Luuk Herssen
El médico de la Unidad Médica de Resonancia de la Academia Fuegostelar, conocido por su intelecto, su mentalidad serena y su compostura inquebrantable. Se dice que nadie lo ha visto perder los estribos.
Siempre escucha con atención, diseccionando las sombras alojadas en lo profundo del corazón humano. De la herida que nunca sana brota sangre dorada; sangre que, al ser invocada, se convierte en un arma de precisión quirúrgica.
Atributo:
Espectro
Arma:
Brazales
Rareza: 5
Género: Masculino
País: Nueva Federación
Afiliación: Academia Fuegostelar
Chino: Ma Zhengyang
Inglés: Tachibana Shinnosuke
Japonés: Min Seung Woo
Coreano: Griffyn Bellah
Proveedor de daño principal
Poderoso proveedor de daño.
Daño de Ataque básico
Inflige mayor daño de Ataque básico.
Respuesta a Tensión de Tonalidad
Aumenta el daño final infligido al objetivo según el Impulso de Ruptura de Tonalidad propio.
Instrucciones
· Luuk Herssen puede usar 3 formas de Habilidad de resonancia mejorada en el aire para infligir un gran daño de Ataque básico.
· Aplicar y responder a Tensión de Tonalidad: Interferencia aumenta el daño final de Luuk Herssen.
· El daño de Luuk Herssen se amplifica significativamente según el Impulso de Ruptura de Tonalidad otorgado por los personajes del equipo.

· Se restaura Flujo del Ícor al golpear con Ataque normal o Habilidad de resonancia, o al lanzar la Habilidad Intro.
· Con el Flujo del Ícor lleno, entra en estado Juez áureo.
· En estado Juez áureo, aumenta el multiplicador de daño de Habilidad de resonancia Aureola de ejecución. Cada uso de dicha habilidad consume 100 de Flujo del Ícor.
Aureola de ejecución: En el suelo, pulsa Ataque normal+Ataque normal+Ataque normal+Ataque normal; en el aire, Ataque normal+Ataque normal/ Saltar+Ataque normal/ Saltar para activar esta Habilidad de resonancia. Luego, pulsa Habilidad de resonancia para lanzarla.
Reflujo dorado: Si la Habilidad de resonancia Aureola de ejecución no está disponible, pulsa Habilidad de resonancia para lanzar Reflujo dorado. Luuk Herssen salta al aire y avanza rápidamente hacia el objetivo.
Ataque cargado: Mantén pulsado Ataque normal en el suelo. Consume resistencia y salta al aire.
Ataque descendente: En el aire, mantén pulsado Ataque normal o pulsa Ataque normal+Ataque normal+Ataque normal+Ataque normal.
Cosecha radiante: Pulsa Esquivar en el aire. Luuk Herssen ejecuta una evasión, permanece brevemente suspendido en el aire y lanza una hoja giratoria para infligir daño.
Detalles
Ataque básico
Ejecuta hasta 4 ataques consecutivos que infligen Daño Espectro.
En la 3.ª etapa, se lanza una hoja giratoria que desaparece al usar otras habilidades que pueden infligir daño o al salir del campo.
Ataque cargado
Consume resistencia, salta al aire e inflige Daño Espectro.
Ataque aéreo
Ejecuta hasta 4 ataques consecutivos en el aire que infligen Daño Espectro. La 4.ª etapa consume resistencia y ejecuta un Ataque descendente.
El 2.º y 3.º Ataque básico aéreo pueden ejecutarse al pulsar Ataque básico o Saltar.
· Pulsa Ataque básico para ejecutar Guadaña: Disección.
· Pulsa Saltar para ejecutar Guadaña: Resección, que aplica Tensión de Tonalidad: Transición a los objetivos golpeados durante 25 s y hace que reciba un 15% menos de daño durante 1 s.
Si Luuk Herssen es el personaje activo en el aire, el combo de esta habilidad no se reinicia.
Mantén pulsado Ataque básico en el aire para consumir resistencia y ejecutar un Ataque descendente.
Contraataque evasivo
Tras una evasión terrestre exitosa, pulsa Ataque básico para atacar al objetivo e infligir Daño Espectro. Pulsa Ataque básico poco después de lanzar esta habilidad para ejecutar el 3.º Ataque básico.
Tras una evasión aérea exitosa, pulsa Ataque básico para avanzar rápidamente hacia el objetivo e infligir Daño Espectro.
Daño del 1.º ATQ básico
40.56%+40.56%
Daño del 2.º ATQ básico
60.16%+90.24%
Daño del 3.º ATQ básico
5.02%*30
Daño del 4.º ATQ básico
96.33%
Daño de ATQ cargado
91.26%
Daño del 1.º ATQ aéreo
57.46%
Daño del 2.º ATQ aéreo: Guadaña: Disección
28.23%+28.23%+37.63%
Daño del 3.º ATQ aéreo: Guadaña: Disección
42.93%+42.93%+57.24%
Daño del 2.º ATQ aéreo: Guadaña: Resección
50.42%+50.42%
Daño del 3.º ATQ aéreo: Guadaña: Resección
74.92%+74.92%
Daño del 4.º ATQ aéreo
104.78%
Daño de Contraataque evasivo terrestre
125.90%+125.90%
Daño de Contraataque evasivo aéreo
256.87%
Coste de resistencia ATQ cargado
25
Coste de resistencia 4.º ATQ aéreo
30
Reflujo dorado
Avanza rápidamente hacia el objetivo, inflige Daño Espectro y aplica Tensión de Tonalidad: Transición a los objetivos golpeados durante 25 s.
Reflujo dorado tiene 2 cargas.
Se puede lanzar en el aire.
Aureola de ejecución
Al ejecutar el 4.º Ataque básico o el 3.º Ataque aéreo, la Habilidad de resonancia se reemplaza por Aureola de ejecución, que inflige daño de Ataque básico y aplica Tensión de Tonalidad: Transición a los objetivos golpeados durante 25 s.
Aureola de ejecución tiene 3 formas, en este orden: Aureola de ejecución: Anillo, Aureola de ejecución: Brecha y Aureola de ejecución: Resplandor.
Lanzar cualquier forma de Aureola de ejecución otorga 1 acumulación de Notas finales del desenlace y cambia Aureola de ejecución a la siguiente forma en orden.
