Vista de Titán
Páramo Helado Roya

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Estudios sobre «El mito de las tres Eras» - La primera era
En la Vieja Era de la mitología roya, se cuenta que la humanidad podía comunicarse con el universo a través del sol y las estrellas, y así comprender las leyes del mundo. Gracias a aquella armonía, nuestras tierras se mantuvieron cálidas y prósperas.
Sin embargo, al término de esa era, una gran calamidad provocó el colapso de la tierra y el mundo quedó sumido en un abismo glacial. La deidad Sol, que antes mediaba el diálogo de la humanidad con el cosmos, fue arrastrada por una marea ascendente y quedó atrapada en lo alto del cielo. De este modo, los royas perdieron su medio de comunicación, como viajeros extraviados en una nieve interminable, incapaces de hallar el camino.
Según la leyenda, la pupila de Sol cayó del firmamento como un meteorito, conocido entre los royas como el Ojo de Sol o Piedrasol. Se decía que esta reliquia permitía a los royas orientarse hacia el Sol incluso cuando las tormentas de nieve cubrían el cielo.
Las investigaciones de campo sugieren que el Ojo de Sol es, en realidad, Luxita, un mineral cuyas peculiares propiedades ópticas revelan la relación espacial entre quien lo porta y el Motor Reactor. Los archivos de investigación también registran el hallazgo de fragmentos de la coraza exterior del Exotitán incrustados en depósitos de Luxita…
El Piedrasol y la Luxita, Sol y el Exotitán..., los hilos que unen el mito y la realidad tejen un velo de misterio cada vez más profundo sobre la historia de los royas.
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El sistema de doble calendario royas: parte I
Los royas mantienen dos sistemas de calendarios distintos, conocidos como el calendario Baldur y el calendario Sol, que se utilizan para la vida cotidiana y para las celebraciones rituales, respectivamente.
El calendario Baldur tiene su origen en la observación prolongada del Motor Reactor por parte de los royas. Siguiendo los cuatro estados cromáticos del Núcleo, dividen cada jornada en un día dorado y una noche oscura, y cada año en el sereno Año Azul Profundo y el turbulento Año Rojo Agitado. Dado que este calendario refleja las fluctuaciones en el estado operativo del Núcleo, su uso se ha extendido entre los royas para la agricultura, el pastoreo y todas las formas de producción.
El calendario Sol, en cambio, se considera uno de los mayores inventos de los royas. Surgió de las antiguas observaciones de la trayectoria del sol, cuando los royas aún habitaban la superficie. En aquellos tiempos, el calendario solar guiaba sus migraciones nómadas de largo recorrido. Hoy, aunque este calendario apenas guarda relación con los ritmos de vida en la zona subterránea, los royas lo siguen empleando con fines ceremoniales y religiosos.
Según la investigación del autor, incluso después de abandonar la superficie y vivir bajo tierra durante generaciones, el calendario Sol solo se desvía unos pocos días del calendario Solaris. En otras palabras, la precisión astronómica alcanzada por los antiguos royas ya era asombrosamente alta.
El sistema de doble calendario roya: parte II
El calendario Baldur y el calendario Sol difieren no solo en el número de días que componen un año, sino también en la frecuencia con la que se completan sus ciclos anuales. Sin embargo, tras un largo periodo, ambos calendarios acaban coincidiendo de nuevo en la misma fecha, un momento que «El mito de las tres Eras» identifica como el día en que una era termina y otra comienza.
Según las observaciones del Solisylum, los últimos días de la Segunda Era se han solapado ahora con el comienzo de la Tercera.