi Shifu como es debido. En persona, quiero decir.

Errante:

Jingran: El viejo cascarrabias me hizo prometer que, cuando se fuera, nada de tumba, nada de lápida, nada de nada. Tch, vivir limpio, morir limpio. Se encerró en algún Reino Espejismo, con su farol y todo.

Errante: Jingran, creo que es hora de devolverte esto.

Jingran: No, quédatelo. Considéralo un recuerdo. No vale gran cosa, y la energía de resonancia que tenía ya se agotó, de todas formas.

Jingran: O sea, podría recargarlo. Quizás... tres meses. Como mucho.

Errante: Deja de gastar tu vida a la ligera, ¿vale?

Jingran: No hay muchas cosas en este mundo que me importen, pero tengo que decir que, últimamente, por fin he conocido a alguien interesante.

Errante: Parece que el gran Nigromante, el mismísimo Gato del Farol del Inframundo, no encontró ningún tesoro esta vez. De hecho, terminó perdiendo una baratija.

Jingran: Es demasiado pronto para declarar pérdidas. Que sepas que nunca acepto tratos que no me benefician.

¿Mimi?: Bah.

Jingran: Ya solo me queda una.

Errante: ¿Eso son... Reverberaciones?

Jingran: Hubo un tiempo en que se contaban entre los vivos...

¿?: ... Debo sobrevivir... La verdad está al alcance...

¿?: Aún hay una oportunidad... Mi camino no termina aquí...

Jingran: ¡Eh, para el carro! ¿Dónde crees que vas tú?

Jingran: ¿El antiguo Maestro Tallerista de la sucursal Jianshui, Muyu?

Muyu: Traidor... ¿Cómo me has encontrado?

Jingran: Creo que leí algo así en algún libro antiguo. ¿El viejo truco de «sacrificar el cuerpo para salvar el espíritu»Bingjie?

Jingran: Dejaste que alguien te «separara» de tu vieja envoltura y te escabulliste aprovechando el caos. Un plan inteligente, muy inteligente.

Jingran: Pero convertiste tu psique en una Reverberación. ¿De verdad creías que no podría rastrearte? Es mi especialidad.

Muyu: Admito la derrota. Ese núcleo contiene datos sobre la Centinela. Su valor es incalculable...

Muyu: Podría ser tuyo. Para los Nigromantes... no, para todo Xuanfang, es crucial...

Muyu: Solo necesito algo de tiempo. Dame un poco más... y el secreto de la Centinela será revelado.

Jingran: Te has equivocado en un par de cosas. ¿La primera? No estás en posición de poder negociar. ¿La segunda? Sí, esto está bien, pero tampoco es para tanto... para mí, al menos.

Jingran: Oye, ¿recuerdas aquel incidente con los Espadachines Títere en Mengzhou hace como diez, quince años?

Muyu: ¿Incidente con los Espadachines Títere? No caigo.

Jingran: Tch. Es increíble lo poco que os importan las cosas a los peces gordos. ¿O es que tu numerito de «escape con ejecución» te ha revuelto los sesos?

Muyu: ¿Quién eres tú exactamente?

Jingran: Olvídalo. Da igual.

Jingran: Porque de esto sí te acordarás. Quien acaba contigo no es otro que un ciudadano cualquiera de Xuanfang.

Muyu: La humanidad... pudo haber sido... perfecta...

Jingran: Hace mucho que dejaste de ser humano. ¿Qué tiene eso de perfecto?

Jingran: ¿Por qué no me detuviste? Podría haberle sacado más información, si lo hubieras querido.

Qiuyuan: En cuestiones de venganza, solo el afectado decide.

Qiuyuan: Además, su cadáver tampoco carece de utilidad.

Jingran: Toma. Tú le sacarás más partido que yo.

Artesano desconfiado: Cuánto están tardando... ¿Por qué no llega el contacto? ¿Habrá tenido algún problema con los preparativos el antiguo Maestro Tallerista?

Artesana tranquila: Cálmate. Si ha pasado algo, simplemente informaremos nosotros mismos al cuartel general.

¿?: Vaya, ¿no me visteis venir?

Artesana tranquila: ¿Tú eres el contacto de la sucursal Zhijiang?

Yinlin: Ahorraos los jueguecitos. Estabais esperando a la sucursal Jianshui. ¿Qué, no doy el perfil?

Artesano desconfiado: Eh... ¿«Vasija Serpenteante»?

Yinlin: «Ensamblaje Céntuplo».

Artesana tranquila: Disculpa la falta de respeto, llegas en el momento justo. Tenemos los manuscritos del antiguo Maestro TalleristaMuyu, de su época en Xuanfang, y una carta secreta reciente.

Yinlin: Buen trabajo, chicos. La Gran Tallerista sabrá de vosotros después de esto, sin duda. No hay tiempo que perder, vendréis conmigo. Solo que...

Yinlin: Me temo que tendré que inmovilizaros. Solo un poquito.

Artesana tranquila: ¡¿Pero tú...?!

Yinlin: Shh. Por vuestro propio bien, os recomiendo que ahorréis el aliento.

Yinlin: Ah... señorita Suoming. ¿Qué la trae a Xuanfang?

Suoming: ¿Así que usted es la Patrullera de Jinzhou destinada a Mengzhou?

Suoming: No me malinterprete. No estoy aquí por los asuntos del Taller.

Yinlin: El Ministerio de Asuntos de los Centinelas solo se encarga de cosas de los Centinelas. Que usted esté aquí... ¿Podría ser...?

Suoming: Ya sabe todo lo que debe saber. Cuídese.

Yinlin: Errante, nos veremos... Si hay suerte.

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