Cambiar de personaje reinicia el ciclo de Aureola de ejecución y la Habilidad de resonancia vuelve a Reflujo dorado.
Se puede lanzar en el aire.
Aureola de ejecución: Anillo
Inflige Daño Espectro y reinicia el ciclo de Ataque aéreo a la 1.ª etapa.
La próxima vez que pulses o mantengas pulsado Ataque básico, se ejecutará el Ataque básico Empalamiento dorado. Si cambias de personaje o realizas un Contraataque evasivo aéreo durante este periodo, no podrá volver a activarse.
Aureola de ejecución: Brecha
Gira y avanza hacia adelante para infligir Daño Espectro a los enemigos a lo largo de su trayectoria. El ciclo de Ataque aéreo se reinicia a la 1.ª etapa y se lanza una Hoja del ícor.
La próxima vez que pulses o mantengas pulsado Ataque básico, se ejecutará el Ataque básico Empalamiento dorado. Si cambias de personaje o realizas un Contraataque evasivo aéreo durante este periodo, no podrá volver a activarse.
Aureola de ejecución: Resplandor
Lanza Ícor en estado sólido para infligir Daño Espectro y formar un Depósito del Ícor en el suelo.
Ataque básico: Empalamiento dorado
Avanza rápidamente hacia el objetivo e inflige Daño Espectro, considerado daño de Ataque básico.
Depósito del Ícor
El Depósito del Ícor detona automáticamente tras 5 s e inflige Daño Espectro, considerado daño de Ataque básico.
Notas finales del desenlace
El multiplicador de daño de la Liberación de resonancia Reescrito en los márgenes del invierno aumenta un 25%, pudiendo acumularse hasta 3 veces. Todas las acumulaciones se eliminan al lanzar dicha Liberación de resonancia o al cambiar de personaje.
Daño de Reflujo dorado
201.20%
Daño de Aureola de ejecución: Anillo
26.56%*5+88.53%
Daño de Aureola de ejecución: Brecha
95.91%*3
Daño de Aureola de ejecución: Resplandor
354.11%
Daño de ATQ básico: Empalamiento dorado
155.47%
Daño de Depósito del Ícor
153.45%
REU de Reflujo dorado
8
Ataque aéreo: Mazo sacudetierra
Pulsa/mantén pulsado Ataque básico en el aire poco después de lanzar el Ícor de estado sólido de la Habilidad de resonancia Aureola de ejecución: Resplandor para ejecutar el Ataque aéreo Mazo sacudetierra.
Desciende e inflige Daño Espectro, considerado daño de Ataque básico. Detona el Depósito del Ícor al aterrizar y recupera toda la resistencia.
Al lanzar la Liberación de resonancia Reescrito en los márgenes del invierno o cambiar de personaje, no se puede ejecutar el Ataque aéreo Mazo sacudetierra.
Juez áureo
Cuando el Flujo del Ícor está lleno, entra en estado Juez áureo y obtiene los siguientes efectos:
· No se puede restaurar Flujo del Ícor. El multiplicador de daño de todas las formas de Habilidad de resonancia Aureola de ejecución aumenta un 110%.
· Al lanzar la Habilidad de resonancia Aureola de ejecución: Resplandor, el multiplicador de daño del siguiente Ataque aéreo Mazo sacudetierra y del Depósito del Ícor aumenta un 110%.
· Cada uso de la Habilidad de resonancia Aureola de ejecución consume 100 de Flujo del Ícor.
· Al agotar el Flujo del Ícor, finaliza el estado Juez áureo.
Regla de oro
Cuando Luuk Herssen forma parte del equipo, los demás personajes del equipo obtienen Regla de oro. Cuando un personaje con Regla de oro lanza una Habilidad Outro y el personaje entrante es Luuk Herssen, se elimina Regla de oro de todos los personajes del equipo y se otorgan a Luuk Herssen 200 de Flujo del Ícor y 12 de Energía de Concierto. Tras 24 s, los demás personajes del equipo obtienen Regla de oro de nuevo. Este efecto no se aplica en el modo co-op.
Fortaleza luzalba
Tras 4 s fuera de combate o al lanzar la Habilidad Intro Antes de la inyección del alba, obtiene 1 acumulación de Fortaleza luzalba.
El límite máximo de acumulaciones de Fortaleza luzalba es 1. Al recibir daño de ataques enemigos, Luuk Herssen se vuelve inmune a interrupciones y recibe un 60% menos de daño durante 1 s, consumiendo 1 acumulación de Fortaleza luzalba. Este efecto solo puede activarse una vez por segundo.
Cosecha radiante
Al ejecutar una evasión aérea, Luuk Herssen permanece brevemente suspendido en el aire y lanza una Hoja del ícor, consumiendo resistencia de forma continua.
Al ser lanzado por los aires, pulsa Esquivar antes de aterrizar para activar este efecto, que solo puede activarse un máximo de 3 veces. El conteo se reinicia al estar en el suelo o al cambiar de personaje durante más de 3 s.
Hoja del ícor
Inflige un valor fijo de Daño Espectro, no afectado por Bonif. de daño y considerado daño de Ataque básico.
Solo puede existir una Hoja del Ícor a la vez y no se puede activar Contraataque.
La Hoja del Ícor no se puede lanzar sin un objetivo cercano.
Al usar otras habilidades que pueden infligir daño o al salir del campo, la Hoja del Ícor desaparece.
Flujo del Ícor
Máximo 300 de Flujo del Ícor.
Se restaura Flujo del Ícor al golpear con Ataque normal, Habilidad de resonancia Reflujo dorado, Habilidades de resonancia Aureola de ejecución, Ataque básico Empalamiento dorado o el Ataque aéreo Mazo sacudetierra.
Se restauran 100 de Flujo del Ícor al lanzar la Habilidad Intro Antes de la inyección del alba.
Daño de Mazo sacudetierra
306.90%
Regen. de Concierto (Mazo sacudetierra)
10
Daño de Hoja del ícor / 0.15 s
10
Duración de Hoja del ícor
5
Coste de resistencia Suspensión aérea (por seg.)
5
Inflige Daño Espectro, aplica Tensión de Tonalidad: Transición a los objetivos golpeados y lanza una Hoja del ícor.
En el aire, poco después de lanzar esta habilidad, pulsa Ataque básico para ejecutar el 2.º Ataque aéreo: Guadaña: Disección; pulsa Saltar para ejecutar el 2.º Ataque aéreo: Guadaña: Resección.
