Ruinas del Bosque Upphaf
Páramo Helado Roya

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En un pasado lejano, Lahai-Roi era un fiordo dentro de una zona gélida, donde innumerables bosques y lagos se extendían por toda la tierra.
Entre ellas, dos regiones fueron de particular importancia. El primero era un vasto bosque que una vez sirvió como fuente principal de sustento para los antepasados de los royas. Recibía el nombre de Bosque Upphaf, que significa «el lugar donde crecen los árboles». El segundo era un gran lago, el más grande del antiguo Lahai-Roi y una fuente de agua dulce vital para la gente. Se llamaba Ginnungamere, que significa «las aguas ilimitadas».
Después del cambio de los polos magnéticos, Lahai-Roi se convirtió en el nuevo eje polar y quedó enterrado bajo una gran capa de hielo y nieve. Los árboles del Bosque Upphaf quedaron sellados entre el permafrost y los glaciares, mientras que Ginnungamere, bajo el frío extremo, casi se convirtió en parte de la enorme capa de hielo.
Sin embargo, por una extraña fortuna, un trastorno geológico había formado una fuente termal de cristales de sal a lo largo de los altos acantilados junto a Ginnungamere. Su calor incesante fluía hacia el lago día y noche, preservándolo como un raro lago libre de hielo en medio del mundo congelado.
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Cuando la Asociación de Pioneros puso un pie en Lahai-Roi, la tierra que durante mucho tiempo había estado aislada del mundo exterior se encontró por primera vez con el supuesto mundo civilizado. En el seno de los royas, este encuentro dio lugar a dos actitudes totalmente distintas.
La mayoría de los royas permanecieron impasibles ante el mundo exterior. Se aferraron a su misión y a sus tradiciones, preservando el modo de vida que su pueblo había mantenido durante generaciones. Sin embargo, un pequeño grupo descubrió que su curiosidad hacia el mundo más allá del hielo superaba la disciplina de su gente. Intentaron intercambiar fragmentos del Exotitán y el Exoenjambre, tratando estas reliquias como un «boleto de entrada» a la civilización. Se consideró que esos individuos habían olvidado y traicionado su visión. Fueron expulsados por sus parientes y llegaron a ser conocidos como los Proscritos.
Durante el caótico período inicial, cuando equipos de expedición independientes inundaron Lahai-Roi, estos Proscritos llegaron a autodenominarse los «iluminados» entre los royas, creyendo que solo ellos eran aptos para salvar la brecha entre Lahai-Roi y el mundo civilizado. Sin embargo, cuando se estableció la Unión Polar y los propios royas tomaron asiento en la mesa de negociaciones como agentes activos que moldeaban el futuro de Lahai-Roi, los Proscritos no fueron reconocidos por ninguna de las partes y acabaron marginados.
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A medida que avanzaba la exploración del Páramo Helado de los royas, la excavación de las ruinas del Bosque Upphaf produjo avances rompedores que llevaron a la construcción de la Cámara Vital Upphaf. Con ella, los estudiosos reconstruyeron una visión del vasto bosque primigenio tal como era en el pasado.
Este descubrimiento ofreció a los Proscritos una nueva dirección. Reunidos cerca de las ruinas del Bosque Upphaf, buscaron rastros de una antigua tierra natal, con la esperanza de recuperar un sentido de origen y encontrar un lugar de pertenencia para un pueblo que llevaba mucho tiempo sin raíces.