Bosque Bjartr

Páramo Helado Roya

Imagen de Bosque Bjartr
Donde una vez vagaban los Glamuts: extracto I

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Los royas alguna vez caminaron por la superficie, aquellas antiguas llanuras donde los Glamuts y las Glamutas rugían por miles. En los fiordos subárticos, sus antepasados vivían como nómadas, y aún hoy, el instinto pastoril corre por sus venas.

Dentro de la sociedad roya, existen tres vocaciones distinguidas: el Pastor, el Solístico y los Seis Heliódicos. Los reconocidos por los Solistirpes se convierten en sus Pastores y asumen la responsabilidad de guiar al Exoenjambre en su crecimiento y renovación. Solo aquellos dotados para calcular calendarios y que posean un grado de resonancia tanto con los Solistirpes como con los Exotitanes pueden entrar en el Solisylum, donde serán nombrados Solísticos. Estos también son candidatos para incorporarse a los Seis Heliódicos.

Por lo tanto, obtener el reconocimiento de los Solistirpes y el Exoenjambre es esencial, tanto si se quiere llegar a ser Pastor como Solístico o uno de los Seis Heliódicos.
Para los royas, los Solistirpe, el Exoenjambre y todos los seres vivos de Lahai-Roi tienen una profunda importancia. El respeto por la vida y la reverencia por el mundo transformado por el Motor Reactor del Exotitán es una lección que todos los royas deben grabar a fuego en el corazón al alcanzar la mayoría de edad.

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Dentro de la vasta caverna subterránea de Lahai-Roi, se encuentra el Bosque Bjartr, una de las pocas regiones que no se ha visto afectada por los estragos de las Tormentas de Vacío. Por este motivo, los royas construyeron aquí el Solisylum. En temporadas normales, guían al Exoenjambre en su crecimiento y migración, mientras que, durante los periodos de intensa actividad de las Tormentas de Vacío, cesan su labor de pastoreo y conducen al Exoenjambre a refugiarse en el Solisylum.

Cuando un Exoenjambre alcanza la plena madurez, se une a la gran migración y finalmente regresa al Exotitán en el Páramo Helado, ofreciendo sus componentes para reparar el antiguo cuerpo.

Además de salvaguardar las piezas del Exoenjambre, el Solisylum también sirve como Nexo de la Rocas de datos y registros. Los royas de todos los asentamientos llevan sus datos de observación al Solisylum, donde los Seis Heliódicos y sus ayudantes, los Solísticos, los recopilan y procesan.
Cada temporada, determinan si el Motor Reactor sigue siendo estable, cuántos nuevos Exoenjambres han surgido y madurado, y cuántos han completado su regreso al Exotitán.

Una vez consolidada la información, los Seis Heliódicos determinan el calendario de la próxima temporada basándose en la actividad del Motor Reactor, trazando así el curso futuro de la vida y trabajo de los royas.

Donde una vez vagaban los Glamuts: extracto II

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Los Exoenjambre son mechas miméticos, fragmentados del propio cuerpo del Exotitán, indispensables para su renovación y reconstrucción.
Durante siglos y sin interrupción, los royas han guiado al Exoenjambre hacia el Páramo Helado, donde duerme el Exotitán.

Antes de que se construyera el Ascenso Estelar, los royas no tenían más remedio que escalar traicioneros acantilados imposibles, donde incluso las pendientes sobresalientes que superaban los noventa grados no eran infrecuentes. Este peligroso ascenso se conoce entre los royas como la Escalera del Cielo.

Finalmente, cuando coronan el Páramo Helado, los Glamuts y las Glamutas aparecen a la vista. Estos formidables Exoenjambres escoltan a los royas y regresan junto con los demás al Exotitán.

La mitología roya se entreteje con el ciclo de lo antiguo que da paso a lo nuevo, y bajo este prisma se interpretan tanto a sí mismos como al mundo que los rodea: en épocas pasadas, los antepasados de los Glamuts, colosales bestias elefantinas, vagaban por estas llanuras en manadas sin restricciones, llevando adelante su linaje.

Ahora, el Exoenjambre cruza el hielo para devolver la vida que se les ha concedido a su creador.