Daño de habilidad
72.67%*3
Regen. de Concierto
10
Un gesto al momento final
Habilidad Outro
Inflige Daño Espectro equivalente al 500% del ATQ de Luuk Herssen.
Debate silencioso de la luz
Ruptura de Tonalidad
Luuk Herssen puede aplicar Tensión de Tonalidad: Transición a los objetivos.
Luuk Herssen puede responder a Tensión de Tonalidad: Interferencia.
Responder a Tensión de Tonalidad: Interferencia: Por cada acumulación de Tensión de Tonalidad: Interferencia en un objetivo, cada punto de Impulso de Ruptura de Tonalidad de Luuk Herssen aumenta su daño final contra ese objetivo en un 0.12%. Cuando Luuk Herssen forma parte del equipo, el límite máximo de acumulaciones de Tensión de Tonalidad: Interferencia del objetivo aumenta en 1.
Cuando el Nivel de Desentono del objetivo está lleno, Luuk Herssen puede lanzar Ruptura de Tonalidad contra él.
Pulso bajo la nieve
Habilidad inherente
Cuando un personaje del equipo derrota a un objetivo afectado por Tensión de Tonalidad: Interferencia con daño directo de sus habilidades, Luuk Herssen obtiene los siguientes efectos:
· Si Luuk Herssen no tiene el efecto «Perpetuar el día», lo obtiene y recibe acumulaciones de «Perpetuar el día» equivalentes a las de Tensión de Tonalidad: Interferencia.
· Si Luuk Herssen ya tiene el efecto «Perpetuar el día» y sus acumulaciones son inferiores a las de Tensión de Tonalidad: Interferencia del objetivo, sus acumulaciones aumentan hasta igualarlas.
Perpetuar el día
Cuando un personaje del equipo lanza Ruptura de Tonalidad contra un objetivo afectado por Tensión de Tonalidad: Transición, Luuk Herssen pierde todas las acumulaciones de «Perpetuar el día» y aplica al objetivo una cantidad equivalente de acumulaciones adicionales de Tensión de Tonalidad: Transición, hasta su límite máximo. REU: 1 s.
Cuando Luuk Herssen cae, deja de obtener «Perpetuar el día» y el efecto se invalida.
El límite máximo de acumulaciones de «Perpetuar el día» es 2.
Diagnóstico sin causa
Habilidad inherente
Al infligir daño directo de sus habilidades a objetivos afectados por Tensión de Tonalidad: Interferencia, este daño se amplifica un 5% por cada 10 de Impulso de Ruptura de Tonalidad, hasta un máximo del 30%.
Cuando un aliado cercano aplica Tensión de Tonalidad: Transición a los enemigos o inflige daño de Ruptura de Tonalidad, el ATQ de Luuk Herssen aumenta un 25% durante 20 s.
Prob. CRIT+
Bonif. de atributo
Prob. CRIT +1.20%
Prob. CRIT+
Bonif. de atributo
Prob. CRIT +2.80%
ATQ+
Bonif. de atributo
ATQ +1.80%
ATQ+
Bonif. de atributo
ATQ +4.20%
Prob. CRIT+
Bonif. de atributo
Prob. CRIT +1.20%
Prob. CRIT+
Bonif. de atributo
Prob. CRIT +2.80%
ATQ+
Bonif. de atributo
ATQ +1.80%
ATQ+
Bonif. de atributo
ATQ +4.20%
Oro encendido en ceniza
Nodo 1
La Bonif. de daño de Ataque aéreo aumenta un 150%.
El límite máximo de acumulaciones de Fortaleza luzalba aumenta en 1.
Al lanzar una de las Habilidades de resonancia Aureola de ejecución en estado Juez áureo, se obtiene 1 acumulación de Fortaleza luzalba.
Avalancha rugiendo en los ojos
Nodo 2
El multiplicador de daño de la Liberación de resonancia Reescrito en los márgenes del invierno aumenta un 60%. Este efecto se acumula con el de Notas finales del desenlace.
La Habilidad inherente Diagnóstico sin causa se mejora:
El daño infligido a objetivos afectados por Tensión de Tonalidad: Interferencia se amplifica ahora un 10% por cada 10 de Impulso de Ruptura de Tonalidad, hasta un máximo del 60% (antes: 30%).
Espinazo templado por la lluvia
Nodo 3
En estado Juez áureo:
El multiplicador de daño de todas las formas de Habilidad de resonancia Aureola de ejecución aumenta un 136%.
Al lanzar la Habilidad de resonancia Aureola de ejecución: Resplandor, el multiplicador de daño del siguiente Ataque aéreo Mazo sacudetierra y del Depósito del Ícor aumenta un 136%.
Este efecto se acumula con el de Juez áureo del Circuito del Forte.
La Habilidad inherente Pulso bajo la nieve se mejora:
El límite máximo de acumulaciones de «Perpetuar el día» ahora es 4.
Pulso vibrante bajo la escarcha
Nodo 4
Cuando un personaje del equipo inflige daño de Ruptura de Tonalidad, el daño infligido por los personajes del equipo aumenta un 20% durante 20 s. Este efecto no se acumula.
A través de la quietud de la ventisca
Nodo 5
La Bonif. de daño de la Habilidad Intro Antes de la inyección del alba y de la Habilidad Outro Un gesto al momento final aumenta un 80%.
La Habilidad de resonancia Reflujo dorado gana 1 carga adicional, su multiplicador de daño aumenta un 50% y su REU se reduce en 2 s.
Amanecer desplegado sobre los páramos helados
Nodo 6
Cuando un aliado cercano inflige daño de Ruptura de Tonalidad, el objetivo recibe un 30% más de daño de todas las formas de Habilidad de resonancia Aureola de ejecución, del Depósito del Ícor y del Ataque aéreo Mazo sacudetierra durante 25 s.
Cada acumulación de Notas finales del desenlace aumenta la Bonif. de daño de la Liberación de resonancia Reescrito en los márgenes del invierno un 40% adicional, hasta un máximo del 120%.
Cuando Luuk Herssen inflige daño a un objetivo afectado por Tensión de Tonalidad: Interferencia, las acumulaciones de Tensión de Tonalidad: Interferencia de ese objetivo aumentan en 2, ignorando el límite máximo.
