Rumbo a la ciudad de ámbar
Cuando la ciudad abandonada se desmorona, los matices de neón se retuercen, engullendo el pasado. Entre bucles de destrucción y resurgimiento, solo persisten los anhelos incumplidos. En esta estación varada, los vínculos más cálidos y puros serán las cizallas que rompan las cadenas.
Las estrellas de anoche aún arden. El amanecer del mañana llegará.
