Aguas Beo
Bajo la fosa marina, miradas ilusorias codician la herencia del cielo.
Alguna vez fue una tierra sagrada, pero solo queda una tenue sombra de la gloria de Avinoleum. Aquellos destinados a caer siguen vivos, mientras que los que debían sobrevivir yacen enterrados, transformados en oráculos divinos que nadie escucha. Su boca permanece sellada, y sus oídos atados por palabras que nunca pronunciaron.