[Archivo de la Unión Intergaláctica: Registros del profesorado de la Academia Fuegostelar]
[Informe de examen del Forte RA2462-G]
Nombre: Luuk Herssen
Resumen del Forte: El examen confirma que la marca tácita del sujeto se ubica en el centro de la palma de la mano derecha, marcada por una herida crónica que no cicatriza. Los signos físicos y el análisis de sangre indican la presencia de un fluido energético anómalo: un «Ícor» que circula en el interior del sujeto. Esta sustancia puede alterar rápidamente su estado de fase a voluntad. La activación va acompañada de una sensación de ardor y temperaturas altas transitorias. Su uso prolongado ha derivado en daltonismo. Actualmente, el sujeto solo percibe el color dorado, viendo el resto de tonos en escala de grises.
El sujeto reporta síntomas estables y rechaza tratamiento adicional.
El examen y el informe fueron realizados por el propio sujeto para asegurar la precisión de los registros.
Ubicación: Academia Fuegostelar - Unidad Médica de Resonancia.
Registrador: Luuk Herssen.
Análisis realizado: Prueba de estabilidad de fluctuación de la Curva de Rabelle
Resultado: La muestra de la Curva de Rabelle presenta una onda elíptica alargada de amplitud considerable. Sin embargo, se observa un ritmo periódico claro y no se han aproximado los umbrales de Criticidad Resonante.
Evaluación: El sujeto muestra un control estable bajo condiciones de alta carga, con datos que indican una autorregulación y concentración mental excepcionales. No se observaron indicaciones de pérdida de control.
Conclusión: La estabilidad del sujeto es excelente, sin riesgo actual de Overclock. Actualmente se considera innecesario el asesoramiento psicológico. Se recomiendan pruebas de seguimiento programadas con supervisión continua de los índices de fatiga neuronal.
El sujeto ha expresado disposición a cooperar con la observación posterior.
—Dr. Luuk... ¿está bien esta redacción? Me suena demasiado seria.
—Es perfectamente aceptable. Buen trabajo.
Se desbloquea en Intimidad Nv.1
El frío llenaba la habitación de noche. Luuk se sentó bajo la blanca luz de la lámpara y extendió su mano sin protestar. El hombre a quien llamaba «padre» agarró esa palma de niño y observó cómo la sangre dorada, el «Ícor», goteaba de la herida, como oro fundido.
Luuk sabía que, cuando el hombre lo miraba, veía a otro niño; su verdadero hijo, muerto a causa de una enfermedad rara. Luuk era solo un recipiente para cargar su obsesión, una oportunidad de rellenar el vacío. Pero el cambio que su padre anhelaba nunca llegó. El Ícor siguió fluyendo en silencio, y la luz febril en sus ojos poco a poco se desvaneció y tornó en decepción.
—¿Por qué no cambia? Eres uno de los pocos que acepta el Ícor— murmuró su padre. Las palabras sacudieron los tímpanos del niño como un trueno. —Debería haber sido capaz de curar enfermedades. Después de todo lo que hemos dado... ¿Por qué no cambia nada?
Entonces llegó Rhein al hogar.
Luuk observó a su padre hablar, con la emoción quebrando su voz, sobre cómo este niño era igual que él: afligido por una enfermedad rara, pero capaz de soportar el tratamiento con ícor. «Ahora es tu hermano».
Luuk miró a este «hermano», con quien carecía de lazos de sangre. El niño era más pequeño que él. Tenía la piel pálida por la larga enfermedad y era claramente demasiado joven para entender el mundo, mucho menos el significado del Suero Áureo o las expectativas ya concebidas sobre su existencia. Solo reía, como cualquier niño, con los caramelos que su nuevo «padre» ponía en su mano.
Un niño que amaba los dulces. Luuk Herssen contempló sus delicados rizos y sintió el impulso de acariciarlos. Extendió la mano y se detuvo, recordando la herida en su palma, que se negaba a sanar.
Tal como su padre esperaba, Rhein se encariñó con Luuk casi al instante. Antes de haber aprendido muchas palabras, ya lo perseguía, gritando «hermano» una y otra vez.
Lo que su padre no esperaba era que Rhein rechazara el ícor tan rápido, más de lo que Luuk jamás había hecho. El tratamiento falló, y su cuerpo se consumió hasta que pronto apenas pudo salir de la cama.
Llegó el cumpleaños de Rhein. Luuk lo llevó en su espalda, ocultos en las sombras a lo largo de las paredes mientras se deslizaban por los largos pasillos y salían de la casa. Corrió y corrió, hasta que el aire fresco y terroso con el aroma de plantas vivas llenó sus pulmones; hasta que un cielo estrellado, deslumbrante casi en exceso, apartó las luces frías y blanquecinas de la clínica.
Se detuvieron en un jardín olvidado en el borde de la propiedad. Estaba lleno de macetas rotas y hojas muertas; no era una vista precisamente hermosa. Pero la tierra era suave y el aire vivo, y los ojos de un Rhein que había estado confinado en la habitación de un enfermo demasiado tiempo se iluminaron sobremanera.
—Feliz cumpleaños, Rhein.
Respirando con dificultad, Luuk sacó algo de dentro de su abrigo: una cosita... envuelta toscamente en papel. Estaba torcida y desigual, con una superficie moteada con marrón quemado y crema blanca. Marcado en la parte superior estaba la forma de un pequeño oso, el emblema del caramelo favorito de Rhein.
—Yo... nunca había hecho uno antes. Igual sabe fatal— dijo Luuk, ligeramente avergonzado. Encendió la vela deprisa y la frágil llama tembló en el viento nocturno, reflejándose en los ojos amplios y brillantes de Rhein.
—Pide un deseo y sopla— dijo Luuk, tratando de sonar alegre. —Así, se hará realidad.
Rhein asintió fuerte, juntó sus manos, infló sus mejillas y sopló.
*Fuooosh*. La llama se apagó.
El frío llenaba la habitación de noche, arrancando a Luuk del largo sueño y haciéndolo volver al presente. La estancia aún resonaba con el débil crepitar de las brasas de madera. Abrió los ojos, posando su mirada en la chimenea, y solo entonces se percató de dónde estaba.
Han pasado tantos años…
Exhaló y devolvió los recuerdos de vuelta a los lejanos confines del sueño.
Se desbloquea en Intimidad Nv.2
Luuk se dio cuenta de que algo no iba bien años después de la muerte de su padre.
Aunque era el heredero del Grupo Regenerativo Novialle, los veteranos experimentados de la junta lo veían como un testaferro menor de edad, incompetente para asuntos de cierta relevancia. Pero...
Página a página, Luuk examinó discrepancias financieras que no parecían tener nada que ver, procedimientos de laboratorio apenas sometidos a escrutinio y períodos de los últimos meses de su padre que habían sido borrados. Eran como fragmentos de un rompecabezas y poco a poco se fueron ensamblando en una imagen fracturada y escalofriante, una «verdad». Su mirada se endureció.
De hecho, no era muy diferente a una cirugía. Cortar una superficie que parecía intacta. Introducir una hoja afilada más profundamente. Cercenar la necrosis infectada en el hueso.
Sabía cómo se hacía. Ya lo había hecho antes.
Lo único que vio el público fue un nuevo líder, demasiado joven para su cometido, aunque sabía comportarse con compostura y dirigía el grupo sin concesiones. Pronto surgieron las primeras dudas, pero no duraron mucho ante los resultados. El desarrollo de medicamentos se aceleró mientras los laboratorios destinados a encontrar el «Suero Áureo» fueron desapareciendo, uno a uno.
Por la noche, ya a solas, Luuk se quitaba los guantes y observaba el Ícor manar de su palma. La sangre dorada se acumulaba sobre su piel, espesándose en forma de bisturí. Luego, con un giro de su muñeca, se derretía de vuelta a su dócil estado líquido.
Tras todos estos años, el «cambio» por el que su padre se había obsesionado por fin se había hecho patente. Y respondía a Luuk.
—Pero ya no sacrificaré más gente por ti— dijo en voz baja, con los ojos fijos en el destello de oro. —Voy a... usarte.
—¿Infiltrarte en los Fractsidus?— La voz de la Terminal se pausó.
—Sí—. Luuk se paró en el borde de la azotea, con el viento haciendo ondear su abrigo. —Demasiados hilos me llevan hasta ellos. Sospecho que tienen algo que ver con la muerte de mi padre.
—¿Lo has pensado bien? Una vez que entres, no habrá marcha atrás.
Luuk miró hacia las luces diseminadas abajo. ¿Cuántas vidas, sostenidas solo por la medicación, parpadeaban como velas en el viento, esperando a través de una noche interminable para que la ilusión se quemara y el amanecer llegara al fin?
—No hay marcha atrás— dijo mientras se adentraba en la noche, con su voz desvaneciéndose en el viento. —Por eso vale la pena ir.
Se desbloquea en Intimidad Nv.3
El aire en este puesto avanzado de los Fractsidus siempre estaba cargado de polvo, moho y cierto sabor metálico.
Luuk Herssen caminó por el tenue pasillo usando unas gafas finas de montura plateada, balanceando un viejo maletín médico a su lado. Sus pasos eran suaves, conscientes, perfectamente metidos en su papel: un joven doctor silencioso y modesto, lo suficientemente hábil para ser útil, lo suficientemente tímido para pasar desapercibido.
La puerta se cerró tras su espalda. Lo que le recibió a continuación fue el hedor pesado de la sangre y el mordisco acre del desinfectante.
Varios Fractsidus heridos estaban sentados o deambulando. Mientras se acercaba, alguien chasqueó la lengua con impaciencia. —¡Llegas tarde!
Encorvó los hombros, bajó la mirada y se apresuró, casi escondiéndose en su abrigo.
El maletín médico se abrió con un suave chasquido. Sacó cuidadosamente las pinzas y el algodón antiséptico y comenzó a limpiar una herida en un brazo. En la esquina, algunos de los miembros menos heridos hablaban entre susurros.
—¡Shhh!—. Alguien los cortó bruscamente, mirando con cautela hacia Luuk mientras trabajaba.
El locutor se congeló por un momento, pero luego se burló. —De qué te preocupas? ¿De él?— dijo, levantando la voz a propósito. —La última vez que me trató el hombro, estaba tan nervioso que no paraba de jadear. Míralo, tímido como un ratón. No es un peligro.
Luuk se ajustó las gafas. Su vista permaneció baja, centrada completamente en el vendaje de sus manos, como si ninguna de esas palabras fuera con él.
—Aun así, mejor prevenir que curar— murmuró alguien. —La seguridad es más estricta en todas partes. Se dice que hay una rata...
Sus voces se desvanecieron entre murmullos. La postura de Luuk no cambió ni una pizca, mientras sus manos hicieron un trabajo impecable. Limpiar, tratar, vendar. Solo de vez en cuando dejaba entrever una pizca de nerviosismo: pinzas chocando juntas, un tapón de botella deslizándose de sus dedos...
Con cada vendaje terminado, el herido se levantaba y se marchaba. El que había hablado antes le dio a Luuk una palmada casual en el hombro. —Gracias, doc.
—Solo hago mi trabajo—. Las palabras salían dóciles de su garganta.
Los pasos se fueron desvaneciendo. La puerta se cerró. La sala de tratamiento se quedó en silencio, con el olor del desinfectante impregnando débilmente el aire.
Luuk Herssen se enderezó con calma. La timidez retrocedió. Se quitó las gafas, limpiando los cristales mientras se dirigía a los suministros médicos apilados en la esquina. Liberado del disfraz, sus ojos rojos como la sangre se alzaron hacia la parte superior de un gabinete.
De entre todo el desorden, sacó un dispositivo de escucha no más grande que un botón.
La trampa se estaba cerrando.
Después de confirmar la transmisión, Luuk se dirigió a la ventana y apartó ligeramente la pesada cortina. Afuera se veía el complejo sombrío de los Fractsidus, el último rayo del crepúsculo disolviéndose en la noche. Se puso las gafas de nuevo. Una por una, luces distantes parpadearon, reflejadas en los cristales como los ojos de bestias en la oscuridad.
Se paró entre la luz y la oscuridad, los ojos entornados tras el cristal.
El juego apenas daba comienzo.
Se desbloquea en Intimidad Nv.4
Aunque el invierno llegaba a su fin, el frío se negaba a irse. Cuando por fin Luuk se liberó de la montaña de burocracia e investigaciones encubiertas, empujó la puerta de la sala de cuidados especiales y apenas reconoció la figura demacrada en la cama.
Rhein yacía contra la almohada. Los rizos que una vez habían sido suaves y esponjosos ahora se pegaban amarillentos a su frente. Al sonido del movimiento, sus ojos se movieron ligeramente, pero ninguna voz los acompañó.
Luuk recordó de repente las palabras de su padre: «Deberías sentirte afortunado. El Ícor te eligió».
A pesar del daltonismo y los ataques de dolor abrasador, Luuk era la única persona sanada por el ícor. Todos los demás que pasaron por el tratamiento terminaron igual que Rhein.
Luuk se sentó junto a la cama. El ritmo constante de las máquinas llenaba la habitación. Buscó palabras para romper el silencio.
—Estudié psicología una temporada— dijo. —Pensé que igual me ayudaba a entender mejor. A ayudar a algunas personas—. Después de una pausa, añadió: —También he mejorado en la cocina. Ya no quemo pasteles. ¿Hay algo que te apetezca comer? Puedo hacerlo.
Silencio. Luuk no se rindió y cambió de tema.
—He conocido a alguien hace poco. Un amigo. Inteligente y de fiar. Ha desafiado muchas de mis viejas ideas, de las más persistentes. Quizás debería intentar cambiar...
—¿Crees realmente que lo necesitas?— La voz de Rhein interrumpió, ronca y quebradiza, como un pico de hielo clavado directamente en su pecho. —¿No eres siempre tan… excepcional? No como el resto de nosotros, gente normal y corriente.
La respiración de Luuk se cortó. La calma que había mantenido se desplomó de repente. Miró a los ojos de Rhein, antes brillantes y vivaces, ahora opacos hasta casi el vacío. Y bajo esa superficie quieta se agitaba algo inconfundible: el odio.
...
—Ya no me hablará más— dijo Luuk en voz baja.
La respuesta de la Terminal fue constante, impersonal. —Él no te odia a ti, sino a todo lo que el apellido «Herssen» representa. Simplemente eres el único objetivo seguro para ese odio.
Luuk estuvo callado un momento. —Gracias...
—¿Has encontrado algo?
—Los puntos están a punto de conectarse— respondió Luuk, mirando por la ventana. Nubes oscuras se enrollaban y espesaban, presagiando una lluvia fuerte. —Esta noche... veré la verdad por mí mismo.
Esa noche tormentosa, la lluvia cayó como si quisiera aplastar el mundo. Luuk caminó solo hacia un cementerio desierto. Un rayo blanco desgarró el cielo, iluminando la lápida que tenía delante. Era la de su padre.
Y entonces lo vio.
A través de la cortina de lluvia se alzaba una figura solitaria sosteniendo un paraguas, esperando ante la piedra, como si hubiera sabido que vendría. Las gotas de lluvia estallaban contra el paraguas, derramándose por sus bordes como una cascada. Pero a través de ese caos de gris y negro, Luuk vio claramente los ojos que lo observaban.
Dorados. Como Ícor fundido. Como el primer rayo de sol sobre el páramo helado.
El único color vívido en un mundo ceniciento.
—Si realmente has descubierto algo— le dijo él, avanzando a través del agua, —necesitarás un testigo.
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La luz de la tarde se filtraba a través de la ventana, proyectando bandas de luz y sombra sobre el suelo. Estudiantes sudorosos por el entrenamiento se apiñaban alrededor de la camilla, observando mientras Luuk Herssen vendaba el tobillo de una víctima particularmente desafortunada.
—¡Dr. Luuk, es increíble!— siseó el alumno lesionado entre sus dientes apretados. —¿Puedes enseñarme cómo hacer eso, por favor?
Luuk terminó con un nudo limpio y le tocó el hombro. —Claro. Añadiremos la lección a tus gastos médicos—. Ante la estupefacción del chico, Luuk curvó los labios. —Es broma. Pero recuerda calentar la próxima vez. No me gustaría verte competir con muletas.
La risa se extendió por la habitación.
—¡Dr. Herssen, vamos al Mercado Roya más tarde! ¿Vienes con nosotros?
Luuk miró el reloj y negó con la cabeza, con pesar sincero. —Hoy no. Tengo más citas—. Se inclinó y bajó la voz. —Y sé de buena tinta que hoy los pasteles de la cafetería estarán a mitad de precio. Como lleguéis tarde, os quedaréis sin nada.
Los alumnos se golpearon las frentes y salieron en desbandada. La puerta de la enfermería se cerró detrás de ellos, acabando con la animada charla. En medio del silencio, el aroma a desinfectante sobresalía de repente. Luuk se dirigió a la ventana, recordando la última vez que había visto sol como este.
Esa fue también la última vez que vio a Rhein.
O más bien, era difícil decir si la «criatura» veteada de oro aún era Rhein. El plan de tratamiento que había consumido el esfuerzo de toda la vida del Grupo no había sido capaz de curar a ningún otro paciente con enfermedades raras, aparte de Luuk Herssen. En sus últimos momentos, Rhein ni siquiera murió de la enfermedad. El ícor, que una vez se creyó su salvación, se volvió contra él. Delirante, hirió a varias personas y huyó de la sala, en medio de una espiral hacia el descontrol completo. Luuk sintió el ícor ardiendo en su palma, ansioso por convertirse en arma, pero...
¿Realmente no había otra manera?
Luuk miró esos ojos que una vez brillaron dulcemente. No quedaba claridad en ellos. El Ícor quemaba, instándolo, pero él dudaba, buscando la forma de detener a Rhein sin matarlo.
La tormenta de nieve y los gritos se estrellaron, nublando su visión.
Había una manera. Cerró el puño.
Porque soy igual que él. Porque nosotros... llevamos la misma sangre.
En el momento final, Luuk revirtió el estado del Ícor en su palma, anclándolo a sí mismo y clavando a Rhein bajo el hielo. El oro solidificándose los ató a ambos. La escarcha se extendió desde sus pies, el dolor ardiente surgió de su palma, las dos fuerzas bloqueadas en un equilibrio silencioso y violento dentro de su cuerpo.
Mientras la conciencia comenzaba a desvanecerse, sintió a alguien a su lado, preguntándole cautelosamente si aún podía ver. Asintió. En un mundo blanqueado, vio el sol alzándose sobre el páramo helado distante, y a su alcance, unos ojos más brillantes que el sol.
Él le dijo: «Te haré una promesa. No importa cuántos inviernos cueste, pero nos volveremos a ver. Abrirás los ojos y yo estaré parado justo aquí, igual que hoy».
Pensó que eso debía haber sido...
Clic.
La puerta de la enfermería se abrió. Luuk miró hacia ahí. La luz del sol se derramó, perfilando la figura en la entrada. El color cálido llenó el espacio tenue, y el mundo grisáceo y blanco se hizo pedazos en una lluvia de oro.
Era como si el sol volviera a alzarse una vez más.
Luuk sonrió y se dirigió hacia la luz. Fuera de la ventana, una nueva hoja, desprendida por la suave brisa primaveral, cayó deslizándose sobre el alféizar.
El largo invierno finalmente había terminado.

Las llevaba principalmente como parte de su tapadera mientras rastreaba a los Fractsidus.
Oficialmente, son para mantener un perfil bajo. Extraoficialmente, le parecen algo divertido, casi ritual.
Una vez, alguien bromeó diciendo que las gafas le hacían parecer un falso erudito que quería estafar a la gente. Él respondió ajustándose la montura con estudiada moderación y respondiendo, muy seriamente, que tenía toda la razón.
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Un par de inmaculados guantes médicos blancos. El derecho oculta bajo su tela su marca tácita y una vieja herida que nunca llegó a sanar y de la cual fluye una sangre dorada conocida como ícor.
Para él, esta sangre es su fuente de poder. Para otros, es un peligro abrasador, y por eso elige mantener ese destello de oro y todo lo que significa cuidadosamente contenido bajo esta tela inmaculada.
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Metido entre las páginas de un libro de su escritorio hay un envoltorio de caramelo con los bordes ligeramente curvados y que tiene impreso un osito que juega con el arcoíris, medio borrado; un producto descatalogado hace tiempo. Cuando era joven, su padre le daba estos caramelos como premio de vez en cuando.
Ahora, él no está. Su hogar no está. El caramelo tampoco existe, y solo queda el envoltorio descolorido. Lo alisa con mimo y lo usa como marcapáginas, comprimiendo una infancia de conflicto y dolor en algo fino y resistente, algo que deslizar silenciosamente entre las páginas de la memoria.
Personalidad
Qué curioso. La primera vez que perdí la visión en color debido a efectos secundarios del ícor, el mundo se convirtió de repente en una película vieja, de esas en blanco y negro. Lo único que apreciaba eran los hipnotizantes matices dorados que bronceaban el mundo a mi alrededor: la luz matutina alumbrando el alféizar, las sonrisas de los estudiantes mientras les quitaba las vendas, la energía vibrante que traían a la sala al empujar mi puerta... Mira, incluso este ramo que me trajeron unos estudiantes esta mañana brilla débilmente con esa misma luz dorada. Quizás cuando tenga tiempo, vaya a recoger nuevas semillas yo mismo.
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Nací en una familia de médicos. Mis juguetes de la infancia eran estetoscopios, y mis cuentos para dormir eran tratados sobre medicina. Cualquiera habría dicho que estaba hecho para la profesión. Durante años, me moví como un delicado mecanismo de relojería, cada paso preciso, deliberado, impecable, por el sendero establecido. Pero cuando dominé el bisturí, la confusión hizo su primera incisión. Cada vez que me ponía bajo la luz quirúrgica, sentía unos hilos invisibles tirando de mí. La razón me ordenaba cortar y el corazón se negaba a moverse. ¿Puede esto realmente salvar a todos? ¿Realmente puedo extirpar toda la enfermedad y podredumbre de este mundo estando aquí?
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Más adelante, recurrí a la psicología. Comencé a escuchar los sueños, las dudas y los miedos de las personas. Observando cómo las emociones reprimidas comenzaban a agitarse bajo una apariencia calmada. Esa era otra clase de «cirugía»: no efectuabas la incisión en la carne, sino en su silenciosa fachada. Vi a muchos volver desde las profundidades de la desesperación... e incluso yo mismo me reconstruía gracias a sus historias.
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¿Te acuerdas de aquella noche de lluvia? El viento era tan fuerte que podría haber arrancado los huesos de un hombre. Pensé que el mundo me había dejado sin nada más que una tumba vacía como compañía, hasta que te vi, de pie al borde de la tormenta, extendiendo tu mano. Tú viste a través de ese esquema del
... Pero ese no era el final que yo quería.
Tallaré la verdad, y expondré cada mentira a la luz ardiente del día.
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He visto el sol en nuestro pacto, así que ahora es mi turno de liderar el camino. Nos aguarde lo que nos aguarde, desesperación o esperanza, igual que una vez nos apoyamos mutuamente a través de la ventisca, caminemos hombro con hombro.
A ver... ¿estar cerca de la gente cuenta como pasatiempo? Me gusta conocer a otros y escuchar las historias de su vida. Te sorprenderían los maravillosos y divertidos relatos que cuentan. Es mucho más interesante que enterrarme en artículos de investigación.
Claro que, cuando estoy solo, me gusta servirme una taza de té, sentarme junto a la ventana y ver caer la nieve... u ordenar mis bisturíes y frascos de medicina justo como debe ser. Es extrañamente relajante, aunque a veces me trae recuerdos de los viejos tiempos. Ja, era broma. Hace mucho que superé el pasado. Lo que sea que pasó entonces, cada día que tengo ahora es algo que espero con ansias.
La verdad es que hoy por hoy no tengo muchas preocupaciones. ¿Te lo puedes creer? He aprendido a disfrutar de una conversación en lugar de cavilar a solas. Ya sea el clima, el desayuno o una flor al lado del camino... nuestras ansiedades o trivialidades no son más que evidencias de que estamos vivos. Así que, si algo te preocupa, me gusta escuchar.
Ya conoces la respuesta, ¿no? Los caramelos, claro. ¿Quieres uno?
Últimamente he ido probando variedades nuevas. Mis estudiantes son una fuente de inspiración constante. El otro día vino uno, y muy serio me preguntó si podía darle un caramelo que liberara el estrés de los exámenes de la noche a la mañana. Je. ¿Debería decirle que, si comparamos los caramelos con una charla conmigo en mi oficina, eso último funciona mejor?
No soporto las verduras picantes o el marisco que sabe demasiado a pescado. Esos sabores me recuerdan las temporadas lluviosas. Olores húmedos, mohosos, podridos. Nunca me ha gustado la lluvia interminable... Aun así, nunca juzgaría el gusto de otra persona. Cuando una receta se gana un paladar, es porque debe tener su propio encanto, ¿no crees?
Mi deseo de toda la vida es ser «compañero» de alguien. Juntos,
Estos dispositivos de restricción en mi cuello y brazos... son para contener el ícor, o lo que llaman el «Suero Áureo». Nada demasiado misterioso. Seguro que te sabes la historia, ¿no? Son solo «cicatrices quirúrgicas». El ícor puede remodelarse bajo mi voluntad. Cuando lo necesito, aparece en mi mano con la forma perfecta. Gracias a esto, el ícor permanece silencioso dentro de mí. Ahora ya no represento ninguna amenaza, y tengo el control total.
El día antes de venir a Lahai-Roi, le dejé todo el desastre de Novialle a mi asistente. Me sentí extrañamente tranquilo cuando vi una expresión de auténtica sorpresa y confusión en su rostro. Tenías razón. Necesitaba aflojar la cuerda que había mantenido demasiado tensa, mudarme a algún lugar nuevo y comenzar de cero.
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La directora de la Academia y... una adulta astuta. Lucilla sabe lo que quiere, y lo que otros quieren de ella. A diferencia de esos académicos pedantes, ella entiende cuándo ponerse firme y cuándo ceder por el bien de Fuegostelar. Es calmada y silenciosa, como las corrientes subterráneas que fluyen bajo la capa de hielo de la Academia, y lo mantiene todo a salvo.
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Esa niña significa tanto para ti. Veo aspectos de ti en ella. Es tan testaruda contra el destino, tan decidida y valiente que te deja sin palabras. Hay momentos en que esa alegría cojea, y veo cómo esa sonrisa brillante es solo una máscara que se pone, pero si es eso lo que ella elige mostrar, lo respetaré.
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Sigrika carga un peso demasiado pesado para alguien de su edad. Por suerte, los caramelos endulzan la tristeza, y nunca duda en probar los que le ofrezco. Su valentía me impresiona. Quizás esa curiosidad suya sea lo único que se corresponde con su edad.
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Dos «hermanos» empleados como peones en este juego del Suero Áureo, aunque no compartimos sangre. Aun así, había similitudes entre nosotros. Cuando decidimos algo, ya no hay marcha atrás; es un ansia por alcanzar la verdad, sin importar cuánto queme... Si alguna vez despierta de nuevo, creo que será un pintor excelente. Siempre tuvo el don. Su vida no debería terminar aquí. Debe haber una manera.
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Extraño, ¿no?
Hola, Errante. ¡Feliz cumpleaños!
Los Páramos Helados rara vez ven cambiar las estaciones, y solo un invierno interminable se extiende hasta donde alcanza la vista. Sin embargo, la nieve que entierra el pasado también nutre nuevos comienzos. En un día como este, me gustaría enviarte mis mejores deseos.
Gracias por elegir pasar este día conmigo.
Sigue caminando hacia el amanecer. El mundo que tienes por delante es vasto, y cada una de tus huellas en la nieve será tocada por la luz. Seguirás avanzando, y yo no estaré muy lejos, vigilando los lugares que has iluminado. Cuando mires atrás, seguiré aquí, con los brazos abiertos.
Como siempre hemos hecho, emergiendo de la oscuridad, juntos.
Desde este día, soy tu compañero, uno que no necesita que se lo agradezcas.
*Sonido de esfuerzo*
¿Oh?
Oye, tómatelo con calma. ¿Quieres uno también? ¿*Mmm*? Ja, ja.
Dr. Luuk Herssen, de la Unidad Médica de Resonancia. Es una rara excepción que nos veamos fuera de mi oficina. Oh, puedes llamarme simplemente Luuk.
Ya me he despedido del «yo» enterrado bajo las tierras heladas. Cuando la nieve se derrita... nos encontraremos de nuevo entre las nuevas flores de la primavera.
Déjalo en mis manos.
¿Necesitas un médico? Resulta que estoy libre.
Que este oro se convierta en tu arma más fiable.
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Mi cuerpo responde... con una frecuencia tan sutil, casi inaudible. Como el instante silencioso cuando una hoja finalmente se afila a la perfección. *Mmm*, qué bien se siente. Preciso, como una extensión de mi brazo.
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La fuerza no es solo para la batalla. También llega a aquellos que, atrapados entre el fracaso y la recuperación, aún eligen extender una mano.
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El ícor se está agitando. Quema un poco, pero es tolerable. Está bien. El dolor es el lenguaje de la medicina. Me recuerda por qué asumí este deber, y hacia dónde debo ir.
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No me romperé. Soy el hueso que soporta ventiscas, la lámpara al rojo vivo de una mesa quirúrgica. Ardo, pero mi bisturí nunca vacila.
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Somos amigos jurados. Juntos, enviaremos a aquellos que no tienen cabida en este mundo directos al infierno. Así que te hago este voto: resucitaré del hielo y veré la luz del sol besar la nieve. Hasta entonces y más allá, nunca te traicionaré ni dejaré tu lado.
Combate
Reacción: inicio.
Qué pena. Solo un paso en falso.
En el blanco.
Disección.
Reconstrucción.
Cambio de modalidad.
Escisión.
Recipientes al descubierto.
¡Regresa al silencio!
¡Sepultado en el amanecer!
La agonía cesa.
Fin de la partida.
Hora de la incisión.
Ja, te pillé.
El desequilibrio termina aquí.
La ceniza toma forma.
¡Álzate de nuevo!
¡Corrupción extirpada!
Venas expuestas.
Je, je, como esperaba.
Predicción exacta.
Mi bisturí graba tu epitafio.
Te entrego una muerte misericordiosa.
Otorgo la paz eterna.
Alivio del dolor iniciado.
*Sssh*... resistirse solo causa más dolor.
Procedimiento inmediato.
...Una incisión profunda.
…Mi pasado corta más hondo.
Un precio soportable.
Je, je, por fin algo de sangre.
Eso es otra cosa.
Una vez más... debemos separarnos.
Qué final tan... silencioso.
¿Otra vez... allí?
Adelante, mi compañero.
División de forma.
Yo soy el recipiente.
Justo a tiempo.
*Mmm*, qué refrescante.
Buen cambio de perspectiva.
*Mmm*... Un análisis claro.
El camino está despejado.
¿Oh? ¿Qué se esconde dentro?
*Mmm*. Son solo rasguños. Todo es funcional.
Espero que esto ayude.




